Archivo mensual: septiembre 2014

No sólo cine: Cálida luna violeta…

Todo un lujo tener en Sevilla a Gioconda Belli, una novelista y poeta nicaragüense de prestigio internacional, con numerosos y merecidos reconocimientos jalonando su carrera. Y con una biografía más que apasionante. Luchadora infatigable contra la dictadura somocista, ocupó cargos de responsabilidad en el gobierno sandinista, que abandonó para dedicarse por completo a la escritura. Feminista convencida, ‘La mujer habitada’ ha sido un libro de cabecera para tantas de nosotras… , también ha roto moldes con su poesía erótica. Esta autora y ciudadana de excepción ha presentado esta noche, en la Biblioteca Pública Infanta Elena, su última propuesta literaria, ‘El intenso calor de la luna’.

GIOCONDA BELLI OK

Flanqueaban a la protagonista Juan José Téllez, director del Centro Andaluz de las Letras, organismo anfitrión a través de su ciclo Letras Capitales; Mercedes de Pablos Candón, directora del Centro de Estudios Andaluces; Silvia Oñate, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, y Braulio Ortiz Poole, periodista y escritor. Llenazo absoluto, de antología, como no podía ser menos. Inició la ronda de intervenciones Juan José Téllez, a modo de prólogo, reconociendo el placer y el privilegio de presentar a la autora, “por su vida y por su obra”.

Silvia Oñate incidió también en su gratitud y en su emoción, porque Gioconda Belli es una, jugando con el título del ciclo, Letra Máxima Capital. Como mujer, resaltó que los textos de las escritoras tienen un poder de transformación social. El poder de la literatura y de la palabra, el incalculable valor de estos escritos contra los estereotipos patriarcales de la maternidad, el paso del tiempo o la belleza, entre otros muchos.

Mercedes de Pablos señaló las mujeres que hay en Belli. Tales como la feminista, la sandinista, la activista por los derechos humanos. Sobre la protagonista de la novela, comentó que esta Emma, era un “ajuste de cuentas con Flaubert”, pues Madame Bovary es el autor francés, según declaró él mismo y por ello no puede identificarse con su personaje. Pero esta tocaya, otra de las adúlteras célebres de la literatura, del siglo XXI, privilegiada por posición social, pero consciente de no haber aprovechado lo suficientemente su vida, rescata lo innombrable: la menopausia. Respeta al lector con el retrato de sus personajes masculinos, es honesta y no sucumbe a la apatía, ni a la desesperación.

Braulio Ortiz dijo que aquello parecía una boda, tanto la mesa como la sala, por lo concurrida. Declaró su amor por ‘la poeta y la narradora’, por la magia de sus libros, por su compromiso político y feminista festivo, gozoso y pasional, y por el, de nuevo, tan novedoso enfoque de esta obra de ‘reivindicar la menopausia como espacio de plenitud’. Por la belleza de su lucha, su avaricia de la vida, de la tierra y de la naturaleza y por su desafío a la vejez.

Belli expresó gratitud y emoción por tal calor humano. Recordó su miedo de antaño a la menopausia y a la vejez, pero ‘aquí estoy con 60 y pico, llena de vida y sexy’. Damos fe… Enfatizó que el discurso social no se ha adaptado a los cambios en la expectativas cronológicas. A una cierta edad, a nosotras -que unimos la menopausia con el nido vacío y que vivimos más que ellos – nos invitan a la retirada de los placeres y a los hombres les dan viagra. Reconoce, dado su ‘vergonzoso pasado como publicista’ que esta de la pastilla azul fue una campaña brillante. Sobre su personaje y debido a su fascinación por Flaubert, comentó que ‘quería a una Emma contenta, que tuviera un buen final, que la luna brillara para ella y que nos representara’. Reivindicó a las amigas y a la solidaridad entre ellas, frente al mito de la rivalidad.

