Archivo mensual: diciembre 2015

‘En cartelera’: En fin…

Antes de que los rugidos atronadores de la detestable pirotecnia – tan agresiva y odiosa para las personas de todas las edades, para el medio ambiente y, sobre todo, para los indefensos e inocentes animales –  se impongan sobre cualquier otro sonido civilizado, quien esto firma les adelanta en esta entrada la nueva oferta de la cartelera en el día en que se inaugura 2016.

La cartelera navideña, a fuer de familiar, tópica, y para todos los públicos, no suele ser, salvo honrosas excepciones, especialmente estimulante. Otra cosa será a partir de mediados de enero, cuando entren los títulos más atractivos que están en la antesala de los Oscar. En las novedades que nos trae el día de Año Nuevo, se cumple la norma y solo una de las películas viene precedida de buenas referencias.

Comenzamos por ella, precisamente, una de las dos que se proyectan en versión original. Se trata de la estadounidense ‘Steve Jobs’, de Danny Boyle. Una biopic del popular personaje, centrada en la época en la que lanzó los tres productos icónicos de Apple. Destacada por sus nominaciones a los Globos de Oro, Satellite Awards, Críticos de Los Ángeles y Sindicato de Actores que han distinguido especialmente a su protagonista, el excelente Michael Fassbender, pero también a la secundaria Kate Winslet, ha gustado mucho y debe verse, de todas, todas.

La segunda, también norteamericana, tiene solo algunas de sus sesiones en vos y, por lo mismo, deben consultar días y horarios. Hablamos de ‘De padres a hijas’, de Gabriele Muccino. Sobre un novelista, ganador del Pulitzer, bastante irresponsable, que debe ocuparse de su hija de cinco años al fallecer repentinamente su mujer. Con un reparto atractivo en el que sobresalen Russell Crowe, Amanda Seyfried o Diane Kruger, no ha convencido nada de nada. Así que ustedes mismos-as.

Otra de progenitores rivales, pero en clave de comedia y ya doblada, es su compatriota ‘Padres por desigual’, de Sean Anders y John Morris. El padrastro y el padre biológico en liza por el afecto de su prole y de la esposa y ex respectivamente. División de opiniones, pero su sinopsis no presagia nada bueno.

Tampoco la alemana ‘El mundo abandonado’, de la prestigiosa Margarethe von Trotta, ha interesado a la prensa especializada. Se trata de un drama familiar que implica a dos mujeres y un secreto por descubrir. La pelota en sus tejados, pero quien esto firma sí va a darle una oportunidad.

Continuamos con la comedia española ‘Incidencias’, de José Corbacho y Juan Cruz. Un tren que va de Barcelona a Madrid, se detiene en un paraje inhóspito debido a un fallo técnico. La inquietud del pasaje va en aumento, a la par que sus peores instintos. Con reminiscencias de la almodovariana ‘Los amantes pasajeros’ y un  reparto coral de lujo, en el que destacar a Lola Dueñas, Carlos Areces, Rossy de Palma o Imanol Arias, ha cosechado división de opiniones. Pero se impone comprobar su interés viéndola.

La inédita es la australiana ‘Aviones de papel’, de Robert Connolly. La historia de un niño apasionado por estos juguetes, que intenta, al tiempo, que su padre supere la pérdida de su madre y conseguir su sueño. Basada en hechos reales y precedida de contraste de pareceres, aunque se destaquen sus valores familiares y humanos. Cosa que puede ser tan valiosa como temible… En cualquier caso, lamentamos no tener la oportunidad de verla.

Pues eso, feliz entrada de año.

 

‘Macbeth’: Crimen y castigo

Entre las numerosas, algunas mudas y otras libérrimas, adaptaciones cinematográficas de la inmortal tragedia shakespeariana, destacan las de Orson Welles, Akira Kurosawa y Roman Polanski. La última es esta producción británica, firmada por el realizador australiano Justin Kurzel, cosecha del 74, y  una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, que tendrá lugar el miércoles, 13 de enero. Se proyecta en el cine Avenida en versión original y se estrenó el viernes pasado, día de Navidad.

