‘Dolor y gloria’: Las pieles que nos habitan…

En efecto, está habitada por varias capas dérmicas, tanto en el sentido metafórico como en el literal, tanto en el sentido simbólico como en el anatómico, tanto en el de su factura como en el narrativo… esta última propuesta de Pedro Almodóvar – Calzada de Calatrava, cosecha del 49, del que, a estas alturas, no hay que recordar su filmografía, los reconocimientos máximos e internacionales que ha recibido o el hecho, tópico pero cierto, de que sea uno de nuestros directores más universales – y en esta entrada se intentará incidir en ellas.

Las pieles que nos habitan durante una vida… La del cuerpo, externo e interno, con su deterioro, sus anomalías, sus servidumbres, sus males secretos o al descubierto, sus necesidades y deseos, su existencia propia e incontrolable, sus pasiones, sus gozos y sus sombras, sus pulsiones y adicciones. Las de las emociones, desde el amor al desamor, desde el narcicismo a la generosidad, pasando por la nostalgia, la amistad, los afectos perdidos y reencontrados, la creación, los recuerdos, las añoranzas, la aceptación…

Por todas ellas hace pasar el realizador a su personaje central – excelente Antonio Banderas – un cineasta otrora prestigioso, y en el presente presa de dolores invalidantes y de bloqueo creativo, que mientras rememora su propia historia y se reencuentra con dos hombres claves en su pasado, descubre la bondad de cierta flor del mal para con sus intolerables molestias y debe enfrentarse a varias pruebas y a un diagnóstico médico.

Y lo hace de forma ejemplar. Con una estilizada puesta en escena, subrayada por la espléndida fotografía de José Luis Alcaine y por la hermosa banda sonora de Alberto Iglesias. Con una narrativa singular y compleja llena de saltos temporales y, de alguna manera, cíclica. Con unas modélicas  sabiduría y madurez de fondo y de forma, en su guión mejor escrito hasta la fecha. Con ese rojo que lo preside todo. Sin tentaciones narcisistas, ni epatantes, sea ficción o autoficción el material con el que trabaja. Con amor, humor y dolor. Sorprendiendo, haciendo reír, rompiendo esquemas en más de un sentido y emocionando.

Con un reparto en estado de gracia en el que destacar a Penélope Cruz, Asier Etxeandia – magnífico y divertido -, la siempre estupenda Nora Navas, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano y tod@s l@s demás. Con  las voces de Chavela, Penélope y Rosalía, y ese final…

Quien esto firma, tenía un contencioso con el director, como feminista y animalista, por su insidioso tratamiento de la violación – aunque aquí lo haya rectificado enseñando una pintada con el lema “Hermana, yo sí te creo” –  y sus apologías taurinas en algunos de sus títulos. Pero debe reconocer, y reconoce porque es de justicia, la calidad incontestable de esta propuesta, la mejor de su filmografía en su opinión.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 3 de abril, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol a la que están invitad@s.

No permitan que se les escape.

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