Archivo diario: octubre 2, 2013

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2. Episodio piloto.

Nuestra tertulia volvió,con el otoño, a estrenar su segunda temporada con un episodio piloto, con un experimento algo arriesgado. Ni uno, ni dos títulos a comentar, sino todos, sino cualquiera de los exhibidos durante la estación más calurosa e incluyendo algunos en cartelera. Libertad absoluta. Cuando nos despedimos, a tres meses vista, se decidió que era mejor así y no elegir una película a tan largo plazo y con lo azarosas e ingratas que son las carteleras sevillanas…

Pero vayamos por partes. Nuestro crítico invitado, otro lujo, otro más, fue Joaquín Ritoré, doctor en Filología Clásica y profesor titular de Filología Griega en la universidad de Cádiz, con un currículum apabullante en publicaciones, docencia e investigación. Pero, por si esto no fuera poco, es el cofundador y presidente de la asociación cultural cinematográfica, ‘Linterna Mágica’  – a la que la firmante de esta crónica se honra en pertenecer – en cuyas actividades participa como organizador y tertuliano.

Pues bien, este hombre tan erudito y cualificado introdujo perfectamente el tema con dos de las cintas que más le habían gustado. A saber, la excelente ‘Hannah Arendt’, de Margarethe von Trotta y la mal llamada, estos imposibles títulos castellanos…, ‘El último concierto’, la sugerente opera prima de Yaron Zilberman. Su condición de filósofo y melómano, además de docente y apasionado cinéfilo, le situaba en inmejorable posición para analizar, aunque fuera brevemente, dadas las circunstancias, ambas obras. Y a fe que lo hizo, potenciando y enriqueciendo el debate.

Y luego estáis vosotr@s ,  que conseguís el más difícil todavía en cada ocasión. Caras nuevas, junto a las familiares del curso pasado, como siempre a la altura, asumiendo y discrepando en ese clima único de respeto, complicidad, humor, calidez, intercambio y camaradería que tan bien sabéis crear. Así que se habló del talento, de la creación, de las tensiones entre los componentes, de los personajes masculinos y los femeninos. De estos últimos, más deficientes. Del excelso reparto, con Seymour Hoffman y, sobre todo, Christopher Walken a la cabeza.

Pero también de la filosofía, del rigor intelectual, de la honestidad de la crítica, de una mujer rigurosa e insobornable, de sus relaciones, de la banalización del mal, de la oposición de ‘los suyos’, de su fortaleza, de su inteligencia, de la actriz fetiche y eminente, Barbara Sukowa.

Y no acabó ahí la cosa, que salieron a relucir títulos y temas como ‘La gran familia española’, con sus pros y contras, ‘Perder la razón’, para no perdérsela, ‘Expediente Warren’, ‘La bicicleta verde’, ‘La piedra de la paciencia’, ‘Una casa en Córcega’, ‘El ejercicio del poder’, ‘La mejor oferta’… Política, arte, terror, drama, comedia, hasta que se nos echó el tiempo encima y hubo que elegir una película para la próxima cita. Como podemos con todo, fueron dos, básicamente, la Palma de Oro y Premio Fipresci del último Cannes, ‘La vida de Adéle’, de Abdelatiff Kechiche y el Premio Especial del Jurado y Concha de Plata a la Mejor Actriz del último San Sebastián, ‘La herida’, de Fernando Franco que, junto a ‘Perder la razón’ , de Joachim Lafosse y, por ejemplo, ‘Gravity’, de Alfonso Cuarón o lo último de David Trueba ocuparán esa preciosa hora y media de nuestro tiempo de debate cinematográfico mensual.

El próximo miércoles, 6 de noviembre, más. Como siempre, gracias a Manuel de Medio, coordinador de actividades de La Casa del Libro, a la librería, a Joaquín Ritoré, por hacer maravillosamente los honores y a tod@s vosotr@s, por estar ahí y por un principio de temporada inmejorable.

‘Kon-Tiki’: Mar adentro…

Thor Heyerdahl fue un biólogo y explorador noruego que, en la década de los cuarenta, estando en la treintena, se propuso demostrar que los primeros pobladores de las islas de la Polinesia habían llegado allí desde Sudamérica navegando, siglos atrás. Esta teoría se había desarrollado en una estancia anterior, junto a su familia, en las Islas Marquesas en la que padecieron diversas penalidades.

Una vez conseguida trabajosamente la financiación del proyecto,  y junto a cinco hombres más, entre ellos un ingeniero y un etnógrafo se hicieron a la mar en una balsa construída – son datos de Wikipedia – con troncos, plantas y materiales naturales. Sin timón, y como única concesión a los adelantos de la época, equipos de comunicaciones y las cuerdas con las que fueron atados los troncos.

La película, coproducción entre Noruega, Reino Unido y Dinamarca, fechada en 2012, de 118 minutos de metraje, codirigida por Joachim Roenning y Espen Sandberg, da fe de esta extraordinaria aventura capitaneada por un visionario que ni siquiera sabía nadar y que sufrió en su adolescencia de fobia al agua… Por un intrépido aventurero que, con una fe inquebrantable, confiaba – contra toda lógica, contra toda esperanza, contra todo pronóstico y a todo riesgo -, fiado en el precedente que les servía de modelo, en que su frágil embarcación les condujera a su destino polinesio, para probar su aserto.

Los realizadores han acertado plenamente al transmitir los precedentes de la historia, el encuentro y la presentación de los protagonistas, la buena sintonía creada entre ellos, pese a sus muchas diferencias,  y el impulso común del descubrimiento, de lo desconocido, mucho mayor que el miedo, pese al evidente peligro de la, sobre el papel, descabellada empresa. Pero, sobre todas las cosas, han conseguido embarcarnos en la singladura.

En efecto, surcamos con ellos el inmenso océano, lleno de bellezas y acechanzas, combatimos tempestades, asistimos a sus cambios físicos, a sus caídas accidentales, a sus tensiones personales, a sus emociones más íntimas, a sus bromas, a sus desalientos. Conocemos a la única hembra de la tripulación y a la revuelta de los habitantes de las profundidades abisales frente a los intrusos, así como sus diferentes personalidades.

Todo ello servido por una espléndida fotografía a cargo de Geir Hartly Andreassen y de la excelente música original de Johan Soderqvist. Con el acierto añadido de imágenes documentales, de textura antigua, que protagonizan los propios y estupendos actores.

Para terminar, tres precisiones. Primera, esta es una cinta de absoluto y plural protagonismo masculino. Pero la figura de la esposa del capitán está muy dignamente tratada. Segunda, en los títulos finales se aclara que “ningún animal ha sido dañado durante el rodaje”. Y tercera, sumérjanse mar adentro en ella y no se la pierdan.