Y el público asistente  -¿hemos dicho ya que una mayoría aplastante de mujeres?-  se volcó pidiéndole que recitara poemas, -cosa que hizo y maravillosamente bien, por cierto-  manifestándole su más rendida admiración por su vida, por su ejemplo y por su obra. Regalándole pendrive de actuaciones basadas en piezas suyas, una embajada malagueña. Voces femeninas y feministas intensas, apasionadas, emotivas y emocionadas hasta las lágrimas. Pero también estuvieron presentes otras voces -‘estoy habitada por las voces de los muertos’- las de las 12.000 personas andaluzas desaparecidas,  las de las que aún están en 130 fosas comunes.

Fue más que una presentación de un libro al uso. Fue una oleada de humor, lucidez, ingenio, brillantez e intensidad de sentimientos las que recorrieron unas dependencias abarrotadas. Dos horas con Gioconda Belli y sus anfitriones-as. Dos horas de una noche de cálida luna violeta. Gracias por esta velada inolvidable.

‘Dos metros de esta tierra’: Ensayo general

“Dos metros de esta tierra serían suficientes para mí” escribió el poeta palestino Mahmud Darwish ( 1941- 2008), un clásico contemporáneo y considerado el mejor de los autores árabes. Murió en Houston, tras una operación a corazón abierto, pero sus restos reposan en Ramala, donde se ha rodado esta singular película de Ahmad Natche, Sevilla, 1974. Leen ustedes bien, quien esto firma también se ha sorprendido ante este dato. Su padre es palestino, ha sido crítico de cine y se formó como montador en Cuba. Este es su primer largometraje, luego de varios cortos y un medio.

Entre el docudrama y el documental, fechado en 2012, con 80 minutos de metraje e interpretado por actores no profesionales, la historia describe los preparativos de un festival de música al aire libre en la ciudad mencionada, durante un verano. Comenzamos viendo una selección de fotografías de pequeñ@s y grandes soldados, luchadores-as por la libertad de su tierra, con muchas mujeres – esto se enfatiza…- entre ellas, para un programa de televisión que comentan una francesa y el director de la emisión.

Luego, y siempre en planos muy simples, fijos, estáticos, se nos muestra todo un mosaico de personajes y situaciones que dan fe, de diversas maneras, directa e indirectamente, de las vivencias de la guerra y de la ocupación. Pero relajada y desdramatizadamente, incluso con humor. Nada más lejos del panfleto que esta película profundamente política. Sabia y sutilmente, con el evento, el escenario, algún@s participantes y los estudios televisivos, el realizador también nos enseña los distintos grupos humanos que pueblan un país oprimido, sin tierra y sin los más elementales derechos.

Rompiendo esquemas. Con mayoría de jóvenes, con mayoría de chicas y con la mayoría de las chicas sin velo. Desde músic@s, a técnic@s de sonido, encargada de vestuario, estudiante de periodismo, locutora, mujeres que han vivido todas las guerras, hombres que también… tod@s tienen su espacio, tod@s se manifiestan en función de sus trabajos y de su papel en el festival. Con esperanza, con visión de futuro, sin ira, aunque tengan muy claras, como no podía ser de otra manera, sus lealtades. Desde los atuendos – los menos- más tradicionales a las camisetas modernas, sí, pero con las efigies del Che o las leyendas a favor de Gaza. Otro mundo…

Al fondo, la añorada Jerusalén. Tan cerca y tan lejos. La ciudad soñada y prohibida. Y, también al lado, justo al lado de este escenario, la tumba del poeta mirando a su querida Ramala. Allí, junto a la sepultura, un estudiante le recita, a una compañera y amiga, un extracto del gran poema ‘Mural’. Y la cámara se mueve, por primera vez, mostrando una bellísima vista de la ciudad, de esa tierra de la que el maestro desaparecido solo quería tener dos metros.