113 minutos de metraje. Su guión lo han escrito Todd Louiso, Jacob Koskoff y Michael Lesslie. Su apabullante y espléndida fotografía, se debe a Adam Arkapaw y su ajustada banda sonora a Jed Kurzel. Concursó en la Sección Oficial en Cannes y Sitges. Está nominada en los Goya como Mejor Película Europea y en los Satellite Awards, a las Mejor Dirección Artística y Vestuario. Sobra decir, pero es pertinente hacerlo, que su factura y producción son impecables. Fruto del trabajo de un equipo técnico de primerísimo nivel, en todas las categorías y especialidades posibles.

Partamos de la base de que, aparte de lo expresado en la mini ficha técnica anterior, su atmósfera, su clima, sus imágenes y su puesta en escena son extraordinarias. Partamos de la base de que en ella la violencia, la brutalidad, la sangre y la muerte salpican con potencia e intensidad. Magníficas, a este respecto, las escenas de las batallas y de los crímenes, en unos feroces cuerpos a cuerpos en un caso o, si cabe aún más terribles, los perpetrados contra personas inocentes e indefensas. Partamos de la base de que la codicia, la tiranía y la ambición sin freno están expuestas en su versión más sórdida.

Partamos de la base de que la oscuridad del drama y de la época están plasmados de forma naturalista, sin que ello sea incompatible con la estilización o el refinamiento, incluso dentro del más extremo pathos, como tantos de los que pueblan esta tragedia inmarchitable. Partamos de la base de que hay también una aproximación más ‘realista’, por llamarla de alguna manera, a los elementos mágicos y sobrenaturales, o productos de una mente enferma, escenificados con una cercanía perturbadora, pero sin perder su aura de misterio. Partamos de la base de que su reparto es impecable. Fassbender, muy especialmente, Cotillard, llena de registros, Thewlis, noble y digno, Paddy Considine, Sean Harris y todos-as los-as demás.

Partiendo de estas bases, que hacen de ella una cinta más que estimable, valiosa y que debe verse, quien esto firma pasa a exponer ahora sus reticencias ante ella. Como la de que su narrativa es plana y lineal. Como la de que tiene un protagonismo omnímodo del personaje central, que fagocita injustamente a los-as demás. Como la de que su protagonista femenina, tan poderosa en la obra, aquí está desdibujada, si bien se la ha humanizado y matizado algo más.

Como que los acontecimientos del relato van ocurriendo atropelladamente, sin dar tiempo a digerirlos e incluso se confunden unos secundarios con otros, algo que no es de recibo. Como que eso es consecuencia de fallos del guión y por ende, provoca desajustes del ritmo. Como que pasan desapercibidos parlamentos, diálogos, pasajes y escenas, que debieron y pudieron ser resaltados. O lo que es lo mismo, que no hay escala de valores entre lo más y lo menos relevante del texto. Ni entre los -as más y los-as menos relevantes de sus personajes.

Como que las tinieblas y la negrura lo invaden todo, en el sentido plástico y metafórico del término. Solo que hubieran requerido algo de luz como contrapunto.

Con todo y por todo, no deben perdérsela. Y, de cara a la tertulia, desde luego que tiene un debate…

’45 años’: Un extraño en mi vida

El guionista, productor y realizador británico, Andrew Haigh, cosecha del 73, ya nos sedujo con ‘Weekend’ (2011). Una cinta más que apreciable sobre el inesperado romance, que surge en el fin de semana al que alude el título, entre dos hombres, que se conocen en un bar gay, y que solo pretendían tener sexo de una noche. Historia de amor que no tiene apenas tiempo de desarrollarse, pues la marcha de uno de ellos a otro país, programada de antemano, lo impedirá. O no…

Y de una relación apenas iniciada pasa,  en esta cinta que nos ocupa, su última propuesta fílmica, a una de larga duración. De unos protagonistas jóvenes, homosexuales y sin compromiso, a una anciana pareja heterosexual que está en vísperas de celebrar su 45 aniversario de boda. Viven en una preciosa casa, en plena campiña inglesa, con un perro, todo resuelto y con amistades tan cultivadas como ellos. Pero una carta, dirigida al marido y referida a una antigua novia, resquebrajará esa aparente solidez conyugal.

Este proceso nos es descrito por el realizador con calma, sutileza y elegancia. Con una minuciosidad que penetra y revela las emociones más íntimas, bajo las formas más serenas y civilizadas. Un proceso en el que un hombre se va obsesionando cada vez más, en una espiral de duelo retroactivo. Y en el que una esposa empática, comprensiva y generosa, que intenta acompañarle en tal sentimiento, va haciendo descubrimientos que, poco a poco e insidiosamente, le harán cuestionarse su propia relación, mientras debe ocuparse de los preparativos del evento.

