Archivo diario: julio 6, 2014

‘El extraordinario viaje de T. S. Spivet’: Algunas consideraciones…

El formato de un blog, tal que Sevilla Cinéfila por ejemplo, es tan libre como lo quiera su titular y no está sujeto a los cánones de lo ‘críticamente correcto’. Dicho esto sin menoscabo alguno del esfuerzo y del mínimo rigor que deben presidir los contenidos de sus reseñas. Por ello, y por segunda vez, no va a hacer exactamente una entrada al uso. Su carácter minoritario, entre otras cosas, también se lo permite. Advertid@s quedan.

Quien esto firma se acercó a esta última propuesta fílmica de Jean-Pierre Jeunet, cosecha del 53, creador-perpetrador de ‘Amelie’, como ustedes prefieran, con tanta curiosidad como reservas. Porque del responsable de ‘Delicatessen’, ‘La ciudad de los niños perdidos’ o ‘Largo domingo de noviazgo’, entre otras, incluída ‘Alien resurrección’, cabe esperar lo mejor y lo peor, inclusive ambas cosas dentro de uno de los títulos mencionados.

Así que de esta mente peculiar y creativa, llena de imaginación y de excesos, de tics y de inspiración, quien esto firma se esperaba cualquier cosa menos una historia tan insensible y agresiva para con los animales. Desde el padre cazador, granjero de Montana, con sus trofeos disecados en su ‘despacho’ de quien su hijo de diez años inventor y genio al que le dan el Premio así con mayúsculas, objetivo de su escapada de casa y del extraordinario viaje que titula la película… Desde ese padre, escribía, al que el hijo contempla como un reducto del pasado, pero con el que no es crítico… hasta la madre, la científica e intelectual entomóloga pinchando cuantos insectos caen en sus redes.

O esa cabra, sangrando y atrapada entre los espinos de la cerca de la propiedad familiar, a la que el chico libera, sí, ante el desprecio del padre que la llama estúpida. O el más bien poco amable trato al que someten al perro de la familia. Ni la más mínima sombra de crítica al respecto, que sí las tiene con el presentador de televisión o con la responsable de la Fundación que entrega el galardón, una Judy Davis muy por debajo de sus posibilidades,  a quienes vapulea y ridiculiza sin piedad, mientras reserva toda su comprensión, empatía y ternura para semejantes progenitores.

O la vuelta a ese universo rural, hogar dulce hogar, aliviadas la conciencia y unidos por el amor y el aumento de la familia. En fin… Que conste la protesta y hasta aquí llegan estas consideraciones a modo de entrada.

‘La jaula dorada’: Excesos y mixtificaciones…

Esta ópera prima del actor, guionista y realizador francés, de ascendencia lusa,  Ruben Alves – cosecha del 80 –  obtuvo el Premio del Público del Cine Europeo y un consenso entre los espectadores y la crítica en el país vecino. Aquí también está funcionando muy bien y se proyecta asimismo en versión original. Dedicada a sus padres, todo el reparto tiene o nacionalidad, o ascendencia, portuguesa y el mismo director reconoce que es muy autobiográfica.

La historia, que han escrito el propio Alves, Hugo Gélin y Jean-André Yerles, describe la vida en un elegante inmueble de un barrio parisino de una portera y su marido, nacidos en Portugal pero residentes en la capital francesa, en la que han nacido sus hijos, desde hace más de treinta años. Ambos, él como albañil y a cargo del mantenimiento del inmueble y ella al servicio permanente de l@s inquilin@s, incluso en días no laborables y  a horarios intempestivos, se desviven por tod@s y son generos@s hasta decir basta.  Pero un día… una inesperada herencia y su claúsula va a transformarlo todo.

Como la mayoría de los debuts cinematográficos, y aún más en este caso, tratando temas tan personales, hay una sobreabundancia de hilos narrativos no siempre bien resueltos y una dispersión considerable. Pero, sobre todas las cosas, la cinta no sabe, o no puede, encontrar su tono. Y así se debate entre la crítica social, la saudade, la comedia con algún toque irónico e inteligente y otros, los más, rozando lo esperpéntico y la astracanada. El que el cineasta haya declarado que su familia es aún mucho más excesiva que la retratada aquí, no justifica el tratamiento tan burdo de ciertos personajes, femeninos especialmente, secundarios.

Este es uno de los pies de barro de los que cojea esta jaula no tan dorada. Porque, además, ha perdido una oportunidad, nunca mejor dicho en este caso, de oro, para dinamitar, en clave impía, a una determinada clase social que explota hasta la indecencia a quienes la sirve, más si son inmigrantes. Lo apunta, sí, pero lo malogra en aras de un buenrollismo impostado que compromete la credibilidad del propio relato.

O para reflexionar sobre la pertenencia a dos países, sobre el debatirse entre dos lealtades y dos formas de vida  tan antagónicas, urbana y rural. O… Una pena porque había material para retratarlo y porque Joaquim de Almeida y Rita Blanco le aportan talento y buen hacer a los protagonistas.