Archivo mensual: julio 2014

‘Omar’: El sendero de la traición

Del cineasta galileo, de origen palestino, Hany Abu-Assad, cosecha del 61, conocemos la excelente ‘Paradise Now’, sobre dos amigos que se preparan para inmolarse en un atentado suicida y que ganó, en 2006, el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa y fue nominada al Oscar. En esta ocasión, los amigos son tres y uno de ellos enamorado de la hermana del mayor y líder del grupo, que desconoce tales sentimientos correspondidos. Malviven, perseguidos y arriesgando sus vidas cada día en los territorios ocupados. Siempre en lucha contra los opresores de su pueblo y decididos a todo, traman una emboscada. Pero…

‘Omar’ es tantas cosas en una sola película… ‘Omar’ es una historia de amor conmovedora y maldita, una historia de amor ingenua e inocente, entre dos seres íntegros que viven en una tierra masacrada. Una historia de amor casta, por los usos y costumbres, pero no represora, ni reprimida. Una historia de amor en la que el chico se juega la piel para ver a la chica. Una chica firme y decidida, con unas ideas muy claras, que estudia y no lleva velo, ni tampoco sus amigas y condiscípulas. Pero que está sometida a la autoridad del hermano, a la autoridad del varón pater familias. Una historia de amor atravesada por insidias, desconfianzas y malentendidos.

‘Omar’ es también un thriller político de alto voltaje y de una dimensión trágica. ‘Omar’ retrata a una comunidad ferozmente oprimida en la que el enemigo se infiltra peligrosa y arteramente. ‘Omar’ revela los métodos brutales y sutiles con los que se intenta someter a voluntades y a personas. Las detenciones arbitrarias, las torturas físicas y psicológicas, el aislamiento, las amenazas a los seres queridos, los chantajes, los sobornos, las falsas promesas. La liberación de la cárcel para que tu propia gente te tome por traidor. La conversión en apestado de un luchador comprometido con su tierra. La traición que más duele bajo los rasgos de un ser querido. ‘Omar’ es tan electrizante como terrible y contiene vibrantes persecuciones, que derrochan adrenalina, pero que no tienen nada que ver con el cine de acción al uso.

‘Omar’ es una cinta comprometida ideológicamente con la causa palestina, sin ser panfletaria, ni maniquea, sino compleja y poliédrica. ‘Omar’ no tiembla al registrar los sectarismos y los peores rasgos del opresor en algunos oprimidos. La violencia que engendra más violencia en una espiral sin fin, pero que, de ninguna manera es equivalente en ambos bandos. ‘Omar’ tiene muy buena factura, está muy bien filmada y fotografiada por Ehab Assal y se enriquece de un guión sin fisuras del propio realizador. ‘Omar’ está muy bien narrada desde sus aspectos más intimistas, donde rebosa ternura y luminosidad, pese a las circunstancias, a los más oscuros y feroces. ‘Omar’ muestra afecto por los animales -¡¡¡aprende, Jean Pierre Jeunet!!! – como con el delicioso gatito del protagonista y su cariño hacia él. ‘Omar’ está muy bien interpretada por un reparto no profesional.

De trágica y lamentable actualidad. Tan sensible como cruel. Tan magnética como aterradora. Tan intensa, densa y emotiva, como demoledora y profunda. Un retrato brutal de la ocupación de un país. Una radiografía de lo más noble y de lo más siniestro de la condición humana. De ninguna manera, y bajo ningún concepto, deben perdérsela.

Sevilla Cinéfila cumple cuatro años

De no haber sido por Vita Lirola, Sevilla Cinéfila – para bien o para mal, y esto sí que es exclusivamente imputable a la firmante de estas líneas… – no existiría. De no haber sido por Vita Lirola – quien creó y diseñó este formato, junto con el nombre, a la medida de una mujer desanimada de escribir en el desierto – Sevilla Cinéfila no existiría. De no haber sido por Vita Lirola, la mejor hija que cabe tener, la firmante de estas líneas no habría salido de ciertos bloqueos y atascos en la escritura. De no haber sido por Vita Lirola, y su grito de ánimo, “¡¡¡Es tu blog y puedes hacer lo que quieras!!!”, ciertas entradas – para bien o para mal, y esto sí que es exclusivamente imputable a la firmante de estas líneas… – no hubieran visto la luz. De no haber sido por Vita Lirola, dichas entradas no tendrían trailers, ni resaltados, ni diseños, ni enlaces.

