Archivo mensual: mayo 2015

’52 martes’: En las antípodas…

Solo en el contexto de la oferta más radical del  SEFF le ha sido dado a la ciudad de Sevilla disfrutar de un tipo de cine, tan rompedor y diferente, como el que representa esta película australiana. En efecto, es un auténtico lujo su presencia en las carteleras de una urbe nada proclive a exhibir cintas tan transgresoras, en su fondo y forma, como esta. ’52 martes’ te sorprende de principio a fin. ’52 martes’ no es previsible nunca, ni siquiera en su manera de contar cada uno de esos periodos de tiempo semanales, pese a que pudiera parecerlo así en un principio.

’52 martes’ se rodó también, durante más de un año, una vez a la semana en paralelo a su historia. A propósito de la historia, trata sobre una adolescente de 16 años, inserta en un grupo familiar más que abierto, que quiere volar por su cuenta, pero a la que su madre convence para que se encuentren semanalmente y afronten juntas el proceso físico y emocional concomitante al cambio radical de la progenitora. Su puesta en escena es deliberadamente fragmentaria, pero nunca dispersa.

Antes al contrario, la coherencia preside el registro de la evolución de cada uno de los personajes y de sus relaciones, junto a la de los flashes, al comienzo de cada epígrafe – estos, por cierto, son distintos en cada ocasión, en cada encuentro – de las convulsiones político-sociales del mundo y la sociedad en la que están inmersos-as. Con esto consigue a la vez una narrativa radical – a años luz de la que suele exhibir el llamado cine independiente… – y una cohesión argumental, desde el inicio hasta la conclusión.

Consigue también una rara combinación de perspectiva y cercanía. De una ausencia absoluta de cualquier tentación moralista, incluso en los episodios más, por llamarlos de alguna manera, espinosos. Nos acerca a un grupo humano, persona a persona, con especial énfasis en las dos protagonistas, en una situación límite de cambio.

Con todas las consecuencias emocionales, físicas, sexuales y mentales que de ello se derivan, sin aspavientos, ni paroxismos, ni subrayados, ni exasperación. Por el contrario, con una perspectiva de comprensión, lucidez y aceptación, pero sin eludir ningún conflicto. Con sensibilidad, sabiduría, radicalidad y emoción. Con una madurez impropia de una ópera prima.

Fechada en el 2013. 103 minutos de metraje. Realizada y coescrita por una mujer, Sophie Hyde, que comparte el guión con Matthew Cormack. Su fotografía es de Bryan Mason y su partitura, de Benjamin Speed. Con un reparto en estado de gracia, del que destacamos a las inmensas Tilda Cobham- Hervey y Del Herbert Jane. Está en las antípodas, no solo geográficas, sino narrativas, estilísticas, eróticas, estéticas, éticas y morales de todo lo que han visto hasta ahora. Una apuesta sin ambages por la libertad de elección, por el respeto a la diferencia. Una mirada de mujer honesta, rigurosa, insobornable y valiente. Háganse el regalo de no perdérsela.

Post scriptum:

Esta película solo se exhibirá en Sevilla durante tres días más, a partir de hoy, puesto que se adelantan los estrenos al jueves próximo, festividad del Corpus. Avisados quedan.

‘En cartelera’: Animales humanos y no humanos..

En este viernes que le queda a mayo, la oferta de estrenos es tan ecléctica y diversificada, como irregular. Comenzamos con las películas que se proyectan en versión original. Son tres y dos de ellas fueron exhibidas en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine Europeo. La primera es ‘El camino más largo para volver a casa’, de Sergi Pérez, que se exhibe en catalán, con subtítulos en castellano. La crítica la tienen en este blog, en las crónicas del Certamen. Trata sobre un hombre en crisis, su perro enfermo, una llave olvidada y un complicado periplo de vuelta al hogar. Con un lenguaje transgresor y un clima inquietante, se resiente de vacíos en el guión y a las animalista que esto firma no acabó de gustarle la utilización del perro. Pero tiene valores que la hacen merecedora de ser vista.

La segunda es la inclasificable coproducción sueco-germana-noruega-francesa, ‘Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia’, de Roy Andersson. Tercera parte de su trilogía sobre la vida humana, sigue a dos vendedores maduros y a sus tres encuentros con la muerte. León de Oro en Vencia. Una combinación libérrima de comedia y drama existencial, con toques de humor absurdo y feroz ironía. Atrévanse a verla.

