Archivo diario: noviembre 12, 2015

SEFF, XII Edición. Toma 14: Esa cosa llamada amor

Una ilustre compatriota de Philippe Garrel – cosecha del 48 y responsable de esta cinta que nos ocupa, ‘In the shadow of women’/ L´Ombre des femmes – nada menos que Simone de Beauvoir escribió que: “La palabra amor no tiene en absoluto el mismo sentido para ambos sexos y esta es una de las causas de los graves malentendidos que los separan”

Viene esto a cuento porque en esta historia elegante y sutil, filmada en blanco y negro, con el espíritu de la nouvelle vague, su realizador explora las relaciones de una pareja y sus dinámicas de poder a favor del hombre. Él, uno de los personajes masculinos más antipáticos que quien esto firma recuerda, es un presuntamente comprometido director de documentales. Está haciendo uno sobre la Resistencia, teniendo como protagonista a un anciano luchador.

Ella, supuestamente, le ayuda en el empeño. Pero hace mucho más. Filma, le motiva y es el alma y el espíritu de este trabajo. Renunció a ejercer una carrera de traductora, para compartir este proyecto juntos. Le admira, le respeta y le ama, pero apenas si obtiene, en correspondencia, un gesto de ternura o afecto… Cuando surgen terceras personas en sus vidas, también la experiencia será radicalmente distinta para el uno y para la otra.

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Garrel  hace aquí una feroz radiografía del egoísmo, machismo y cinismo de un hombre que lo exige todo a cambio de nada y que mantiene un engaño perverso a dos bandas, reclamando honestidad. Y lo hace especialmente con mujeres que, lamentablemente, le quieren mucho más de lo que él se merece. Mucho más. Esto es parte también de la vivencias amorosas tan dispares y opuestas en uno y otro sexo, a las que hacía alusión la frase de De Beauvoir.

La mirada del realizador se posiciona – voz en off, incluida, y funcionando muy bien aquí, como un elemento dramático más – sin ambages a favor de la protagonista, una inmensa Clotilde Courau , la más firme candidata al Premio de Interpretación Femenina. Solo tiene dos rivales para este galardón.  Son sus compatriotas, Catherine Frot de ‘Madame Marguerite y Valérie Dréville, de ‘Suite Armoricaine’ . Courau nos transmite todas las emociones y matices de un amor marcado por la alienación más absoluta. Incluso en la decepcionante conclusión…

Y no solo a su favor. También contempla con simpatía y ternura a la joven amante. Y a la sarcásticamente silenciosa, pero cuya mirada lo dice todo, compañera del pretendido héroe del documental.

73 minutos de metraje que saben a poco. Escrita a cuatro manos por Jean-Claude Carriére, Caroline Deruas, Arlette Langman y el propio Garrel. Sugerente y evocadora, la fotografía de Renato Berta. Lo mismo cabría decir de la música de Jean Louis Aubert. Tan intensa como aparentemente ligera. Tan delicada y rica en matices, como crudamente realista. Si tienen ocasión, no se la pierdan.

Mais oui, Monsieur Garrel, mais oui.

SEFF, XII Edición. Tomas 12 y 12+1: Fuera de(l) campo

Dos películas pequeñas en presupuesto y objetivos, pero no en interés y calidad, se han visto en la Sección Oficial. La española, ‘O futebo’, de Sergio Oksman, brasileño afincado en nuestro país, y la rumana ‘One floor below’, de Radu Muntean. Ambas tienen en común que el núcleo central que desarrolla la historia permanece fuera del campo narrativo y del campo físico, en cuanto al fútbol se refiere.

En la primera, claramente autobiográfica, el realizador y su padre se reencuentran, tras décadas sin hacerlo, en su país natal, donde vive el primero, y se citan para los Mundiales de Fútbol de 2014. En unos días intensos donde ocurrirá lo inesperado y mientras se suceden los encuentros que nunca vemos. Apenas en pequeños bares a lo lejos y muy esquinadamente, u oímos los rugidos multitudinarios, o solo una imagen del equipo brasileño antes de un partido, mientras suena el himno nacional.

Pero sí se registran, en cambio, las jornadas y los contendientes mientras los dos hombres charlan y debaten, o se ponen al día, en planos fijos o muy concretos de exteriores o interiores. Vemos al progenitor con su gracia, sus costumbres, con su cultura futbolística, en su trabajo, con su fuerte personalidad y sus manías.

Es un retrato, objetivo y lleno de ternura reprimida, de un anciano desconocido, pero tan próximo. Todo un acierto el de la película su puesta en escena y el obviar este acontecimiento deportivo. Mantenerlo en un segundo plano, aún tan presente, fuera de campo. 70 minutos de metraje. El guión lo han coescrito el propio director y Carlos Muguiro. La estupenda fotografía – nada al uso, como la propia cinta – es de André Brandao y su sonido de Joao Godoy, Vitor Coroa y Eduardo G. Castro. Más que digna y singular.

En la rumana, un hecho terrible ocurre en un bloque. Un hecho de cuyas horas precedentes, fue testigo uno de los vecinos. Este hombre, algo autoritario, muy amante de su familia, entre la que cuenta a su perro, oculta esa información crucial – que puede señalar claramente al sospechoso – a la policía. Pero la intromisión del presunto culpable en su casa, y en su intimidad, congraciándose con su mujer y su hijo, cambiará su actitud. Aunque no en la dirección esperada.

También hay muchos fueras de campo en esta cinta. El propio delito, un asesinato machista. Las razones de un silencio, luego complicidad, que pueden antojarse incomprensibles, puesto que no es la simpatía por el criminal lo que le mueve. Todo lo contrario. Al realizador le interesa, en este caso, el conflicto moral de este hombre, hasta entonces un ciudadano intachable. El desasosiego creciente que se apodera de él y que nos alcanza como espectadores-as. Su cara a cara, en una escena, con el otro, a quien desprecia. La propia conclusión del relato…

93 minutos de metraje. El guión, es del director y de Alexandru Baciu. La fotografía, de Tudor Lucaciu, el montaje de Alexandru Radu y el sonido, de Andre Rigault.

Dos filmes estimables y curiosos. Dos filmes humildes, frente a tanta grandilocuencia hueca, que merecen ser vistos.