Archivo mensual: julio 2020

‘La profesora de piano’: Un cumpleaños

Un registro policial que la requiere de testigo, en la casa vecina, cuando está al borde de abismo. Un documento de identidad que revela un cumpleaños. Un cumpleaños especial y tan solitario como ella. Un cumpleaños que inicia una década. Un relato que transcurre durante ese día, desde su temprano e impactante inicio de casi madrugada, hasta su final nocturno. Una mujer sola frente al mundo.

Una mujer inexpresiva, insobornable y distante, habitada por tantos secretos como la propia historia. Una profesora por exclusión y vocación. Una funcionaria jubilada. Un hijo, una madre, un ex marido, un@s colegas que la culpan, la detestan, la abandonaron, la marginan y la ignoran. Unos lazos de sangre casi irremediablemente perdidos.

Una pasión por la música y por la enseñanza. Un microcosmos refinado y cruel. Una persona invisible, salvo para alguien inesperado, inoportuna, difícil e incómoda. Un concierto, una composición, unas entradas regaladas a extrañ@s y conocid@s. Una dedicatoria que no abre, sino cierra. Una revelación que cuestiona una vida. Unas buenas intenciones que conducen al despropósito.  Una conclusión tan abierta como, en cierto modo, reconfortante…

Con estos mimbres – que ustedes deberán ordenar al verla, encajando sus piezas – ha realizado el guionista y cineasta alemán Jan-Ole Gerster, cosecha del 78, esta producción de su país fechada en 2019, de 98 minutos de metraje. Su escritura se debe a Blaz Kutin. Su excelente fotografía a Frank Griebe y su brillante banda sonora a Arash Safaian.

Cuenta también con un reparto impecable, al frente del cual está una pasmosa Corinna Harfouch, cuyo talento en la composición de su insondable personaje ha sido comparado con el de Isabelle Huppert en algunos de los suyos.

Porque asimismo sus estilo, tratamientos y puesta en escena -rigurosos y complejos, sutiles y descarnados, sombríos y perturbadores, secos y elegantes, sobrios y esquinados- han sido equiparados a los de Haneke, aunque el austriaco tenga más oficio, madurez y talento. Al menos, por ahora…

Este retrato de la protagonista, Lara, como reza el mucho mejor título original, es tan intenso como distante. Tan sugerente como misterioso. Tan lleno de enigmas como revelador. Tan frustrante como habitado por una cierta esperanza. Tan cerrado como abierto en ese final tan inesperado como lo es toda la película.

Deberían verla.

‘Nueva normalidad en serie (s). Episodio 17. ‘The night of’:¿Hechos probados…?

El guionista – con créditos tales como ‘American Ganster’, ‘Gangs of New York’, ‘Hannibal’ o ‘La lista de Schindler’, que le valió un Oscar… – productor, editor y realizador norteamericano – con créditos tales como ‘En busca de Bobby Fisher’ o ‘Todos los hombres del rey’ – tan prestigioso como reconocido, Steven Zaillian, cosecha del 53, ha creado, escrito, producido y adaptado para la televisión – junto al también aclamado novelista y escritor para dicho medio con créditos como ‘The wire’, Richard Price, cosecha del 49 – esta producción audiovisual que el primero ha dirigido en solitario.

Una miniserie estadounidense, fechada en  2016, compuesta por ocho episodios de una hora de duración, que puede, y debe, verse en HBO. Dotada de una factura impecable y de una puesta en escena en la que no  sobra un solo plano, incluidos los propios títulos de crédito iniciales y finales, su excelente fotografía, de tonalidades tan diversas como lo requiere el relato, la firman Robert Elswit, Igor Martinovic y Frederick Elmes y su impecable banda sonora, en la que suenan además temas populares, Jeff Russo.

Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

La historia – remake de una serie británica del mimo título que esta firmante desconoce – sigue a un joven paquistaní – eminente Riz Ahmed – que, ante el plantón de un amigo que iba a llevarle en coche a una fiesta prometedora, coge el taxi de su padre aunque desconoce cómo llegar a su destino. Tras varios equívocos, una joven sube en él y terminan la larga noche en casa de ella, consumiendo sustancias ilegales, bebiendo y haciendo el amor.

A la mañana siguiente despierta noqueado, sin recordar nada, en la cocina y, cuando va a despedirse, la descubre asesinada en un baño de sangre… Huye con el arma del crimen y todos los hechos, o las evidencias, le señalan como culpable. Le detienen y un peculiar abogado, con problemas de llagas en los pies y alergias dérmicas varias, inmenso John Turturro, se hace cargo de su caso, mientras la fiscal y un detective van a por él sin miramientos y la cárcel será inevitable.

Entre el policíaco, el negro, el drama criminal, judicial y carcelario, junto a las tramas personales y no exenta, pese a su dureza y realismo, de sentido del humor, ‘The night of’ es un compendio de lo mejor de cada casa en lo que al equipo técnico-artístico se refiere. En lo que a narrativa, enfoque y tratamiento se refieren.

De lo mejor de cada uno de los géneros citados, sin concesiones, insobornable, sin lugares comunes, ni subrayados innecesarios. Con un reparto en estado de gracia en el que destacar también a Bill Camp, Michael K. Williams, Amara Karan o Jeannie Berlin.

Feroz, tierna, implacable, singular, clásica, sólida, innovadora, sorprendente, divertida, absorbente y terrible, es un auténtico lujo disfrutar de la mirada de su responsable. Una mirada tan sabia, lúcida, incisiva, compleja e inteligente sobre los ambientes, las diversas tramas y los personajes. Unos personajes que nunca son de una pieza y a los que vemos evolucionar, incluso físicamente, y también en sus interacciones mutuas, ante nuestros ojos. Entre ell@s, el adorable gato rubio de la víctima…

Una auténtica joya más grande que la vida, precedida de numerosos, importantes y más que merecidos reconocimientos, que nadie, nadie, nadie debería perderse. VÉANLA.