La tercera es la británica, ‘Nuestro último verano en Escocia’, codirigida por Andy Hamilton y Guy Jenkin. Una familia, sus tres atípicos hijos y un conflictivo verano escocés. La crítica ha destacado su factura y su reparto – al frente, Rosamund Pike y David Tennant – pero con división de opiniones. Se impone comprobarlo.

Ya dobladas, tenemos un thriller español, ‘Matar el tiempo’, de Antonio Hernández. Sobre un auditor de una multinacional y servicios contratados que se volverán en su contra. Contraste de pareceres. La estadounidense de ciencia ficción, ‘Tomorrowland’, de Brad Bird, con George Clooney y Hugh Laurie. Acerca de un adolescente creativo y un ex niño prodigio unidos por un destino común. Han gustado su mensaje y su factura y se le ha reprochado su conservadurismo.

El thriller australiano, ‘Son of a gun’, de Julius Avery. Sobre un joven preso, su mentor en la cárcel y un plan de fuga. Y, ATENCIÓN, ATENCIÓN, la película de terror estadounidense, ‘It follows’, de David Robert Mitchell, recibida con críticas entusiastas y superlativas. Sobre una presencia inquietante que acecha tras los intercambios sexuales de un grupo de adolescentes. Calificada ya de película de culto y de nueva joya del género. NO HAY QUE PERDÉRSELA.

Las que sí nos perderemos, de momento, son la coproducción entre Bulgaria y Grecia, ‘La lección’, de Kristina Grozeva y Petar Valchanov. Un drama sobre un dilema moral de una profesora hacia un alumno. Ha gustado bastante. Y la comedia española ‘Losers’, de Oriol Pérez Alcaraz y Serapi Soler. Una road movie sobre dos perdedores en camino hacia un festival de música veraniego. Las pocas referencias que la preceden hablan de una cinta divertida e ingeniosa con un ínfimo presupuesto.

La familia Bélier’: Dando el cante…

Quien esto firma, se prometió a sí misma no ver ninguna de las cintas que los espectadores-as franceses-as hubieran premiado con taquillas millonarias. Quien esto firma, ha incumplido esta norma hace pocos días, con alevosía. No una, sino dos veces. Quien esto firma, va a intentar que sean la excepción que confirme esta regla. Quien esto firma, se siente una extraterrestre cuando lee ciertas críticas. Quien esto firma, les advierte que está a la contra en su valoración de una película mayoritariamente aclamada. Escrito queda.

Para empezar, la mirada animalista de la firmante se teme lo peor de los ambientes rurales por el trato que suelen darle en ellos, en la ficción y en la realidad, a las especies no humanas llamadas ‘de granja’. Los presuntamente encantadores Bélier no son, lamentablemente, ninguna excepción. En su pequeña propiedad, las vacas son explotadas para producir leche y queso y encerradas en batería, por llamarlo de alguna manera. Aunque eso sí, pasten de vez en cuando.

Un delicioso ternero negro, llamado Obama si mal no recuerdo…, es presuntamente objeto de mimos y de afecto, pero está aislado de su madre, por supuesto, y la heroína familiar le comenta a una amiga que “más vale no encariñarse con él porque, de todos modos, terminará en tu plato”. Por descontado, que en los títulos de crédito no aparece aquello, no siempre cierto, de que “ningún animal ha sido maltratado en este rodaje”. Por descontado. Están describiendo un estado de cosas considerado “normal”.

Esto para empezar. El argumento lo conocen sobradamente, pues lleva un mes de éxito en nuestras pantallas. En este grupo unido por lazos de sangre tod@s son sordomud@s, con la excepción de la hija adolescente, que les ayuda en el negocio familiar e incluso en la inesperada carrera política del padre. Es su voz ante el mundo, y por su don en las cuerdas vocales, se ve sometida a una dolorosa disyuntiva.

La dirige Eric Lartigau. La han escrito el propio realizador, Victoria Bedos y Thomas Bidegau. La fotografía Romain Winding. La música, aparte de los muchos y hermosos temas musicales, la firman Evgueni y Sacha Galperine. 105 minutos de metraje. Y un reparto en el que destacan Karin Viard, François Damiens y Louane Emera.

