Archivo mensual: julio 2015

‘La Palabra y la Imagen’ tendrá una cuarta temporada 2015-2016

Quien esto firma, tiene la inmensa satisfacción de comunicar que nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, tendrá una nueva temporada 2015-2016. Así se lo ha confirmado Rafael García, director de La Casa del Libro, en la calle Velázquez de Sevilla, donde tienen lugar nuestras sesiones.

Mantendremos también nuestras citas, como estos dos años anteriores, los primeros miércoles de cada mes y en nuestro horario habitual. Así que estrenaremos el nuevo curso el miércoles, 7 de octubre, a las 19.30 horas, en la cuarta planta, la de actividades.

Aunque es habitual que en la vuelta comentemos lo visto durante el verano, sin proponer películas concretas, en este caso hay una excepción. Por la extraordinaria calidad y transcendencia del reestreno, a cincuenta años vista, de ‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez, tendrá un papel muy importante en nuestro debate. Para lo cual, contaremos con un especialista.

La crítica de esta obra mayor y capital de nuestro cine la tenéis en el blog. Continúa en el Avenida, en una única sesión a las 20.30. Quien esto firma, recomienda su visión encarecidamente y lo antes posible, pues no sabemos cuanto tiempo puede permanecer aún en cartelera.

Gracias a La Casa del Libro, a Rafael García, a Manuel de Medio, con quien tenemos una deuda de gratitud permanente. Asimismo, deseamos lo mejor al nuevo coordinador de actividades, José Iglesias Blandón. Y, sobre todo y sobre todos-as, a los y a las mejores tertulianos y tertulianas del mundo mundial sin los y las que La Palabra y la Imagen no hubiera sido posible.

Nos vemos, entonces, el 7 de octubre. Ya lo iremos recordando al acercarse la fecha. El mejor y el más feliz de los veranos para todas y todos. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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‘El mundo sigue’: Mi querida España…

Tercera de una trilogía que comenzó con ‘La vida por delante’, en 1958 y siguió con ‘La vida alrededor’, en 1959, ‘El mundo sigue’, 1963, está basada en la novela homónima de Juan Antonio Zunzunegui. Las tres están escritas, dirigidas e interpretadas por Fernando Fernán Gómez. Esa página imprescindible que es Wikipedia nos aclara que esta que nos ocupa”no se estrenaría hasta dos años después de su rodaje y que se la considera la ‘película maldita’ de su realizador, ya que tuvo problemas con la censura franquista durante su filmación, exhibición y distribución”. Se estrenó tarde, mal, apenas se mantuvo en cartel y no ha sido exhibida en televisión en décadas…

Pero hay que detenerse en algunos de los títulos españoles proyectados en 1965 para entenderlo. Como, por ejemplo, ‘El alma de la copla’, de Pío Ballesteros; ‘Cabriola’, de Mel Ferrer, con Marisol; ‘La familia y uno más’, de Fernando Palacios; ‘Más bonita que ninguna’, de Luis César Amadori, con Rocío Dúrcal; ‘La pérgola de las flores’, de Román Viñoly Barreto, con Marujita Díaz; ‘Whisky y vodka’, de Fernando Palacios, con Pili y Mili … y un largo etcétera de este tenor. Con dos notables excepciones, ‘La caza’, de Carlos Saura y ‘Nueve cartas a Berta’, de Basilio Martín Patino.

Al contrario que en estas dos muy valiosas cintas, Fernán Gómez se sitúa, sitúa la mirada de su cámara a ras del suelo. A través de una familia de barrio que padece en sus carnes la pobreza económica y moral de una dictadura atroz con la ciudadanía, pero que en esa década, llamada prodigiosa, se maquillaba con el desarrollismo… El realizador no le hace el juego y muestra, en clave de melodrama y sin anestesia, los años de plomo del régimen a través de un grupo humano unidos por lazos de sangre y separado por todo lo demás.

Honesta, valiente y desgarradora crónica de un tiempo y de un país, que no deja títere con cabeza. Su oscuridad, estremece. Su crueldad, solivianta. Su sinceridad, apabulla. Su intrepidez, desarma. Su puesta en escena – nada costumbrista, ni facilona, ni obvia – admira por su elaboración y complejidad. Prodigiosos esos flashbacks en la escalera del inmueble, en los que se resumen los recuerdos de unas vidas, de unas relaciones. El paisaje nacional en carne viva. Pero también su paisanaje. Esas gentes sin esperanzas, ni principios. Sin la épica, ni la lírica, de las víctimas. Al desnudo en sus miserias,  en su crueldad y en su cerrazón.

