‘El amanecer del planeta de los simios’: ¡¡¡Ave, César!!!

 

Donde el estadounidense Rupert Wyatt, cosecha del 71,  finalizó su notable precuela, ‘El origen del planeta de los simios’, con estos ocupando el icónico Golden Gate,  inicia su compatriota Matt Reeves, cosecha del 66, su continuación, esta cinta que nos ocupa. Pero con la variante de que aquí la especie humana está siendo diezmada por un virus devastador del que culpan, y así lo denominan, a estos animales.

Animales que, por el contrario, fueron enjaulados, mutilados, torturados y asesinados en laboratorios, con sádicos vigilantes quienes, en aras de la ‘ciencia’ se cebaban en y con ell@s. Laboratorios de los que les liberó su líder, César, cuya madre pereció allí y fue adoptado por una familia humana, hecho que el protagonista no olvida pese a su lealtad a toda prueba para con l@s suy@s. Hechos y secuelas que les han marcado a tod@s. Y, por ello consideran a las llamadas personas sus enemigos y desconfían de ell@s.

L@s supervivientes del virus, de hecho inmunes, están organizándose pero carecen de lo más elemental y se encuentran incomunica@s. Es por ello que necesitan internarse en territorio hostil. En el bosque, morada de l@s simi@s, para utilizar su presa como fuente de energía eléctrica. Una familia humana, más pacifista y sensible, es la encargada de obtener el permiso para hacerlo, pese a que un miembro del equipo hirió a un joven mono y lo tienen más que complicado. No obstante, conseguirán su objetivo y, a partir de ahí, los acontecimientos se desbordarán.

Reeves ha retratado a una ciudad, San Francisco, en ruinas, húmeda y lluviosa, con una belleza oscura y terminal. Y lo ha hecho contando con la extraordinaria fotografía de Michael Seresin. Ha mostrado las catacumbas refugios de la gente inmune y sus arsenales de guerra. Y también la lujuriosa naturaleza del hogar de la especie antagonista, en el corazón de una selva recuperada a la civilización. Ha revelado las diferencias entre ambas especies, individual y colectivamente consideradas, pero también sus semejanzas en la sensibilidad, en el dolor, en el placer, en los afectos y en el deseo de vivir y ser libres.

Pero no las ha equiparado… La una, es la depredadora y guerrera. La otra, explotada por ella y ya emancipada, lucha por ser dueña de su territorio. Ni ha incurrido en maniqueísmos. En una y otra hay personas nobles y dignas, pero también miserables y traidoras. La lealtad a su pueblo, y la ética, es mayor en una, l@s simi@s, que en la otra, más competitiva e insolidaria. Nos ha regalado un personaje de mujer maravilloso, Keri Russell – la inolvidable ‘Felicity’ – una médica eficiente, animalista y empática. Y la familia animal …¡¡¡cuanta ternura y afecto, pero también cuantos dolor y rebeldía!!!. Delicios@s el bebé y su madre.

Nos ha recordado el pasado de César – inmenso Andy Serkis – en esa preciosa escena en la que vuelve a su destrozado hogar humano de la infancia, con sus fotos y memorias de un tiempo añorado, pero irrepetible. Y aunque le hace decir a este gigante bondadoso y adorable, tan justo y equitativo, que la guerra la comenzaron l@s simi@s, es sólo técnicamente. Porque también ha registrado la iniquidad de una raza que somete a todas las criaturas vivientes  a su servicio y que, en esta historia y en la llamada vida real, inició y lleva a cabo las hostilidades.

Más épica que su predecesora. Más bélica y potente. Menos intimista, pero igualmente lírica y emotiva, nos ha devuelto también a un Gary Oldman en plena forma interpretativa, y a Jason Clarke, como su mejor y más afortunado contrapunto. Contiene aventuras, acción, ciencia ficción, apocalipsis en el mejor sentido, drama, amor y, sobre todo lo demás, el espejo crítico que pone en su lugar a una especie, la humana, devastadora, colonizadora y explotadora de las demás.

Y también revela otro mundo posible, otra comunidad posible, otra naturaleza posible, otro planeta azul posible, otra forma de vida posible, conducida por nuestr@s semejantes, nuestr@s herman@s, a quienes debemos nuestra llamada humanidad, l@s simi@s, a quienes seguimos maltratando impíamente. 130 absorbentes minutos. Corran a verla.

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5 Respuestas a “‘El amanecer del planeta de los simios’: ¡¡¡Ave, César!!!

  1. Buenas, Carmen.

    Estoy de acuerdo en lo que comentas.

    Para mi esta nueva entrega está a la altura de la notable primera parte, incluso diría que es un poco mejor. Personalmente, la veo con mayor hondura dramática (ahondando en la idea de que el simio es un lobo para el simio) y eso que la primera tenía lo suyo con todo el tema del padre del protagonista humano.

    Es cierto que hay algunas soluciones fantásticas visualmente por parte de Matt Reeves, como pueden ser la cámara sujetiva cuando apresan por primera vez al protagonista humano y lo llevan al poblado o la cuasisujetiva del tanque (un acierto acompañarla de un casi ‘off’ sonoro), aunque para mi su mayor acierto se encuentra primero en su estupendo libreto (acá basado en un modelo cercano al western indio con bastante profundidad en la que te sientes en mucho momentos afín a ambos bandos, gracias a la falta de maniqueismo como a su ambiguedad aunque en mi particular caso, mostrará sobre todo simpatía por los simios :-)) y segundo en el fabuloso trabajo de Andy Serkis.

    A este paso se va a merendar a la irregular saga original (exceptuando al clásico de los 68).

    En definitiva, una gozada. Como bien dices: ¡Ave, César!.

    Saludos, Jesús.

  2. Básicamente de acuerdo contigo, Jesús. Pero discrepo en que lo de que quiere dejar claro que ‘el simio es un lobo para el simio’. No lo veo así, sino que rehúye cualquier maniqueísmo representando individuos negativos en ambas especies. Pero una y otra no son equiparables en absoluto y así lo muestra. L@s simi@s han sido esclav@s y víctimas de l@s human@s y sólo pretenden vivir en paz en el bosque aunque, claro, vigilando al enemigo. En cuanto a las armas, no hay más que ver la diferencia. Un abrazo y gracias siempre por tus aportaciones. Hay que verla, está claro.

  3. No creo que destroce nada fundamental pero por si acaso aviso. 😉

    Cierto, claro que rehuye del maniqueísmo, por eso mismo, y ahí están las palabras de César al comentar que cuánto de equivocado estaba al pensar entre simios y humanos (blanco y negro), cuando en ambos bandos hay individuos buenos y malos (una cuestión de grises). No estoy diciendo que sea como regla general, sino que en la cesta estaba claro que había una manzana podrida (pudiendo haber más de una) y de hay lo de mi aseveración que puede resultar demasiado tajante para lo que quiero expresar. No sé si me he explicado bien, Carmen.

  4. Te has explicado y te explicas perfectamente, Jesús. Totalmente de acuerdo con tu matización. Un abrazo.

  5. Cuando he escrito “y de hay lo de mi aseveración” quería escribir ” y de ahí lo de mi aseveración”. Un lapsus. 😉

    Un abrazo para ti también, Carmen.

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