Gente de cine de muchos países, José Luis Guerin entre ell@s, avalando este proyecto en los títulos de crédito. Una cinta diferente, singular, que merece ser vista y apoyada. Háganlo.

‘La entrega’: Una historia de Brooklyn…

Para Vita Lirola, que me ha regalado conocer la N. Y. más mítica, lejos de sus oscuridades.

El escritor y guionista Dennis Lehane – Boston, cosecha del 65 – ha visto algunas de sus obras adaptadas al cine con la mejor fortuna. Así, la espléndida ‘Mystic River’, a cargo del maestro Eastwood ; la notable ‘Adios, pequeña, adios’ de Ben Affleck y la sugerente e irregular ‘Shutter Island’, del clásico Martin Scorsese. También ha colaborado en la escritura de algunos episodios de la serie de culto, ‘The wire’. Con esta que nos ocupa, se ha hecho con el Premio al Mejor Guión en el Festival de San Sebastián. Un guión para el que le ha servido de base un relato corto suyo, llamado ‘Rescate animal’.

Pero es otro hombre el que lo filma. Se trata de Michael R Roskam, un belga de la cosecha del 72, cuya ópera prima, ‘Bullhead’, fue nominada en 2012 a la Mejor Película de habla no inglesa. Esta es su cuarta cinta y la historia sigue a dos primos que trabajan juntos en un bar de Brooklyn. Uno, el mayor, lo regenta y el otro, joven, sirve de camarero.

Aunque no es un establecimiento al uso, porque en él, como en otros, la mafia local, de origen extranjero, hace correr  en sobre enormes sumas, de mano en mano, hasta llegar a sus destinatarios. Simultáneamente, el chico se encuentra un cachorro de pit bull maltratado y abandonado en un cubo de basura. Esto le conectará con una joven, su perturbado ex y dueño del perro y le hará vivir situaciones tan límites como inesperadas.

Con estos mimbres, el autor construye un relato que, sin alcanzar la grandeza de ‘Mystic River’, ni su intensidad emocional, explora los bajos fondos de una ciudad icónica, apenas entrevista más que en interiores o en fachadas. Más que en callejones inquietantes o en exteriores desvaídos. Poblada por seres solitarios, de pasado oscuro, presente inestable y futuro incierto, que no son lo que parecen, ni hacen lo que se espera de ellos. Y, entre esta fauna presuntamente humana, un perro adorable, Rocco. La ternura y el afecto personificados. El hilo conductor de las historias de la trama. Una trama compleja e incitante, que sorprende a cada paso. Un guión milimétrico, ejemplar, justamente premiado.

Y el realizador aporta su eficiencia, al servicio de tal escritura fílmica, con oficio, sutileza y sensibilidad. Permitiendo que la narración fluya con un ritmo, una tensión, un desasosiego y un asombro crecientes. Respetando los tiempos sin efectismos innecesarios. Lo cual, es muy, muy de agradecer. Con la complicidad de un equipo técnico en el que destacamos la fotografía de Nicolas Karakatsanis y la música de Raf Keunen, que le regalan la textura audiovisual requerida a otra película turbia y oscura.

¡Qué decir del reparto!. El querido, añorado, James Gandolfini nos dijo adiós con una interpretación a la medida de su talento. Mathias Schoenaerts, con su perversidad. Noomi Rapace, con su fuerza y ternura. John Ortiz, el policía, tan lúcido como impotente.  Y, sobre tod@s, un prodigioso Tom Hardy, lleno de matices y sugerencias. Si quieren saber más… compruébenlo por sí mism@s. Merece la pena.

‘La isla mínima’: Aguas turbulentas…

Quien esto suscribe se enteró casualmente – estando a punto de comenzar la sesión de su muy querido club de lectura, en su muy querida librería La Extravagante – de que había un preestreno de esta película de Alberto Rodríguez – Sevilla, cosecha del 71 – en el cine Nervión, en el plazo de una hora y media. Quien esto suscribe se despidió apresuradamente de sus muy queridas compañeras y contertulias y salió apresuradamente de allí. Quien esto suscribe, no estaba en la lista.