Centrada en la envidia y rivalidad extrema entre dos hermanas muy diferentes, revela – a través de ella – el terrible destino de unas mujeres alienadas, sin derechos, ni autonomía, ni libertades. Sometidas a maridos ruines y maltratadores, sin más destino que la sumisión o la “perdición”, o el desclasamiento. Pero enfrentadas entre ellas, en lugar de aliadas. Y los hombres… mezquinos, hipócritas, autoritarios, irresponsables, crueles y prepotentes, encarnados especialmente en el siniestro protagonista que compone Fernán Gómez con la excelencia que le caracterizaba.

Solo dos personajes tienen algo de luz en tanta negrura. Son los interpretados con toda solvencia por Milagros Leal y Agustín González. El tour de force entre Gemma Cuervo y Lina Canalejas se resuelve, a juicio de quien esto firma, a favor de la primera. La segunda resulta sobreactuada y a todas luces excesiva. Poblada de secundarios-as ilustres  – José Morales, José Calvo, José María Caffarel, el propio Agustín González, María Luisa Ponte, Ana María Noé y, desde luego, Francisco Pierrá –   resulta estimulante descubrir a unas jovencísimas y casi irreconocibles Marisa Paredes y Pilar Bardem y también a Fernando Guillén.

Un implacable y extraordinario retrato de la España más profunda que la dictadura escondía. De esa querida España, esta España mía, esta España nuestra, que cantara Cecilia, pero en un sobrecogedor ejercicio de Memoria Histórica brutal y nada complaciente. Que quien esto firma sepa, aún permanecerá en el cine Avenida, en una única sesión a las 20.30, otra semana más. Una obra maestra de un cineasta de excepción. De ninguna manera pueden permitirse perdérsela.

‘Del revés’: Inteligencia emocional

Pete Docter, norteamericano del Estado de Minnesota y de la cosecha del 68, – que tiene en su haber prodigios como ‘Up’-, ha declarado que su hija le inspiró la historia de ‘Del revés,’ o ‘Inside out’ en el original. Esta película singular ha hecho correr ríos de tinta. No solo por parte de la crítica, sino por la de especialistas en psicología, neurología, autoayuda y otras disciplinas científicas y alternativas.

Quien esto firma, no alberga la menor expectativa de aportar nada nuevo, ni concluyente, a lo ya escrito por expertos-as tan cualificados-as sobre ella. Que, en general, no ha leído, sino que lo hará después de pergeñar estas líneas, a fin de no condicionarse. Pero resulta elemental registrar su reseña en el blog.

Su guión – aunque la idea, como se ha comentado es del propio realizador- se  debe a Michael Arndt. La música es de Michael Giacchino. Se proyectó en el pasado Festival de Cannes, fuera de concurso, y deslumbró al público y a la prensa especializada. Su historia, ya la conocen sobradamente, trata de la crisis de una niña que tiene que enfrentarse a cambios muy radicales e importantes en su corta existencia, que implican una nueva ciudad, una nueva casa y un nuevo colegio.

Pese a sí misma, sufrirá un cortocircuito neuronal-sentimental, que afectará a áreas muy importantes de su vida y del que le costará recuperarse. En esta batalla interna, contará con cinco aliadas. Cinco emociones contrapuestas, pero complementarias. A saber, la Alegría, la Tristeza, el Miedo, la Ira y el Asco. La primera liderará la recuperación que, sin las otras, no sería posible.

La sabiduría del realizador y de su equipo al transmitir y visualizar en términos tan brillantes, intensos e imaginativos el funcionamiento de un cerebro infantil en ebullición es admirable. Porque transita por un terreno muy resbaladizo, sin permitirse maniqueísmo alguno.

Así, es. La Alegría, tan vital e inasequible al desaliento, podría haber sido la estrella de la función, pero nada sería posible sin esa adorable Tristeza – pesada como un fardo , azul como la melancolía y deliciosa hasta decir basta –  que tiene en sus manos la clave para que la niña reaccione. Lo mismo puede decirse del Miedo prudente y protector, de la caústica Asco, algo snob, pero muy irónica e inteligente, o del incandescente y justiciero Enojo, Ira en nuestra versión. Todos estos sentimientos combinados suman. Todas estas emociones son necesarias.