Haigh no esconde su simpatía por el personaje femenino. Por esa mujer fuerte y valiente, amante compañera, que afronta hasta el límite de lo razonable los aparentes desvaríos del marido. Pero que sabe mantener el tipo, rota ya por dentro, ante ese extraño al que está vinculada legalmente, cuya personalidad le es, a la postre, tan ajena, como oculto y perturbador es su pasado.

93 minutos de metraje. Su guión lo firma el propio director, sobre un relato de David Constantine. La preciosa fotografía, tan llena de matices como la narración, es de Lol Crawley. Y los temas musicales, ligados a la memoria sentimental de los protagonistas.

Hablando de los protagonistas, cuenta con dos intérpretes portentosos a quien todos los reconocimientos les son debidos. Así, un espléndido Tom Courtenay, Mejor Actor en Berlín. Y, sobre todo, una arrebatadora y sublime Charlotte Rampling, también Mejor Actriz en el citado Certamen. Pero asímismo en la Seminci, en los del Cine Europeo, para los Críticos de los Ángeles, del Festival de Edimburgo y un largo etcétera, que la conducirá directamente a ser nominada para los Oscar. Al tiempo.

Lúcida y delicada, pero incisiva y demoledora, sin estridencia alguna, radiografía de una convivencia marcada por un secreto muy relevante, que el azar deja al descubierto. Por una calma aparente, en la que se desata una tormenta sin catarsis, y, por ello, aún más desgarrada y dolorosa. Por el irreversible paso del tiempo, entre el peso del pasado y la incertidumbre de un futuro, con fecha de caducidad. Por una conclusión tan abierta como inquietante.

Hermosa y notable. No se la pierdan.

‘Sufragistas’: El valor y el precio del voto

Todas aquellas que vean esta película, o lean esta entrada, y se propongan acudir a las urnas el próximo domingo, deberían recordar el valor y, sobre todo, el enorme  precio de nuestros votos.  Nadie nos ha regalado el derecho al sufragio. Muy al contrario. Fue pagado y conquistado con la vida, la sangre, la prisión, el sudor y las lágrimas de unas  heroicas e incansables luchadoras, en todos y cada uno de los países en los que se obtuvo. Pero es a sus compatriotas, las más paradigmáticas junto a las estadounidenses, a quienes glosa aquí la británica Sarah Gavron, cosecha del 70 y responsable de esta cinta.

106 minutos de metraje. El espléndido guión es de Abi Morgan. La excelente fotografía, del catalán Eduard Grau. La banda sonora, del gran Alexandre Desplat. Su acción se sitúa en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial cuando el movimiento sufragista, tras cincuenta años de lucha silenciada y pacífica, decidió radicalizarse y hacerse oír bajo el liderazgo de la histórica activista Emmeline Pankhurst, que aparece con los rasgos y la fuerza de Meryl Streep, en una escena tan potente como ella.

Pero se centra en el de ficción de Maud, interpretado portentosamente por Carey Mulligan, una obrera de una lavandería industrial y en sus compañeras de infortunio, explotación y esclavitud, una de las cuales la inicia en el Movimiento. Sabia decisión la de la realizadora, de mezclar a estos personajes imaginarios -precioso también el de Helena Bonham Carter – con los reales, pues así ejemplifica la lucha interclasista de una revolución tildada de burguesa. No era tal, puesto que las más “privilegiadas” de entre ellas, pertenecientes a la clase del padre o del marido, compartían el mismo estatus de opresión y ausencia total de derechos que las demás.

Sabia decisión la de la realizadora, pues asocia el derecho al voto con todos los demás, con la plena ciudadanía, por la que estas heroínas lo dieron todo. Lo hicieron porque querían ser personas a parte entera, con total disponibilidad sobre sus vidas y opciones. Con la posibilidad de acceder a una igualdad de oportunidades legal y de facto en los estudios, en el trabajo, en los salarios… Rompiendo el techo, no de cristal, sino de cemento, del poder absoluto masculino y patriarcal que las aprisionaba de la cuna a la tumba.

