Y de repente tú: Estereotipos…

Judd Apatow – neoyorquino, de la cosecha del 67 – es un productor de cine y televisión, guionista, actor ocasional y realizador, muy reconocido y premiado. Se le atribuye la renovación de la comedia norteamericana y la crítica – mayoritariamente masculina – siente, aunque señale sus defectos, auténtica debilidad por él.

Desde una mirada violeta, como la de quien esto firma, la cosa cambia. Veamos. En la cinta que nos ocupa – quinta de su filmografía – se nos cuenta la historia de una promiscua, deslenguada, bebedora y procaz redactora de una revista porno-chic, que aspira a un cargo en ella. Que no pasa una noche entera con un hombre, salvo con un musculado de encefalograma casi plano, al que tiene bajo control. Pero que, a raíz de un reportaje sobre un cirujano deportivo de élite, ve como se tambalean los cimientos de su vida afectiva, por llamarla de alguna manera…

125 minutos de metraje. Su guión se debe a su, por otra parte, excelente protagonista, Amy Schumer. Su fotografía, a Jody Lee Lipes. Su música, a Jon Brion. En su reparto están también Tilda Swinton – en un rol patético, casi caricatura del de Meryl Streep en ‘El diablo viste de Prada’ -, Brie Larson – otro personaje más bien penoso, la hermana modélica, en el sentido más rancio y, finalmente, victorioso – y la estrella de la NBA, LeBron James, que defiende muy bien al suyo.

Un arranque divertido, aunque unilateral, porque se nos escamotea la réplica materna, del discurso antimonogamia del padre a sus hijas. Diálogos brillantes y ácidos. Humor políticamente incorrecto. Situaciones desenfadas y provistas de una frescura y una naturalidad desarmantes, que desafían la comedia romántica y desdramatizan la tensión erótica, el cuerpo a cuerpo, al uso. Secuencias, pocas, brillantemente resueltas. Hasta ahí, desde la opinión de quien esto firma, sus valores.

En el saldo negativo es preciso extenderse más. Porque resulta tan tendenciosa y maniquea su oposición entre estereotipos y formas de vida que chirría. Nada hay, es obvio, de liberador en el burdo retrato de esa mujer que no quiere ataduras, algo muy legítimo pero pésimamente dibujado aquí. Pero menos aún en el de su hermana, madre y esposa modelo, tan impecable… Y el giro tan conservador que da una historia aparentemente transgresora, que no ha sabido llevar hasta sus últimas consecuencias.

Clichés sexistas, que ofenden la inteligencia, en sus personajes femeninos. Los masculinos… salvo el del padre, no necesariamente y no siempre para bien,  resultan sosos y desvaídos. Protagonista incluido, ese irreprochable Mr Right, al que el talento de Bill Hader intenta, infructuosamente, insuflarle algo de credibilidad. Y sus bajones de ritmo, carencias de elipsis, exceso de metraje y en sus trazos gruesos sobre los ambientes en los que se mueven sus criaturas.

Puestas así las cosas, ustedes deciden…

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