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Una cinta compleja, como lo es el mecanismo tan delicado que analiza. Una cinta rica en múltiples lecturas. Una cinta divertida, sutil y llena de guiños. Una cinta a la que las personas adultas van a sacar mucho más partido que las que no lo son y a quienes, teóricamente, va destinada. Una cinta sentimental, que no reniega de serlo. Una cinta habitada por el amor, el talento y el humor. Y así podríamos seguir…

Pero… quien esto firma tiene dos peros. Uno, el retrato tan conservador de la familia. Nuclear y patriarcal, con el progenitor cuyo trabajo lo decide todo y da lugar a la crisis. La madre, tan tierna y nada convencional a nivel de imagen, es solo un apéndice. Se lo recuerda a la hija, que papá cuente con nosotras, que sepa que le apoyamos. No,  Mr Docter, no, no y no. Tan rico y elaborado en todos los demás aspectos de la historia y tan reduccionista en este.

Y otro, ya más personal e irónico. Quien esto firma, no conoce más que N.Y de Estados Unidos. Pero, en fin, preferir Minnesota a la fascinante San Francisco, pintada aquí con tonos tan lúgubres… Pues como que tampoco. Es que no le da a esa ciudad tan sugerente ni una sola oportunidad.

Sea como sea, y con tales reservas, es una delicia que nadie, nadie, nadie de cualquier edad y condición debería perderse.

‘En cartelera’: Tres nombres propios

En este penúltimo viernes de julio, destacamos la vuelta a nuestras pantallas de tres nombres propios de la cinematografía universal. De tres realizadores, dos europeos y uno norteamericano, que nos ofrecen sus últimas propuestas. Y además, dos de ellos lo hacen con sus filmes exhibidos en versión original.

El primero es el francés Robert Guédiguian, con ‘El cumpleaños de Ariane’, que, como todas las suyas, protagoniza su musa y esposa, la excelente actriz, Ariane Ascaride. La historia sigue a una mujer que, decepcionada porque ninguna de sus amistades acuda a su fiesta de aniversario, decide marcharse de su casa a la aventura, sin rumbo fijo. Mezcla de drama, comedia y fantasía, no ha convencido a la crítica pero se impone verla.

El segundo es el alemán Wim Wenders, con la coproducción entre su país, Canadá, Francia, Suecia y Noruega, ‘Todo saldrá bien’. Sobre un escritor que provocó una tragedia que, doce años después, no consigue superar y que afecta a su entorno y al de la víctima. Concursó en Berlín, sus reseñas son muy negativas, en general, pero hay que comprobar si están en lo cierto…

El tercero, en su versión doblada, es el estadounidense Peter Bogdanovich, con una comedia fechada el pasado año, ‘Lío en Broadway’. Un actor, un adulterio, una obra y los enredos correspondientes. Contraste de pareceres, pero… no hay que dejarla pasar.

Otra cinta francesa de estreno, que también se proyecta en su lengua materna, es ‘Una dama en París’, de Ilmar Raag. Fechada en 2012, narra la difícil relación entre una anciana estonia, residente en París, y una joven compatriota que llega a servirla. División de opiniones, pero se destaca el trabajo de sus actrices, Jeanne Moreau y Laine Mägi. Ustedes mismos-as.

Finalizamos con la española, ‘Solo química’, de Alfonso Albacete. Una comedia alocada sobre una joven dependienta, su ídolo y un encuentro que les dejará huella. Mitad y mitad. A su criterio…

 

‘Love & Mercy’: Música y lágrimas

La casualidad, ¿ o no?, ha querido que coincidan en nuestras carteleras dos biopics de muy distinto signo, pero ambos transgresores, atípicos y del mayor interés. De uno de ellos, ‘Amy’, documental de Asif Kapadia, ya tienen la crítica en estas páginas. El otro, el que nos ocupa, sí pertenece más propiamente a este género de la biografía adaptada al cine. Se trata de la estadounidense, ‘Love & Mercy’, cuyo firmante es Bill Pohlad.

121 minutos de metraje.  Su guión está coescrito por Oren Moverman y Michael A. Lerner. Su música, aparte de los temas extraordinarios del grupo, pertenece a Atticus Ross. Su excelente fotografía a Robert D Yeoman. Con un reparto en estado de gracia en el que destacan poderosamente las composiciones de, sobre todo, Paul Dano, John Cusack y Paul Giamatti. De aquí, sino al tiempo…, pueden salir algunas candidaturas a los Oscar.