La abajo firmante quiere significar ahora sus contrastes de pareceres y profundas – aunque más que respetuosas – discrepancias con opiniones muy cualificadas, que la han encontrado conmovedora, cuando ella la ha visto tramposa. Profunda, cuando ella la ha visto superficial. Emotiva, cuando ella le ha visto de lágrima fácil y oportunista. Sencilla, cuando ella la ha visto enrevesada. Natural, cuando ella la ha visto artificiosa. Ágil, cuando ella la ha visto mal contada y con importantes fallos de guión. Generosa en situaciones y diálogos, donde ella solo ha visto clichés.

Pues eso, ustedes mismos. Hasta con el cine de Preston Sturges se la ha comparado…¡¡¡Preston Sturges, nada más y nada menos!!! Quien esto firma, está, es obvio, en franca minoría. Y la pelota, en sus tejados.

‘En cartelera’: Familias

La oferta de la cartelera de este viernes no es, de entrada, especialmente estimulante, a tenor de sus críticas. Pero sí hay dos películas que destacan por encima de la mediocridad general. Una de ellas se proyecta en el Avenida en versión original subtitulada y la preceden las mejores referencias. Se trata de la australiana, ’52 martes’, ópera prima de Sophie Hyde. En ella se nos cuenta la historia de una mujer que está en proceso de cambio de sexo y le propone a su hija adolescente que se vean durante ese periodo de tiempo, a fin de ir asimilando la transformación. Lo curioso, además, es que el rodaje tuvo lugar semanalmente, durante un año, a la manera de la historia. No hay que perdérsela.

La segunda tiene asimismo una sesión en vos, así que consulten días y horarios. Hablamos de la coproducción entre Georgia, Alemania, Francia, República Checa, Kazajistán y Hungría, ‘Corn Island’, de George Ovashivili. Sobre un anciano y su nieta que viven en un entorno aparentemente idílico, pero recorrido por fuertes tensiones postbélicas. Mejor Película en el Festival de Karlovy Vary. Se impone verla.

Más familias… En este caso, la de una pareja y sus tres hijos en cuya casa se manifiestan fenómenos extraños. O sea, el remake de ‘Poltergeist’, de Vadim Perelman, sin referencias concretas ni en un sentido, ni en otro. Tiene un reparto atractivo, con Sam Rockwell y Rosemarie  DeWitt al frente.

Las restantes que hacen referencia a dichos vínculos biológicos, de una u otra manera, no han obtenido, salvo alguna excepción, el visto bueno de la prensa especializada. Pero las mencionamos aunque solo sea para que tengan más opciones donde elegir. Así, el thriller franco-norteamericano, ‘Lazos de sangre’, de Guillaume Canet. Dos hermanos, uno policía y otro delincuente recién salido de la cárcel.

El drama estadounidense, basado en una historia real, ‘Lo mejor para ella’, de Mike Binder. Dos abuelos, de distintas razas, enfrentados por la custodia de su nieta. Kevin Costner y Octavia Spencer hacen los honores.

Finalizamos, al margen de esta temática, con la coproducción entre Francia, Reino Unido y España, ‘Caza al asesino’, de Pierre Morel. Un magnicidio y un cazador acosado. Javier Bardem está en su reparto y ni él mismo, ni Sean Penn, logran salvarla según las reseñas mayoritarias.

No solo cine. Caprichos de la suerte…

Una nueva y brillante presentación  – y van… – del Centro Andaluz de las Letras, en la Biblioteca Pública Infanta Elena, esta tarde. La del libro de la argentina Claudia Piñeiro, ‘Una suerte pequeña’, a cargo de la periodista Ana Mercedes Cano. No pequeña, sino una suerte inmensa, la de tener a dicha autora transcendiendo el ámbito incluso europeo en Sevilla. Palabras de la directora de la Casa.

Y la presentadora reiteró a este querido lugar de lectura, y de cultura, como una espacio grato en una tarde literaria con la fortuna de contar con una escritora querida, admirada, premiada y superventas. Haciéndolo, además, con una novela tan personal, desgarradora, densa y oscura, una vuelta de tuerca en su obra. Una novela grande, perturbadora, a modo de thriller, habitada por la soledad, el miedo, la muerte y el misterio, en la que ninguna de sus páginas deja indiferente, porque son un dardo al corazón. Porque su emotividad nos pone un nudo en la garganta.

