Archivo mensual: julio 2014

‘Asómate al Patio’: Agosto

 

Una amplia y variada oferta es la que nos reserva el Cine de verano de la Diputación sevillana, ‘Asómate al patio’ en el agosto que estamos a punto de estrenar. Y aunque se repitan algunos de los títulos ya proyectados en julio tales como ‘El médico alemán’, la argentina de Lucía Puenzo, muy recomendable, que inaugura el mes, viernes, 1. O la irregular y divertida, aunque misógina y reservada a los fans de Woody Allen, ‘Blue Jasmine’ con una excelsa Cate Blanchett. El sábado, 2. Y, para completar este primer fin de semana, el domingo, 3 podrá verse la francesa, ‘El ejercicio del poder, de Pierre Schöller. Muy, muy lúcida, demoledora e interesante. No se la pueden perder. Si les parece, consulten las críticas de estas cintas en el blog.

A partir de aquí, la selección es personal e intransferible por parte de quien esto suscribe, teniendo en cuenta que sobre gustos… Así que les remitimos al martes, 5, y a la chilena, ‘Gloria’, de Sebastián Lelio, un más que estimulante retrato de una dama. El jueves 7, la causticidad, brillantez y talento de Scorsese, en ‘El lobo de Wall Street’, con un enorme DiCaprio. Cerrando otra semana con una obra maestra también estadounidense, ‘El apartamento’, de Billy Wilder. De visión y revisión obligadas, el domingo, 10.

El lunes siguiente, día 11, una cinta desasosegante, transgresora e intensa que no deben perderse. Se trata de la española, ‘La herida’, del sevillano Fernando Franco, con una inmensa Marian Álvarez. Los Coen firman otra película más que recomendable, ‘A propósito de Llewyn Davis’, el jueves 14. Y otro fin de semana de lujo con las proyecciones, el sábado 16 de la norteamericana, ‘Mud’, de Jeff Nichols y el domingo 17, de la francesa, ‘Moliére en bicicleta’, de Philippe Le Guay. No se las pierdan.

Suma y sigue… El lunes, 18, la notable mexicana, ‘La jaula de oro’, de Diego Quemada-Díez. El martes, 19, la inclasificable francesa, ‘Guillaume y los chicos a la mesa’, de Guillaume Galienne. El jueves, 21, la estadounidense, ‘Dallas Buyers Club’, de Jean- Marc Vallée, con los justamente oscarizados McConaughey y Leto, que repite proyección el sábado, 23. Y el domingo 24 broche de oro con la francesa, ‘La vida de Adéle’, de Abdellatif Kechiche. Hay que verlas.

Y de la semana en la que finaliza el mes destacamos el miércoles, 27 la estimulante ‘Her’, del norteamericano Spike Jonze, con un Joaquin Phoenix en estado de gracia. El jueves, 28,  la delicatesen estadounidense, ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson, que repite proyección el sábado, 30.Mientras que el viernes, 29, destaca la francesa,’El pasado’, de Asghar Farhadi. Que las disfruten.

‘The extraordinary tale’: El País de Nunca Jamás…

Quien esto firma, debe reconocer que el tráiler de la cinta que nos ocupa le hizo esperar lo peor de una historia y de su tratamiento que, en dicho avance, le resultó un ‘dejá vu’ de la temible ‘Amélie’. Quien esto firma, prefirió reservarse lógicamente tal prevención hasta verla, cosa que hizo ayer mismo en la primera sesión y en su versión original inglesa. Quien esto firma, entró en la sala con todos los reparos y deseando, por la simpatía hacia un proyecto y hacia un realizador y una realizadora – el orden de los factores no altera el producto… – de esta ciudad, que se han empeñado en sacarla a flote contra toda lógica, en un tiempo récord, con todas las dificultades y con un presupuesto irrisorio, deseando decía que, al menos, no se confirmaran sus peores presagios.

Quien esto firma, es consciente de que, dada la oferta de la cartelera, juegan con todas las desventajas y que el fin de semana de su estreno es crucial para películas pequeñas como esta. Quien esto firma, pese a la defensa insobornable que cree y que pretende ejercer sobre la libertad de expresión crítica, se debatía entre la coherencia y la lealtad o el apoyo a un cine minoritario y arriesgado como el que ‘The extraordinary tale’ representa. Las líneas que siguen a este prólogo son un intento de reconciliar ambos presupuestos.

