Archivo mensual: noviembre 2015

‘La Palabra y la Imagen’: Recordatorio de urgencia y resumen de un año…

Sirvan estas líneas para recordar que este miércoles, 2 de diciembre, a las 19,30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, tendremos la sesión del cierre del año de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Se debatirán las películas ‘Dheepan’, de Jacques Audiard, Palma de Oro en Cannes, y ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet. Además, también comentaremos algunas del pasado Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad.

El crítico invitado, un lujo y un honor, será el periodista, redactor y guionista de radio y prensa, Alejandro Ruiz Bobillo. La entrada es, por supuesto, libre. No os la podéis perder, bajo ningún concepto. Promete muchísimo y os esperamos.

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Pero es justo, y necesario, también hacer un repaso de lo que han dado de sí nuestras sesiones en este 2015, al que ya le queda tan poquito. La de enero, tuvo como invitado al conocido periodista José Luis Jurado, quien comentó ‘Mr Turner’, de Mike Leigh y ‘Big eyes’, de Tim Burton.

Febrero estuvo a cargo del experto Juan José Roldán introduciendo ‘The imitation game’, de Morten Tyldum y ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu.

En marzo, Miguel Olid Suero, crítico y tertuliano de pro, se encargó de presentar ‘El francotirador’, de Clint Eastwood y ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund.

Abril nos privó de la invitada prevista, por problemas de última hora, pero no de un intenso debate sobre ‘Selma’, de Ava DuVernay y de ‘Maps to the stars’, de David Cronenberg.

El florido mayo nos deparó a José Miguel Moreno Bautista, otro especialista cualificado y habitual en nuestras sesiones, haciendo los honores a ‘El capital humano’, de Paolo Virzi y ‘Citizenfour’, de Laura Poitras.

En junio, Miguel Olid Suero y, de nuevo, José Miguel Moreno Bautista copresentaron ‘La profesora de Historia’, de Marie-Castille Mention Schaar y ‘Mandarinas’, de Zaza Urushadze.

Tras los tres meses de pausa del verano, octubre nos brindó una excepcional lección de cine y literatura, de la mano del catedrático y maestro, Rafael Utrera Macías, analizando ‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez.

El pasado noviembre, Álvaro de Luna, que tan buen recuerdo había dejado en su anterior intervención, glosó ‘El club’, de Pablo Larraín y ‘Truman’, de Cesc Gay. Además, presentamos una revista de cine, ‘Mise en scéne’, con su director Cristian J. Ceballos e hicimos las recomendaciones pertinentes del SEFF.

Un año en el que la asistencia ha ido a más. Un año en el que la calidad de los críticos invitados ha sido incontestable. Un año en el que, si tal cosa cabe, las mejores tertulianas y los mejores tertulianos del mundo mundial se han superado a sí mismos-as. Un año en el que seguimos disfrutando de la hospitalidad y generosidad de nuestra sede de La Casa del Libro. Un año en el que despedimos como coordinador de actividades culturales de la librería a Manuel de Medio y recibimos a José Iglesias Blandón. Tanto monta, monta tanto…

Un año excepcional que, repetimos, culminará este miércoles, 2 de diciembre, a las 19.30, en la sevillana Casa del Libro, de la calle Velázquez. Con una sesión que se promete apasionante. Con dos películas más que interesantes como ‘Dheepan’, de Jacques Audiard, Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes y ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet. Con Alejandro Ruiz Bobillo, otro experto, que cerrará brillantemente la magnífica lista de especialistas invitados.

Lo dicho. Entrada libre. No os la podéis perder. OS ESPERAMOS.

 

 

 

Dos miradas de mujer. ‘Un otoño sin Berlín’: Y volver, volver, volver…

Lara Izagirre, cosecha del 85, debuta en el largometraje con una historia intimista, ‘Un otoño sin Berlín’. Es una de las miradas de mujer de nuestro país presentes en la cartelera, junto a Daniela Fejerman , cuya ‘La adopción’ analizamos en la primera parte de esta entrada. A ellas se les ha añadido, con una producción y reparto internacionales, este fin de semana Isabel Coixet con ‘Nadie quiere la noche’.

