’45 años’: Un extraño en mi vida

El guionista, productor y realizador británico, Andrew Haigh, cosecha del 73, ya nos sedujo con ‘Weekend’ (2011). Una cinta más que apreciable sobre el inesperado romance, que surge en el fin de semana al que alude el título, entre dos hombres, que se conocen en un bar gay, y que solo pretendían tener sexo de una noche. Historia de amor que no tiene apenas tiempo de desarrollarse, pues la marcha de uno de ellos a otro país, programada de antemano, lo impedirá. O no…

Y de una relación apenas iniciada pasa,  en esta cinta que nos ocupa, su última propuesta fílmica, a una de larga duración. De unos protagonistas jóvenes, homosexuales y sin compromiso, a una anciana pareja heterosexual que está en vísperas de celebrar su 45 aniversario de boda. Viven en una preciosa casa, en plena campiña inglesa, con un perro, todo resuelto y con amistades tan cultivadas como ellos. Pero una carta, dirigida al marido y referida a una antigua novia, resquebrajará esa aparente solidez conyugal.

Este proceso nos es descrito por el realizador con calma, sutileza y elegancia. Con una minuciosidad que penetra y revela las emociones más íntimas, bajo las formas más serenas y civilizadas. Un proceso en el que un hombre se va obsesionando cada vez más, en una espiral de duelo retroactivo. Y en el que una esposa empática, comprensiva y generosa, que intenta acompañarle en tal sentimiento, va haciendo descubrimientos que, poco a poco e insidiosamente, le harán cuestionarse su propia relación, mientras debe ocuparse de los preparativos del evento.

Haigh no esconde su simpatía por el personaje femenino. Por esa mujer fuerte y valiente, amante compañera, que afronta hasta el límite de lo razonable los aparentes desvaríos del marido. Pero que sabe mantener el tipo, rota ya por dentro, ante ese extraño al que está vinculada legalmente, cuya personalidad le es, a la postre, tan ajena, como oculto y perturbador es su pasado.

93 minutos de metraje. Su guión lo firma el propio director, sobre un relato de David Constantine. La preciosa fotografía, tan llena de matices como la narración, es de Lol Crawley. Y los temas musicales, ligados a la memoria sentimental de los protagonistas.

Hablando de los protagonistas, cuenta con dos intérpretes portentosos a quien todos los reconocimientos les son debidos. Así, un espléndido Tom Courtenay, Mejor Actor en Berlín. Y, sobre todo, una arrebatadora y sublime Charlotte Rampling, también Mejor Actriz en el citado Certamen. Pero asímismo en la Seminci, en los del Cine Europeo, para los Críticos de los Ángeles, del Festival de Edimburgo y un largo etcétera, que la conducirá directamente a ser nominada para los Oscar. Al tiempo.

Lúcida y delicada, pero incisiva y demoledora, sin estridencia alguna, radiografía de una convivencia marcada por un secreto muy relevante, que el azar deja al descubierto. Por una calma aparente, en la que se desata una tormenta sin catarsis, y, por ello, aún más desgarrada y dolorosa. Por el irreversible paso del tiempo, entre el peso del pasado y la incertidumbre de un futuro, con fecha de caducidad. Por una conclusión tan abierta como inquietante.

Hermosa y notable. No se la pierdan.

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