‘Francofonía’: El poder del arte

El prestigioso ciudadano ruso Alexander Sokúrov – cosecha del 51  – es el maestro de ceremonias, realizador, guionista y mago que nos invita – si somos capaces de   superar nuestra fijación por la narrativa tradicional e incluso por la más ‘osada’ de la llamada independiente – a un viaje fílmico fascinante de 87 minutos de duración. Con una prodigiosa fotografía de Bruno Delbonnel y una partitura sugerente de Murat Kabardokov. Y con un reparto excelente, que se integra en el singular universo de Francofonía a la perfección.

Un viaje fílmico que mezcla pasado y presente, pero que se centra en la peculiar relación de amistad, en función de la defensa de los tesoros del Louvre, del conde alemán Franz Wolff-Metternich y del responsable de la pinacoteca Jacques Jaujard. Todo ello, en el París ocupado de los años 40 del pasado siglo, con la aquiescencia del cobarde y colaboracionista Gobierno del mariscal Petain, paradójico héroe de la Primera Gran Guerra.

Pese al acento en estos dos nombres, hubo nueve colaboradores-as esenciales gracias a los que estas joyas artísticas fueron salvadas. Seis hombres y tres mujeres que “arriesgaron sus vidas para guardarlas, esconderlas y protegerlas, no solo las del citado Museo, sino las de todos los Nacionales del país”.

Esto se narra en otro filme de Jean-Pierre Devillers y Pierre Pochart, titulado “Illustre et inconnu. Comment Jacques Jaujard a sauvé Le Louvre”, en cuya página de francetv pueden encontrar más detalles. Una historia emocionante hasta decir basta.

Así que lo único que quien esto firma le reprocha a esta obra mayor es que haya obviado a tan extraordinario equipo para centrarse en los dos protagonistas citados. Todo lo demás es rendida admiración por su narrativa insobornable; por su creatividad; por su hermosura; por su capacidad de sugerencia; por sus datos históricos; por sus reflexiones y análisis sobre Europa, el arte y el poder; por adentrarnos en una pinacoteca única, en su arquitectura, habitada y deshabitada.

Por convocar a Napoleón y a Marianne, con una mirada tan irónica como lúcida. Por recordarnos que en ese espacio incomparable hay muchos cuadros de mujeres que pintan. Por ser una declaración de amor a tales lienzos y esculturas. Por una narrativa radical y bellísima. Por sus títulos de crédito. Por su final. Por tantas y tantas otras cosas.

Su exhibición en Sevilla es un auténtico regalo. Se proyecta en Nervión, que sepamos, hasta el jueves de la semana que viene en ciertos horarios, que deben consultar, y en versión original subtitulada. Bajo ningún concepto deberían permitir que se les escape.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s