Archivo diario: mayo 11, 2014

A modo de recordatorio…

 

Pasado mañana – miércoles, 14 de mayo, a las 19.30 horas, en La Casa del Libro, de Sevilla – tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre las películas ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean-Marc Vallée y ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie. Nuestra crítica invitada, todo un lujo, será Mila Fernández Linares. No os la podéis perder. Os esperamos.

‘Aprendiz de gigoló’: El proxeneta, el chulo y las clientas…

El actor y realizador John Turturro – neoyorquino, de la cosecha del 57 – tiene en su haber, con esta su última propuesta, cinco películas detrás de la cámara. Cada una de ellas parece, en su temática, muy diferente a la anterior. Aunque sí haya un hilo conductor, una vocación de estilo transgresora e indie, esta cinta es sensiblemente inferior a las anteriores. Especialmente a sus notables, ‘Mac’ e ‘Illuminata’.

La historia sigue a dos amigos judíos insertos en una comunidad de su religión bastante ortodoxa en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Uno librero y el otro fontanero. Cuando el primero se ve obligado por la crisis a cerrar su establecimiento y su despampanante dermatóloga le insinúa que necesita a un hombre para hacer un trío con su mejor amiga, otra mujer espectacular, le propone al segundo lo que puede ser el negocio de sus vidas…

Con este material Turturro tenía, como realizador y como guionista, un filón para mostrar, en clave de comedia, las relaciones de compra-venta que se establecen entre las personas en una sociedad en la que prima el más salvaje neoliberalismo. Para mostrar, en clave de comedia, la verdadera inversión de roles entre hombres y mujeres. Para mostrar, en clave de humor negro, el verdadero rostro de la explotación más antigua del mundo.

Pero no hay nada de eso. Es una cinta tan sosa como desganada, de fondo y de forma, con una puesta en escena bastante plana. Tan sexista – aunque, eso sí, revele el lado más tierno de unas clientas más que comprensivas – en su visión de las mujeres. Tan estereotipado y sonrojante el contraste entre esos clichés de hembras ‘privilegiadas y liberales’ que encarnan Stone y Vergara, frente al dechado de modestia y virtud judía que representa Vanessa Paradis. Por no hablar del penoso personaje de Liev Schreiber. Y, además, teniendo en cuenta su tema, nada sensual, ni erótica. Sólo Woody Allen se salva de la quema y también se le podía haber sacado más provecho. En fin…