La realizadora ha comentado en diversas entrevistas que su cinta habla de aceptar a la gente tal y como es. Pero también de la vuelta al hogar en el que siempre hay un antes y un después. En efecto, June – una espléndida Irene Escolar, premiada por este trabajo y merecedora de una candidatura a los Goya como actriz revelación – regresa a su pueblo natal, tras una temporada en Canadá.

Se fue, tras la muy penosa muerte de su madre que su padre, médico, no pudo evitar. Pero también por su complicada relación afectiva con un misántropo escritor, cuyas agorafobia y fobia social rozan lo patológico. Ella asume este estado de cosas, pero no deja de sufrir por ello. Berlín se convertirá en ese destino idealizado, en el que ambos puedan reencontrarse sin reservas y en libertad. Mientras recompone este puzzle, un niño, a quien le da unas clases muy sui géneris, y es interpretado por un prodigioso Lier Quesada, será su mejor cómplice.

La realizadora sabe mirar y mostrar sin necesidad de subrayados inútiles. Ha compuesto una pequeña pieza de cámara fílmica sobre la imposibilidad de volver atrás, porque nunca se está en el mismo punto de partida. Sobre la necesidad de reconciliarse con un pasado familiar y amoroso. Sobre la trampa de la nostalgia. Sobre ver con otros ojos a entornos y personas tan imprescindibles como infranqueables.

Y se ha servido para ello de un personaje femenino fuerte y generoso. De una mujer sensible y determinada a cambiar el rumbo de su vida, y de las de sus seres queridos, abriéndose a ellos-as, aunque duela. Pero también valiente hasta las últimas consecuencias. Nadie es juzgado-a aquí. Los personajes nos son mostrados en su presente, con un ayer – que nunca se explicita, solo se sugiere – que les marca y un futuro por resolver. Con una conclusión honesta y consecuente, sin místicas. La única posible.

95 minutos de metraje. Escrita también por su firmante. Fotografiada por Gaizka Bourgeaud, con música de Joseba Brit. Un buen equipo técnico-artístico, con gente de talento como Ramón Barea y Tamar Novas, en un papel más que ingrato y antipático, en el reparto. Véanla cuando puedan. Es la mirada personal, valiosa e intransferible de una cineasta a seguir.

 

 

 

‘Paulina’: No en nuestro nombre…

Cuatro hombres, cuatro, han perpetrado esta historia. Historia bien narrada y filmada. Historia con unas excelentes facturas, puesta en escena e interpretaciones. Historia que, pese a todo ello y a haber merecido reconocimientos tales como, entre otros muchos, el Grand Prix a la Mejor Película y el Premio Fipresci en Cannes, o los de la Juventud y Otra Mirada en Sebastián, no es menos insidiosa y perversa. Son, a saber, Eduardo Borrás, artífice del relato, Santiago Mitre, cosecha del 80, su realizador y coguionista, junto a Mariano Llinás.

Y el cuarto en cuestión es Daniel Tinayre, quien en 1961 dirigió el clásico del cine de su país, ‘La Patota’, protagonizada por Mirtha Legrand, del cual esta que nos ocupa es el remake. Narra la historia de una abogada comprometida, hija de un juez reconocido, que se marcha a una deprimida zona rural para trabajar de maestra, como parte de un proyecto solidario.

Pero allí es víctima de una brutal agresión colectiva por parte de cinco jóvenes, a quienes conoce muy bien – pues están en su clase, con la excepción del cabecilla – pero a los que se niega a identificar. Y ello pese a pasar un reconocimiento médico, someterse a un humillante interrogatorio policial y demás trámites que, supuestamente, hubieran culminado en la detención de tales indeseables. No solo eso… aún decide algo más desconcertante.

En este país  rigió durante muchos años un código penal, fascista y execrable, en el que las agresiones sexuales, la violación en concreto, no se perseguían de oficio, sino que se extinguía el delito con el ‘perdón’ de la víctima. Y en esta cinta se propone tal aberración, haciéndola pasar por un acto de justicia social. Y en esta cinta, la auténtica brutalidad es la que sufren los verdugos en los interrogatorios policiales, no el infierno que sufrió la protagonista, que apenas si se deja ver.

