Archivo diario: mayo 29, 2019

‘Sombra’: Reflejos y espejos

El actor, productor, director de fotografía y cineasta chino Zhang Yimou, cosecha del 51, es uno de los realizadores de más talento y proyección internacional de su país. Con obras maestras practicamente consecutivas tales como ‘Sorgo rojo’ (1987), Oso de Oro en Berlín; ‘Ju Dou’ (1990) , primera película de esta nacionalidad en optar a los Oscar en la categoría de extranjera, Espiga de Oro en Valladolid y Mejor Dirección en Cannes; ‘La linterna roja’ (1991), nuevamente nominada a la estatuílla dorada en el mismo apartado; ‘Qiu Ju, una mujer china’ (1992), León de Oro en Venecia; ‘Vivir’ (1994) Gran Premio del Jurado en Cannes; ‘La joya de Shangai’ (1995), nominada al Oscar a la Mejor Fotografía o ‘Ni uno menos’ (1999) León de Oro en Venecia. Fuente: Wikipedia.

Sin olvidar tampoco, una década después, esa otra maravilla de ‘Amor bajo el espino blanco’ (2010). Una joya con cuyo debate monográfico se inauguró, el 16 de octubre de 2012, la tertulia de cine coordinada por quien esto firma que entonces se llamaba La Palabra y la Imagen. Este hombre de extraordinario talento, no lo ha tenido fácil con las autoridades de su nación que censuraron alguna de las obras citadas e incluso le prohibieron viajar para recoger algunos de los reconocimientos citados.

Este hombre de extraordinario talento, que lo aplica ahora más al cine de artes marciales por decirlo muy esquemáticamente, ha estrenado esta ‘Sombra’ que nos ocupa, número 22 de su filmografía y, curiosamente, una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 5 de junio, a las 19.30. en Casa del Libro Viapol.

116 minutos de metraje. Su guión lo escribe él mismo conjuntamente con Wei Li. Su notable banda sonora la firma Lao Zai y su excepcional fotografía se debe a Xiaoding Zhao, uno de sus colaboradores habituales. La historia está basada muy libremente en el personaje real de Zhou Yu, que inspiró la novela ‘Romance de los Tres Reinos’, de Luo Guanzhong, en la que se documenta este sangriento y feroz período histórico que se extendió entre los años 220 a 280, aproximadamente, antes de Cristo. Sigue a un comandante que, descontento con la apatía de su monarca en una corte llena de intrigas y traiciones, pone en circulación a un doble a fin de preservar su vida y de convencerle de asediar la ciudad que les fue arrebatada. Solo su esposa está al tanto de su secreto y deberá convivir con la sombra para no despertar sospechas…

Inspirada también – según declaraciones del propio Zhang Yimou a Begoña Donat en El Cultural – por ‘La sombra del guerrero’ (1980) de Akira Kurosawa, con el objetivo confeso de dar a conocer a las generaciones más jóvenes la historia de China y perteneciente al género wuxia, cuyas señas de identidad en el cine son, según la imprescindible Wikipedia, “un escenario histórico, escenas de acción centrada en la lucha con espadas, el énfasis en el melodrama y temas de vínculos, amistad, lealtad y traición. Tiene una ligera diferencia con el cine de artes marciales”

El director también quería que emulara un cuadro pintado en tinta, entre la disciplina artística y la caligrafía. De ahí la elección de gamas cromáticas grises, blancas y negras, frente al uso de colores vibrantes en la mayoría de sus títulos anteriores y, siguiendo otra tradición, la de los objetos cotidianos como armas. Así el muy ingenioso recurso de paraguas con cuchillos frente a lanzas.

Con estos complejos y elaborados mimbres, el cineasta construye una película épica, trágica, tan feroz como la época que retrata, con unas coreografías y una puesta en escena deslumbrantes, de una plasticidad casi física en la que pueden sentirse tanto las oscuridades como la lluvia omniprsentes. En la que se contrastan los sutiles interiores, otro juego de sombras, con los inquietantes y peligrosos exteriores.

Con la mirada más oriental y propia sobre los temas eternos de la ambición, el triángulo amoroso o el poder. Con ecos shakespearianos y filosóficos, sin renunciar a la estilización formal más extrema. Con un personaje central y su doble del que la copia es infinitamente más digna que el original y una mujer nada al uso entre ellos. Y una princesa nada al uso frente a su despreciable hermano. Zhang Yimou siempre con las mujeres e incluso aquí hasta en las batallas. Ya lo verán, no se hará spoiler desde aquí.

Pese a todo ello y a sus valores excepcionales, quien esto firma la ha encontrado algo insatisfactoria, confusa, fatigosa y, por momentos, díficil de seguir. Sigue prefiriendo su época de oro con los títulos citados al principio, valientes y comprometidos en los que se cuestionaba la historia oficial. Mientras que aquí se la mitifica, por atroz que sea, de alguna manera. Esto, claro, en la percepción de esta firmante.

Recordar de nuevo que tendremos ocasión de debatirla en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles que viene, 5 de junio, a las 19-30, en Casa del Libro Viapol.

Y, por descontado, que no deberian perdérsela.