De no haber sido por Vita Lirola, esta mujer anónima nunca habría vivido la extraordinaria experiencia de estar al otro lado de focos y flashes. De no haber sido por Vita Lirola, y de no haber estado ella junto a la firmante de estas líneas, Sevilla Cinéfila nunca habría ganado dos Premios con los que le honraron ASECAN, a la Mejor Labor Informativa,  y Blogosur, al Mejor Blog de Cultura, el pasado año. De no haber sido por Vita Lirola, la firmante de estas líneas nunca habría pisado no uno, sino dos escenarios diferentes para recogerlos. No uno, sino dos marcos incomparables en los que disfrutar y celebrar, junto al resto de la familia. De no haber sido por Vita Lirola, el programa En Red, de Canal Sur, no se habría interesado en hacer un reportaje sobre esta bloguera andaluza, hace pocos meses.

De no haber sido por Vita Lirola, experta en comunicación y en redes sociales, la firmante de estas líneas habría tirado la toalla en más de una ocasión ante el poco eco, en lo que atañe a las visitas…, de muchas de sus críticas. De no haber sido por Vita Lirola, no hubiera sido posible, por contraste, el eco que algunas de ellas tuvieron en productoras, exhibidores y realizadores-as gracias a su proyección en twitter. De no haber sido por Vita Lirola, por sus constantes ánimos y apoyo, este blog no tendría casi 500 entradas publicadas en este periodo de tiempo.

De no haber sido por Vita Lirola, Sevilla Cinéfila no hubiera llegado a celebrar este cuarto aniversario de la primera vez que vio la luz, tal día como hoy, el 9 de julio de 2010, tres antes del cumpleaños de la firmante de estas líneas y uno de los mejores regalos que le han hecho en su vida. A ella, sobre tod@s, pero también a sus lectores-as y seguidores-as. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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‘Foxfire’: Very bad girls…

Joyce Carol Oates, la escritora estadounidense, escribió el libro ‘Foxfire’: Confessions of a Girl Gang’, traducido al castellano como ‘Puro fuego’. en el que se basa esta película, en 1993. Ambientada en los años 5o, en una pequeña ciudad norteamericana,  da cuenta de la rebelión de unas chicas adolescentes  como rechazo a los abusos que sufren por ser mujeres en un entorno especialmente machista.

Así que se constituyen en una sociedad secreta, con el nombre que da título a la novela, con leyes y reglas para protegerse y respaldarse mutuamente. Comienzan siendo dos íntimas amigas – la una, líder e ideóloga, y la otra, cronista del grupo – a las que se unen otras, llegando a vivir juntas en una casa en las afueras. Pero sus distintos objetivos y personalidades, junto a unos derroteros al margen de la ley, acabarán por distanciarlas y hacer que sus caminos se separen.

Laurent Cantet – guionista, director de fotografía y realizador francés, cosecha del 61 – con títulos tan    interesantes en su haber como ‘La clase’, Palma de Oro en Cannes, 2008; ‘Recursos humanos’, César a la Mejor Ópera Prima 2001, o ‘El empleo del tiempo’, adaptó esta obra al cine hace dos años, siendo responsable asimismo de su escritura. Su temática conecta con el compromiso social que le caracteriza como autor.

Pero lastimosamente, aunque quien esto firma no haya leído el libro, el cineasta desaprovecha la potencia de un material inflamable, nunca mejor escrito aquí…, para mostrar un retrato de una época y de un país especialmente hostiles con la condición femenina. Unida esta circunstancia, además, a los conflictos de la clase más desfavorecida a la que pertenecen la mayoría del grupo, con familias en muchos casos desestructuradas. Material fílmico y narrativo este que el director ha sabido manejar en otras ocasiones con la lucidez, sensibilidad y talento que le caracterizan.

