‘El chico del periódico’: Bestias del sur salvaje

El afroamericano Lee Daniels – quien impactara con su segunda película ‘Precious’, que se hizo con dos Oscars, a su actriz principal y al mejor guión adaptado – retoma un material literario, sobre la novela original de Peter Dexter que, al parecer, se basó en un caso real. Realizada en el pasado año, tiene un metraje de 101 minutos y se la ha descrito como un thriller, aunque bebe de distintos géneros.

Situada en los últimos 60 y primeros 70 en Florida, la trama sigue a un periodista que espera la noticia de su carrera. Y cuando una mujer voluptuosa y atípica le pide que retome el caso de su prometido – en el corredor de la muerte y  a quien no ha visto nunca, pero con quien mantiene una apasionada correspondencia epistolar – cree encontrar un filón. Porque hubo irregularidades en el juicio. Así que decide, junto a un colega y con la ayuda de su hermano menor, investigar el caso, consiguiendo su objetivo. Pero, inesperadamente, tod@s se verán atrapad@s en una destructiva espiral.

Y, efectivamente, este es un material explosivo que le estalla en las manos a un cineasta, cuya potencia visual es evidente. Lo cual es un mérito y un defecto. Lo primero concierne a su talento para crear atmósferas y situar a sus personajes al límite del paroxismo y al borde del precipicio de la representación más dura y física de la violencia, incluída la sexual. Al borde del abismo de unas situaciones escabrosas, en las que juega con la carnalidad más obvia y caliente, con el clima y climax de un relato que pedía a gritos más rigor y claridad.

Lo segundo se refiere a que se pierde en las formas, en el efectismo de la puesta en escena que resulta exasperante y pretenciosa. Que resulta oscura, sin ser compleja. Que resulta excesiva, de puro gratuita. Que resulta indigesta en su mezcolanza de géneros entre el thriller ya mencionado, el negro, los conflictos raciales  y la crónica social con sus atisbos de denuncia.

Que compromete su inteligibilidad por su sumisión al exceso. Que los protagonistas y muchas de las situaciones en las que se ven implicad@s,  no están descritos más que en sus aspectos más epidérmicos y sensacionalistas, con especial atención al de Nicole Kidman, que hace lo que puede para dar vida a una barbie hipersexuada, sin entidad, ni identidad. Igualmente puede decirse de la vacuidad absoluta de los de Matthew McConaughey y John Cusack, forzados y sobreactuados ambos. Tan sólo, y mira por donde, se salva un Zac Efron, más centrado y consecuente. En fin, que esta pretendidamente cruda historia del profundo sur y su salvaje fauna humana se devora a sí misma, sin remisión posible.

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