Archivo diario: noviembre 7, 2026

SEFF, 23 Edición. Sección Oficial, ‘La desconocida’: ¿Quien es quien?

¡¡¡Vaya sesión doble festivalera la de esta mañana!!! Ya hemos dejado constancia de la anterior, ‘Sin expectativas’ que, con todos sus fallos y carencias, es infinitamente mejor que esta. Quedan avisad@s. Se trata de una coproducción entre Francia e Italia, de 139 interminables minutos. La firma, junto a su hermano Luca, y la filma Arthur Harari. Para completar la unión familiar, otro de los hermanos, Tom, es el excelente director de fotografía. Tiene también a unos notables protagonistas en Léa Seydoux y Niels Schneider.

La música, superior a lo narrado, la firma Andrea Poggio. Su factura es impecable y no carece de atmósfera pero está al servicio de un ejercicio de estilo vacío de contenido, de una pompa de jabón, grandilocuente, pretenciosa y carente del más mínimo humor.

Entre el drama, la intriga y el fantástico se nos cuenta la historia de un atormentado y frágil fotógrafo, que sabe mirar, que oculta que lo es. Forzado por una amiga a ir a una fiesta, que es al tiempo la exposición de ella, de máscaras en un local impresionante donde el personal, al que se le supone solvencia, clama contra los americanos y millonarios…

Allí conoce a una mujer enigmática con la que tiene una intensa relación sexual, de resultas de la cual se cambian los cuerpos. Es decir, él se convierte en ella. Lo malo es que ambos van descubriendo que no son l@s únic@s en sufrir esta anomalía, que no saben cómo revertir y todo resulta en un galimatías del quien es quien.

Robo de cuerpos, de imágenes e identidades por la vía coital que, a medida, que va avanzando el metraje deviene más complicado y obtuso, además de poco interesante, a tenor de las numerosas personas que desertaron de la sala. ¿Para qué seguir?. Esta firmante no duda de que ‘La desconocida’ tiene sus adept@s y, de hecho, ha recibido buenas críticas en algunos medios. Ténganlo muy en cuenta.

Ustedes mism@s.

SEFF, 23 Edición. Sección Oficial, ‘Sin expectativas’: El presente no es eterno

Vámonos que nos vamos con la segunda de la Sección Oficial… Nada menos que un drama nórdico, género del que suele disfrutar esta firmante. Se trata de una coproducción entre Noruega y Dinamarca, ópera prima escrita y dirigida por el cineasta noruego Eivin Landsvik. Su excelente fotografía la firma Andreas L. Bjorseth y su intensa banda sonora está a cargo Frederikke Hoffmeier y Bendik Hovik Kjeldsberg. En su reparto, destacar el solvent debut cinematográfico como actriz de la cantante y compositora noruega Marie Ulven, en el que también se incluye una canción original suya.

Cuando «la carrera de una joven artista se descarrila y la obliga a regresar a su ciudad natal y… mientras enseña en el instituto para ganarse la vida, se enfrenta a…» Sinopsis sin spoilers de la imprescindible página FilmAffinity. Esta firmante, al leerla, no pudo evitar un cierto desaliento, porque el género de la educación está muy trillado en el cine. Al que, por si no fuera poco, se le añaden los trastornos emocionales, ergo depresión, del personaje central.

Antes de la proyección, tuvimos ocasión de ver un video del realizador invitándonos, como es de recibo, a disfrutar de la película y comentándonos que a él le había ayudado con sus propio bajón emocional. De entrada, esta firmante tiene que decirle que a ella le ocurrió justo lo contrario.

Porque un relato fílmico que prometía se convierte en fallido demasiado pronto. A ratos, sólo a ratos, acierta al mostrar los síntomas de apatía, abulia, desesperanza, tristeza, comportamientos erráticos, incomunicación y soledad fradical de la protagonista que, de ser una joven promesa musical, pasa a ser ayudante, que no profesora, en un centro educativo.

Luego, todo se dispersa y pierde toda la verosimilitud. Porque una enfermedad como esa, tan insidiosa y terrible, no puede fiar al todo pasará sino que necesita ser tratada por especialistas y no, aunque actúen con la mejor de las intenciones, a través de la madre y de algunos compañeros.

Pero es que, además, resulta un totum revolutum de recuerdos, flashbacks, subtramas y bocetos de personajes que nunca se desarrollan y que, por el contrario, parecen resolver mágicamente el mal de vivir que padecen. Tiene una buena factura y no hay nada que objetarle a su puesta en escena pero el guion…

En fin. La pelota en sus tejados.