En esta cinta, de 103 minutos de duración, muy bien fotografiada por Gustavo Biazzi, con una ajustada banda sonora de Nicolás Varchausky, las voces de la razón y de la justicia son las masculinas, la del padre, la de la pareja. Con alguna excepción, la de la amiga y compañera, la ex novia del delincuente principal…

Pero todas se estrellan contra un muro infranqueable. Porque para esta Paulina, creada por cuatro hombres, dos cineastas y dos escritores, no hay más agravio que el de la pobreza, la clase y la marginalidad. Y ello justifica – y o explica, que viene a ser lo mismo… – todas las violencias con las que se castiga a las mujeres. Víctimas de las víctimas, en este y en tantos otros casos.

Una protagonista tan rígida, pétrea e inamovible, de la que no se nos transmite, salvo en ráfagas, su shock postraumático. Ni su desgarro, ni su dolor, ni su miedo, ni su angustia, ni sus contradicciones siquiera. Tan de una pieza es, que ni el talento de Dolores Fonzi puede con ella.

No en nombre de quien esto suscribe, señor Mitre. No en nombre de tantas muertas en vida por la mutilación más atroz, por la violencia más salvaje, para quienes nunca hubo reparación. No en nuestro nombre.

 

En cartelera 2 : Consideraciones desde una mirada violeta

Quien esto firma, tituló la sección habitual de este blog, dedicada a la nueva oferta de esta semana, ‘Mujeres en el filo’. Lo cierto es que las seis protagonistas de cinco de las películas de estreno se encuentran en tesituras muy extremas. Lo cierto es que se recomendó verlas, por las excelentes referencias que las precedían. Especialmente en el caso de dos de ellas.

Dos de ellas, cuyas historias y tratamientos pueden afectar particularmente a la feminista que esto suscribe. Cuyas historias y tratamientos pueden herir las sensibilidades de miradas violetas. Están realizadas por un hombre y por una mujer, respectivamente. Por ese orden, ‘Paulina’, de Santiago Mitre y  ‘The diary of a teenage girl’, de Marielle Heller.

Todo un reto describir sin desvelar, sin incurrir en los temibles spoilers. La primera, registra la disyuntiva moral de una mujer solidaria y víctima de un odioso delito colectivo que, visto el tráiler y consultado las referencias, decide no denunciar tan brutales agresiones, ni a los indeseables que las perpetraron, ante la incomprensión, y la rotunda oposición, de su padre, de su pareja y de su entorno más próximo. Y no lo hace, también al parecer, por considerarles unas víctimas de la marginalidad más extrema, con las que ella está comprometida en el momento de los hechos. Así que…

En la segunda, inspirada en un cómic, presuntamente autobiográfico,  se nos relata la confusa y, al parecer libérrima según las reseñas de una prensa especializada mayoritariamente masculina, adolescencia de una chica de 15 años que debuta sexualmente con… digamos que un adulto muy próximo a su ambiente familiar. Que compite con la figura materna, que añora la ausencia de la paterna, que es procaz y transgresora. Tampoco aquí parece haber más delito, por parte de la persona teóricamente madura, que el provocado por la deriva de una chica, en una edad ingrata y propicia a los descubrimientos. Ambientada en la dorada California de 1976.

Pues eso. Quien esto firma, pese a su desgana y a tales insidiosos enfoques, ha resuelto verlas y opinar por sí misma. Pero quedan avisados-as.

‘En cartelera’: Mujeres en el filo…

La cartelera que se renueva hoy nos trae las historias de seis mujeres inmersas en situaciones límites,  en disyuntivas morales o en confusiones vitales. En cinco películas. Dos de ellas, en la misma cinta. Dos de ellas vistas por sendas realizadoras. Son, por el orden en que vamos a comentarlas, una coproducción entre España, Francia y Bulgaria, una taiwanesa, una estadounidense y dos latinoamericanas.

La primera es ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet, uno de los estrenos estrella de esta semana. Basada en hechos reales, relata la épica odisea de una mujer, valiente y decidida, en su viaje hacia el Polo Norte, tras los pasos de su marido, un explorador. Y también de la amistad que la unirá, en tal travesía, con una nativa. Ha gustado bastante, con algunas excepciones, y se han destacado su belleza formal y la interpretación de su protagonista, la siempre excelente Juliette Binoche. Parece que no se proyecta en su versión original inglesa. Pero, de todas formas, consulten horarios y sesiones y véanla. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles que viene, 2 de diciembre.

