‘La vida era eso’: Fin y principio

En un capítulo de la novela negra que esta firmante acaba de terminar, se lee esta frase: «En los hospitales, el contraste entre la vida y la muerte es afilado como un cuchillo, pero el paso de un lado a otro fluye inexorablemente» Esta historia lo demuestra. Esta historia, que filma y escribe el documentalista y cortometrajista madrileño David Martín de los Santos en la que es su ópera prima, el fin y el principio se suceden, se superponen y se fusionan.

Esta historia comienza en un hospital belga en el que dos mujeres españolas – residentes por diferentes circunstancias en el país – una muy joven y otra mayor, acaban siendo compañeras de habitación. Esta historia nos cuenta cómo, poco a poco, y pese a las reticencias y al hermetismo de la de más edad frente a la soltura, el desparpajo y la frescura de la chica, se va creando un vínculo entre ellas.

Un vínculo sutil, que cambiará la vida de una radicalmente. Pero no de la que podría imaginarse, primera sorpresa, y esta firmante debe hilar muy fino para no hacer spoilers. Porque la enfermedad que las une, porque la patología del órgano que las une, no se comporta lo mismo con una que con otra. Porque permite que quien se muestra más triste y resignada, más apática, sea la que salga con bien.

Porque, como se expresa en la cita del comienzo de esta entrada, «el paso de un lado a otro fluye inexorablemente». E inexorablemente sólo una está destinada a quedarse en este lado. Pese a ello, ni su vuelta a la normalidad, con el corazón recompuesto, es capaz de hacerle olvidar a esa criatura a la que vió arder y apagarse inopinadamente, porque no tuvo tanta suerte.

Es por ello que esta dama muy entrada en años, de vida convencional, saca todo su dinero – sin advertir a su familia, ni a su marido, que no paran de llamarla – para viajar hacia un sur de western y playas amplias y hermosas, hacia Almería. Con un objetivo: rastrear las raíces de su amiga, indagando en un pequeño pueblo donde la existencia transcurre de otra manera, para encontrar a quien podría ser el destinatario de la única memoria de su vecina de cama.

Pero en esta insólita aventura, tan dolorosa como estimulante, se reencuentra con esa persona libre y autónoma, dueña de sus deseos, de su destino y de su tiempo. Se reencuentra con esa mujer que no le dejaron ser.

Y aunque aparentemente regrese al redil, y nos sea dado contemplar cómo el grupo humano con el que tiene vínculos de sangre y afectivos – marido, dos hijos, nueras… – trata de patologizar su escapada porque no le permiten el cambio que se ha operado en ella y que escapa de su control… ya nada será lo mismo.

El realizador ha declarado que el germen de esta historia surge cuando acompañaba en el hospital a su madre, enferma terminal. Allí urdió este relato en el que, de alguna manera, la devuelve a la vida y le hace ser sujeto a parte entera como una revancha por la castración generacional, luego política, que sufrió.

Un relato habitado por una insólita madurez narrativa. Un relato contenido, escueto, parco en palabras y, precisamente por ello, intensamente emotivo. Un relato que, en otras manos, hubiera rozado la impudicia pero al que dota de una delicadeza, de una elegancia y de una sensibilidad nada comunes.

Un relato, una película, singular, notable y muy transgresora sin enfatismos. Porque pone el acento principal en aquellas cuyas historias no han sido contadas más que desde otro lugar tópico, patriarcal y pródigo en clichés.

Un relato que tiene un nombre propio, el de esa intérprete extraordinaria que responde al nombre de Petra Martínez, Mejor Actriz en el SEFF 2020, donde concursó en la Sección Oficial y nominada también a los Feroz, los Forqué. los Carmen, los Asecan y los Goya. Sin olvidar a la inolvidable Anna Castillo, quien le da una réplica llena de talento. Ni a Ramón Barea, con su solvencia habitual.

Producción española, fechada en 2020, de 109 minutos de metraje. La fotografía espléndidamente Santiago Racaj. También, aunque sepan a poco…, tiene otra candidatura a los Goya, la de Mejor Dirección Novel. Y así mismo a la Mejor Película en los Premios Carmen de la Crítica Andaluza y a los de Asecan.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra el miércoles, 12 de enero de 2022, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Queda casi un mes. No dejen de verla y elaborarla, pues tiene una importante carga de profundidad y mucho, mucho debate.

Hermosa, meláncolica y, pese a toda su tristeza, llena de esperanza, todos los reconocimientos le son debidos. Ni se les ocurra perdérsela.

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