Su historia se centra en la figura del cantante y compositor Brian Wilson uno de los fundadores, con sus dos hermanos, su primo y un amigo, del mítico grupo los Beach Boys. del que era también productor y arreglista. La cinta se desarrolla en dos épocas paralelamente. En los sesenta de sus comienzos y su éxito y, décadas después, en el que solo es una sombra de sí mismo, literalmente secuestrado por un terapeuta abusador.

Aquí están como en ‘Amy’, pese a sus muy significativas diferencias de fondo y forma, los ingredientes tan destructivos del éxito en edades muy tempranas. La creatividad atormentada. Las adicciones peligrosas. Los fuertes vínculos familiares y amistosos. La baja autoestima. La enorme fragilidad emocional. El daño provocado por dos hombres. En este caso, un padre brutal y un terapeuta cruel, tóxico y dañino. Pero también el talento, la creación y una sensibilidad única y extraordinaria en estado puro.

Bill Pohlad arriesga y gana, eligiendo las dos edades, las dos versiones y los dos tiempos del protagonista. Bill Pohlad arriesga y gana, con los dos excelentes intérpretes. Bill Pohlad arriesga y gana, metiéndonos en las tripas de una grabación. Bill Pohlad arriesga y gana, haciendo a todos nuestros sentidos partícipes de una composición. Bill Pohlad arriesga y gana, en el viaje sensorial, y casi alucinógeno, al interior de una mente tan maravillosa como enferma.

Bill Pohlad arriesga y gana dinamitando, en su narrativa y puesta en escena,  cualquier concesión al esquema o a la linealidad, pero manteniendo la inteligibilidad y la coherencia. Bill Pohlad arriesga y gana, dirigiendo a un espléndido Giamatti al filo de la sobreactuación, sin perder un ápice de credibilidad. Bill Pohlad arriesga y gana, describiendo las oscuridades de la aparentemente feliz y soleada California. Bill Pohlad arriesga y gana, haciéndonos sufrir la terrible manipulación y el intolerable abuso de poder del que fue víctima su personaje central.

Bill Pohlad arriesga y gana, mostrándonos el desamparo y la alienación más absoluta de un hombre subyugado. Bll Pohlad arriesga y gana, con un personaje femenino fuerte, asertivo, generoso y sensible, una figura clave, muy bien servido por Elizabeth Banks.

Ustedes no arriesgan nada y lo ganarán todo con la visión de esta cinta espléndida, cuyo recuerdo permanece en los sentidos y en la memoria. Pero habrán de hacerlo ya en la única sesión que le tienen destinada a las 23 horas, a partir del viernes y solo unos días más. Ni se les ocurra perdérsela.

‘Amy’: Estrella fugaz

Asif Kapadia – Londres, cosecha del 72, de ascendencia india – guionista y realizador, responsable de este documental nada al uso que nos ocupa, ha declarado – en una excelente entrevista al diario Público, realizada por Begoña Piña – que su protagonista “pidió auxilio con sus temas, pero que nadie se dio cuenta”.  Eso es lo que acierta a transmitir en esta cinta en la que las luces y las sombras, el ascenso y la caída, el éxito y su precio, la alegría y el dolor, el talento y la autodestrucción, se dan la mano sin solución de continuidad.

Estos contrastes nos son mostrados sin énfasis, ni subrayados innecesarios, ni sensacionalismos. Desde la admiración. Pero no desde el moralismo. Desde la empatía. Pero no desde la condena. Desde el dolor por una pérdida anunciada e irreparable. Pero no desde la culpabilización de un entorno que no supo verla, ni detenerla a tiempo.

Aunque sí se compromete y señala responsables, incluida la propia víctima. Desde luego, su padre, un personaje, por decirlo de una manera suave, más bien turbio. Desde luego, el nefasto Blake Fielder-Civil, su pareja de idas y vueltas y ex marido, que la introdujo en el crack, la heroína y la cocaína. Pero él supo librarse a tiempo… No así ella de la dependencia con estos dos hombres, tan presentes como ausentes y, a sus muy diferentes maneras, tan dañinos que marcaron fatalmente su vida afectiva.