Quien esto suscribe, no imaginaba lo que iba a encontrarse… un acto social en el que gentes del espectáculo, del cine, de la política, de los medios y un largo etcétera, confluían gozosa y multitudinariamente. Quien esto suscribe, no tenía salvoconducto. Quien esto suscribe, fue invitada a esperar, y lo hizo durante casi media hora a pie quieto, hasta que pasaran las personas autorizadas. Quien esto suscribe, encontró un hada madrina que hizo el milagro. Quien esto suscribe, finalmente, pudo pasar a la sala. Quien esto suscribe, lo dio todo por bien empleado. Y esto fue solo el principio…

Porque lo que tuvo ocasión de ver, tras tanta peripecia, proyectado en tres salas simultáneamente y presentado otras tantas veces por el director y parte de su equipo, es un film poderoso a tener muy en cuenta. Porque la historia de dos detectives que son ‘castigados’ a resolver el caso de la misteriosa desaparición de dos hermanas adolescentes, en unas marismas llenas de asechanzas y peligros, es única y singular en más de un sentido.

Porque combina sabiamente el thriller negro, negrísimo, con el trasfondo socio-político-económico de la España de la Transición, comienza el 20 de septiembre de 1980. Pero también es una mirada lúcida y crítica a una comunidad claustrofóbica, donde todos sus habitantes guardan secretos. Pero también posee una puesta en escena elegante y sutil, en la que silencios, gestos y miradas cuentan tanto como las palabras. Pero también está habitada por una violencia soterrada, acechante y cortante como un cuchillo, que te sorprende con la guardia baja.

Porque nos regala hermosos planos de unos paisajes vistos tanto desde las alturas como a ras de tierra, tan amplios como estrechos son sus interiores y su paisanaje, cortesías de Alex Catalán. Porque la surcan preciosas aves con sus gritos de vida y que son parte integrante de la historia. Como sus cielos, tan cambiantes. Como sus plantas. Como el agua que la recorre por todos sus puntos cardinales. Porque su banda sonora, de Julio de la Rosa, se mimetiza con el sonido y el ruido ambientales integrándose, sin innecesarios subrayados, como un elemento dramático más.

Porque tiene unas diabólicas elipsis, al servicio de un inteligente guión de Rafael Cobos y el propio realizador, que retan continuamente al espectador y no se lo ponen nada fácil. A veces incluso, este sería uno de sus peros, junto a un final potente pero algo apresurado, innecesariamente difícil y complicado. Porque nos recuerda que la España de la que hablan – tan bien ambientada la época, sin imposturas, ni mixtificaciones – forma parte de nuestro presente. Porque nos recuerda cuantas historias individuales y colectivas se cerraron en falso. Porque nos recuerda que hay clases, víctimas y verdugos y víctimas de las víctimas. Entre las cuales, las mujeres que la pueblan.

Porque se habla un andaluz profundo, no impostado, ni zarzuelero. Porque es densa, intensa, tenebrosa y posee nervio – esa persecución en coche por la marisma… – y emoción. Porque ha obviado los más trillados y facilones clichés del género. Porque te atrapa desde el minuto uno y ya no te suelta. Por su ritmo, su clima, su clímax y su atmósfera.

Porque es una historia coral, pero tiene dos claros protagonistas. Porque Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez -¡¡¡qué personaje el suyo!!!- también representan las dos caras de un país y las de dos policías tan antagónicos como complementarios. Porque ambos están que se salen. Porque tiene algun@s secundari@s de oro. Por todo ello, y por tantas cosas más, no se les ocurra perdérsela.