Por ello, aunque su factura sea buena y el elenco de protagonistas transmitan credibilidad y buen hacer, resulta plana, reiterativa y por momentos tediosa. Sin un desarrollo de los personajes, ni de sus interrelaciones- como las lésbicas, solo insinuadas… – combinado con saltos bruscos y no explicitados en la historia. Un deficiente retrato de individualidades y generacional, pero también de las motivaciones de clase, de sexo y de rechazo social, que mueve a unas jóvenes siempre al límite entre la rebeldía y la delincuencia. Entre la contestación, la rabia y la virulenta respuesta ante los agravios y violencias que sufren como mujeres.

‘Bajo la misma estrella’: Tiempo de amar, tiempo de morir…

Para M. I. S. M. , siempre en la memoria y en el corazón.

Se necesita osadía para abordar una historia como esta, que proviene de un best-seller norteamericano, cuyo autor, John Green, especialista en temáticas juveniles, ‘aupó’ al libro a la primera posición de la lista de éxitos del New York Times, cuando se publicó hace dos años (fuente: Europa Press). Se necesita osadía para abordar una historia como esta, en clave pretendidamente indie, no convencional, con aspiraciones de ingenio, sutileza y humor, enfrentándose al drama lacrimógeno que la habita. Se necesita osadía para intentar, con estos mimbres, y casi conseguir, un producto diferente y sensible que no insulta a la inteligencia.

El osado firmante, que se ha hecho de oro contentando tanto al público natural de esta propuesta y a parte de otro, más cinéfilo y exigente, como encandilando a un amplio sector de la crítica, se llama Josh Boone, norteamericano de la cosecha del 79. La novela mencionada, que ha adaptado aquí, narra la historia de amor entre dos jóvenes enfermos terminales de cáncer que se conocen en una terapia de apoyo. Nada menos…

La abajo firmante se enfrentó a esta cinta con toda una parafernalia de prejuicios previos. Con una predisposición crítica nada receptiva, sino todo lo contrario. Para empezar, una impostura, bien que de ficción. No se puede estar viviendo con ese mal en las entrañas, en los pulmones, en las extremidades, en los órganos vitales y tener ese aspecto tan fresco, radiante y saludable. Aunque se esté permanentemente conectada a un pesado respirador de oxígeno y se tenga una pierna artificial en uno y otro caso. Y, aunque tengamos ejemplos que lo contradicen, deberían ser inevitables las secuelas emocionales – especialmente, en edades tan tempranas – por la tremenda injusticia de ‘El defecto en nuestras estrellas’, título más ajustado al  original.

Pese a todo ello, la abajo firmante no pudo sustraerse a su encanto, que lo tiene. A su humor, que lo tiene. A sus chispeantes diálogos, que los tiene. A su lirismo, que lo tiene. Al magnetismo de un romance bien contado, que lo es. A sus conmovedores esfuerzos por ser inteligente y distinta y por no ser tópica y llena de clichés. A su retrato de unas criaturas condenadas, un retrato generacional nada al uso en circuitos comerciales, que luchan por arrancarle al tiempo que les queda amor, placer y libertad. Al extraordinario carisma y talento de la gran Shailene Woodley y a su química con un partner casi a su altura, Ansel Elgort. A la siempre estimulante presencia de Laura Dern. Y a la de Willem Dafoe, el personaje peor tratado y retratado.

Quien esto firma les advierte que es de mucho llorar. Que la muerte la sobrevuela, aunque se intente pactar con ella, distanciándola, y se consiga sólo a medias. Que no ha querido, ni ha podido, despacharla con latiguillos críticos ad hoc. Que le ha parecido más honesto reseñarla con sus luces y sus sombras. Con todas las consecuencias. La pelota está en sus tejados…

‘El extraordinario viaje de T. S. Spivet’: Algunas consideraciones…

El formato de un blog, tal que Sevilla Cinéfila por ejemplo, es tan libre como lo quiera su titular y no está sujeto a los cánones de lo ‘críticamente correcto’. Dicho esto sin menoscabo alguno del esfuerzo y del mínimo rigor que deben presidir los contenidos de sus reseñas. Por ello, y por segunda vez, no va a hacer exactamente una entrada al uso. Su carácter minoritario, entre otras cosas, también se lo permite. Advertid@s quedan.

Quien esto firma se acercó a esta última propuesta fílmica de Jean-Pierre Jeunet, cosecha del 53, creador-perpetrador de ‘Amelie’, como ustedes prefieran, con tanta curiosidad como reservas. Porque del responsable de ‘Delicatessen’, ‘La ciudad de los niños perdidos’ o ‘Largo domingo de noviazgo’, entre otras, incluída ‘Alien resurrección’, cabe esperar lo mejor y lo peor, inclusive ambas cosas dentro de uno de los títulos mencionados.