Aunque no solo hay oscuridad, sino también luz, mucha luz. La que irradiaba una chica joven, hermosa, brillante y creativa. Una chica que supo conservar sus amistades de la infancia y adolescencia. Que fue leal a su ciudad, a su barrio, a su entorno y a sus seres queridos. Con una garganta privilegiada y una voz poderosa y desgarrada. Aunque no supiera digerir la popularidad, ni sus servidumbres…

El realizador la muestra en sus comienzos. En la cúspide y en su descenso imparable a los infiernos, usando un material de archivo inédito, junto a imágenes y momentos estelares y antológicos, más conocidos, de una carrera breve y meteórica. Junto a declaraciones de quienes tuvieron con ella una relación eventual o intensa, en lo privado y-o en lo profesional.

Y lo hace sabiamente, tanto en el resplandor como en las tinieblas. Asumiendo su admiración por el personaje y descubriéndonos a la persona. Sin condicionar, ni limitar nuestra visión, sino – desde quien esto firma – ampliándola. Mostrando el proceso de composición de esos temas, tan en carne viva. El de la grabación en los estudios. Sus actuaciones más memorables y las más dramáticamente penosas. La implacable persecución de la prensa más amarilla. De los medios que la ensalzaron sin medida y la fustigaron sin piedad, ridiculizando a una criatura seriamente enferma y devastada.

Unos intensos, emotivos, magnéticos y dolorosos 128 minutos de metraje, en suma, los de esta cinta británica a la que merece la pena asomarse, de todas, todas. Sean o no fans de una cantante, de cuya trágica desaparición se cumplen cuatro años dentro de unos días. De una estrella fugaz, cuyo brillo perdura.

‘La mirada del silencio’: Verdugos y víctimas

El estadounidense Joshua Oppenheimer, cosecha del 74, establecido en Dinamarca, documentó en 2012 con ‘The act of killing’, el brutal genocidio que militares, mercenarios, paramilitares y escuadrones de la muerte indonesios perpetraron contra los comunistas y contra la población civil u opositores en general. Un millón de muertos en un año terrible, 1965. En él  hablan sobre sus crímenes atroces sin el menor remordimiento ni empatía. Este filme fue justamente reconocido con premios tan importantes como el BAFTA, el del Jurado Ecuménico de Berlín, el de la Crítica Danesa, el Europeo en su género y un largo etcétera.

‘La mirada del silencio’, fechada en 2014, Gran Premio del Jurado y Premio FIPRESCI en Venecia, es la réplica a este filme, pero desde el punto de vista de las víctimas. Concretamente, de la familia y en especial del hermano de un joven brutalmente asesinado por quienes no solo quedaron impunes, sino que se les tiene por héroes nacionales y detentan aún el poder.

En efecto, el protagonista conoce a los asesinos, a través de la visión del primer documental citado, del que se recogen varias escenas sobrecogedoras. Este es el punto de partida de una cinta memorable. La mirada de un hombre, digno, culto, civilizado y valiente, sobre el horror indescriptible que sufrió su hermano. Una mirada serena y doliente. Una mirada a los abismos de la maldad humana. Una mirada desde el silencio y desde la contención expresiva, apenas parpadeos y humedad en los ojos, ante las terribles imágenes de los matarifes escenificando y parodiando entre risas la tortura y el asesinato de un joven que comenzaba a vivir.

Pero también es la crónica de una familia que tiene que sufrir la vecindad con los que arrebataron brutalmente la vida a un ser querido. Y del afecto y la ternura mutua que se profesan. Esas conmovedoras escenas con los muy ancianos progenitores. Las conversaciones con la madre. Los cuidados hacia un padre ciego y dependiente a quienes se le cayeron los dientes, uno a uno, tras la pérdida del hijo. Los juegos y las risas con sus niñas, resolviendo y aclarando sus dudas.

Y la conciencia del personaje central, un hombre íntegro y consecuente, quien, a todo riesgo, entrevista, civilizada y pacíficamente, a los responsables confrontándoles con el terror sin paliativos y sin remordimientos que han causado. Consiguiendo ponerles nerviosos ante los hechos consumados y documentados. Tanto más inquietante y terrible, cuanto más serena y sin subrayados, ni exasperaciones es su puesta en escena. Una puesta en escena en la que el bellísimo paisaje, en la que el clima, el tempo  y la atmósfera están ensamblados magistralmente en y con el drama que se narra.

103 minutos de metraje. Escrita por el propio director. La hermosa fotografía es de Lars Skree. Su música, de Seri Banang y Mana Tahan. Un equipo técnico-artístico extraordinario en el que, véanse los títulos de crédito, la mayoría preserva el anonimato por temor a las represalias. Hermosa, terrible, poética, estremecedora y necesaria apuesta por las víctimas frente a los verdugos. Una obra mayor que nadie debería perderse. Lo que hace aún más lamentable su permanencia en cartelera de apenas una semana, con un ínfimo número de espectadores-as.