Post scriptum y fe de olvidos. Quien esto suscribe, terminó de redactar esta entrada a las tantas de la madrugada, tras el preestreno. Eso explica su olvido – aunque no se pueda escribir todo de todo… – al mencionar el excelente trabajo del técnico de sonido, Daniel de Zayas; del montaje de Jose M. G. Moyano, como representantes de un equipo técnico difícilmente mejorable. Y de la intensidad de las presencias, en sus breves pero inolvidables apariciones, del gran Antonio de la Torre y de Nerea Barros, como representantes, asimismo, de un reparto en estado de gracia. Subsanado queda.

‘Jersey boys’: Brotherhood

Para l@s bebés brutalmente torturad@s y asesinad@s en las inicuas becerradas. Contra quienes manchan con el dolor,  el sufrimiento y la muerte de criaturas inocentes, el hermoso mes de septiembre y el comienzo del otoño. Contra quienes lo consienten, lo ejecutan y lo financian. Contra quienes, en este país tan siniestramente cruel, nos rompen permanentemente el corazón a l@s animalistas.

 

 

La adaptación cinematográfica de un drama biográfico musical – ganador de un Tony y que ha recorrido con éxito los escenarios de medio mundo – sobre un grupo de pop rock muy famoso en las décadas de los 60 y 70, no parecía, a priori, un proyecto idóneo para un clásico del cine como Clint Eastwood. Y no lo parecía, paradójicamente, pese a su versión del drama existencial de Charlie Parker en ‘Bird’. El resultado es tan curioso como irregular.

Como quien esto suscribe no ha visto el musical homónimo, tiene que decir que le pareció peculiar, en el buen sentido, que el realizador apenas si respetara las reglas de un género que, al menos en el cine norteamericano, están más que codificadas. Aunque ello no le haya impedido incurrir en ciertos lugares comunes, como las del ascenso y caída de unos ídolos con un líder siempre al filo y con pies de barro. Algo que se ajusta a la realidad histórica, por otra parte, y cuyos peligros más efectistas ha intentado, y logrado, conjurar.

Para empezar, los personajes se dirigen a la cámara comentando sus impresiones sobre las incidencias del relato en muchas ocasiones. Esto provoca, a la vez, tanto el distanciamiento necesario, a menudo cargado de irónico y caustico humor, como la complicidad con el espectador, quien se enriquece con otras lecturas de los hechos, además de las contenidas en lo narrado. Otro cliché hecho trizas, para bien y para mal, es el del mafioso, interpretado aquí por Christopher Walken. Parece más bien un Papá Noel que un Padrino al uso…

Tiene ese clasicismo narrativo marca de la casa, con la complicidad de la hermosa fotografía de Tom Stern, que no siempre funciona bien cuando la efervescencia del relato pide a gritos más marcha. Pero permite, al tiempo, contemplar con más profundidad a los personajes y a su época. Luego también están las voces, tan parecidas a los originales. Gorgoritos y falsetes que rompieron moldes y crearon precedentes en algunos de los vibrantes temas de Bob Gaudio. Hermosas y limpias voces que ocultaban la oscuridad de unas vidas que hacían aguas por todas partes.

La fraternidad masculina, otro tema tan caro al cineasta. La amistad que es puesta a prueba una y otra vez, pero que nunca resulta vencida. El seductor egoísta, narcisista pero irresistible, tan bien interpretado por Vincent Piazza, el mejor de la función. Pero las mujeres… Triste papel el que les deparan estos años, la propia película y el grupo. Al cabo, desprovistas de identidad y de voces propias. Madres, esposas, hijas, groupies, amantes…

¿Conclusión para quien esto suscribe?. Una película insatisfactoria, pero no desprovista de interés. Un trabajo menor de este clásico viviente, que resulta mayor en una oferta cinematográfica, salvo algunas excepciones, tan trillada y previsible. Larga vida, Mr Eastwood. Que su condición de octogenario no le impida regalarnos de nuevo otra obra maestra.

