Archivo diario: mayo 16, 2015

‘En cartelera’: Sicarios, profesoras, deudas y ausencias

Ofertas de la nueva cartelera, variadas y eclécticas, para este viernes de alivio en una semana climatológicamente infernal. Seleccionamos las alternativas a las comerciales y de gran público al uso, comenzando, en este caso, por las que se exhiben en versión original. Dos dramas franceses, concretamente. El primero lo firma el conocido François Ozon, ‘Una nueva amiga’. Sobre dos mujeres, una promesa y una sorpresa inesperada. Fortísima división de opiniones críticas. Se impone comprobarlo.

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El segundo, basado en un hecho real, es ‘La profesora de historia’, de Marie-Castille Mention Schaar. Acerca de una profesora que propone un experimento a una clase difícil y desmotivada. Sus reseñas han sido, en general, buenas aunque algunas le reprochen que incurra en clichés. Hay que verla, en cualquier caso y es una de las elegidas para debatirla, junto a ‘Mandarinas’, de Zaza Urushadze, en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 3 de junio. Contraste de pareceres ha obtenido la peruana-hispana-estadounidense, ‘La deuda’, de Barney Elliott. En ella, tres personajes muy diferentes entrecruzan sus destinos, basculando entre la ética y la codicia. Mejor no perdérsela, en cualquier caso. Referencias irregulares tiene la española, ópera prima de Javier Muñoz, ‘Sicarius: La noche y el silencio’. Un sicario, un encargo incumplido y una carrera contrarreloj para salvar la vida. A todo ello hay que añadir las tres ausencias de esta semana. La primera, un docudrama hispano-colombiano, de Hermes Paralluello, ‘No todo es vigilia’, en el que se describe a una pareja de ancianos afrontando esta etapa vital. La segunda es el documental español, ‘De Echevarría a Etxeberría’, del vasco Ander Iriarte, centrado en un pueblo que ha convivido con la violencia. Y la tercera es el thriller canadiense, ‘Cautivos’, del conocido y prestigiado realizador Atom Egoyan. Sobre un caso de desaparición, reabierto ocho años después. No ha convencido nada. Lo que está lamentablemente claro es que esta acumulación de películas inéditas nos maltrata como espectadores-as y crític@s. Sean cuales sean sus calidad e interés, tenemos derecho a verlas.