‘En cartelera’: Ver o no ver…

En este viernes bochornoso – suma y sigue del calor infernal – tenemos una oferta ecléctica e interesante de estrenos. Comenzamos por una reposición. La de una película maldita del cine español, a la que nos hemos referido en dos entradas anteriores, ‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez. Un retrato despiadado de un tiempo y de un país, que nos llega restaurada y cincuenta años después de su estreno casi clandestino. En el Avenida y en una única sesión, a las 20.30 horas. De visión obligada.

Y en este local citado, referente de la cinefilia sevillana, se proyectan también, a partir de hoy, tres cintas de interés en versión original. La primera es el drama noruego ‘Blind’, de Eskil Vogt. Una ópera prima precedida de numerosos reconocimientos y de excelentes críticas que pudo verse en el pasado Festival de Cine Europeo. Sobre una mujer, que acaba de quedarse ciega, y que se refugia en su casa con su imaginación y sus fantasmas. Aunque a la firmante no le gustaran algunas de las fantasías atribuidas a la protagonista, por su carácter sexista, tiene una singular, imaginativa y nada paternalista visión de la ceguera. No hay que dejarla pasar.

La segunda es el documental británico ‘Amy’, de Asif Kapadia, que describe, con aspectos inéditos, la turbulenta vida de la Winehouse, de cuya trágica desaparición se cumplen cuatro años la semana que viene. Buenas referencias y se impone verla.

La tercera es la brasileña ‘A primera vista’, de Daniel Ribeiro. Una ópera prima, que ha gustado en líneas generales, sobre las dificultades de un romance entre dos adolescentes, uno de los cuales es ciego. Habrá que comprobar si cumple lo que promete.

En Nervión, además, y en sesiones a las 14.20, 16.45 y 00.15 – comprueben, no obstante, dichos horarios – se exhibe en vos la nueva maravilla en animación de la estadounidense Pixar que deslumbró en Cannes, ‘Del revés'(‘Inside out’), de Pete Docter. Acerca de una niña que va a cambiar de ciudad, de casa y de vida y tiene que vérselas, además, con sus encontradas emociones. Sus reseñas son extraordinarias y no hay que perdérsela bajo ningún concepto.

También merece ser vista, a tenor de sus críticas, ‘Mi familia italiana’, de Cristina Comencini. El tumultuoso homenaje, diez años después de su muerte, a un galán de cine, al que concurre toda su numerosa parentela y en el que se desvelarán aspectos ocultos del finado.

El resto, incluyendo la vuelta de Juanma Bajo Ulloa, con la comedia esperpéntica ‘Rey gitano’, ha cosechado críticas bastante negativas. De todas formas, tienen donde elegir.

 

 

Una recomendación de urgencia…

Quien esto firma ha estado, pese al calor bochornoso e impío, esta tarde, en el cine Avenida, viendo el documental danés del estadounidense Joshua Oppenheimer, ‘La mirada del silencio’. Y se ha enterado, in situ, de que el viernes desaparece de la programación. Mientras prepara su reseña para este blog, les recomienda encarecidamente que no se la pierdan.

Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en Venecia, esta cinta terrible, demoledora, valiente y poética es la réplica a su anterior ‘El acto de matar’. Ambas sobre el genocidio indonesio, que se cobró millones de vidas, y cuyos responsables siguen en el poder. En la primera, hablaban los verdugos y aquí también pero interpelados por el hermano de una de las víctimas.

Es un consejo, véanla. En una próxima entrada, nos extenderemos sobre ella.

 

Sevilla sí verá ‘El mundo sigue’ de Fernán Gómez

Esta misma mañana han ratificado a la abajo firmante que finalmente, con una semana de retraso y con un único pase diario, se proyectará en Sevilla ‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez, restaurada y 50 años después de su estreno casi clandestino en la España franquista, sobre la que escribíamos una entrada recientemente.

Será que nos conste, a partir del próximo viernes, 17 de julio, en el Avenida y en solo una sesión a las 20.30. Confirmen el horario, por si acaso.

Es una gran noticia, aunque se recorten drásticamente las posibilidades de verla a una sola oportunidad. Yo que ustedes iría lo antes posible, porque nunca se sabe cuando puede desaparecer de nuestras pantallas. Este fin de semana podremos disfrutarla. De ninguna manera pueden perdérsela.