 

‘La Palabra y la Imagen’: Un recordatorio

El miércoles, 1 de octubre, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, sita en la calle Velázquez, tendrá lugar la inauguración de la tercera temporada de la tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’.

Debatiremos sobre lo visto durante este verano, que ya se acaba. Con el lujo añadido de contar con dos realizadores de esta ciudad, Laura Alvea y Jose F. Ortuño, responsables de ‘The extraordinary tale’. Ambos, ella y él, él y ella, han sido tan amables de aceptar la invitación de quien esto firma. Y lo han hecho sabiendo que no iba a hablarse en exclusiva de su más que notable y singular película, cuya crítica pueden leer en estas mismas páginas, sino que repasaríamos los estrenos más interesantes de este periodo de tiempo.

Así que quien esto firma invita a tod@s a corresponder a esta generosidad y gentileza, acompañándoles en esta sesión. Os esperamos. Promete y mucho.

P.S. Os recordamos el tráiler y nuestra crítica de ‘The extraordinary tale”

https://sevillacinefila.com/2014/07/27/the-extraordinary-tale-el-pais-de-nunca-jamas/

‘En cartelera’: Los géneros al poder…

 

La oferta de títulos de la cartelera, que se renueva hoy, es variada y abundante. Destacamos, como es habitual, los más interesantes y-o que se proyectan en versión original, no sólo en las clásicas y queridas salas del Avenida, sino también, hay que celebrarlo, a determinadas horas y algunos de ellos, en las del Nervión. Son cuatro. Una comedia, un documental, un drama autobiográfico y un musical. Lo escrito, géneros al poder…

La comedia es la canadiense, ‘La gran seducción’, de Don Mckellar. Trata sobre un pueblo que tiene la posibilidad de que una fábrica sea instalada allí, creando empleos muy necesarios, pero con la condición de que haya un médico residente. De ahí, el título pues intentan seducir al joven doctor eventual para que se quede. La preceden buenas referencias y habrá que verla.

El documental es el italiano ‘Sacro Gra’, de Gianfranco Rosi. León de Oro en Venecia y Giraldillo de Plata en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el pasado año. Sobre las gentes que habitan en el anillo de circunvalación que rodea Roma. Hay que verla, desde luego. La crítica la tienen en estas mismas páginas.

El drama autobiográfico es el francés ‘Yves Saint Laurent’, de Jalil Lespert. Sobre determinados episodios de la vida del famoso diseñador. Reseñas irregulares. No hay que confundirla, sin embargo, con la no autorizada por sus herederos que ha firmado Bertrand Bonnello y que veremos en la próxima edición del SEFF.

El musical, un género en alza, es el británico, ‘God help the girl’, de Stuart Murdoch en el que una chica intenta resolver sus problemas emocionales a través de la música. Ha obtenido división de opiniones de la prensa especializada.

Otra, ya más comercial y doblada, pero que viene precedida de críticas tan dispares como intensas es la definida como perteneciente a otro género, el  ‘gótico sureño’. Hablamos de la estadounidense, ‘Joe’, de David Gordon Green. Ambientada en Mississipi narra la singular amistad entre un ex presidiario y un chico de quince años. Se ha destacado mucho la interpretación de su protagonista, Nicolas Cage.

Por último, deplorar otra ausencia. La de la griega, ‘Boy eating the bird´s food’, de Ektoras Lygizos y vista en el pasado Festival sevillano. Potente y notable radiografía de las nuevas, jóvenes e ilustradas víctimas de la crisis. ‘Los nuevos pobres’, en palabras de su realizador, ejemplificados aquí en el personaje central. Lamentable de veras.

