Archivo diario: agosto 28, 2014

‘Una cita para el verano’: Gente nada corriente…

 

Hace cuatro años, Philip Seymour Hoffman – Fairport, estado de Nueva York, 23 de julio de 1967 – Nueva York, 2 de febrero de 2014 – produjo, dirigió e interpretó su primera y única película, esta que nos ocupa. Basada en una pieza teatral del mismo título – ‘Jack goes bating’, en el original,  de Robert Glaudini, autor del guión de esta adaptación cinematográfica – en la que también actuaba, así como Daphne Rubin-Vega y John Ortiz, asimismo en el reparto de la cinta. Son datos de la imprescindible página Wikipedia.

La historia sigue a un conductor de limusinas neoyorquino solitario, tímido e introvertido, a quien su mejor amigo y compañero de trabajo, en complicidad con su mujer, le prepara una cita con una amiga de esta última. Esto le motivará al aprendizaje y a la apertura, mientras el matrimonio de su colega hace aguas…

Esta única, lamentablemente, ópera prima del actor se presentó en Sundance 2010, fuente, la indispensable FilmAffinity, y en ella apuntaba maneras que el tiempo, la vida y la irreversible muerte truncaron. Sólo de pensarlo dan escalofríos… Pero retomando el asunto y, aunque la puesta en escena acuse el origen teatral y el realizador novato no se muestra excesivamente hábil en el manejo de la cámara – de hecho, la cinta es muy estática – sí se crece en las distancias cortas y se muestra como un buen observador de la naturaleza humana y de sus interrelaciones.

Así, en la amistad masculina. En la evolución, no solo de las parejas, sino de los personajes. En el proceso de enamoramiento entre dos seres tan especiales y, a la vez, en el deterioro conyugal galopante de la otra pareja. Pero, sobre todo y sobre tod@s en ese protagonista, en ese personaje adorable, tan tierno y desmañado, tan abierto y tan determinado a ser merecedor del afecto de su amada. A ser mejor por y para ella. A ese hombre le ha prestado, además, su inmenso talento como actor, sin ningún tipo de divismo. Ese talento por el que siempre, siempre, siempre le añoraremos.

Y si a él se le añade un reparto como los ya mencionados John Ortiz y Daphne Rubin-Vega, junto a la excelente Amy Ryan, la historia se enriquece. Tan sólo acusar el esquematismo algo misógino – imputable al autor de la obra – con que se trata al personaje de la primera y una reacción de la segunda bastante antagónica a la que pueda tener una mujer en su situación y hasta ahí puede leerse…

En resumen, una pequeña y modesta, pero apreciable cinta independiente que, con todos sus defectos señalados, merece verse. Porque es un documento. Porque es un homenaje a un actor único e irrepetible, cuya pérdida  rompió nuestros corazones cinéfilos. Porque es y será su primera y última mirada tras la cámara. Honren a Philip Seymour Hoffman. Véanla.