Archivo mensual: marzo 2019

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 7. Recordatorio urgentísimo: Cuatro mujeres

Este miércoles, 6 de marzo, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, tendremos la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra, con la excepcional particularidad de que debatiremos tres películas de realizadoras con una invitada. Cuatro mujeres serán las grandes protagonistas. A saber:

La norteamericana ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de Marielle Heller. El enlace de su crítica en este blog es:

https://sevillacinefila.com/2019/03/03/podras-perdonarme-algun-dia-la- falsificacion-creadora/

La también estadounidense ‘Una cuestión de género’, de Mimi Leder. El enlace de su crítica en este blog es:

https://sevillacinefila.com/2019/02/24/una-cuestion-de-genero-mujer-extraordinaria-hombre-igualitario/

Y la libanesa ‘Cafarnaúm’, de Nadine Labaki. El enlace de su crítica en este blog es:

https://sevillacinefila.com/2019/03/01/cafarnaum-los-cuatrocientos-golpes/

La invitada, todo un lujo y un honor, será la actriz de teatro, cine y televisión Montse Torrent – socia de la Asociación Andaluza de Mujeres en Medios Audiovisuales,  AAMMA, a quien agradecemos enormemente su mediación para contar con ella – de cuyo muy extenso currículum daremos cuenta in situ.

Pues ya lo saben. A dos días del 8M, un encuentro muy violeta, que promete muchísimo y que va a generar intensos contrastes de pareceres. Lo cual es, dado el respeto por las discrepancias que es una de las señas de identidad de esta tertulia, estimulante y enriquecedor. Como también lo son los diferentes matices de las coincidencias.

Pasen, lean, difundan y ÚNANSE. La entrada es libre y les esperamos.

 

 

‘¿Podrás perdonarme algún día?’: La falsificación creadora

 

La frase que da título a esta película – y a la novela homónima autobiográfica en la que se basa que, quien esto firma sepa, no está publicada al castellano – se ha tomado de una carta atribuida a Dorothy Parker, en realidad falsificada por la autora y protagonista de esta historia, Leonora Carol Israel, recreando el brillante y corrosivo ingenio del modelo original.

Lee Israel (1939-2014), como era conocida, fue una ciudadana neoyorquina de familia judía. Inició una carrera como escritora freelance y biógrafa de personalidades tales como Katharine Hepburn o Tallulah Bankhead e incluso una muy controvertida de Estée Lauder ,no mencionada  en esta adaptación cinematográfica, que provocó su descrédito y su bancarrota económica, emocional y existencial, a partir de la que comienza este relato.

Un relato ambientado en la Nueva York de principios de los 90, que se inicia cuando nuestra antiheroína, de 51 años, es despedida de su empleo por sus rudas maneras y su ausencia absoluta de saber estar. A lo que se añade que su agente literaria no parece interesada en su proyecto de biografía de Fanny Brice, una actriz de vodevil, y se niega a darle un adelanto mientras que debe tres meses de alquiler y su gata -“a quien quiere más que a todas las personas que conoce” – es anciana y está enferma, pero su clínica veterinaria rehúsa atenderla hasta que no pague la mitad de lo que adeuda. A lo que se añade su bloqueo en la escritura.

Es entonces cuando descubre su facilidad para ciertos delitos, como la venta y falsificación creativa de originales de cartas de sus autores-as y celebridades de cabecera. Y lo lucrativa que tal actividad ilegal resulta – permitiéndole saldar sus deudas y proporcionarle atención médica a su querida felina – dada la pasión por el coleccionismo en las librerías de la Gran Manzana.

Es entonces cuando conoce a una librera encantadora y sensible, aspirante a escritora. Es entonces cuando encuentra al  cómplice perfecto en un caballero británico gay -ella es lesbiana – también amante del alcohol, de los bares y de los trapicheos con determinadas sustancias perseguidas. Es entonces cuando…

La escritora, guionista, actriz y directora Marielle Heller – cosecha del 79, cuyo muy premiado debut fílmico fue ‘Diario de una chica adolescente’ (2015) – sabe contarlo muy bien, en opinión de quien esto firma. Dota a esta historia de atmósfera, sutileza, inteligencia, diálogos brillantes, sensibilidad, matices, emoción, elegancia y alma. No hay transgresión en lo formal, pero sí un tono delicado, a ritmo de los preciosos blues que en ella suenan, al tratar unos hechos y unos entornos que, en otras manos, hubieran resultado melodramáticos o directamente paródicos.

