Confinamiento en serie (s). Episodio 9 ‘Recursos inhumanos’: La ley del mercado

Entre 2007 y 2010, 19 trabajadores-as de la compañía telefónica France Telecom, la actual Orange, se suicidaron por diversos métodos: ahorcamientos, barbitúricos e incluso inmolándose frente a una sede de la empresa. 12 más lo intentaron y 8 sufrieron una grave depresión. Aunque los sindicatos incluso elevaron estas cifras…

Los responsables de esta tragedia tienen nombres, apellidos y razones: el director general Didier Lombard, su número dos Louis-Pierre Wernes y el titular de Recursos Humanos, Olivier Barberot, como cabezas visibles. Tras la reciente privatización y la imposibilidad de despedir a 120.000 antiguos funcionarios, se propusieron suprimir 22.000 empleos. A cualquier precio. Como el gran jefe citado comentó en su día: “Haremos las reducciones por la puerta o por la ventana” y también que el que se hubieran quitado la vida es@s subordinad@s suy@s obedecía a “una moda”. Literal. El año de prisión para cada uno de ellos, ya en libertad los tres, y los 15.000 euros de indemnización se antoja una broma de mal gusto. Fuentes: El País y El Mundo.

El 25 de octubre de 2005, el director gerente de publicidad de France Télévisions, Philippe Santini, convocó a 12 emplead@s para un seminario en un castillo. Poco después, 9 personas fuertemente armadas irrumpieron en el lugar tomándoles como rehenes, con el consiguiente terror, ansiedad, sufrimiento y gravísimas consecuencias psicológicas para las víctimas. Se trataba de un simulacro con el que el directivo quería probar sus resistencias al estrés… Fue juzgado por ello, pero siguió en su puesto hasta 2012. Otra broma macabra. Fuente: HoraPiko.

Pierre Lemaitre, prestigioso autor y guionista francés – cosecha del 51, Premio Goncourt 2013 por ‘Nos vemos allá arriba’, que tiene en su haber además obras igualmente notables como ‘Vestido de novia’, la tetralogía de Camille Verhoeven o ‘Tres días y una vida’ – se sintió impactado por este hecho y decidió convertirlo en la premisa central de su novela ‘Recursos inhumanos’ (‘Cadres noirs’, en el original). Luego escribió la adaptación, el guión y los diálogos de esta producción audiovisual, del mismo título castellano,  que nos ocupa.

Original de Netflix, producida por Mandarin Television y Arte France, está fechada este mismo año y fue estrenada el pasado 15 de mayo en la citada plataforma. Consta de seis episodios de 52 minutos de duración. La dirige con muy buen pulso Zaid Doueiri, su excelente fotografía se debe a Tommaso Fiorilli y su música, que subraya con fuerza lo narrado, es de Eric Neveux. En su reparto destacamos sobre todo a un Eric Cantona en plena forma junto a l@s sobresalientes Suzanne Clément, Alice de Lencquesaing, Louise Coldely o Alex Lutz.

Entre el drama, la novela negra y el thriller corporativo, luego político y social, transita esta historia, narrada en primera persona y en off por su protagonista, sobre un jefe de Recursos Humanos durante décadas que, en la cincuentena, fue despedido y pasó a convertirse en “un nuevo pobre”. Casado y con dos hijas, una de ellas abogada, lleva seis años en el paro, malviviendo con empleos miserables de uno de los cuales es expulsado también por responder a una agresión física del encargado. Hasta que una oportunidad inesperada llama a su puerta… Pero para conseguir el puesto, deberá vender su alma al diablo y arriesgarse a perderlo todo.

Ambientada en un París del que vemos sobre todo los lujos del stablishment financiero y las penurias de la clase más castigada, describe muy bien el cinismo, la absoluta amoralidad, la ausencia de empatía y la crueldad de unos altos directivos para los que el fin justifica TODOS los medios. Pero también la rabia, la espiral de violencia que posee a un hombre humillado, desesperado y ofendido – “la violencia es como el alcohol y el sexo, es un proceso. Caes en ella sin darte cuenta” –  que tampoco repara en medios para conseguir sus fines, sin que haya equidistancia alguna entre sus hechos y los ya descritos de los responsables de la empresa.

Potente, magnética, ferozmente crítica con las salvajes leyes capitalistas del mercado y nada complaciente tampoco con el personaje central, resulta absorbente y nos depara más de una sorpresa. Su final, con juicio de por medio, no resulta nada acomodaticio. Y, pese al protagonismo masculino, sus personajes femeninos son más que interesantes y consecuentes. Especialmente el de la mujer y una de las hijas. Y alguna otra, de brevísima aparición, a tener en cuenta.

Yo, que ustedes, no me la perdería.

 

 

 

 

 

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