‘Mantícora’: Deseos (¿in?)humanos

Un impulso involuntario nunca realizado. Una oscura atracción, en el terreno de la fantasía. Un trastorno emocional muy penalizado. Un hombre de talento creativo, responsable, educado y gentil, pero atormentado por sus pulsiones. Una fuerza de arrastre que conduce al abismo. Una delgada línea roja que no debe traspasarse. Un pozo de dolor, ansiedad y culpa bajo sus pies. Un secreto guardado en lo más profundo de la mente y en las entrañas del ordenador.

Un dibujante de videojuegos solvente y abocado a la soledad. Unos monstruos virtuales y uno en el interior. Un héroe que oculta al diablo. Un vecino aprendiendo piano y una madre que trabaja fuera. Una estudiante de arte, cinéfila y empática, que cuida de su padre imposibilitado. Una chica cuyos rasgos conectan con lo prohibido, sin serlo. Una relación cómplice y respetuosa que va a más. Una luz entre las tinieblas. Una esperanza frente a la desesperación.

Un misterio que ve la luz. Un cataclismo existencial. Un paso hacia la abyección. Un dibujo que detiene. Un salto hacia la nada…

Con estos mimbres, que esta firmante ha articulado en abstracto para no perpetrar ningún spoiler, el singular guionista, historietista, productor y cineasta que es Carlos Vermut – cosecha del 80, del que es la cuarta película en una intensa filmografía que tiene títulos tan notables, aclamados y premiados como ‘Magical girl’ (2014) o ‘Quien te cantará? (2018), cuyas críticas pueden encontrar en este blog – construye una película desasosegante hasta lo insoportable.

Construye una película que está habitada por lo innombrable, por la negrura acechante disfrazada de cotidianidad. Porque retrata a alguien continuamente al borde del precipicio. Porque retrata a alguien cuyas cualidades personales, profesionales, laborales están teñidas por los demonios que le habitan. Porque también sitúa a quien la ve en una posición moral perturbadora y extremadamente incómoda.

Porque no condena, no juzga, sólo muestra… pero interpela y asoma a un pozo sin fondo. Porque la víctima es un potencial verdugo. Porque ha hecho, voluntaria o involuntariamente, que esta firmante se interrogue sobre si son lícitas incluso las representaciones mentales del horror, aunque no sean llevadas a la práctica, sobre si es lícito empatizar con los tormentos del protagonista sin ser su cómplice. Porque estos deseos en sí mismos contienen el germen del mal. Porque son, al mismo tiempo, humanos e inhumanos. Porque …

Producción española, fechada en el año en curso, de 115 minutos de metraje. La escribe con excelencia su propio director. La fotografía con el talento, oscuridad y el dramatismo requeridos por el relato, Alana Mejía González. En un reparto muy solvente, destacar a unos magníficos Nacho Sánchez y Zoe Stein. Nominada a tres Premios Feroz y a cuatro Goya – Mejor Dirección, Guion, Actor y Actriz Revelación – todos los reconocimientos le son debidos.

Todos los reconocimientos le son debidos a esta propuesta extraordinaria de uno de los cineastas españoles que mejor ha retratado las zonas más lóbregas y más esquinadas de la psique humana.

Déjense conmocionar y perturbar por ella. VÉANLA.

,

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s