La indispensable página de consulta de Wikipedia describe ‘El País de Nunca Jamás’ la isla ficticia de la novela de J. M. Barrie, ‘Peter Pan’, como” una suerte de país imaginario donde los niños no crecen y solo existen la diversión y la felicidad“. Algo que encaja con este “cuento extraordinario”, luminoso y oscuro, feroz e inocente, que han codirigido Laura Alvea – Sevilla, cosecha del 76 – y José F. Ortuño – Sevilla, cosecha del 77 – que, además, lo ha escrito. Algo que encaja, con matices, con la historia de chico más que atípico conoce a chica que aún lo supera y deciden convivir. E incluso con el efecto secundario indeseado y perturbador de tener un hijo. Pero no están preparados, especialmente en el caso de la chica, para asumir ciertas reglas…

Alvea y Ortuño han conjurado el ya citado ‘efecto Amélie’ con una mirada, tan tierna como tenebrosa, hacia dos seres desvalidos en las antípodas de las convenciones sociales llamadas adultas. Pero capaces de vivir, ser, gozar, sufrir, sentir y estar según sus propias, únicas e irrepetibles pautas. Han confrontado el efecto caramelo de un relato excéntrico y fantástico, ennegreciéndolo progresiva e implacablemente, pero sin hacerle perder ni un ápice de su candor. Cosa nada fácil, por cierto. Han dinamitado nuestra lógica en beneficio de la de sus criaturas y nos han permitido reconocernos en ellas de alguna extraña e inquietante manera.

Han conseguido que un tratamiento nada realista no resulte impostado, ni contenga imposturas, ni sea chirriante. Lo mismo se aplica a unos personajes que nos resultan tan lejanos como próximos y, al menos en lo que se refiere a quien esto firma, bastante conmovedores. Conmovedores en su desvalimiento, en su ignorancia del mundo, en su elementalidad para lo positivo, pero también para lo negativo. Y en su integridad en su lucha por conciliar placer y obligaciones, por adaptarse, dentro de lo que cabe y les cabe, a eso que llaman ‘una vida normal’.

Han cuestionado la ‘mística de la maternidad’. Han respetado a los animales, ya verán a lo que quien esto firma se refiere…, y lo han hecho saber en los títulos de crédito. Han situado a los protagonistas -estupendos Ken Appledorn y, sobre todo, Aïda Ballmann – en sus entornos domésticos e infantiles para hacernos entender sus comportamientos en el presente. Todo ello en 79 minutos de metraje. Vean esta película arriesgada y valiente, con sus desmesuras y defectos que las y los tiene. No se pierdan esta rara avis en un cine como el nuestro, tan acomodaticio, costumbrista y adocenado, con pocas excepciones. Abran sus ojos y sus mentes a este singular cuento tan deudor del País de Nunca Jamás.

‘Marsella’: Dos madres…

 

Belén Macías, cosecha del 70, es guionista y realizadora de cine y televisión. Esta que nos ocupa es su segunda cinta tras ‘El patio de mi cárcel’, fechada en 2008. Describe a su última propuesta como “la lucha de hasta donde serías capaz de llegar por una niña” y también como “una película muy agradable de ver, con una visión optimista, que narra la España de hoy en día; con personajes que buscan una identidad, una forma”. En declaraciones a La Gacetadesalamanca.es

La historia, que escribe la directora junto a Verónica Fernández y Aitor Gabilondo, es una mezcla de drama y road movie en la que dos mujeres se disputan la custodia de una niña. Un viaje a Marsella en busca del padre biológico de esta marcará un punto de inflexión y una salida inesperada a un conflicto duro y doloroso.

Arranca con un hecho consumado. Con una decisión asumida. Con una menor desconcertada y apática en un entorno ajeno a ella. Con un acusado contraste educacional entre una y otra, a favor de la niña y de expresividad a favor de la mujer. A partir de ese desconcierto inicial, se nos van dando las claves de una situación anómala que va evolucionando ante nuestros ojos, así como ante la mirada de la hija disputada que desarrolla, contra todo pronóstico, unos lazos de afecto y de complicidad con quien es su madre biológica y cuya patria potestad le fue retirada.

