No solo cine. Día de la Lectura en Andalucía : Prosa y lírica en violeta

El 16 de diciembre se celebra el Día de la Lectura en nuestra comunidad autónoma. Esta fecha fue instituida por la Junta de Andalucía para conmemorar el nacimiento de Alberti y el homenaje a Góngora, que se celebró en el Ateneo de Sevilla, tal día como hoy en 1927, en la que participaron el propio Alberti, Lorca, Bergamín, Cernuda, Gerardo Diego o Dámaso Alonso. Fecundo encuentro que daría lugar a la Generación del 27. Son datos del Centro Andaluz de las Letras.

Dicho organismo ha conmemorado esta tarde-noche, en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla, tal efemérides homenajeando a una escritora y mujer singular, en el bicentenario de su nacimiento, Gertrudis Gómez de Avellaneda. Glosada – en una mesa redonda bajo el epígrafe: ‘Imitando una oda de Safo: Poesía y correspondencia de Gertrudis Gómez de Avellaneda’ – por Mercedes Arriaga, José Manuel Camacho y Milena Rodríguez,  docentes e investigadores de la máxima cualificación, cuyo conocimiento, del personaje y su obra, demostraron sobradamente.

Un más que merecido tributo a una autora con tantos vínculos con Andalucía. Especialmente con nuestra ciudad, en la que vivió entre 1837 y 1841, publicando sus poemas en diarios granadinos y gaditanos.

De ella se resaltaron su “voz y vida fundamentales, su carácter de pionera audaz, su denuncia de injusticias aún vigentes, su relación con la capital hispalense y su provincia,- su familia paterna era oriunda de Constantina -, su literatura romántica” Y se apostó por su relectura, “para alejar la sombra del olvido, ese olvido que, cuando sopla, mata”, en palabras de la directora de la biblioteca, citando a Cernuda. E, inevitable y dolorosamente, recordando al trágicamente desaparecido Rafael de Cózar.

A quien también honró José Manuel Camacho, destacando su eficiencia, pasión por su trabajo, generosidad y el hecho de que su dramática muerte se produjera al intentar salvar su biblioteca. De la protagonista de este Día, hizo una semblanza biográfica. Pionera antiesclavista y feminista convencida. Poeta, novelista y dramaturga, con una escritura desnuda y sincera. Glosó sus relaciones, entre ellas, la mantenida con el andaluz Ignacio de Cepeda, sobre el que se habló, y debatió, mucho. El hecho de que estrenara siete obras dramáticas y que la Real Academia de la Lengua le rechazara su candidatura por ser mujer.

Milena Rodríguez incidió en que la poesía sí le estaba permitida a su sexo, pero no tanto sus otras facetas creadoras. Polémica y siempre transgresora, incluso revisó sus poemarios, lo que le generó fuertes críticas. Algunas de sus temáticas se consideraron ‘masculinas’, como las odas a Napoleón, al exilio, a Washington… Inclasificable, ni del Viejo, ni del Nuevo Mundo. Romántica y neoclásica al tiempo. Se anticipó a Bécquer, a Rubén Darío y al Modernismo. Defensora explícita de los derechos de las mujeres. Sujeto activo en las relaciones amorosas. Expresa en su obra su deseo por el hombre, algo nada común y muy raro en una autora de su tiempo. También la añoranza de su patria -“construye Cuba desde la lejanía” – y su mirada descreída sobre América Latina.

Mercedes Arriaga enfatizó su carácter de adelantada a su tiempo en su obra y en su vida, como madre soltera y con amantes. Y con una autobiografía muy peculiar, en forma epistolar,  no desde el yo como se escribe la mayoría, sino desde el tú. Ese tú que no es otro que su objeto amoroso, el ya citado Ignacio de Cepeda, al que pretende persuadir, seducir y enamorar usando los mecanismos y artificios literarios a su alcance.

Texto delicioso para leer, según esta ponente, tan apologético como humilde, para que su amado la conozca ‘mejor que a sí mismo’. Un destinatario desigual y algo abrumado por la superioridad social e intelectual de ella. Avellaneda, enamorada del amor, se rinde a un hombre ideal y lo proyecta sobre Cepeda a quien le pide que destruya esta correspondencia. Deseo que traicionó él, afortunadamente, y que la generosidad de su viuda permitió que viera la luz.

A este respecto, y por parte de uno de los asistentes, se desveló la primicia del descubrimiento de unas cartas de Cepeda a la autora y por parte de otro el carácter ‘inestable’ de la homenajeada, poniendo en valor a su objeto amoroso por contraste. A lo que contestó muy bien Arriaga que esto no sucede cuando el autor es un hombre, que nunca se resalta a sus amantes femeninas, ni se incide en su faceta más privada, ni – aunque muchos lo eran y lo son – se les tacha de inestables en negativo, sino todo lo contrario. Contundente y magnífica respuesta, a un triste y lamentable botón de muestra del sexismo, tan vigente en este y en todos los terrenos…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a José Manuel Camacho, a Milena Rodríguez y a Mercedes Arriaga, por otra velada más que enriquecedora. Por un Homenaje a la altura de una mujer extraordinaria.

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