Continuó describiendo su estructura en tres capítulos denominados, ‘Cuaderno de bitácora’, ‘La amabilidad de los extraños’ y ‘Boston’. Nos adelantó algún dato de su argumento, con una protagonista marcada por la culpa que se exilia y, 20 años después, vuelve a su país con nueva identidad y arrastrando sus fantasmas. Una protagonista en carne viva frente al lector. Recordó también el excelente currículum de Piñeiro como guionista, dramaturga y escritora infantil. A partir de ahí, se estableció un incitante diálogo entre ambas mujeres, a modo de entrevista.

En ella se repasó la escritura, no como terapéutica, sino como estructuradora de vida, a la que llegó descartando a la sociología, tan peligrosa durante la dictadura, y luego de haber trabajado en contabilidad. Los títulos que a veces le aparecen al principio y otras al final. En esta, estaba dentro de la propia novela, aunque dudó entre varias opciones. Porque en Argentina nadie dice ‘pequeña’, sino ‘chica’. Pero ella necesitaba el término para expresar el concepto de esas pequeñas cosas que cambian el destino. O de la amabilidad de los extraños, otro barajado, frase que pronuncia Blanche DuBois en ‘Un tranvía llamado deseo’.

Una novela que presentó al concurso de La Sonrisa Vertical, de Tusquets, que quedó entre las diez finalistas, fue su verdadero debut literario. Pero permanece inédita. Quizás, sugirió, con la fina ironía y el humor que caracterizaron sus intervenciones , sus hijos saquen provecho de ella tras su muerte… La escritura la ha ayudado a salir del silencio, de ese silencio que mantuvo con su analista, a la que le leía sus textos. Estos se nutren de imágenes, de materiales oníricos, de recuerdos del pasado, aunque reconoce que la novela es un trabajo de hormiga, muy disciplinado. Su protagonista es la antiheroína, una mujer débil. No está rota, aunque sí muy dañada.

La muerte, por la que todos pasaremos, es uno de sus temas recurrentes. La finitud de la vida, tuvo una conciencia muy traumática y temprana sobre ella. Le gustan las adaptaciones cinematográfica de sus obras que, en cambio, dividen a sus lectores. Reivindica la libre elección de la maternidad y rechaza frontalmente – ‘Ni una menos’ – la violencia contra las mujeres. Piensa que un libro revive en el cine, en los libros de texto de los colegios y en las traducciones. Son nuevas existencias para sus obras. La próxima será posible solo si piensa que es mejor que la anterior, nunca un refrito…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a Ana Mercedes Cano y a Claudia Piñeiro, por otro encuentro literario del máximo nivel. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

No solo cine: De libros y lectores-as

Otra presentación más que estimulante la que, auspiciada por el Centro Andaluz de las Letras, tuvo lugar ayer por la tarde en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla. Concretamente, la de la nueva propuesta literaria de Pablo Gutiérrez, ‘Los libros repentinos’, a cargo de la escritora Sara Mesa.

La autora comentó que no quería hacer un rito de introducción convencional , que leyó el libro en un tren y le volaron los minutos. Pues su lectura es fácil, señaló, para ser una obra, marca de la casa, original, transgresora y muy elaborada. Destacó el prestigio de su colega, los reconocimientos que ha recibido, su pase a Seix Barral, otro dato. Al respecto de la citada editorial, no le acaban de gustar sus portadas y esta le pareció especialmente inquietante. Así que reiteró: “Solo se llega a este libro leyéndolo”. En su blog, Estado Crítico, por cierto, ha publicado siete razones por las que leer a Pablo Gutiérrez. Así, que ya lo saben.

Se felicitó, asimismo, de que su protagonista fuera, cosa tan infrecuente como impensable en la narrativa española, una mujer septuagenaria y transgresora, “vieja indecente que viste con harapos”… que dice de sí misma “yo tenía 20 años un minuto antes de cumplir 70”. Destacó su estilo como una combinación armónica de forma, contenido, intuición, perspicacia, punto de vista, juegos temporales y cambios de voces narrativas, junto a un lenguaje trabajado y no costumbrista.

El protagonista comenzó lamentándose – sin querer ser un escritor quejica – de que el lector no aparece, de que el lector no está en ninguna parte, de que sentía el aislamiento – también el orgullo… – de formar parte de una periferia literaria. Confesó que, sin esa sensación de tener al lector enfrente, le resultaba difícil seguir.  Citó al respecto a Bolaños, “el último romántico”, siempre rechazado y siempre resistiendo. En su caso, hubiera renunciado ya. Porque, lo tiene claro, no escribe como terapia, ni como evasión, ni como relax… sino que le cuesta muchísimo. Es moverse, ejercitarse. Todo lo contrario al mercado editorial que lo tritura todo y no es nada literario.