Pero la rival en el amor y en la custodia de la pequeña está ahí, se hace presente y vamos comprendiendo algunas cosas… Y el itinerario hacia la ciudad francesa de las tres, con sus incidencias, encuentros, desencuentros y el inesperado desenlace al llegar a su destino, marcarán para siempre un antes y un después en sus vidas. Hasta ahí, esquemáticamente planteado, el desarrollo narrativo de este relato. Un relato que cuenta con una factura cuidada y que alterna momentos veraces y eficientes, tanto dramáticos como cómicos, y que intenta eludir con humor, bien que agridulce, el dramón de sobremesa en el que, en otras manos, hubiera incurrido.

Una vez escrito esto, es de justicia, resaltar sus trampas sentimentales  a favor del personaje de María León – que está muy bien, aunque algo excesiva en ocasiones – y contra el de Goya Toledo – que está desvaída, porque carece de entidad y de voz propia – al que maltrata innecesaria y demagógicamente, en un clasismo de sentido inverso y populista que le sobra. La presencia y el buen hacer de Eduard Fernández, siguiendo con el reparto, siempre son valores seguros. Y la revelación de la niña Noa Fontanals, estupenda y llena de matices, que le puede reportar una candidatura a los Goya. Además el guión tiene agujeros, no sitúa la historia en su contexto y elude datos que deberían saberse o mostrarse, dándolos por sugeridos y no… Y ese final… innecesario y efectista.

Con todo, estamos ante una cineasta a seguir y ante una película digna que no insulta la inteligencia.

‘Omar’ y ‘Llenar el vacío’: Dos mundos. Dos miradas. Víctimas y verdugos…

 

Esta entrada de urgencia viene, antes que nada – como ya se ha hecho desde las páginas de Sevilla Cinéfila en Facebook y twitter – a instarles a no perderse la extraordinaria cinta palestina, ‘Omar’, de Hany Abu-Assad, reseñada en este blog. Porque hoy, un día antes de lo previsto, sale del local donde se proyectaba en v.o.s al parecer porque tenía que estar la copia en otra ciudad para los estrenos del viernes. No duda quien esto suscribe que esto sea así, pero sí que resulta chocante, a todos los efectos, que esta circunstancia haya evitado su coincidencia, en la cartelera y en la misma sala, el cine Avenida, con la película israelí, ‘Llenar el vacío’, escrita y realizada por Rama Burshtein, que entra pasado mañana. Con la que está cayendo…

La que está cayendo, los que están cayendo, es decir los bombardeos sionistas,  que han provocado 638 muert@s palestin@s, de las que un tercio son niñ@s, mayoritariamente población civil, y más de 4000 herid@s. Del lado israelí, han perecido 29 soldados y dos civiles. Cifras de la ONU, que recoge hoy el diario ‘Público’. No hay equivalencia, ni equiparación posible entre víctimas y verdugos en esta masacre bendecida por l@s líderes y organismos internacionales. Escrito queda, para que no haya lugar a dudas.

‘Llenar el vacío’ es la ópera prima de una productora, guionista y realizadora judía, nacida en Nueva York, cosecha del 67, y residente en Tel Aviv desde su infancia. Hablamos de Rama Burshtein, antes citada que, además, forma parte de un colectivo de mujeres cineastas ortodoxas judías, como ella misma, que escriben, producen y filman sus obras. La historia, cuyo rodaje fue accidentado, hace alusión a la difícil decisión de una joven inserta en otra comunidad ortodoxa israelí. Sus referencias son excelentes pero… con la que está cayendo resulta difícil extrapolar sus cualidades y calidades cinematográficas del contexto político brutal en el que se inserta.

Lo dicho, no se pierdan ‘Omar’. Tienen que verla hoy, sí o sí.

‘En cartelera’: Simi@s, leones, madres… y tres ausencias

 

La oferta de la cartelera de esta semana, con los estrenos del viernes, está muy diversificada desde el punto de vista de los géneros. Así, las comedias y los dramas se alternan con la animación y los efectos especiales. Nada en versión original, puesto que el drama español, ‘Marsella’, de Belén Macías -del que pronto se dará cumplida cuenta en estas páginas -, sobre dos mujeres que se disputan a su hija biológica y de acogida respectivamente, que se proyecta en el Avenida, apenas si tiene algunos diálogos en francés. Y siguiendo con la maternidad, en clave de comedia, tenemos a la francesa, ‘Voy a ser mamá’, de Valerie Lemercier, sobre una adopción que no resulta nada fácil. Éxito de público en su país, y no tanto de crítica.

