Por décimo año consecutivo, la hermosa, entusiasta y generosa gente animalista, alrededor de 500 personas, se ha reunido a las 17 horas de esta tarde primaveral, convocada por el Partido Animalista contra el Maltrato Animal – en siglas, PACMA – en el sevillano Palacio de San Telmo, como punto de partida para iniciar la manifestación contra la Infamia Nacional. Hasta ahora, el recorrido a seguir era por el Paseo Colón hasta situarnos frente a la Plaza de la Indignidad.
Pero, en esta ocasión, 14 colectivos taurinos – catorce, han leído bien – han impedido cualquier acceso a las inmediaciones del coso, recluyendo a l@s manifestantes en los aledaños más invisibles y cercanos a la Torre del Oro. Tanto es así que ni siquiera estuvimos a pie de calle la mayor parte del tiempo, sino en el paseo del río, sin una sombra, y bajo un sol de abril inclemente. Las razones de los partidarios de la tortura y la muerte fueron «que con el ruido y los gritos asustábamos a los toros y podríamos excitarlos demasiado» No hay palabras para semejantes desvergüenza y cinismo. Pretendían escondernos para que no les molestáramos…
Pese a tal indignidad, consentida por un regidor municipal que parece olvidar que lo es de TODA la ciudadanía, o precisamente por ella, el clamor fue in crescendo. Se corearon con fuerza, potencia e intensidad lemas y consignas como «No hay democracia sin derechos animales», «Derechos ya para los animales», «Esta plaza la vamos a cerrar» «A ti te divierte la sangre y la muerte» – al paso de quienes iban camino del sangriento espectáculo entre avergonzad@s y prepotentes, incluso haciendo la peineta, con sus almohadillas disimuladas en bolsas – «Toros sí, toreros no». «La tortura, ni es arte, ni cultura», «La Infamia Nacional, al Código Penal», «No es un torero, es un carnicero» o «Tauromaquia abolición», entre muchos otros.
Guardamos un minuto de silencio por los inocentes herbívoros que iban a ser asesinados. Se recordó, en la intervención del representante de PACMA, los millones destinados a la tauromafia, de nuestros impuestos frente a la crisis y a la miseria de tanta ciudadanía y la bajada de su IVA , frente al escandaloso que grava los precios de la cultura y de la atención veterinaria. Así como la razón de que no haya una verdadera Ley de Protección Animal siendo legal y oficial esta siniestra «Fiesta», que permite y fomenta todos los maltratos de todos los festejos de este país.
Finalizó el acto – casi dos horas después – con una estruendosa ovación, a y por tod@s l@s presentes, con la esperanza de que la barbarie de la sangre en la arena tiene los días contados. Gracias a PACMA, a Igualdad Animal, que respaldó y a todos los colectivos, asociaciones y particulares que hicieron – pese a todas las trabas ya citadas – de esta cita antitaurina una experiencia digna, cívica, ética, democrática, emotiva, poderosa, intensa y memorable. Ha sido todo un honor, para quien esto suscribe, haber formado parte de ella otro año más. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.




