‘Phoenix’: Atrapada por su pasado

Lamentablemente desaparecida ya de las carteleras sevillanas, esta obra mayor será recuperada por el cine de verano de la Diputación,  Asómate al Patio, el domingo 6 de septiembre. Quien esto firma, les recomienda encarecidamente no perdérsela.

Fechada en 2014, con 98 minutos de metraje, esta producción germana está dirigida por Christian Petzold, cuyo guión también coescribe, junto a Harun Farocki, a partir de la novela de Hubert Monteilhet. La fotografía muy bien Hans Fromm y la excelente banda sonora es de Stefan Will. Obtuvo el Premio FIPRESCI el pasado año en San Sebastián y el del Cine Alemán a la Mejor Actriz Secundaria a la perturbadora composición de Nina Kunzendorf.

La historia remite a una cantante judía, superviviente de un campo de concentración, que regresa con la cara desfigurada y muchas heridas emocionales a su patria devastada. Empeñada en reencontrarse a sí misma y a sus raíces, pese a los consejos de su amiga y rescatadora para que se instale con ella en el extranjero, se somete a una cirugía para recuperar sus rasgos y localiza a su marido – un excelente Ronald Zehrfeld – que trabaja como pianista en el cabaret a cuyo nombre alude el título y que no la identifica. A partir de ahí, nada será como esperaba.

Petzold, realizador también de la notable ‘Bárbara’, continúa indagando en la memoria histórica de su país. En efecto,  el melodrama es usado aquí como instrumento para narrar un relato de traiciones, engaños, daños colaterales, pérdida de identidad y renacimiento, desde los abismos del despojamiento individual y colectivo. La prensa especializada ha visto en ella, quien esto firma también lo suscribe, ecos de Fassbinder, de Haneke e incluso de Franju y de Hitchcock.

Una dolorosa travesía, la de la protagonista, inmensa Nina Hoss, actriz fetiche del realizador . Una muerta viviente entre las ruinas de una Alemania perdedora y destruida. Una mujer valiente, desafiando lógica y seguridad personal, para enfrentarse a quien no la reconoce y la utiliza.

Una víctima, entre verdugos y traidores. Otra que intenta prevenirla,  amando en silencio y sabiéndose derrotada. Un impío diagnóstico de una nación cómplice y culpable, con demasiadas deudas pendientes. Un botín de guerra como objetivo . La miseria moral que todo lo envenena.

Nada exasperada, ni excesiva. Tanto más desgarradora cuanto más contenida. Su puesta en escena ayuda a crear ese clima opresivo, inquietante y desolado que la conforma. Un ajuste de cuentas doloroso, pero necesario, con un tiempo y un país.

Si se proyecta aún en donde vivan, no deben perdérsela bajo ningún concepto. En Sevilla, les recuerdo, tendremos otra oportunidad de verla, o revisitarla, el domingo 6 de septiembre en el cine de verano, ‘Asómate al Patio’. Asómense, no lo lamentarán.

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