La mayoría de los-as autores-as que le interesan no se dedican a la literatura. Y no le gustan especialmente las presentaciones de libros, no las encuentra nada apasionantes. Los libros no son presentables, ni puede interpretarse o desvelarse su contenido. No son como los discos, como la música. Como mínimo, puede leerse un fragmento, nada más, ante un público que no conoce la obra. Todo lo contrario que los clubs de lectura, que le encantan. A la pregunta trillada de qué va la novela, suele responde que no va hacia ningún sitio. Pero sí que todas las suyas derriban la cuarta pared y que ya no se cree la ficción.

Este conversador lúcido e impenitente, profesor de oficio, en perfecta simbiosis con su colega presentadora y el público, se explayó, pese a su descreimiento, en tantos, tan variopintos y tan interesantes temas que esta limitada crónica no puede recoger sino a retazos. Así, de los libros repentinos a los que alude el título – verdaderos nutrientes- todos de sus clásicos como Galdós, Baroja, Valle.. De pequeñas rebeliones sociales, de los barrios extramuros, los verdaderos, de una memoria histórica y de una guerra civil, que humilló especialmente a las mujeres,  que prefiere nombrar con otra terminología menos contaminada.

Que le gusta ser como Isaac Rosa que escribe contra el lector, que le destroza las expectativas a cada paso. Eso desoyendo las advertencias de su mujer y contradiciendo irresolublemente su necesidad de que no sentirse solo en el proceso creativo. Y no lo está, de ninguna manera. El público asistente se lo demostró con creces y, además, con el lujo de la presencia de una representante de la enseñanza y de colegas y lectores-as suyos muy especiales.

Gracias Centro Andaluz de las Letras, Biblioteca Pública Infanta Elena, Sara Mesa y Pablo Gutiérrez por una velada tan singular y plena de sugerencias. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Güeros’: Hermosa juventud

En una película como esta, quien esto suscribe – mujer de poca fe que llegó a pensar, con cierta lógica, que no llegaría a estrenarse en nuestra ciudad – se asombra de su madurez narrativa, compatible con un lenguaje transgresor, en el contexto de una ópera prima. En una película como esta, una agradece que esté exenta de clichés de fondo y forma. En una película como esta, quien esto firma valora enormemente su voluntad de estilo, su renuncia a los caminos trillados.

En una película como esta, se vuelven a recuperar el blanco y negro, y los grises, como referentes cromáticos, y dramáticos, de primer orden. En una película como esta, se agradecen los epígrafes en los que está dividida – Norte, Centro, Ciudad Universitaria, Poniente, Oriente… -, como itinerarios claves de una suerte de road movie, tan personal como política. En una película como esta, de protagonismo masculino, quien esto firma aprecia enormemente su ausencia de testosterona al uso y un personaje de mujer fuerte y consecuente. En una película como esta se filma un beso, boca a boca, como pocas veces se ha visto en el cine.

En una película como esta, se le toma el pulso a un país y a su juventud más  combativa, pero también, como dos de los personajes centrales, más abúlica y desmotivada, sin rastro de épica, ni de lírica, permitiendo al espectador sacar sus propias conclusiones. En una película como esta, hay una crítica social profundamente cáustica e irónica, sin necesidad de subrayado alguno.

En una película como esta, hay un chico adolescente, carne inicial de delincuencia, cuya salida del hogar y posterior evolución son tratadas sin exasperación, costumbrismo, ni lugares comunes. En una película como esta, su realizador, tan mexicano, bebe de otras ópticas en las antípodas para narrar esta historia, como la de Jim Jarmusch, una combinación más que curiosa y desconcertante. En una película como esta, su arranque y su final son tan potentes como abiertos.

Producción mexicana firmada por Alonso Ruizpalacios. 104 minutos de metraje. Un casting en estado de gracia, con los nombres propios de Sebastián Aguirre, Tenoch Huerta y Leonardo Ortisgriz. Premiada en Berlín, Tribeca y San Sebastián. Con una excelente fotografía de Damián García, una buena partitura de Tomás Barreiro, una estimulante dirección de arte de Sandra Cabriada y un guión que comparten el realizador y Gibrán Portela. Rompedora, libérrima, provocativa, imperfecta pero fascinante, no durará mucho en esta ciudad tan ingrata con las películas diferentes. Corran a verla ya.