 

 

‘Boyhood’: Fe de vidas…

El guionista y realizador de Texas Richard Linklater, cosecha del 60, es uno de los cineastas más interesantes y singulares de su país y no sólo… Lo ha demostrado con creces en títulos como la trilogía de ‘Antes del amanecer’, ‘Antes del atardecer’ y ‘Antes del anochecer’, ganando un Oso de Plata en Berlín y fundando la Sociedad Cinematográfica de Austin para promocionar el cine más independiente y creativo. Vegetariano, bendito sea, por más señas, y responsable asimismo de la incisiva ‘Fast Food Nation’. Todo un currículum…

En esta su última propuesta, el realizador ha rodado la vida del niño protagonista desde la edad de seis, hasta su ingreso en la universidad. Es decir,  durante doce años en cortos lapsos de tiempo – tres o cuatro días o una semana – hasta conseguir un fresco excepcional y nunca mostrado en el cine. Pero, y aunque se haya centrado en él – de ahí su título boyhood, niñez o juventud, en masculino – no ha eludido, al contrario, a su entorno parental, amistoso, colegial, amoroso, fraternal.

Precedida de los Premios al Mejor Director en Berlín y el FIPRESCI a la Mejor Película del año, entre otros reconocimientos, sus 165 absorbentes minutos recorren todo un itinerario cronológico narrado de forma que elude sabia y lúcidamente cualquier tentación efectista, transcendente, pretenciosa o de tics autorales al uso. Muestra a un grupo familiar, con sus anexos, en continua transformación y, de paso, se permite un retrato ácido y demoledor de su Texas natal sin subrayados, ni falta que le hacen.

¿Cómo explicarles lo que supone la experiencia única y extraordinaria de sumergirse en una cinta como esta? ¿Cómo describirles su densidad, su profundidad tan fluida, su complejidad, su amargura, su humor, su lirismo, su dureza,  su agridulce visión de unas personas tan reales, tan vívidas, existiendo ante nuestros ojos, mostrando sus cambios físicos, emocionales, de hábitat? ¿Cómo, cómo, cómo?

Porque no es un ejercicio nada fácil atrapar las palabras precisas con las que nombrar lo visto y sentido durante su proyección. Porque su metraje contiene tantas experiencias, tantas sensaciones, tantas vivencias, tanto desarrollo y mimo por los personajes y no sólo por el central… Porque no se relatan doce años de vidas, no sólo de vida, sin salir indemne. Luchas por la supervivencia, mudanzas, violencias conyugales, solidaridad, crecimiento, primeras amistades,  primeras fiestas, primeras relaciones sexuales, primeros amores, primeros desengaños, una madre y un padre tan diferentes y de trayectorias tan opuestas, el descubrimiento de una vocación, la iniciación a un estadio adulto, la universidad…

Lee Daniel y Shane Kelly la fotografían. El director es también responsable de un prodigioso guión. Una puesta en escena hermosa e inapelable. Una sugerente banda sonora para cada época. Un reparto en estado de gracia con nombres propios como los de Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke o Lorelei Linklater, que nos ofrece lo mejor de sí mism@s.  Que nos dan fe de sus vidas, de la vida, del paso del tiempo con sus glorias y miserias. Estamos, probablemente, ante la película del año. Corran a verla.

‘Antes del frío invierno’: Cuenta atrás…

Para Elegido, Toro de la Vega 2014, vilmente torturado y asesinado hoy. Para la valiente y hermosa gente animalista que ha estado en Tordesillas, intentando, a costa de su integridad física y emocional, salvarle. Contra la infamia y la barbarie de todo un pueblo y de este país brutal y feroz.

Philippe Claudel es un escritor, guionista y cineasta francés, de la cosecha del 62. Quien esto suscribe estimó como espectadora dos de sus películas anteriores, ‘Silencio de amor’ y, sobre todo, ‘Hace mucho que te quiero’. Ahora acaba de estrenarse su nueva cinta, ‘Antes del frío invierno’, un cursi y obvio título español para ‘Antes del invierno’. Está fechada en el 2013, el guión corre a cargo del propio realizador y su metraje es de 103 minutos.

