Archivo diario: febrero 27, 2021

Estado de Alarma en serie (s). Episodio 35, ‘The victim’s game’. Temporada 1: Últimos deseos

Antes de los títulos de crédito preliminares de esta serie, la plataforma Netflix hace la siguiente advertencia: “Esta es una obra de ficción, que incluye escenas de violencia y suicidio. Las escenas pueden causar inquietud o incomodidad y ser ofensivas para algunas personas. Se aconseja prudencia al espectador y buscar asistencia profesional”.

Tal cual. Literalmente. Como quien esto firma, que ha visto bastantes…, es la primera vez que se topa con este preámbulo, se sintió aún más impelida e intrigada a visionar ‘The victim’s game’. Y, tras hacerlo, pudo entender, al menos parcialmente, esta precaución que, de entrada, le sonó a una exageración algo paternalista.

Porque, tras su envoltura de policíaco clásico, tiene una carga de profundidad inédita en el género. Porque, tras sus referentes típicos y casi tópicos, se esconden microcosmos devastadores. Se esconden dramas personales de una intensidad extrema y a veces casi insoportable. Más que un thriller, que también y por supuesto, es eso, un drama brutal y conmovedor sobre unos personajes que esconden terribles tragedias existenciales.

Porque se nos muestra a un muy cualificado forense con Asperger. Un tipo, el protagonista, que no es gracioso, sino implacable, obsesivo, escrupuloso, intratable, que desprecia o ignora los formulismos y convenciones sociales. Que escapa a cualquier cliché. Que ha sido un padre y un marido terrible por su aparente indiferencia, por su reclusión excluyente en el terreno laboral. Por su absoluta incapacidad para mostrar compromiso o afecto. Pero que…

Porque se nos muestra a una periodista para la que el fin, aparentemente, justifica los medios, otro personaje central. Que ayuda a ese hombre impenetrable con el que, pese a los rechazos y desconfianzas iniciales, consigue llegar a un grado de intimidad muy notable, aunque tomará su tiempo. Que esconde en ella un corazón doliente y sensible, por algo que conocerán a lo largo de la trama.

Porque se nos muestra a una adolescente atormentada por una orfandad absoluta y una infancia devastadora. Porque nos permite asomarnos a los abismos de unas criaturas perdidas, si bien llenas de talento y creatividad, ante un mundo hostil, ante sus propios y ajenos rechazos, ante sus culpas y remordimientos, que consideran la muerte como un remedio infinitamente deseable para sus vidas rotas. Porque cada una de ellas cumplirá con su final el último deseo del, de la, anterior.

Porque hay crímenes brutales que no son lo que parecen. Porque hay suicidios que son y no son tales. Porque hay inducciones aparentemente compasivas. Porque hay un reparto coral y una serie de asesinatos en los que hay que ajustar las piezas. Porque cuesta saber el quien es quien, con nombres similares y tan ajenos, pero se consigue y con creces. Porque nunca insulta la inteligencia de quien la ve. Porque tiene el ritmo adecuado al relato y a las diferentes tramas y subtramas.

Porque es hermosa y terrible, lírica y brutal… Porque es intensa hasta la exasperación, aunque narrada con una precisión entomológica. Porque nos muestra una ciudad con sus luces y sus sombras, con trazados futuristas y espacios miserables y oscuros. Porque documenta la ferocidad de empresas y centros asistenciales. Por su crítica social. Por todo ello, y por tantas otras cosas que irán descubriendo, no hay que perdérsela bajo ningún concepto.

Producción taiwanesa, fechada en 2020, compuesta por ocho episodios de aproximadamente una hora de metraje. Escrita por Hsu Jui Liang, Huang Yu Chia y Xu Ruiliang. Realizada por David Chuang y Allen Chen. Con unas excelentes fotografías, banda sonora y factura impecable cuyos responsables no aparecen en las fichas técnicas consultadas como FilmAffinity y Cinemagavia. Con un magnífico reparto en el que destacar a Joseph Chang y Hsu Wei-ning.

Prometen una segunda temporada para el 2022… Como se ha escrito antes, está en Netflix y tienen que verla.