Así que de esta mente peculiar y creativa, llena de imaginación y de excesos, de tics y de inspiración, quien esto firma se esperaba cualquier cosa menos una historia tan insensible y agresiva para con los animales. Desde el padre cazador, granjero de Montana, con sus trofeos disecados en su ‘despacho’ de quien su hijo de diez años inventor y genio al que le dan el Premio así con mayúsculas, objetivo de su escapada de casa y del extraordinario viaje que titula la película… Desde ese padre, escribía, al que el hijo contempla como un reducto del pasado, pero con el que no es crítico… hasta la madre, la científica e intelectual entomóloga pinchando cuantos insectos caen en sus redes.

O esa cabra, sangrando y atrapada entre los espinos de la cerca de la propiedad familiar, a la que el chico libera, sí, ante el desprecio del padre que la llama estúpida. O el más bien poco amable trato al que someten al perro de la familia. Ni la más mínima sombra de crítica al respecto, que sí las tiene con el presentador de televisión o con la responsable de la Fundación que entrega el galardón, una Judy Davis muy por debajo de sus posibilidades,  a quienes vapulea y ridiculiza sin piedad, mientras reserva toda su comprensión, empatía y ternura para semejantes progenitores.

O la vuelta a ese universo rural, hogar dulce hogar, aliviadas la conciencia y unidos por el amor y el aumento de la familia. En fin… Que conste la protesta y hasta aquí llegan estas consideraciones a modo de entrada.

‘La jaula dorada’: Excesos y mixtificaciones…

Esta ópera prima del actor, guionista y realizador francés, de ascendencia lusa,  Ruben Alves – cosecha del 80 –  obtuvo el Premio del Público del Cine Europeo y un consenso entre los espectadores y la crítica en el país vecino. Aquí también está funcionando muy bien y se proyecta asimismo en versión original. Dedicada a sus padres, todo el reparto tiene o nacionalidad, o ascendencia, portuguesa y el mismo director reconoce que es muy autobiográfica.

La historia, que han escrito el propio Alves, Hugo Gélin y Jean-André Yerles, describe la vida en un elegante inmueble de un barrio parisino de una portera y su marido, nacidos en Portugal pero residentes en la capital francesa, en la que han nacido sus hijos, desde hace más de treinta años. Ambos, él como albañil y a cargo del mantenimiento del inmueble y ella al servicio permanente de l@s inquilin@s, incluso en días no laborables y  a horarios intempestivos, se desviven por tod@s y son generos@s hasta decir basta.  Pero un día… una inesperada herencia y su claúsula va a transformarlo todo.

Como la mayoría de los debuts cinematográficos, y aún más en este caso, tratando temas tan personales, hay una sobreabundancia de hilos narrativos no siempre bien resueltos y una dispersión considerable. Pero, sobre todas las cosas, la cinta no sabe, o no puede, encontrar su tono. Y así se debate entre la crítica social, la saudade, la comedia con algún toque irónico e inteligente y otros, los más, rozando lo esperpéntico y la astracanada. El que el cineasta haya declarado que su familia es aún mucho más excesiva que la retratada aquí, no justifica el tratamiento tan burdo de ciertos personajes, femeninos especialmente, secundarios.

Este es uno de los pies de barro de los que cojea esta jaula no tan dorada. Porque, además, ha perdido una oportunidad, nunca mejor dicho en este caso, de oro, para dinamitar, en clave impía, a una determinada clase social que explota hasta la indecencia a quienes la sirve, más si son inmigrantes. Lo apunta, sí, pero lo malogra en aras de un buenrollismo impostado que compromete la credibilidad del propio relato.

O para reflexionar sobre la pertenencia a dos países, sobre el debatirse entre dos lealtades y dos formas de vida  tan antagónicas, urbana y rural. O… Una pena porque había material para retratarlo y porque Joaquim de Almeida y Rita Blanco le aportan talento y buen hacer a los protagonistas.