La historia sigue a un brillante neurocirujano sexagenario, en teoría con todo lo que se puede desear en la vida. Una casa maravillosa en un entorno idílico, buenas y leales amistades, una mujer generosa y comprensiva, una nieta adorable, pacientes que le estiman y respetan, igual que sus colegas. Hasta que un día la presencia insistente de una misteriosa joven veinteañera en su camino y el anónimo envío de ramos de rosas rojas, desestabilizará sus coordenadas existenciales.

Posee una factura impecable, bella y elegante, acorde con el lujoso escenario que describe, el de una alta burguesía ilustrada en el pleno disfrute de sus bienes terrenales. Una factura impecable con escenas sugerentes, elegantes fundidos en negro y algunos silencios más que elocuentes. Además de la banda sonora de André Dziezuk,  de sus temas musicales, de la hermosa fotografía de Denis Lenoir y del reparto, en especial, de Kristin Scott Thomas y Daniel Auteil, sobre todo y sobre tod@s. Pero, quien esto suscribe lamenta escribirlo, poco más.

Porque el guión hace aguas por todas partes. Porque falla la coherencia interna del relato. Porque tiene importantes bajones de ritmo. Porque insinúa subtramas y personajes secundarios que no evolucionan. Porque su credibilidad como historia se resiente gravemente, pecado capital. Porque ni siquiera es capaz de asumir el lastre del paso del tiempo en el protagonista. Porque las mujeres están muy pobremente retratadas. Porque está vacía de contenido. Porque no emociona. Porque la mayoría de los personajes son de una sola pieza. Porque es pretenciosa y, a la postre, banal. En fin… ustedes mism@s.

‘En cartelera’: Nuevo curso…

Pues sí, y viene plagado de estrenos, como los del pasado viernes, 12, tan variados como heterogéneos. Comenzamos con las cintas que pueden verse en su versión original. Y no sólo en el Avenida, también en Nervión a determinadas horas, que pueden consultar. Así por ejemplo, en la primera de las salas citadas se exhibe la francesa,  ‘Antes del frío invierno’, del escritor y realizador Philippe Claudel. Sobre un matrimonio cuya unión es puesta a prueba por una joven veinteañera. Kristin Scott Thomas y Daniel Auteil hacen los honores. Sus referencias son contrastadas, pero habrá que verla. O la gallega, que nos llega con un mes de retraso, ‘El oro del tiempo’, de Xabier Bermúdez, que ha cosechado asimismo división de opiniones, pero se impone su visión.

En el segundo de los multicines mencionados, pueden verse también en su lengua materna dos estadounidenses. ‘Boyhood’, de Richard Linklater, que narra la historia de doce años en la vida de un chico, su familia y su entorno, cuyas críticas han sido superlativas y el thriller de espionaje, ‘El hombre más buscado’, de Anton Corbijn, última cinta rodada íntegramente y protagonizada por el añorado Philip Seymour Hoffman. Muy pronto, tendrán sus críticas en este blog.

Otro thriller francés, pero de acción, es ‘Mea culpa’, de Fred Cavayé, sobre un ex policía cuyo hijo pequeño es testigo de un asesinato de la mafia. Con Vincent Lindon y reseñas positivas. Cambiando de registro tenemos a la comedia romántica inglesa, atípica y gamberra, ‘Les doy un año’, de Dan Mazer. Ha divertido y decepcionado a partes iguales. Crimen, misterio y drama se integran en la hispano-argentina, ‘Betibú’, de Miguel Cohan, sobre asesinatos en serie de hombres poderosos. Ha gustado, en general. Y otro drama español, ‘Tres mentiras’, de Ana Murugarren. Sobre embarazos adolescentes, ocultaciones y niños robados en los setenta. Sin referencias.

Por último, dejar constancia de otra ausencia. Se trata del documental hispano-boliviano, ‘Gabor’, de Sebastian Alfie, en la que se mezclan cegueras y rodajes en una historia autobiográfica que ha sido positivamente valorada.