Y lo hace internándose en el infierno de las fábricas; de los hogares; de los maridos tiranos, maltratadores y dueños de la fortuna de sus esposas; de las jornadas interminables en un trabajo aún más atroz que el masculino, pero con mucho menor salario, en el que el jefe es el amo, con derecho de pernada; de la custodia omnímoda de los-as hijos-as… Pero también de la dictadura política, policial – excelente Brendan Gleeson – carcelaria y torturadora. De toda la artillería pesada de un inicuo estatus quo dirigida contra unas mujeres valientes, que llegaron al límite de sus fuerzas, perdiéndolo TODO, por hacerse oír, por hacerse visibles, por conseguir sus objetivos.

Una lúcida, hermosa, vibrante, oscura,  emotiva, luminosa, cruel y tan atroz como los tiempos terribles en los que les tocó ser y estar, declaración de amor a unas intrépidas, generosas y solidarias pioneras, con las que nuestra deuda de gratitud es permanente. Una inteligente, sensible e incisiva mirada de mujer que nos devuelve el orgullo de nuestra Memoria Histórica más vilipendiada, minimizada y ridiculizada y que debatiremos en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 13 de enero.

Piensen en ello, en ellas, cuando voten el domingo. Y, sobre todas las cosas, no se la pierdan.

‘En cartelera’: Aniversarios, galaxias y mucho más que votos…

De las cuatro cintas que se estrenan mañana,  dos pueden verse en versión original subtitulada en todas las sesiones – aparte de dobladas, por supuesto – y la tercera solo en algunos horarios, que deben consultar. La cuarta, de momento, se nos queda inédita.

Por este orden, la primera es la británica ’45 años’, de Andrew Haigh. Sobre un matrimonio, encarnado nada menos que por Charlotte Rampling y Tom Courtenay – ambos, Mejor Actriz y Actor en Berlín, al que ella suma, además. el de Mejor Actriz Europea, el de la Seminci y varias nominaciones con las que va derecha a ser candidata al Oscar – que está a punto de celebrar el aniversario al que alude el título. Pero una carta, dirigida al marido, lo perturbará todo. Sus críticas son inmejorables y su visión, obligada.

La segunda es el estreno comercial estrella. O lo que es lo mismo, la estadounidense ‘Star Wars: El despertar de la Fuerza’, de J. J. Abrams. Nuevo título de la saga, con viejos y nuevos personajes, que ha suscitado el entusiasmo de público y fans y división de opiniones entre la prensa especializada. La pelota, en sus tejados…

La tercera es la también inglesa ‘Sufragistas’, de Sarah Gavron, largamente esperada por tantas y tantos, entre los-as que se cuenta quien esto firma. Narra, centrada en una joven de clase trabajadora, la lucha de estas mujeres heroicas, con quienes tenemos una deuda de gratitud permanente, por conseguir algo, mucho más, que el voto. Un sufragio que materializaba su plena ciudadanía y por el que sacrificaron vidas, familias, empleos, salud y tantas otras cosas.

La preceden numerosos reconocimientos y superlativas reseñas. Con un trío protagonista tan atractivo como Carey Mulligan, Helena Bonham Carter y Meryl Streep. La tienen, consulten horarios y sesiones, en vos en Nervión y en Metromar. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 13 de enero. De ninguna manera deben perdérsela.

La inédita es otra estadounidense, ‘Invisibles’, de Oren Moverman. Sobre un hombre al límite, que se convierte en sin techo, y al que un veterano ayuda a recuperar su vida y a su hija. Con Richard Gere, en el personaje central, ha obtenido reconocimientos como el Premio FIPRESCI en Toronto y referencias positivas, en general, con algunas salvedades.

Candidaturas 2016: Goya sí tienes nombre de mujer…

… Así es. Lo tienen las candidaturas más relevantes, de lo que quien esto firma se congratula enormemente. Con sus ausencias. Que haberlas, haylas. Pero otra cosa son los premios en sí mismos, que pueden deparar sorpresas. Sin pretensiones de exhaustividad, esta entrada analizará las principales nominaciones con protagonismo femenino, e incluso se permitirá hacer algunas apuestas.

Que de las cinco cintas que optan a la mejor película, dos estén realizadas por mujeres y sean, además, las más nominadas, es algo a celebrar desde una mirada violeta como la de quien esto firma. Enhorabuena, pues, a Paula Ortiz, por ‘La novia’, con 12 nominaciones y a Isabel Coixet, por ‘Nadie quiere la noche’, con 9. Cuyas críticas las tienen en este blog. Y el deseo más ferviente de que tales honores se concreten en premios….  porque ambas son más que notables en calidad, factura, riesgo, fondo, forma y singularidad. Una y otra son merecedoras de los reconocimientos mayores a la Mejor Película y a la Mejor Dirección.