En cambio, seguimos clamando en el desierto, en salas de la provincia se programan cintas de interés que se ‘queman’ en una semana. Su proyección en cines del centro, con el boca-oreja funcionando y espectadores-as más afines, y, a ser posible en la lengua en la que fueron filmadas, les haría justicia y les permitiría encontrarse con su público. Claro que eso supondría racionalizar un estado de cosas más bien ilógico y arbitrario.

Siguiendo con las novedades tenemos a la coproducción entre Argentina y Brasil, ‘Corazón de león’, de Marcos Carnevale, sobre el difícil romance entre una abogada y un arquitecto debido a problemas de altura. Ha recibido división de opiniones críticas. De la estadounidense, ‘El amanecer de el planeta de los simios’, de Matt Reeves, tienen la reseña ya publicada en el blog. Su compatriota, de la factoría Disney, ‘Aviones’, de Roberts Gannaway, no ha obtenido el respaldo de la prensa especializada.

Ahora toca engrosar la lista negra de el cine que Sevilla, más que probablemente, no verá, con tres ausencias. La comedia francesa, ‘La chica del 14 de julio’, de Antonin Peretjatko. Proyectada en el Festival de Cine Europeo cosechó adhesiones y rechazos a partes iguales. El drama brasileño, ‘El lobo detrás de la puerta’, de Fernando Coimbra, sobre un triángulo con niño presuntamente secuestrado de por medio. Muy buenas referencias. Y la comedia franco-belga, ‘Simplemente el volcán’, de Alexandre Coffre, en la que unos ex se ven obligados a sufrir su mutua compañía al estar bloqueados por el riesgo de erupción del volcán del título y abocados a perderse la boda de su hija. Sin reseñas.

‘El amanecer del planeta de los simios’: ¡¡¡Ave, César!!!

 

Donde el estadounidense Rupert Wyatt, cosecha del 71,  finalizó su notable precuela, ‘El origen del planeta de los simios’, con estos ocupando el icónico Golden Gate,  inicia su compatriota Matt Reeves, cosecha del 66, su continuación, esta cinta que nos ocupa. Pero con la variante de que aquí la especie humana está siendo diezmada por un virus devastador del que culpan, y así lo denominan, a estos animales.

Animales que, por el contrario, fueron enjaulados, mutilados, torturados y asesinados en laboratorios, con sádicos vigilantes quienes, en aras de la ‘ciencia’ se cebaban en y con ell@s. Laboratorios de los que les liberó su líder, César, cuya madre pereció allí y fue adoptado por una familia humana, hecho que el protagonista no olvida pese a su lealtad a toda prueba para con l@s suy@s. Hechos y secuelas que les han marcado a tod@s. Y, por ello consideran a las llamadas personas sus enemigos y desconfían de ell@s.

L@s supervivientes del virus, de hecho inmunes, están organizándose pero carecen de lo más elemental y se encuentran incomunica@s. Es por ello que necesitan internarse en territorio hostil. En el bosque, morada de l@s simi@s, para utilizar su presa como fuente de energía eléctrica. Una familia humana, más pacifista y sensible, es la encargada de obtener el permiso para hacerlo, pese a que un miembro del equipo hirió a un joven mono y lo tienen más que complicado. No obstante, conseguirán su objetivo y, a partir de ahí, los acontecimientos se desbordarán.

Reeves ha retratado a una ciudad, San Francisco, en ruinas, húmeda y lluviosa, con una belleza oscura y terminal. Y lo ha hecho contando con la extraordinaria fotografía de Michael Seresin. Ha mostrado las catacumbas refugios de la gente inmune y sus arsenales de guerra. Y también la lujuriosa naturaleza del hogar de la especie antagonista, en el corazón de una selva recuperada a la civilización. Ha revelado las diferencias entre ambas especies, individual y colectivamente consideradas, pero también sus semejanzas en la sensibilidad, en el dolor, en el placer, en los afectos y en el deseo de vivir y ser libres.