La segunda sí se exhibe en vos. Es la taiwanesa, ‘The assassin’, de Hsiao-Hsien Hou. Ambientada en la China del siglo IX, narra la disyuntiva de una joven, educada en las artes marciales y exiliada de su entorno familiar, cuando le ordenan matar al hombre del que está prometida y enamorada. Mejor Dirección en Cannes, ha generado una intensa y contrastada división de opiniones y no hay que perdérsela.

La tercera también se proyecta en su lengua original. Se trata de la comedia independiente norteamericana, con aristas escabrosas, ‘The diary of a teenage girl’, ópera prima de Marielle Heller. Basada en un comic autobiográfico, de Phoebe Gloeckner. Sobre la vida sexual, y de adicciones varias, de una precoz adolescente de 15 años. Viene precedida de todos los premios, nominaciones y de excelentes críticas. Hay que verla sí o sí.

La cuarta es la argentina, coproducida con Brasil y Francia, ‘Paulina’, de Santiago Mitre. Proyectada en el SEFF, sigue a una abogada comprometida, reconvertida en maestra en una zona marginal, que es víctima de un terrible delito. Su actitud ante él es duramente cuestionada. Un tema vidrioso y polémico, que ha gustado bastante, en general, y en el que sobresale la interpretación de la magnífica Dolores Fonzi. Debe verse.

Por último, la quinta es la mexicana del clásico Arturo Ripstein, ‘La calle de la amargura’. Sobre dos involuntarios crímenes cometidos por dos mujeres prostituidas, inmersas en ambientes sórdidos y marginales. Ha cosechado contraste de pareceres, pero habrá que comprobarlo viéndola.

Post scriptum: Fuentes del Nervión Plaza le acaban de confirmar a la firmante que los pases en versión original de ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet, tendrán lugar el martes, 1 de diciembre, a las 16,25, 22.25 y 00.25. Así que ya saben a qué atenerse. Y reiterar que esta película es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine, del miércoles, 2 de diciembre.

Andalesgai: Un Festival imprescindible. Recordatorio de urgencia.

Sevilla Cinéfila intenta abarcar lo más y lo mejor del panorama cinematográfico y cultural sevillano, siempre dentro de sus límites y criterios selectivos. Aunque, lógicamente, no puede con todo. Por eso, quiere subsanar, en parte, estas carencias haciéndole justicia a este Festival, no por modesto, menos importante y valioso.

Andalesgai es el Festival Internacional de Cine Lésbico, Gay, Bisesual y Trans de Andalucía, que este año celebra su XI edición. Desde el pasado 20 de noviembre y hasta el próximo 1 de diciembre, se proyectarán filmes de esta temática – habitualmente fuera, salvo contadas excepciones, de los circuitos comerciales e incluso alternativos – en los cines Nervión Plaza, en la Sala Triángulo y en la sede de la Fundación Tres Culturas. El programa completo pueden encontrarlo en dichos locales, con sus horarios correspondientes. Consúltenlo.

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Hacemos una breve reseña de los seis que van a proyectarse en estos días. Comenzamos por la de hoy, que se exhibirá en la Fundación Tres Culturas – calle Max Planck, Pabellón Hassan II, en La Cartuja – a las 20.30 horas, con entrada libre hasta completar aforo. En versión original subtitulada al castellano. Hablamos de la israelí, ‘Barash’,  ópera prima de la realizadora Michal Vinik. Sobre una adolescente rebelde, con problemas familiares, que se enamora de una compañera de instituto. Proyectada en Nuevos Directores de San Sebastián, sus referencias son muy buenas y merece verse.

La segunda, que se proyecta mañana, viernes, 27, es la alemana, ‘The gap’, de Kim Anja. Una muy valorada y experimental reflexión sobre la transexualidad.

La tercera, que también se proyecta mañana, es la británica ‘Appropiate behavior’, de Desiree Akhavan. Sobre una chica persa y sus confusiones sexuales. Divertida y vitalista, sus reseñas son estupendas y no hay que dejarla escapar. Se ha cancelado esta sesión.