Y hablando de Dirección, Novel en este caso, nada que objetar a las destacadas, muy al contrario. Salvo el de lamentar la exclusión de la muy especial ‘Un otoño sin Berlín’, de Lara Izagirre, cuya reseña, asimismo, pueden encontrarla en Sevilla Cinéfila. Especiales parabienes, en esta clave violeta citada, para Leticia Dolera,  por esa delicia con la que ha debutado tras la cámara llamada ‘Requisitos para ser una persona normal’Crítica que pueden encontrar en estas páginas.

El Goya a la Mejor Actriz Protagonista debería ir a parar a manos de la excelente Inma Cuesta, por ‘La novia’. Sin menospreciar a sus estupendas compañeras, todas llenas de talento. Y el de la de Reparto a la extraordinaria Luisa Gavasa, por la cinta mencionada de Paula Ortiz. En cuanto a la Revelación, nos inclinamos por la Irene Escolar de ‘Un otoño sin Berlín’, una composición llena de matices y registros.

Lo dicho. Buena suerte a todas. Y que no decaiga…

‘La novia’: Profundo carmesí

93 minutos de metraje. Española hasta la médula, pese a estar coproducida también por Francia y Turquía. El guión lo escriben su realizadora, Paula Ortiz, cosecha del 79, y Javier García Arredondo, sobre la lorquiana ‘Bodas de sangre’. La muy notable partitura es de Shigeru Umebayashi. La extraordinaria fotografía, de Migue Amoedo. Nueve nominaciones a los Premios Feroz. A saber, Mejor Película Dramática, Mejor Dirección, Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actor de Reparto, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Guión, Mejor Música Original, Mejor Tráiler y Mejor Cartel. La esperan otros tantas… y más aún, a los Goyas. Al tiempo.

Que a quien esto firma le conste, es la cuarta adaptación del drama de Federico al cine. Ha estado precedida por las versiones de Edmundo Guilbourg, en 1938; de Souheil Ben-Barka, en 1976 y la musical de Carlos Saura, en 1981. Sin haber visto más que la tercera, quien esto firma no tiene duda en afirmar que, pese a respetar íntegramente el texto de la obra, es la más transgresora y singular de todas.

En efecto.  El espíritu, las metáforas, los símbolos, la poética, el eros y el tánatos del relato están ahí. Solo que su expresión es llevada al paroxismo estético. A un exceso en las formas, que no está reñido, todo lo contrario, con el refinamiento y la elaboración de la puesta en escena. De una puesta en escena en la que ningún plano está rodado al azar y se integra poderosamente en el conjunto.

La historia nos es narrada, sabiamente, en clave circular. Añadiéndole, además, unos flashbacks que la enriquecen. Con una carnalidad y una sensualidad a flor de piel, que coexisten con la más terrible negrura. El tormento del amor oscuro, del deseo prohibido, pero irrefrenable, están retratados con tanto magnetismo como desgarro. Y todo ello en una tierra tan bella como hostil. La tierra de dos hermosos desiertos. El aragonés de Los Monegros y el turco de La Capadocia.

Y las mujeres… El patriarcado está expuesto en toda su crudeza. Con unas protagonistas que, como en el caso de la madre – composición extraordinaria de Luisa Gavasa, por la que le lloverán todos los reconocimientos – recogen el testigo de las normas fundamentalistas y terribles, que marcan el destino atroz de sus compañeras de sexo.

O como en el caso de la novia, excelente y atormentada Inma Cuesta, quien acata y se rebela alternativa y simultáneamente. O en el de las estupendas Ana Fernández y Leticia Dolera, entre las figuras femeninas, tan fuertes como impotentes ante el mandato genérico, que pueblan el drama.

Y los hombres en litigio. Cada uno el reverso del otro. La luz de Asier Etxeandía y las tinieblas de Álex García. La nobleza, el talento y la dignidad del añorado e irrepetible Carlos Álvarez Novoa. La música, las canciones… Maravillosa La Tarara de Inma Cuesta, preciosa voz la suya. Y el sorprendente Take this waltz del muy lorquiano Leonard Cohen… Y el pathos final.