A quien esto firma le ha resultado imposible sustraerse al encanto de su amor a los libros; a los espacios de lectura y descubrimiento; a los gat@s; a las personas solas y diferentes; a la amistad; a un dandy tan adorable aunque desastroso como el que compone magníficamente Richard E. Grant, justamente nominado a los Oscar como Mejor Actor de Reparto; a una agente literaria tan lúcida y corrosiva como a la que da vida Jane Curtin y, sobre tod@s, a una mujer tan al límite, insobornable y querible como la gatófila protagonista que encarna Melissa McCarthy, justamente nominada a los Oscar como Mejor Actriz.

A su excelente guión adaptado, debido a Nicole Holofcener y a Jeff Whitty, justamente nominado al Oscar en su categoría, a su evocadora música, que firma Nate Heller y a la matizada fotografía de Brandon Trost. A…

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles que viene, 6 de marzo, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, en la que les esperamos.

No deberían dejarla escapar.

 

‘Cafarnaúm’: Los cuatrocientos golpes

A quien esto firma, esta película libanesa – una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles que viene, 6 de marzo, a las 19.30 en Casa del Libro Viapol, de 126 minutos de metraje, escrita y dirigida por la actriz y cineasta Nadine Labaki, cosecha del 74, tercera de su filmografía tras ‘Caramel’ (2007) y ‘¿Y ahora adónde vamos?’ (2011), con unas excelentes fotografía de Christopher Aoun y banda sonora de Khaled Mouzanar –  le ha suscitado impresiones contrapuestas que va a intentar argumentar aquí.

Para empezar, aplaude sin reservas su compromiso con  la infancia más vulnerable, paupérrima, explotada, abandonada y abusada en primer lugar por quienes tienen, o deberían, el compromiso de cuidarles y protegerles. Aplaude sin reservas que haya escogido un reparto no profesional y convertido a estos menores en protagonistas absolutos. Que haya mostrado su total desamparo frente a la indiferencia, luego complicidad, adulta e institucional.

Que les haya filmado, como declara a la revista Fotogramas, 500 horas, tras tres años de investigación por barrios marginales, a lo largo de seis meses, con un equipo mínimo, para que se sintieran seguros y queridos y pudieran mostrarse espontáneamente. Que haya escogido la mirada de un niño de 12 años  – el prodigioso descubrimiento Zain Al Rafeea, cuya vida ha cambiado radicalmente a partir de este rodaje- para adentrarnos en un microcosmos sórdido y terrible, chabolista y misérrimo, en el que son las víctimas de las víctimas de unas calles, como las del pueblo pesquero libanés de Cafarnaúm y la propia Beirut, hostiles y retratadas con unas vistas en picado tan impactantes como la propia trama.

Que se abra con el juicio del protagonista, condenado a su vez por apuñalar a un indeseable, a sus padres por haberle dado la vida y no haber hecho apenas nada más por él y sus herman@s, especialmente dramático en el caso de su hermana más querida y cómplice, de 11 años, a la que no puede, pese a sus ímprobos esfuerzos, proteger de un destino atroz. Que encuentre otra familia de afectos en una inmigrante etíope y su pequeño, el adorable bebé Yonas, con el que intentará sobrevivir a toda costa, en un pathos creciente que no da tregua.

Pero también, siempre a juicio de quien esto firma, toda esa potencia desgarradora, todo ese sufrimiento, incurre en el exceso porque no tiene medida, ni equilibrio, ni cohesión. Se puede entender que Nadine Labaki – que, como la intérprete que es también, se reserve aquí el papel de la abogada del chico – se haya sentido desbordada por todo el horror que ha visto. y de cuyos testimonios, dramatizados por la ficción, se nutre  ‘Cafarnaúm’.

Se le presuponen, al menos lo hace esta firmante, las mejores intenciones… pero en un relato fílmico como este – con tanto infortunio sobrevenido, con tantos temas además del mencionado como el matrimonio infantil, la inmigración o la trata de personas, por reales que sean- se necesita un filtro como el del guión. Como una escritura sólida, que aporte el contrapeso y la complejidad necesarias a situaciones, hechos, personajes e interrelaciones y esa, desde la opinión de quien esto firma, es una de sus carencias importantes.

Premio Especial del Jurado en Cannes, precedida de innumerables reconocimientos tales como haber sido nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, la primera realizadora árabe que ha sido candidata en esta categoría, es, se repite, una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 6 de marzo, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol.

Ya están tardando en verla…

 

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