SEFF, 23 Edición. Sección Oficial, ‘Sin expectativas’: El presente no es eterno

Vámonos que nos vamos con la segunda de la Sección Oficial… Nada menos que un drama nórdico, género del que suele disfrutar esta firmante. Se trata de una coproducción entre Noruega y Dinamarca, ópera prima escrita y dirigida por el cineasta noruego Eivin Landsvik. Su excelente fotografía la firma Andreas L. Bjorseth y su intensa banda sonora está a cargo Frederikke Hoffmeier y Bendik Hovik Kjeldsberg. En su reparto, destacar el solvent debut cinematográfico como actriz de la cantante y compositora noruega Marie Ulven, en el que también se incluye una canción original suya.

Cuando «la carrera de una joven artista se descarrila y la obliga a regresar a su ciudad natal y… mientras enseña en el instituto para ganarse la vida, se enfrenta a…» Sinopsis sin spoilers de la imprescindible página FilmAffinity. Esta firmante, al leerla, no pudo evitar un cierto desaliento, porque el género de la educación está muy trillado en el cine. Al que, por si no fuera poco, se le añaden los trastornos emocionales, ergo depresión, del personaje central.

Antes de la proyección, tuvimos ocasión de ver un video del realizador invitándonos, como es de recibo, a disfrutar de la película y comentándonos que a él le había ayudado con sus propio bajón emocional. De entrada, esta firmante tiene que decirle que a ella le ocurrió justo lo contrario.

Porque un relato fílmico que prometía se convierte en fallido demasiado pronto. A ratos, sólo a ratos, acierta al mostrar los síntomas de apatía, abulia, desesperanza, tristeza, comportamientos erráticos, incomunicación y soledad fradical de la protagonista que, de ser una joven promesa musical, pasa a ser ayudante, que no profesora, en un centro educativo.

Luego, todo se dispersa y pierde toda la verosimilitud. Porque una enfermedad como esa, tan insidiosa y terrible, no puede fiar al todo pasará sino que necesita ser tratada por especialistas y no, aunque actúen con la mejor de las intenciones, a través de la madre y de algunos compañeros.

Pero es que, además, resulta un totum revolutum de recuerdos, flashbacks, subtramas y bocetos de personajes que nunca se desarrollan y que, por el contrario, parecen resolver mágicamente el mal de vivir que padecen. Tiene una buena factura y no hay nada que objetarle a su puesta en escena pero el guion…

En fin. La pelota en sus tejados.

Deja una respuesta