‘En cartelera’: Sicarios, profesoras, deudas y ausencias

Ofertas de la nueva cartelera, variadas y eclécticas, para este viernes de alivio en una semana climatológicamente infernal. Seleccionamos las alternativas a las comerciales y de gran público al uso, comenzando, en este caso, por las que se exhiben en versión original. Dos dramas franceses, concretamente. El primero lo firma el conocido François Ozon, ‘Una nueva amiga’. Sobre dos mujeres, una promesa y una sorpresa inesperada. Fortísima división de opiniones críticas. Se impone comprobarlo.

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El segundo, basado en un hecho real, es ‘La profesora de historia’, de Marie-Castille Mention Schaar. Acerca de una profesora que propone un experimento a una clase difícil y desmotivada. Sus reseñas han sido, en general, buenas aunque algunas le reprochen que incurra en clichés. Hay que verla, en cualquier caso y es una de las elegidas para debatirla, junto a ‘Mandarinas’, de Zaza Urushadze, en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 3 de junio. Contraste de pareceres ha obtenido la peruana-hispana-estadounidense, ‘La deuda’, de Barney Elliott. En ella, tres personajes muy diferentes entrecruzan sus destinos, basculando entre la ética y la codicia. Mejor no perdérsela, en cualquier caso. Referencias irregulares tiene la española, ópera prima de Javier Muñoz, ‘Sicarius: La noche y el silencio’. Un sicario, un encargo incumplido y una carrera contrarreloj para salvar la vida. A todo ello hay que añadir las tres ausencias de esta semana. La primera, un docudrama hispano-colombiano, de Hermes Paralluello, ‘No todo es vigilia’, en el que se describe a una pareja de ancianos afrontando esta etapa vital. La segunda es el documental español, ‘De Echevarría a Etxeberría’, del vasco Ander Iriarte, centrado en un pueblo que ha convivido con la violencia. Y la tercera es el thriller canadiense, ‘Cautivos’, del conocido y prestigiado realizador Atom Egoyan. Sobre un caso de desaparición, reabierto ocho años después. No ha convencido nada. Lo que está lamentablemente claro es que esta acumulación de películas inéditas nos maltrata como espectadores-as y crític@s. Sean cuales sean sus calidad e interés, tenemos derecho a verlas.

Feria del Libro de Sevilla 2015: Silencios violetas…

La Fundación Alfonso Perales ha organizado este mediodía, en La Pérgola de la Feria del Libro hispalense, la presentación del libro de la crítica, ensayista y autora feminista, Laura Freixas, ”El silencio de las madres y otras reflexiones sobre mujeres y cultura’. Hizo los honores Amparo Rubiales. Entre una mayoría de mujeres, caras conocidas y prestigiosas como las de las periodistas María Esperanza Sánchez y Pilar del Río y las de dos de los Premios Meridiana de este año. A saber,  la crítica e historiadora de cine, Pilar Aguilar Carrasco y la científica e investigadora, Adela Muñoz.

La anfitriona comentó que el libro, ilustrando los silencios en violeta, puede conseguirse únicamente en internet y que, de las muchas presentaciones de obras que ha hecho, esta era la que más le iba a costar, por sus afinidades con el texto y sus deseos de comentarlo todo. Hizo una pequeña semblanza biográfica de la autora, se identificó con su pensamiento que cuestiona los nacionalismos y prioriza la igualdad y la justicia para las mujeres, y con sus vínculos a través de twitter. La retuitea mucho, además. Recordó a las víctimas de los dos últimos asesinatos machistas. Señaló que este volumen es una recopilación de sus artículos y críticas – muchos de ellos publicados en El País – y que sirve muy bien para conocer su pensamiento y reflexiones sobre, entre otras cosas, la obra de mujeres tan importantes como Madame de Sévigné, Yourcenar o Martín Gaite.

También recordó que el género, en su literatura, comenzó al ser madre y no encontrar obras sobre este la maternidad, fuera de las puramente médicas, de obstetricia o de las de autoayuda. Ni tampoco sobre la de las relaciones madres-hijas, de las que coordinó un volumen colectivo de gran éxito de ventas. Más datos de nuestra invisibilidad en la cultura, porque el poder sigue siendo masculino. De 39 Premios Cervantes, solo cuatro recayeron en escritoras. Los críticos literarios, mayoritariamente hombres, solo votan a sus pares como los mejores autores. La universalidad corresponde a ellos y la singularidad – maternidad, amor, amistad, sexo…- a ellas. “Vamos a lo público con la mochila de lo privado”. De las 15 novelas españolas distinguidas en 25 años, todas estaban escritas por varones. El techo ya no es de cristal, sino de cemento. Y de la RAE, ni hablamos… A nosotras nos corresponde conseguir un lenguaje no sexista.