‘El hijo del otro’: De tales padres y…de tales madres

 

Sostiene Lorraine Levy, actriz de teatro y realizadora francesa, responsable de ‘El hijo del otro’, en una reciente entrevista en Público que: “Un país debe ser laico para ser libre”. Se refería, en este caso, al conflicto palestino – israelí, telón de fondo de la historia en la que se basa, de Noam Fitoussi, y cuyo guión ha coescrito. Es su tercera cinta y ganó los Premios a la Mejor Dirección – por primera vez se lo conceden a una mujer en sus 27 años de existencia…(Fuente del periódico citado)- y a la Mejor Película.

La historia – muy similar y, al tiempo, muy distinta a la que nos narró Hirokazu Koreeda en la excelente, ‘De tal padre, tal hijo’ – da cuenta del trauma surgido cuando, a raíz de unos exámenes de rutina de cara a su alistamiento, los padres de un adolescente israelí – militar de rango, él; psicóloga francesa, ella -, residentes en Tel-Aviv,  descubren, por el grupo sanguíneo, que no es su hijo biológico.

Nacido durante un ataque, en el refugio fue involuntariamente intercambiado con otro bebé. Este último, a su vez, se ha criado como propio en una humilde familia palestina que vive en Cisjordania. Esta revelación provocará  un cataclismo entre las partes afectadas. Los padres, las madres, los protagonistas del lamentable equívoco, sus herman@s y entorno familiar y social se retratarán, a todos los niveles, en este proceso.

Lo que en el filme de Koreeda afectaba a un modus vivendi oriental y a diferencias de clase y carácter entre los personajes, aquí estamos hablando de una guerra colonialista, de enemigos encarnizados, también de clases, de religión, de señas de identidad y sentido de pertenencia. Las edades de los chicos, todos varones, marcan también profundas diferencias.

Pese a su origen israelí, la directora maneja con exquisito tacto el espinoso tema que confronta a ambos bandos. Mejor aún, aunque muy crítica con las posiciones sectarias e irreconciliables de las dos partes, – y esto se refiere, sobre todo y fundamentalmente, a los hombres. Las mujeres, por el contrario son las más receptivas y conciliadoras – sabe mostrar quienes son l@s oprimid@s en su visión de los territorios ocupados. Y da cuenta de ello describiendo la cotidianidad del miedo, de la humillación, de la privación absoluta y de la total indefensión de quienes son marginad@s y maldit@s en su propia tierra. De quienes son parias en su propia patria.

Por todo ello. Por sus posiciones comprometidas, progresistas, anticolonialistas y promujeres. Por la empatía, la comprensión, la sensibilidad y el humor de que hace gala en su mirada a estos dos grupos humanos, en sus micro y macro cosmos y a sus circunstancias. Por el buen hacer de su reparto. Estupenda Emmanuelle Devos – presente por partida doble en el Avenida – pero también Pascal Elbé, Kalifha Natour, Jules Sitruk, y un largo etcétera.

Por la ironía con la que contempla, no las convicciones auténticas, sino la relativa a la religión como seña excluyente de identidad y los conflictos que provoca en los adolescentes, en sus familias y en ambas comunidades. Por la descripción de las personalidades de ambos personajes centrales y su complicidad. Por su final, tan abierto e integrador…

Por todo ello, es una película valiosa, aunque imperfecta, con sus defectos de fondo y forma, con cierta dispersión y bajones de ritmo, con secundari@s perfectamente prescindibles…, que merece ser vista.

En cartelera: Dramas, thrillers y dos pasadas ausencias…

 

En este primer viernes de julio, la oferta más interesante, siempre sobre el papel, está diversificada. Por géneros, contamos con tres dramas, aunque de muy distinto signo, un thriller y una comedia. Algunas de estas cintas son coproducciones y una de ellas de una nacionalidad que, por razones obvias, no se prodiga en nuestras pantallas.

Comenzamos con un drama romántico norteamericano, basado en un best-seller que, curiosamente, ha recibido muy buenas críticas, con algunas reservas. Por si acaso, se le reseña aunque su argumento sea temible. Se trata de ‘Bajo la misma estrella’, de Josh Boone. Describe el romance entre dos adolescentes enfermos de cáncer. Veremos… El siguiente es la coproducción anglo-australiana, ‘Un largo viaje’, de Jonathan Teplizky, con Colin Firth y Nicole Kidman haciendo los honores. Basada en una historia y un personaje reales, sus reseñas son contrastadas.

