Archivo diario: septiembre 3, 2022

‘Tres mil años esperándote’: Alithea y el genio

El médico, productor, guionista y cineasta australiano George Miller, cosecha del 45, es responsable de tres entregas de la saga Mad Max, de dos de la de animación Happy Feet y de la secuela de Babe, antes de llegar a esta su última propuesta.

Una propuesta basada en un cuento corto de A. S. Byat – magnífica autora de, entre otros libros, ‘Ángeles e insectos’ y ‘Posesión’, ambos igualmente adaptados al cine – que escribió a lo largo de varios años con su hija Augusta Gore. Una propuesta, coproducción entre Australia y Estados Unidos, fechada en el año en curso, de 108 minutos de metraje.

Una propuesta entre el drama, el fantástico y el romance, que cuenta con una preciosista fotografía de John Seale, además de los consabidos y excesivos efectos especiales y con una banda sonora ad hoc que firma el DJ Junkie XL.

Una propuesta que narra la historia de una doctora en literatura, solitaria vocacional e independiente, – estupenda como suele Tilda Swinton, muy superior a su poco definido personaje – que, en un congreso en Estambul, comenzará a tener visiones que la conectarán, a través de un objeto que compra, con un mundo mágico, con otra realidad radicalmente distinta a la que ha vivido…

… hasta el punto de liberar a un genio – solvente como suele, Idris Elba – que, como es norma de obligado cumplimiento, le ofrece concederle los tres deseos preceptivos como agradecimiento.

Pero ella se muestra escéptica al respecto y él intenta convencerla contándole historias de su pasado que implican, entre otros, a Salomón y la Reina de Saba o a Solimán El Magnífico. Todo ello en la intimidad de la suite turca de la doctora, ambos en albornoces, porque él aparece gigantesco y desnudo y Alithea con toalla en la cabeza.

Esta firmante ha encontrado insatisfactoria esta propuesta, salvo por la química de los protagonistas. El arranque, prometedor e irónico, se ve diluído por unos relatos muy de andar por casa, alguno que otro francamente aburrido para quien esto suscribe, y una filosofía más bien estrecha de miras en la que la especie llamada humana es más honrada de lo que merece.

Tiene rasgos de humor, de complicidad y ternura, de amor a los relatos orales, al arte de narrar y a los cuentos clásicos – con reminiscencias de Aladino, muy obvias, pero también a Las mil y una noches – nada desdeñables.

Pero debería haber sido mucho más caústica e incisiva y haber ido más al fondo de ciertas cuestiones, de ciertas metáforas – el ruido, la contaminación acústica, sufridas por un ser ajeno al mundo y al presente siglo, es una de ellas – que plantea sólo superficialmente. Y miren que bizarra lo es un rato. Aunque viéndola sin ninguna o sin demasiadas expectativas, puede haber posibilidades de disfrutarla.

Ustedes mism@s. La pelota en sus tejados.