Recorrida por la desmesura y la pasión. Por el filo metafórico y real de esas navajas asesinas. Habitada por la belleza, el magnetismo y la osadía. Por la desesperación y por la celebración de unas nupcias trágicas. Por un amor loco y aciago, teñido de profundo carmesí, entre dos seres diferentes y extraños en su entorno. Hermosa, intensa e hipnótica mirada de mujer, que quien esto firma les recomienda sin reservas.

‘En cartelera’: Novias, bosques y cuentos

La cartelera renovada de este viernes nos ofrece cuatro películas en versión original. Aunque solo una de ellas, que será la primera que mencionemos, lo está en todas las sesiones. Consulten, pues, horarios y días.

La primera es una coproducción entre Italia, Francia y Reino Unido, firmada por Matteo Garrone, ‘El cuento de los cuentos’. Vista en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, la crítica la tienen en este blog. Se trata de una cinta fantástica, ambientada en el Barroco, con muchas lecturas contemporáneas posibles. Cuenta la historia de tres reinos, con sus monarcas respectivos. Posee una impecable factura y en su reparto destacamos a Salma Hayek y a Vincent Cassel. Ha gustado en general, con algunas salvedades como la de quien esto firma, pero debe ser vista.

La segunda es la norteamericana ‘Dope’, de Rick Famuyiwa. Acerca de un adolescente de un barrio conflictivo de Los Ángeles que se prepara para ir a la universidad. Pero una fiesta clandestina, a la que acudirá con sus amigos, le complicará las cosas. Contraste de pareceres, pero habrá que comprobarlo.

La tercera es la también estadounidense ‘Un paseo por el bosque’, de Ken Kwapis. Adaptación de las memorias de Bill Bryson, conocido escritor de libros de viaje. Aquí se narra su vuelta a su país de origen – tras décadas en Inglaterra – para escalar el sendero de los Apalaches. Toda una aventura, en la que le acompañará un amigo muy peculiar. División de opiniones, pero… Su trío protagonista lo componen Robert Redford, Emma Thompson y Nick Nolte.

La cuarta es la franco-belga ‘Papá o mamá’, ópera prima de Martin Bourboulon. Narra, en clave de comedia, la lucha encarnizada, tras su divorcio, de una pareja de triunfadores, por la custodia de su prole. Éxito de taquilla, pero no de crítica.

Y, desde luego, ‘La novia’, de la cineasta española Paula Ortiz. Coproducción hispano-turco-germana, basada en la lorquiana ‘Bodas de sangre’. Hay que verla y muy pronto tendrán su crítica en Sevilla Cinéfila.

Para finalizar y que nos consten, cinco ausencias. Al menos, en el área metropolitana. Son, a saber, el documental español ‘El hombre que quiso ser Segundo’, de Ramón Alós Sánchez, sobre el pionero y maestro del cine, Segundo de Chomón. Excelentes críticas. El del mismo género, hispano-brasileño, ‘O futebol’, de Sergio Oksman. Acerca del reencuentro de un padre y un hijo, tras décadas sin verse, en el Mundial de Fútbol de Brasil. Muy singular e interesante. Vista en la Sección Oficial del pasado SEFF.

Las otras tres inéditas son la también de nuestro país, ‘Tercer grado’, de Geoffrey Cowper. Sobre un preso de permiso, una situación familiar desesperada y un atraco. En general, ha gustado con matices. La argentina ‘Juana a los doce’, de Martin Shanly, sobre una adolescente de esa edad y sus problemas académicos y sociales. Magníficas referencias.

Y la estadounidense, de misterio, ‘El asesinato de un gato’, de Gillian Greene. Acerca de un crimen cometido sobre el felino de un diseñador de juguetes, quien se ve envuelto en una red de secretos y suspense al intentar esclarecerlo. División de opiniones, predominando las negativas.

 

‘El puente de los espías’: La lista de Donovan

Dado el estado de shock y abatimiento de quien esto firma, de cuyas razones les ha hecho partícipes en la entrada anterior, y a la libertad que le permite el formato, no deben esperar una crítica convencional de esta cinta. Pero es norma de obligado cumplimiento reseñarla, pues es la última propuesta fílmica de otro clásico viviente, tres años después del estreno de ‘Lincoln'(2012). Además, es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de la tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, que tendrá lugar el miércoles, 13 de enero.