Freixas señaló asimismo  que la jerarquía de sexos está en la cultura. Esta bipolaridad es apreciable en los Kioscos, la prensa y revistas según el género. “La cultura no representa la experiencia de las mujeres, esta es un iceberg hundido”. Y la falta de voz de las mujeres en ella, es equivalente a su falta de peso político. Ni la experiencia de la maternidad, ya citada, pero tampoco la del embarazo, ni de la del aborto. A ese respecto aludió a la ley inicua del PP. Citó a Silvia Plath en su diario temiendo un embarazo no deseado, “odio al intruso”, publicado póstumamente.

Los hombres representan lo que se ha dado en llamar ‘alta cultura’ y las mujeres, la subalterna, idealizada y sin conflictos. Incidió- “pese a ser un tema sensible aquí” – en sus críticas al machismo de ‘La isla mínima’ pues no hay voces de mujeres, ni sus puntos de vista – el de la madre o las víctimas – están reflejados. Y lamentó que muchas se vean obligadas a ser misóginas en sus creaciones literarias o cinematográficas, para sobrevivir en este mundo. Preside la asociación ‘Clásicas y Modernas’, para la igualdad de género en la cultura. Gracias por esta velada tan enriquecedora como estimulante, tan imperfectamente resumida en estas líneas, a la Fundación Alfonso Perales, a la Feria del Libro de Sevilla, a Amparo Rubiales y a Laura Freixas. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Mandarinas’: Los frutos de la guerra

Esta película, coproducción estonio-georgiana – que nos llega con dos años de retraso, pues está fechada en 2013 – está escrita y dirigida por el georgiano Zaza Urushadze, de la cosecha del 65. Con una buena fotografía de Rein Kotov y una preciosa banda sonora de Niaz Diasamidze, estuvo nominada en su momento a los premios Satellite Awards, Globos de Oro y Oscar. La preceden críticas espléndidas.

Su acción se sitúa en una zona rural georgiana, en los años 90. Ante el estallido de la guerra entre las antiguos países de la extinta Unión Soviética, un estonio decide quedarse en su casa para ayudar a un amigo con  su cosecha de mandarinas. Aunque hay otra razón…

Ambos hombres son los únicos habitantes de un extenso territorio en el que, también y a pesar de todo, la guerra les alcanza. Y lo hace poniendo en el camino del primero a dos encarnizados enemigos, que resultan gravemente heridos junto a su casa, a los que no puede abandonar.

A partir de ahí, se desarrolla una historia tan intimista como política. Una historia singular y profundamente antibelicista. Una historia tan aparentemente alejada del frente de batalla como cercana a la devastación provocada por la guerra. Una historia protagonizada por cuatro hombres unidos por el agradecimiento a uno de ellos, por la camaradería y por la solidaridad entre dos y por diferencias solo aparentemente insalvables que conducen a los otros a estar en ambos lados de la trinchera. Una historia con un personaje central profundamente digno, conmovedor y consecuente.

Una historia muy bien filmada, narrada, fotografiada e interpretada. Una historia solo aparentemente sencilla y enormemente compleja. Una historia llena de detalles, de miradas, de silencios, de actitudes y de gestos que lo dicen todo. Una historia que cuestiona con humor también el desatino de unas enemistades peligrosas y sin fundamento.  Una historia que apuesta por la solidaridad y los valores frente a la crueldad feroz y absurda de un conflicto que enfrenta a países otrora hermanos, a gentes otrora compatriotas. A religiones otrora en convivencia pacífica.

Y una historia que no elude, pese a sus ternura y humor, a su emoción tan cercana y accesible, las aristas más duras. Eso la hace aún más valiosa y aún más creíble. Una historia, cargada de Historia, de verdad, de vida y de devastación de un paisaje y un paisanaje geográficos y morales. Una historia y una película que no utiliza animales, pese a desarrollarse en un medio rural. Una historia y una película que debatiremos el miércoles, 3 de junio, en nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Una historia que quien esto suscribe les recomienda encarecidamente y les invita a no perderse bajo ningún concepto.