La cuarta, consulten horario, lugar y precio de las entradas, es la chilena ‘En la gama de los grises’, debut en el largometraje de Claudio Marcone, que se proyecta pasado mañana, sábado, 28. Narra la historia de un arquitecto, casado y con un hijo, en plena crisis de identidad, que conocerá durante un viaje de trabajo a un historiador por el que sentirá una atracción inesperada. Buenas críticas y no hay que perdérsela.

La quinta, que también se proyectará pasado mañana, es la mexicana ‘Obediencia perfecta’, de Luis Urquiza Mondragón. Trata, en clave de ficción y con nombres supuestos, los casos de pederastia del fundador de Los Legionarios de Cristo. División de opiniones, pero hay que comprobar y el tema es atractivo.

La sexta, que también se proyecta pasado mañana, sábado 28, es la holandesa ‘Zomer’ (‘Summer’), de Colette Bothof. Acerca de una adolescente viviendo en un pueblo convencional y que se siente fuera de lugar en ese ambiente. Tampoco hay que obviarla.

Ya lo saben. Consulten lugares, horarios y precios. Háganse con el programa y no se las pierdan. Repetimos que la sesión de la británica ‘Appropiate behavior’, de Desiree Akhavan, se ha anulado.

 

 

 

Dos miradas de mujer. Ficciones y testimonios. ‘La adopción’: Primera parte.

Entre la oferta de estrenos de la pasada semana se incluían dos miradas de realizadoras españolas. Una, con un bagaje a sus espaldas y la otra, debutante. Las dos escriben los guiones, además. La primera, junto a Alejo Flah y la segunda, en solitario. Son, por este orden, Daniela Fejerman – cosecha del 64, argentina afincada en nuestro país, quien ha codirigido varias cintas con Inés Paris – con ‘La adopción’ y Lara Izagirre, cosecha del 85, con ‘Un otoño sin Berlín’.

Partiendo de historias intimistas, una ofrece un testimonio personal, pero de proyección colectiva, de una experiencia autobiográfica. La otra hace ficción, pero de ella pueden extraerse también algunas reflexiones interesantes y que nos afectan en nuestras vidas.

‘La adopción’, de la que nos ocuparemos en esta entrada, narra la desoladora y frustrante tesitura a la que se enfrenta una pareja en un país de la Europa Oriental, tras haber viajado hasta allí, como última etapa en su proceso de adopción de un hijo. Una crisis sobrevenida en el contexto socio-institucional-político de un ambiente de corrupción generalizado, en el que las personas – las criaturas inocentes y quienes pretenden ofrecerles una vida mejor que la que arrastran en orfanatos y hospitales más bien siniestros – son objeto de viles y ruines tráficos, sobornos y chantajes.

Y lo hace muy bien, con gran solvencia, talento y oficio. Desde lo particular a lo general. Y viceversa. Desde todos y cada uno de los pasos, a cual más desalentador, luego de todo lo que han pagado y lo que han pasado, como si cada vez partieran de cero. Desde los chantajes, presiones, mentiras, extorsiones y personajes cada vez más perversos a los que deben afrontar. Pero también desde los demonios internos que acechan a su relación y que salen a la superficie en esta situación límite.

96 minutos de metraje. Muy bien fotografiada por Juan Carlos Gómez. Su buena partitura se debe a Xavier Capellas. Es una coproducción hispano-lituana, con una excelente factura y una puesta en escena sólida y eficaz, al servicio de la historia. Con dos intérpretes excepcionales como Nora Navas, muy especialmente, y Francesc Garrido, a quienes deberían hacer justicia los Goya. Pero también transmite credibilidad el resto de un reparto muy eficiente, con tipos que, pese a su catadura moral, no chirrían.

Como suele ocurrir con estas cintas pequeñas y valiosas, se le están dando pocas oportunidades de permanencia en cartelera. Por esto, la abajo firmante les recomienda encarecidamente verla lo antes posible.

 

No solo cine. El CAL en Infanta Elena: Planetas, islas y crisis…

La ganadora y el finalista del Premio Planeta han presentado hoy sus libros en la atestada hemeroteca de la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena. Otra de las estimulantes actividades, organizadas allí por el Centro Andaluz de las Letras, cuyo titular, Juan José Téllez, fue el presentador. Ganadora y finalista bien conocidos, como suele ser habitual en este controvertido, pero imprescindible, galardón. Con un invitado tan especial entre el público como el actor Antonio de la Torre, otro lujo añadido.