Pero no las ha equiparado… La una, es la depredadora y guerrera. La otra, explotada por ella y ya emancipada, lucha por ser dueña de su territorio. Ni ha incurrido en maniqueísmos. En una y otra hay personas nobles y dignas, pero también miserables y traidoras. La lealtad a su pueblo, y la ética, es mayor en una, l@s simi@s, que en la otra, más competitiva e insolidaria. Nos ha regalado un personaje de mujer maravilloso, Keri Russell – la inolvidable ‘Felicity’ – una médica eficiente, animalista y empática. Y la familia animal …¡¡¡cuanta ternura y afecto, pero también cuantos dolor y rebeldía!!!. Delicios@s el bebé y su madre.

Nos ha recordado el pasado de César – inmenso Andy Serkis – en esa preciosa escena en la que vuelve a su destrozado hogar humano de la infancia, con sus fotos y memorias de un tiempo añorado, pero irrepetible. Y aunque le hace decir a este gigante bondadoso y adorable, tan justo y equitativo, que la guerra la comenzaron l@s simi@s, es sólo técnicamente. Porque también ha registrado la iniquidad de una raza que somete a todas las criaturas vivientes  a su servicio y que, en esta historia y en la llamada vida real, inició y lleva a cabo las hostilidades.

Más épica que su predecesora. Más bélica y potente. Menos intimista, pero igualmente lírica y emotiva, nos ha devuelto también a un Gary Oldman en plena forma interpretativa, y a Jason Clarke, como su mejor y más afortunado contrapunto. Contiene aventuras, acción, ciencia ficción, apocalipsis en el mejor sentido, drama, amor y, sobre todo lo demás, el espejo crítico que pone en su lugar a una especie, la humana, devastadora, colonizadora y explotadora de las demás.

Y también revela otro mundo posible, otra comunidad posible, otra naturaleza posible, otro planeta azul posible, otra forma de vida posible, conducida por nuestr@s semejantes, nuestr@s herman@s, a quienes debemos nuestra llamada humanidad, l@s simi@s, a quienes seguimos maltratando impíamente. 130 absorbentes minutos. Corran a verla.

‘Dos vidas’: Suplantaciones…

 

Esta película ha sido candidata a los Oscar por su país, Alemania. La codirigen George Maas y Judith Kaufmann y está basada en hechos reales, en los que describe una serie de acontecimientos que tienen lugar entre las décadas de los 60 y de los 90. Entre Noruega y Alemania, con la caída del Muro de Berlín, la ocupación nazi con sus secuelas, especialmente en lo tocante a las mujeres, con la temible Stasi de la República Democrática de por medio.

La cinta comienza con la caída del muro de Berlín, a finales del 89 y luego los años 90, ese es su tiempo presente. Pero va narrando, en flash back, el destino de las mujeres noruegas que tuvieron relaciones con oficiales nazis durante la ocupación de su país. Y de como el Tercer Reich se ‘apropiaba’ de los frutos de estas uniones, preservándolos como raza aria. Pero también, décadas después, la R.D.A ejerció prácticas parecidas aunque en sentido aparentemente contrario, como de espionaje desenmascarando a las víctimas de estos lavados de cerebro y utilizándolas, a su vez, para sus propios fines.

Todo ello ejemplificado en una familia media a la que esperan descubrimientos perturbadores que darán al traste con su estabilidad. Descubrimientos que socavarán la confianza en el verdadero pilar de un núcleo humano, en el que ya nada será lo mismo para nadie. O la insidiosa incursión de la Historia en dos historias individuales, en el mismo centro de la intimidad y de los lazos biológicos y afectivos de las personas. Este estado de cosas está expuesto en abstracto para no desvelarles la trama en cuestión.

‘Dos vidas’ ha sido comparada a ‘La vida de los otros’ pero, aunque haya ciertas concomitancias entre ellas, el modelo es notablemente superior. La que nos ocupa, sin embargo, no es en absoluto desdeñable. Un thriller político y de espionaje, que documenta unos hechos vergonzosos. Filmada con sobriedad, sabe crear un clima y una atmósfera en la que la cotidianidad más banal se tiñe de sospecha. Pero su guión, y a veces también su ritmo, son irregulares y confusos.

