‘La parte de los ángeles’: Destilaciones

Robbie, Albert, Rhino, Thaddeus y Mo, cuatro chicos y una chica,son cinco escoceses, residentes en Glasgow, pertenecientes al colectivo social más desfavorecido. Sin trabajo, ni futuro, procedentes de familias desestructuradas, su única salida es la delincuencia. Así, van a parar a un juzgado. Por cierto, magnífico arranque del filme en el que, paralelamente a los títulos de crédito, se nos dan a conocer sus delitos, las  breves alegaciones de sus defensores y sus condenas a realizar un número de horas de trabajo comunitario.

Y así se conocen, y allí tienen la suerte de encontrar a un trabajador social, Harry – excelente John Henshaw-, que reconduce sus destinos y les inicia en los secretos de la llamada ‘agua de la vida’. O lo que es lo mismo, el whisky. Robbie acaba de ser padre de un varón, pero la adinerada familia de su pareja le rechaza por sus antecedentes de violencia. Mo no puede evitar su compulsiva cleptomanía. Y los otros tres tratan de capear el hecho de no haber sido educados en ciertos códigos sociales.

Ken Loach aporta su talento fílmico y su compromiso político, apoyado en la más que solvente escritura de Paul Laverty, para contar una historia de perdedores, de redenciones y de segundas oportunidades con la lucidez y la potente carga crítica que le caracteriza. Pocos cineastas como él han registrado y retratado a l@s desheredados de la tierra con tanta fuerza e intensidad, con tanta empatía como objetividad, sin ocultar sus aristas más duras.

Tiene una primera parte más violenta, aunque nunca exenta de humor y ternura, en la que el padre primerizo tiene que vérselas con los matones y a los que agredió y con la víctima inocente a la que propinó una brutal paliza, en un impresionante careo con el chico y sus padres, mientras los hechos son mostrados en flash back. Y siempre apoyado por su compañera, comprensiva, solidaria, pero firme y decidida a no permitir que su bebé sufra el peor legado paterno.

Pero luego, cuando creemos que la espiral del círculo vicioso en clave de atrapados por sus pasados, la comedia, lo es, lo es…, da una divertida y curiosa vuelta de tuerca en el sancta sanctorum – estamos en Escocia- de la catedral del preciado licor.  Catas, bodegas, narices privilegiadas, una oferta de trabajo, el mejor whisky del mundo ansiado por millonarios y un plan muy ingenioso.

Se conoce como ‘la parte de los ángeles’ a una mínima parte del contenido de cada barrica que se evapora en el momento de abrirla. Pero, en esta película, no se ha evaporado nada… Destila potencia, ironía, corrosividad, desgarro, gracia y emoción. Y el buen hacer de su reparto – Paul Brannigan, Gary Maitland, William Ruane, Roger Allam, Jasmin Riggins, Siobhan Reilly…– que confiere a sus personajes el verismo y la credibilidad marca de fábrica del director. Más que recomendable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s