PLANETA 3

Ella, Alicia Giménez Bartlett, cosecha del 51, tiene toda una carrera literaria de premios y reconocimientos a sus espaldas. Como la saga de la inspectora Petra Delicado, entre ellas. Él, Daniel Sánchez Arévalo, cosecha del 70, guionista y realizador. Con películas en su haber tales como ‘AzulOscuroCasiNegro’ o ‘La gran familia española’. ‘Hombres desnudos’ es el título de la obra  primera y ‘La isla de Alice’, de la del segundo.

La directora de la biblioteca glosó el Planeta como idea de un sevillano. Pero también que ambos protagonistas de la noche no necesitaban el amparo de ningún premio. Téllez, por su parte, lo ratificó expresando que son dos grandes novelas, y muy diferentes, por sí mismas, que trascienden el photocall literario, aunque encajen en él. A la del cineasta, ‘La isla de Alice’ citada, la describió como un thriller emocional, de influencias anglosajonas y sangre española. Como resultante de una voz depurada y personalísima. Fingidora, al par que genuina.

Escrita entre dos rodajes, con el duelo por la muerte de su segundo padre, el actor Héctor Colomé, de un cáncer cruel y devastador, la isla supuso un refugio para él. Un consuelo ante el dolor. Ambientada en la costa oeste de Massachusetts, entre Martha´s Vineyard y Cape Cod, donde Angela Lansbury-Jessica Fletcher resolviera tantos casos, está estructurada en capítulos con títulos de obras de escritores universales como Melville, Chesterton o Carroll. Y escrita con voz de mujer, robada a varias mujeres de su vida.

Quiso llamar, en principio, Amy al personaje central, pues siempre pensó en Amy Adams como protagonista en su adaptación al cine. Asume que es norteamericana por los cuatro costados, pero no faltará un papel para su ‘hermano’ Antonio de la Torre, al que aludió constantemente. ‘Se tiró a la piscina de la literatura’, tras seis años tomando notas con la historia rondándole y dos más para abordarla. Considera esta una novela con entidad en sí misma y al arte como un bálsamo para hacer más soportable la realidad. Espera que esa isla sea también un refugio para sus lectores-as. Amén. Y, por cierto, también quiere realizar la de la ganadora. Contando también con el intérprete y amigo, por supuesto.

‘Hombres desnudos’, de Giménez Bartlett, es, según el anfitrión, una narración solvente, apasionada y apasionante. Literatura en estado puro. Una obra coral, un laberinto, donde prima el estilo. Sobre la crisis, sobre las crisis económicas, personales y morales. Sobre hombres que vienen a menos, laboralmente hablando y mujeres que van a más y no quieren modificar su forma de vida.

Sobre un profesor de literatura que pierde su empleo y se reconvierte en stripper. Sobre las distintas maneras de venderse. Sobre las diferencias entre la prostitución masculina y la femenina, por las diferencias entre las clientelas. A las que penalizaría en el primero de los casos. Aunque no se pronunció en el debate legalización-abolición, pareció estar más cerca de la segunda opción. Sobre la inversión de los roles de género y la clase social. Cualquier obra, piensa su firmante, acaba cuando la lee el lector. O la lectora, claro…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras. A la Biblioteca Infanta Elena. A Juan José Téllez, por una modélica y brillante introducción. A Alicia Giménez Bartlett, a Daniel Sánchez Arévalo y al invitado Antonio de la Torre, por deleitarnos con su inteligencia, complicidades, lucidez y sentido del humor. Por otra velada más que notable y enriquecedora, de la que esta crónica es solo un pobre y limitado reflejo. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Mistress America’: Mientras seamos jóvenes

Noah Baumbach, guionista y escritor  neoyorquino, de la cosecha del 69, tiene en su haber una filmografía interesante compuesta por títulos como ‘Una historia de Brooklyn’, ‘Margot y la boda’, ‘Frances Ha’ o la muy reciente ‘Mientras seamos jóvenes’.

