‘La caída del imperio americano’: Money, money…

El guionista, actor, productor y director cinematográfico canadiense Dénys Arcand, cosecha del 41, es un cineasta comprometido y prestigioso de cuya filmografía destacamos las notables ‘El declive del imperio americano’ (1986) y ‘Las invasiones bárbaras’ (2003), Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa de ese año, entre otros muchos reconocimientos. Esta que nos ocupa, su última propuesta, forma una trilogía con las dos citadas y obtuvo a su vez el Premio FIPRESCI de la Crítica en Valladolid.

De esta producción canadiense, de 128 minutos de metraje, escrita por su firmante y bien fotografiada por Van Royko se han dicho cosas como, entre otras y extractadas, que “es un golpe de sabiduría” (Miguel Ángel Palomo) , “un ataque certero y cruel a una sociedad movida por el afán de lucro” (Javier Ocaña, El País) o que “combina con precisión thriller y comedia” (Alberto Luchini, El Mundo). Recogidas de FilmAffinity. Téngalas muy en cuenta…

…Porque, aunque la historia de un joven doctor en filosofía, intelectual comprometido y antiestablishment que se ve obligado a ganarse la vida como repartidor – y cuyas convicciones son puestas a prueba cuando, en el curso de una entrega, se topa con un atraco violento y casualmente con el enorme botín, lo que le llevará a inesperadas alianzas y a tomar decisiones impensables – merece efectivamente tales elogios, a quien esto firma le ha generado determinadas reservas.

Acierta en su tono, en sus personajes, en su modélico y verosímil reparto – especialmente acertados Alexandre Landry y Rémy Girard, en su ironía, sarcasmo y cinismo al respecto de una sociedad capitalista entregada al beneficio sin tasa, en la que los mayores delincuentes no están en la cárcel y en la que los policías no dan ni una. En su sentido del humor, en el tratamiento de la historia, que roza la inverosimilitud y al tiempo es tan creíble. En su agudeza e ingenio, sí, pero…

…Con la mirada feminista, con las gafas violeta de esta firmante, resulta chocante, improcedente y contradictoria la visión capitalista, sexista y ultraliberal, idealizada incluso, de la joven prostituída tan libre, tan de alto standing y hasta con gorila para defenderla, que representa una de las protagonistas. Con lo que supone de respaldo de Arcand a la esclavitud más antigua del mundo. No, no y no. No se sostiene.

Por otra parte, también a su juicio, carece de la profundidad, de la penetración psicológica y de la emoción de sus precursoras.

En cualquier caso, por todo y pese a todo, debe verse.

 

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