La familia Bélier’: Dando el cante…

Quien esto firma, se prometió a sí misma no ver ninguna de las cintas que los espectadores-as franceses-as hubieran premiado con taquillas millonarias. Quien esto firma, ha incumplido esta norma hace pocos días, con alevosía. No una, sino dos veces. Quien esto firma, va a intentar que sean la excepción que confirme esta regla. Quien esto firma, se siente una extraterrestre cuando lee ciertas críticas. Quien esto firma, les advierte que está a la contra en su valoración de una película mayoritariamente aclamada. Escrito queda.

Para empezar, la mirada animalista de la firmante se teme lo peor de los ambientes rurales por el trato que suelen darle en ellos, en la ficción y en la realidad, a las especies no humanas llamadas ‘de granja’. Los presuntamente encantadores Bélier no son, lamentablemente, ninguna excepción. En su pequeña propiedad, las vacas son explotadas para producir leche y queso y encerradas en batería, por llamarlo de alguna manera. Aunque eso sí, pasten de vez en cuando.

Un delicioso ternero negro, llamado Obama si mal no recuerdo…, es presuntamente objeto de mimos y de afecto, pero está aislado de su madre, por supuesto, y la heroína familiar le comenta a una amiga que “más vale no encariñarse con él porque, de todos modos, terminará en tu plato”. Por descontado, que en los títulos de crédito no aparece aquello, no siempre cierto, de que “ningún animal ha sido maltratado en este rodaje”. Por descontado. Están describiendo un estado de cosas considerado “normal”.

Esto para empezar. El argumento lo conocen sobradamente, pues lleva un mes de éxito en nuestras pantallas. En este grupo unido por lazos de sangre tod@s son sordomud@s, con la excepción de la hija adolescente, que les ayuda en el negocio familiar e incluso en la inesperada carrera política del padre. Es su voz ante el mundo, y por su don en las cuerdas vocales, se ve sometida a una dolorosa disyuntiva.

La dirige Eric Lartigau. La han escrito el propio realizador, Victoria Bedos y Thomas Bidegau. La fotografía Romain Winding. La música, aparte de los muchos y hermosos temas musicales, la firman Evgueni y Sacha Galperine. 105 minutos de metraje. Y un reparto en el que destacan Karin Viard, François Damiens y Louane Emera.

La abajo firmante quiere significar ahora sus contrastes de pareceres y profundas – aunque más que respetuosas – discrepancias con opiniones muy cualificadas, que la han encontrado conmovedora, cuando ella la ha visto tramposa. Profunda, cuando ella la ha visto superficial. Emotiva, cuando ella le ha visto de lágrima fácil y oportunista. Sencilla, cuando ella la ha visto enrevesada. Natural, cuando ella la ha visto artificiosa. Ágil, cuando ella la ha visto mal contada y con importantes fallos de guión. Generosa en situaciones y diálogos, donde ella solo ha visto clichés.

Pues eso, ustedes mismos. Hasta con el cine de Preston Sturges se la ha comparado…¡¡¡Preston Sturges, nada más y nada menos!!! Quien esto firma, está, es obvio, en franca minoría. Y la pelota, en sus tejados.

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