El pasado, lo esencial que desemboca y determina el presente, se enmaraña y mixtifica, y los árboles no dejan ver el bosque. Por otra parte, la STASI, odiosa según parece…, tampoco era equiparable al nazismo. Las contradicciones ideológicas se añaden a las narrativas, hacen decaer el interés y perder el rumbo en aras de un esquematismo lineal y embarullado. El reparto, asimismo irregular, porque tiene que vérselas con caracteres de una sola pieza. Resulta especialmente penosa la no composición de Liv Ullmann en un personaje fantasma. Con todo, con todas sus luces y sombras, es recomendable verla.

‘Borgman’: Fantasmas…

Esta cinta holandesa, dirigida por Alex van Warmedam, se hizo con el Premio a la Mejor Película del pasado Festival de Sitges, fue asimismo un título de culto en el Certamen sevillano de cine europeo y, además, candidata a los Oscars por su país. Sus referencias son, pues, difícilmente mejorables.

No resulta fácil resumir el argumento de ‘Borgman’, cuyo guión también firma el propio realizador, pero hay que intentarlo. Un hombre huye por el bosque perseguido por otros tres – uno de ellos, sacerdote -. Vive bajo tierra y avisa a tres compañeros para que salgan de sus guaridas y se pongan a salvo. Mientras él, tras sufrir varios rechazos de otros vecinos, accede a la casa de una zona residencial donde el marido le golpea brutalmente, pero la mujer le acoge a escondidas. A partir de ahí, el misterioso fugitivo tendrá una influencia inquietante en el grupo familiar.

Hasta ahí podemos leer y hasta ahí el argumento, toscamente expuesto y así descrito, puede ser un clásico de suspense o terror. Esta película participa de ambos géneros, pero también del drama, la comedia, el thriller, el fantástico… aunque no tenga nada que ver en su tratamiento con ninguno de ellos. Desafía la lógica, dinamitando nuestros referentes que intentan, pese a todo, encontrar en ella un asidero racional, o surreal, o metafórico. Una lectura que nos libere del desasosiego que la caracteriza, de los fantasmas que convoca. Aunque creamos reconocer a sus modelos, la inquietud que nos provoca su visión es tanto mayor a medida que avanza el metraje, sorprendiéndonos sin hoja de ruta.

Su transgresión, que incluye fondo y forma, es, sobre todo, temática más que de puesta en escena. Esta última es, incluso, clásica en relación a lo narrado. Y, por supuesto, tiene ese distanciamiento marca del país, tan gélido como irónico, para contar las mayores atrocidades. Esto supone otro choque para el-la espectador-a. Un reto, otro más, en su visión del filme. Un retrato en negro, cruel y feroz, con el guante de seda de las convenciones burguesas, de unas criaturas nada celestiales provocando letales efectos dominó en una familia de clase alta, habitante de una zona residencial.

La oscuridad que la recorre se alía con el más perverso humor. Pero las sorpresas y los golpes de efecto, con los que nos obsequia un guión más que malvado, no siempre son tales y, a menudo, se tornan previsibles. E incluso algo más grave, se agotan en sí mismas, como artefactos que se autoabastecen. Y entonces la crítica de clase, política… se confunde y banaliza. De todas formas, pese a todo, no deben perdérsela. No hay demasiadas oportunidades, en esta ciudad que penaliza tanto a su cinefilia, de vivir una experiencia fílmica semejante.

 

‘En cartelera’: Todas están bien…

 

Aunque, o precisamente por ello, constituya la excepción que confirme la regla, alegra enormemente constatar que no hay ninguna cinta inédita en la oferta de estrenos . Y esto es lo que ocurre esta semana. Que no decaiga… Repasamos ahora lo más interesante sobre las novedades de la cartelera. En ella, conviven, coexisten y se mezclan dramas, comedias, romances, thrillers, terror y aventuras.

Comenzamos por las dos que se proyectan en versión original. La primera es la coproducción entre los Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, ‘Borgman’, de Alex van Wamerdam, vista en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Cuenta con excelentes críticas y el Premio a la Mejor Película en Sitges. Hay que verla. La segunda es la sueca, ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’, de Félix Herngren. Basada en un best seller, narra la historia de un anciano centenario más que heterodoxo y aventurero. División de opiniones.

