‘Mi casa en París’: Sin techo

Israel Horovitz es un dramaturgo, actor y realizador estadounidense de la cosecha del 39, de ascendencia judía. Esta cinta que nos ocupa es la adaptación al cine de su obra teatral homónima, ‘My old lady’, de cuyo guión es también responsable. Y se ha escrito homónima porque este, ‘My old lady – o, como saben, ‘Mi vieja dama’ – es el título original de la película.

Fechada en 2014, con 107 minutos de metraje, de producción británica, está bellamente fotografiada por Michel Amathieu y su música se debe a Mark Orton. Tiene entre su distinguido reparto a Kevin Kline, Kristin Scott Thomas y Maggie Smith.

Narra la historia de un norteamericano sin blanca y sin techo, pues ha vendido su casa y empeñado todos sus ahorros en un viaje a París. Allí le espera una herencia inmobiliaria de un padre al que no trataba. Pero… una anciana nonagenaria y su hija ocupan el piso, de acuerdo a una ley gala, hasta la muerte de la primera. De estos conflictos, de la convivencia forzosa y de los intereses contrapuestos, surgirán revelaciones inesperadas.

Concebida, según su autor, guionista y realizador, “como un canto de amor” a la capital francesa, esta ciudad fascinante y mítica está plasmada en unos preciosos espacios, rincones y jardines urbanos, eludiendo, con sabiduría, sus referentes más conocidos. Y, desde luego, en los interiores. Con la luces, las sombras, los ángulos y los matices idóneos para crear la atmósfera precisa al servicio de la historia.

Solo que no lo hace… Lamentablemente, no encuentra el tono, ni el ritmo, ni el tempo, ni – desde quien esto firma – la relevancia debida. Atrapada entre patrones teatrales, sobran parlamentos y escasean las elipsis. El cineasta-dramaturgo ha querido escapar al corsé genérico y se ha topado de lleno con una pseudotranscendencia más que previsible y hasta banal. Se pierden y dispersan reflexiones sobre los lazos familiares, el paso del tiempo o los deterioros de la edad, en un quiero y no puedo narrativo más pomposo que eficaz. Hubiera necesitado muchas más dosis de ironía, humor, autocontención y autocrítica.

Incluso el magnífico trío protagonista está más que desperdiciado, otro pecado mortal. Desaprovechada y fallida, en la opinión de quien esto firma. No obstante tengan en cuenta que a una parte de la crítica le ha parecido extraordinaria, adulta, refrescante y tierna… Ustedes mismos-as.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s