Y el tercero, que mezcla este género con la acción, es el de mayor interés y se podrá ver en v.o.s. Hablamos de la palestina, de ahí su excepcionalidad, ‘Omar’, de Hany Abu-Hassad, sobre tres amigos y una chica que viven en los territorios ocupados. Premio del Jurado de la Sección, ‘Una cierta mirada’, en Cannes, sus críticas son excelentes y hay que verla. La proyectan en v. o. s.

Vamos ahora con el thriller y la comedia. El primero es el hispano-franco-estadounidense, ‘Open Windows’, de Nacho Vigalondo. Un fan, su ídolo y un presunto jefe de prensa son sus principales personajes. Mitad y mitad en sus valoraciones, aunque se han destacado su clima y buena factura. Habrá que comprobarlo. La segunda es la franco-canadiense, ‘El extraordinario viaje de T. S. Spivet’, de Jean-Pierre Jeunet. Sobre un genio inventor de 12 años que vive con su peculiar familia en un rancho de Montana y que emprende el viaje al que alude el título, para recoger un prestigioso premio. Ha gustado, en general, con algunas salvedades, y podremos verla también en versión original.

Las invisibles, en este caso de la semana pasada, son la española ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez. La han calificado como “el reverso quinqui de ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales” ( Sergio F. Pinilla, Cinemanía. Fuente, FilmAffinity) y sus críticas, con alguna salvedad, han sido muy buenas. Y la hispano-chilena, ‘El árbol magnético’, de Isabel de Ayguavives, historia de regresos y reencuentros familiares que ha interesado y aburrido a partes iguales. En cualquier caso, nos merecíamos verlas.

‘Mi otro yo’: Mi vida sin mí…

Esta que nos ocupa es la última propuesta fílmica de Isabel Coixet – Barcelona, cosecha del 60 – y su primera incursión en el universo del terror. O en el del thriller psicológico, basado en una novela para adolescentes de Cathy MacPhail, cuyo guión ha adaptado. Se trata de una coproducción anglo-española, de 86 minutos de metraje, y que cuenta con un atractivo reparto, encabezado por Sophie Turner, y con nombres propios como Rhys Ifans, Claire Forlani, Jonathan Rhys Meyers, Leonor Watling o Geraldine Chaplin.

Fay es una joven brillante, inteligente, hija única de una pareja enamorada y feliz para la que es el centro de su universo. Por si todo ello fuera poco,  es elegida para interpretar a Lady Macbeth en la función de fin de curso de su instituto y su partenaire, el chico más admirado, parece interesado en ella. Pero esa vida, aparentemente perfecta, va a dar un vuelco inesperado cuando le diagnostican a su padre, su mejor amigo y cómplice, una enfermedad degenerativa incurable y además se siente acosada por una especie de doble que quiere arrebatarle todo cuanto tiene.

Con estos mimbres, y un guión que hace aguas por todas partes, la realizadora construye, por decirlo de alguna manera, un relato más que deficiente. Ni el clima, ni el ritmo, ni la atmósfera, están medidos y son, lamentablemente, deudores de los más previsibles clichés del género. La pretendida sugerencia visual se torna casi risible, a fuer de obvia. Se reiteran planos y tomas vacías de contenido, que no aportan – más bien, lo contrario – nada a la historia. Esta se estanca, no avanza, se pierde en subtramas, que tampoco se resuelven, y se fía todo al pobre y manido recurso de la ‘explicación’ final.

Por otra parte, tampoco los personajes están cuidados en lo más mínimo. Al contrario. Sophie Turner no insufla ninguna vida al suyo, ni matices. El de Claire Forlani, es incomprensible y penoso en sus bandazos emocionales, no explica los necesarios antecedentes de su otra relación. Lástima porque ella  es una actriz sensible y con registros, Coixet no la trata nada bien. Rhys Ifans es el más ajustado. Rhys Meyers, apenas si se nos muestra y mira que es un actor y una presencias sugerentes. Chaplin, graciosa y Watling, más bien estirada. Nada imputable a ell@s, sino a la escritura de la película, a la inanidad que la habita y a la dirección de actores-actrices. Ustedes mism@s…