135 minutos de metraje. Steven Spielberg, cosecha del 46, dirige la impecable orquesta. El guión lo escriben Matt Charman y, nada menos, los hermanos Coen. La prodigiosa fotografía se debe a Janusz Kaminski. La banda sonora, por compromisos laborales y problemas de salud de su habitual, John Williams, nos depara un gran trabajo de Thomas Newman. El título alude al puente alemán de Glienicke, lugar habitual de intercambio de prisioneros durante la Guerra Fría.

Y es precisamente en este periodo de la Guerra Fría, en los años 50, donde está ambientada esta historia, basada en hechos reales.  Historia en la que un abogado de Brooklyn – James B. Donovan, de ascendencia irlandesa – se ve doblemente implicado en la defensa de un presunto espía prosoviético y luego en la difícil negociación -en el Berlín dividido y a punto de levantar el muro – del canje de su defendido, declarado culpable y condenado a cadena perpetua, por un piloto estadounidense, capturado por la potencia ‘enemiga’. La CIA, responsable de esta misión, por una parte y los representantes rusos y los de la no reconocida por su país, RDA, no le pondrán las cosas precisamente fáciles…

Datos imprescindibles, si bien que mayoritariamente conocidos. A partir de aquí, habrá una ráfaga de impresiones desordenadas porque la capacidad de concentración de quien esto firma no da, en la presente y dolorosa tesitura que sufre, para más. Decir que el relato es absorbente, con sus parcialidades ideológicas, pero también autocrítico. Nunca maniqueo. Decir que hace gala de un exquisito sentido del humor y de una fina ironía. Decir que no solo escenifica, sino que transmite, la textura de los años 50, de forma notable y nada artificiosa.

Decir que su puesta en escena es clásica, pero muy estilizada. Decir que narra una historia compleja, con fluidez e inteligibilidad. Decir que construye muy bien a los personajes y los dota de personalidades y entidades propias. Decir que hace otro tanto con los escenarios y ambientes, cuidados hasta el más mínimo detalle. Decir que sabe reflejar muy bien las tensiones políticas de la época entre los dos países. Pero también las que se dan entre un ciudadano cabal y los representantes de su gobierno y entre los del Berlín Este y su potencia amiga.

Decir que tiene el empaque del mejor cine de otro tiempo, pero sin nostalgias estériles, ni recreaciones postizas. Decir que está habitada por una fe inquebrantable en el ordenamiento jurídico norteamericano, pero también por una sarcástica visión del funcionariado de alto nivel. Decir que recrea la atmósfera de las mejores obras del género, pero con señas de identidad personales e intransferibles. Decir que retrata a un hombre bueno – magnífico Tom Hanks – pero nada ingenuo, sino muy lúcido e inteligente, capaz de jugadas maestras.

Decir que posee clima, tensión y suspense. Decir que es deudora de lo mejor del talento de su firmante, pero sin sus excesos, ni tics. Decir que resultan estimulantes las presencias de Amy Ryan y Alan Alda y absolutamente memorable la composición de Mark Rylance, a quien todos los premios le son debidos, estatuilla dorada incluida. Decir, por si aún no estuviera lo suficientemente claro, que bajo ningún concepto deben perdérsela.

 

Adiós, Pedrito, adiós…

Sevilla Cinéfila no es solo un blog de cine y cultura que se pretende libre de corsés al uso, aunque no de cierto rigor. También es una suerte de diario muy sui géneris de quien esto firma, en el que registra los eventos que le han resultado estimulantes en uno u otro sentido.

Quien esto firma, tiene hoy el corazón roto. Quien esto firma, está en estado de shock. Quien esto firma, ha perdido hoy, repentinamente y sin ningún síntoma previo, a un miembro muy querido de su familia animal, a uno de sus compañeros de vida, Pedrito.

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No hay consuelo posible contra esa muerte que, como dijo Leonard Wolf, “es el enemigo”. Un enemigo que se ha cebado, hasta abatirlo, con un gato de nueve años, lleno de vida y energía, a quien le hubiera quedado aún tanto tiempo por disfrutar.

Desde estas líneas, quien esto firma quiere rendirle un homenaje. Advertid también que, de momento, y hasta que levante cabeza, no va a escribir más entradas.

Maldita, maldita, maldita Parca.