Roman J. Israel, Esq: El peso de la ley

He aquí una película tan solvente como contradictoria, tan sólida como decepcionante, tan bien estructurada como fallida, tan comprometida como ingenua, tan potente como dispersa, tan bien como tan mal escrita, tan cuidadosa en la puesta en escena como efectista, tan coherente como equívoca… Y así podríamos seguir. Porque, aunque parezca que quien esto firma está empezando por el final, no es eso.

Se trata, en su opinión personal e intransferible, de que las cualidades de esta película – producción norteamericana de 129 minutos de metraje: escrita y dirigida por el guionista y realizador Dan Gilroy, cosecha del 59, con un título carismático como ‘Nightcrawler’ en su haber; con una matizada fotografía de Robert Elswit y una banda sonora que subraya el relato, compuesta, en su mayor parte, por temas musicales que escucha incansablemente el protagonista en su iPod – son tan valiosas como decepcionantes sus defectos.

En efecto, la historia de un abogado afroamericano – comprometido con los derechos civiles trabajador en un despacho, que avala a la gente más vulnerable –  que ve como los ideales de su empresa se van al traste con la muerte de su mentor y la llegada del nuevo responsable, ambicioso y sin escrúpulos, merecía el tratamiento que tiene su primera parte. Solvente, amargo, triste, clásico, complejo y depurado, también en su puesta en escena con una Los Ángeles casi claustrofóbica e inquietante. Contiene las mejores escenas, diálogos y situaciones.

En cambio en la segunda… Un giro argumental, tan efectista como mínimamente desarrollado y explicitado, que no va a relatarse aquí, da al traste y desinfla una historia sobre la dignidad de un hombre y también de la de una mujer honesta y consecuente. De esos adalides progresistas tan proscrit@s. Si se hubiera hecho bien, podría haber sido cínica y desesperada, pero…

Aún así, merece ser vista. Sobre todo, por el recital interpretativo de un eminente Denzel Washington que, por sí solo, ya la justifica. Su composición del personaje es prodigiosa hasta en sus más mínimos detalles, voz, indumentaria, gestos, forma de caminar… Hermoso aunque breve y bien actuado el de Carmen Ejogo y a Colin Farrell le viene grande el suyo.

Escrito queda.

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2 Respuestas a “Roman J. Israel, Esq: El peso de la ley

  1. Muy de acuerdo en tu excelente crítica, coincidimos plenamente. Un abrazo.

  2. Mil gracias, querido Enrique, siempre tan generoso y amable. Un placer coincidir con tu sabio criterio cinematográfico y otro abrazo para ti.

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