Esta que nos ocupa es su novena incursión tras la cámara. 84 minutos de metraje. Escrita por su firmante y por una de las protagonistas, la excelente Greta Gerwig. Muy bien fotografiada por Sam Levy. Su partitura, perfectamente integrada en el relato, se debe a Dean Wareham y Britta Phillipps.

La historia narra el encuentro, que supondrá un cambio para cada una de ellas, de dos futuras hermanastras radicalmente distintas. Una, culta, inteligente y creativa universitaria primeriza, pero impopular y solitaria – estupenda Lola Kirke – de apenas 20 años. La otra, rozando la treintena, es un huracán de energía, vitalidad, carisma, pluriempleo y gusto por la aventura, con demasiados castillos en el aire. También describe los microcosmos de cada una y sus interacciones respectivas en ellos.

Baumbach retrocede en el tiempo para detenerse en la generación posterior a la pareja menor de su anterior cinta, la ya citada ‘Mientras seamos jóvenes’. Para analizar sus conductas, estancadas en pautas adolescentes. Para divertirse con su banalidad disfrazada de transcendencia. Para conmoverse con su ingenuidad, encubierta bajo una fachada mundana. Para dar cuenta de su inmadurez. De su inseguridad. De su búsqueda de aprobación y de un (su) lugar en el mundo.

Todo ello, ejemplificado en sus personajes centrales. Todo ello, ejemplificado en dos jóvenes tan diferentes como complementarias, tan referentes la una de la otra, tiene mucho que ver con su coguionista, Greta Gerwig. Y puede, o no…, que la misoginia que la acecha, también. Estamos ante mujeres fuertes que pueden ser tan estimulantes y carismáticas, como controladoras y arpías. Siempre dentro del tono amable, aunque crítico, y agridulce que la caracteriza. Tono y cualidades servidos por un notable equipo técnico-artístico.

Con sus defectos y virtudes, una película que merece ser vista y que mucho nos tememos que desaparecerá pronto de nuestra cartelera. Avisados-as quedan.

‘En cartelera’: Abuelas, padres y apellidos…

Ayer, viernes de efeméride señalada, se renovó la cartelera semanal. Con nada menos que cinco cintas en versión original. Son, por este orden, dos comedias norteamericanas indies, un thriller francés y dos coproducciones entre varios países. Pero, claro, como ya saben, y salvo excepciones, solo en algunos pases y sesiones. Consulten cartelera y horarios.

La primera es ‘Grandma’, de Paul Weitz. Una abuela nada convencional, la visita inesperada de su nieta y una cantidad de dinero a reunir en un corto plazo de tiempo. Cine independiente que retrata el paso del tiempo, los contrastes generacionales y las elecciones afectivas al margen de la norma. Las críticas, salvo alguna excepción, han sido muy positivas y unánimes en sus alabanzas al trabajo de la siempre magnífica Lily Tomlin. Está claro que no hay que perdérsela.

La segunda es ‘Mistress America’, de Noah Baumbach. Indie, o independiente también, por los cuatro costados. Narra, en clave agridulce, aunque cómica, el encuentro entre dos mujeres radicalmente distintas que van a ser hermanastras. Ha gustado mucho, en general, y debe verse. Sevilla Cinéfila lo hizo ayer y pronto tendrán su reseña en el blog.

La tercera es el thriller francés ‘Conexión Marsella’, de Cédric Jiménez. Sobre un joven juez que lidera una cruzada contra el capo mafioso más intocable. División de opiniones, pero habrá que comprobarlo.

La cuarta es la coproducción entre Canadá, Alemania, Australia y USA, ‘Life’, de Anton Corbinj. Relata la amistad real que se fraguó entre James Dean y un fotógrafo de la prestigiosa revista que le da título durante un reportaje, en los años 50. No ha convencido, pero…

La quinta es un documental hispano-anglo-germano-estadounidense, ‘I am your father’, de Toni Bestard y Marcos Cabotá. Un homenaje al actor que encarnó a Darth Vader, sin mostrar nunca su cara y las razones que le llevaron a hacerlo y a ser sustituido por otro. Ha gustado bastante, en general, con algunas reservas. Es de visión obligada para los amantes de la mítica saga y se proyecta en una única sesión a las 19.10. Están avisados.

Y entre abuelas, padres y hermanastras están los apellidos… Sin comentarios.