El terror juvenil está presente en la española, ‘La cueva’, de Alfredo Montero. Sobre una aventura colectiva que desemboca en pesadilla. Sus referencias son buenas y habrá que verla. Otro romance con chica desahuciada de protagonista, tipo ‘Mi vida sin mí’, es el que describe la inglesa, ‘Ahora y siempre’, de Ol Parker, en la que se ha destacado, sobre todo, la interpretación de Dakota Fanning.

La mirada de una mujer tras la cámara sobre los ‘Amigos con hijos’, subtitulada aquí como ‘Un plan perfecto’ también llega precedida de buenas referencias. La realizadora en cuestión es la estadounidense Jennifer Westfeldt. Para terminar, la alemana, ‘Dos vidas’, codirigida por Georg Maas y Judith Kaufmann. Sevilla Cinéfila ha tenido ocasión de verla y muy, muy pronto, tendrán la crítica en el blog. Buena semana.

‘Yo decido. El tren de la libertad’: Tsunami violeta

Esta tarde-noche, y simultáneamente en 90 ciudades de este país, ha tenido lugar el estreno de ‘Yo decido. El tren de la libertad’. Este documental es un trabajo colectivo de 80 cineastas, en el que se da cuenta de la manifestación más multitudinaria contra la reforma de Ruiz- Gallardón sobre el aborto, que tuvo lugar el pasado 1 de febrero en Madrid. Y no sólo…  Porque también nos muestra el viaje emprendido por cientos de miles de mujeres, y hombres, hasta la capital para hacer valer su frontal oposición a la conculcación del derecho elemental a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

el tren de la libertad

Dicha reforma reduce los presupuestos para una interrupción legal del embarazo a dos: violación o daño a la salud psíquica de la mujer. Dicha reforma nos retrotrae a un periodo predemocrático. Dicha reforma retrasa el reloj treinta años atrás cuando las feministas, que pisan ahora nuevamente las calles por el mismo motivo, clamaban muchos de los mismos eslóganes y se encuentran de nuevo en la casilla cero de la involución que quiere imponer un Gobierno ultraconservador.

Por ello desde CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) surgió la idea de poner en imágenes esta road movie intensamente violeta y su grandiosa concentración al llegar a su destino.  Road movie  que comenzó su andadura en Gijón, con las Comadres Feministas y su tren, al que se sumaron tantas personas que hubo que fletar autobuses desde todos los puntos de nuestra geografía para confluir en Madrid, Madrid, Madrid…. Sin subvenciones, pagados por  l@s viajer@s, de sus propios bolsillos.

Así que estas realizadoras – de las que una de las tres andaluzas estuvo presente e introdujo la proyección, con Teresa García de moderadora y dos mujeres feministas más –  se pusieron manos a la obra y en muy pocos días se consiguieron 20 unidades de rodaje y un equipo técnico, que trabajó de forma voluntaria, rodando hasta 200 horas de las que el resultado final son aproximadamente 40 minutos de metraje.  Una cinta emocionante y muy bien contada que, como se citó anteriormente, comienza en ese tren que la titula, abarrotado de pasajeras de todas las edades, valientes y decididas, quienes, entre cánticos, risas y sororidad, quisieron plantarle cara al machismo en el poder.

Y vaya si lo hicieron… Acompañadas, en sus países de origen y en el propio Madrid, de compañeras romanas, francesas, holandesas, inglesas, italianas, latinoamericanas y un largo etcétera de nacionalidades, que se unieron a la causa de nuestras y nuestros compatriotas. La mirada de las cámaras registraron todo ello. Las canciones, los eslóganes, las pancartas, las banderas, los testimonios – alguno especialmente dramático-, la música, los bailes. Y antes, el registro de los cuerpos y la autoimputación colectiva en los organismos correspondientes. Hermosa gente de toda edad y condición unida, por centenares de miles, por el derecho al propio cuerpo y su libertad de decisión. Varias generaciones, en una sola voz, clamando libertad.

Hay que verla, es un testimonio muy valioso y vibrante, pero también un servicio a la causa feminista. Desde mañana, en abierto en internet. El sevillano teatro Duque se vino abajo con el público puesto en pie, coreando y ovacionando durante toda la proyección, hasta el clamor final. Apoyando sin reservas a este incontenible y necesario tsunami violeta.