Archivo diario: febrero 28, 2018

‘Lady Bird’: Girlhood

Girlhood es la definición del periodo en la vida de una niña-joven entre los o y 18 años. Así como el título de una estimable película que dirigió otra mujer, la francesa Céline Sciamma, en 2014, que tuvimos ocasión de ver en el SEFF. La que nos ocupa, ‘Lady Bird’, narra, en clave independiente y de comedia agridulce o dramática, la iniciación a la vida adulta de una chica que se hace llamar así, integrada en su contexto familiar, de lugar de residencia, educativo, social y amistoso.

Y a fe que esta protagonista es una suerte de alter ego de la actriz, directora y firmante del guión, Greta Gerwig – cosecha del 83, natural de Sacramento donde su personaje central vive y estudió, como ella lo hace en el film, en una escuela católica, hija de una enfermera… Para qué seguir – así que esta ópera prima tiene un componente autobiográfico innegable.

Lady Bird arranca con una frase, debida a Joan Didion, que es toda una declaración de principios : “Aquel que hable del hedonismo en California, nunca ha pasado una Navidad en Sacramento”. Como la que le comenta Lady Bird, Christine en realidad, a su madre en el arranque del filme : “Odio California, quiero vivir a través de algo, quiero ir a la Costa Este, donde está la cultura” Eso se lo dice a su madre cuando ambas lloran a lágrima viva en una de sus actividades comunes favoritas en el coche, escuchar en la radio un fragmento de Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

Escenas de este tipo son las que hacen que esta no sea una película indie más de adolescentes desubicadas e inquietas. Transmite vida, alma y credibilidad tanto en su forma como en su fondo. Nada resulta impostado, ni tampoco artificiosamente espontáneo. Por el contrario, es diferente, emotiva y singular.

Revela el desencuentro de una madre y una hija que se adoran, pero que chocan, debido al afán de su progenitora por conservarla e imponerle sus puntos de vista en el año de gracia de 2003.Y también las amistades, ciertos desclasamientos, las traiciones, las deslealtades, la educación católica pero no oscurantista, la autocrítica, el perdón…

…Los estudios, el trabajo, las aspiraciones artísticas y educativas, antes que amorosas, aunque también haya romances. Pero no son prioritarios Todo ello, en el contexto de un modo de vida en el que solo el dinero puede lograr ciertos sueños. El acceso a la vida adulta con un bagaje complejo, si bien desequilibrado, cuya escala de valores no coincide con otros filmes indies más superficiales.

94 minutos de metraje. La fotografía, matizada y luminosa, se debe a Sam Levy y la música, que subraya y no se impone, a Jon Brion. Entre su excelente y atractivo reparto – Laurie Metcalf, Lucas Hedges, Timothée Chalamet… – destaca una espléndida Saoirse Ronan. 2 Globos de Oro y 5 nominaciones a los Oscar son algunos de sus avales.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 7 de marzo. VÉANLA Y HÁGANLO CUANTO ANTES. Es un consejo.

‘The party’: Adivina qué pasa esta noche

La guionista, música, directora de teatro y realizadora inglesa Sally Potter, cosecha del 49, Oficial de la Orden del Imperio Británico desde 2012 “por sus servicios al cine” – que tiene en su haber películas como ‘Orlando’, sobre la novela homónima de Virginia Woolf, o ‘La lección de tango’- aborda en ‘The party’ una historia minimalista, pero de muy largo alcance.

Una historia – rodada íntegramente en blanco y negro, de 71 minutos de metraje, con una excelente fotografía de Aleksei Rodionov, cuyo milimétrico guión ha sido escrito también por ella misma y que se desarrolla en un único espacio, pero en la que su agilidad y ritmo eluden el riesgo del teatro filmado – que sigue a una mujer, que convoca en su casa a sus amistades más íntimas, para celebrar un nombramiento que supone el culmen de su carrera. Pero nada ocurrirá de acuerdo a lo previsto…

Potter se sirve de sus personajes – la flamante ministra de Sanidad, su cónyuge, un intelectual e historiador que renunció a una cátedra en Yale por apoyarla en su carrera política; su más querida amiga y compañera de lucha, ahora cínica y descreída, pero siempre leal, y su excéntrico esposo alemán, coach espiritual;  su colaboradora más próxima, una figura invisible pero crucial, su banquero y cocainómano marido presa de una debacle emocional y una pareja de lesbianas, profesora de Estudios de Género y cocinera respectivamente que esperan trillizos varones por fecundación asistida – para disparar impíamente sobre los grandes temas contemporáneos en clave de irresistible comedia negra.

Lo hace sirviéndose de giros inesperados y brillantes en la trama. Una trama cíclica que se inicia como concluye, excepto por una revelación clave. El relato es, por otra parte, pródigo en revelaciones y golpes de efecto que, pese a su aparente ligereza, conllevan una gran carga de profundidad.

El rol masculino de soporte que se ve cuestionado cuando la pareja triunfa; el intelectual enfrentado, en más de un sentido, al banquero; la política con sus glorias y miserias: la fe y la espiritualidad y la medicina alternativa puestas en solfa, pero útiles asideros en situaciones límites. Las diferentes formas de vivir y sentir el matrimonio, las relaciones, el feminismo y el lesbianismo… La mirada vitriólica de Sally Potter es tan impía, cínica y desternillante, sobre todo ello y sobre sus protagonistas, como eficaz.

Tiene, por si esto no fuera ya poco, un reparto tan atractivo y sólido como impecable. Kristin Scott Thomas, Bruno Ganz, Timothy Spall, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Cherry Jones y especialmente una inconmensurable Patricia Clarkson.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 7 de marzo. VÉANLA SIN FALTA Y CUANTO ANTES.