 

En cartelera: Familias, imágenes, sonidos, amores y encantamientos

Cuatro son las películas a destacar de entre la oferta de estrenos de mañana, viernes, 24 de julio. Son, las comentaremos por este orden, una estadounidense, una coproducción entre Italia y nuestro país, una francesa – la única que esta firmante tiene la certeza de que se proyecta en versión original – y una española. Consulten siempre los horarios, pues ya saben que están restringidos a causa del virus.

La primera es ‘Retrato de un amor’ – título castellano insoportablemente cursi y edulcorado, que no tiene nada que ver con el original ‘The photograph’ – escrita y dirigida por Stella Meghie. Sobre una chica a la que la inesperada muerte de su madre, una prestigiosa fotógrafa, la sumerge en un torbellino emocional. Por si esto no fuera poco, descubre una imagen inédita en una caja de seguridad. Comienza entonces a investigar la juventud de su progenitora, al tiempo que un romance intenso e inesperado con un periodista. Ha interesado bastante y debe verse.

La segunda es ‘Mi hermano persigue dinosaurios’, ópera prima de Stefano Cipani. Basada en un libro autobiográfico, que relata la historia real del protagonista, sigue a un niño de cuatro años, con dos hermanas mayores, al que sus madre y padre anuncian que va a tener un hermano especial. Con lo que el chico piensa que tendrá superpoderes, pero en realidad lo que descubre es el significado de la palabra Down… algo que arrastrará durante su adolescencia. Precedida de dos importantes premios, el David di Donatello y el David Giovani, sus referencias son excelentes y hay que verla.

La tercera es ‘Nuestras derrotas’, de Jean-Gabriel Periot. Un documental que refleja la situación de la izquierda gala durante los últimos años. Buenas críticas y no hay que obviarla.

Y la cuarta es ‘Voces’, de Ángel Gómez Hernández, en uno de cuyos cortos está basada. Un relato de terror. Del terror que vive una familia, compuesta por madre, padre y un niño de nueve años, al comprobar que la casa en la que se acaban de instalar, y en la que pensaban comenzar una nueva vida, guarda secretos y voces inquietantes. Esto les empuja a consultar a un experto en fenómenos paranormales y a su hija, técnica de sonido. Su cuarteto protagonista está interpretado por Belén Fabra, Rodolfo Sancho, Ramón Barea y Ana Fernández, junto al pequeño Lucas de Blas. Contrastes de pareceres, predominando los positivos, por lo que se impone verla.

Fuentes: FilmAffinity, Cineuropa y Cinemagavia.

Escrito queda. Vayan al cine.

‘Nueva normalidad en serie (s). Episodio 16. ‘Deep Water’: Infierno en el paraíso

Desde 1970 a 1999 aproximadamente, y con más intensidad entre 1980 y 1990, se cometieron en las playas, parques, acantilados o espacios exteriores rocosos australianos numerosos crímenes contra hombres homosexuales que se “despacharon” como suicidios.

Solo el tesón de un norteamericano, hermano de una de las víctimas, y  de la propia comunidad LGTB, consiguieron que la investigación policial – apática, insensible e indiferente entonces, cuyos altos cargos pidieron disculpas públicamente luego –  diera un giro y se encontrara a los autores.

Algunos de ellos solían ser pandilleros adolescentes o muy jóvenes que acudían a los lugares de encuentros de gays para apalearlos y agredirlos brutalmente. Con tanto más odio aún por cuanto entonces el sida estaba muy presente, aunque no aparezca aquí. De hecho, se documentaron más de 80 asesinatos homófobos, de los que 30 están aún por resolver, además de la veintena de asaltos diarios que sufrieron. Fuentes: dosmanzanas.com y SBS Español.

En estos hechos terribles – que dieron lugar también a un documental – se inspira esta producción audiovisual australiana. Una miniserie -fechada en 2016, que consta de 4 episodios de 55 minutos de duración cada uno, que puede verse en Netflix, cuyo guión firman Kris Wyld y Kim Goldsworthy, cuya impecable fotografía firma Bruce Young y cuya partitura, que sirve muy bien al relato, se debe a Antony Partos. Fuentes: FilmAffinity, Wikipedia y El Diario Vasco.

Cuando los detectives Tori Lustigman, excelente Yael Stone (‘Orange is the New Black’) y Nick Manning, magnífico Noah Taylor ( ‘Juego de Tronos’ ‘Peaky Blinders’) investigan un atroz delito en una mansión, están muy lejos de imaginar que este caso se revelará como el primero de una serie cuyas víctimas son homosexuales a quienes el asesino capta a través de una app de citas.

Que, además,  están conectados con crímenes sin resolver perpetrados contra gays entre finales de los años 80 y principios de los 90, que a la protagonista le tocarán profundamente al estar vinculados con un drama familiar. Esto la llevará a contravenir las normas, para desesperación de su compañero, y con la hostilidad de un jefe machista, prepotente y heterosexista que la subestima y desconfía de sus iniciativas.

Como thriller no deja de ser convencional, con los sospechosos habituales y giros de la trama, sorpresa final incluida. Lo interesante de este relato es cómo nos muestra el infierno dentro del mismo paraíso. La oscuridad dentro de la luz. La carcoma del prejuicio y el odio al diferente corroyendo una sociedad solo aparentemente abierta. La cara b de la idílica e icónica playa de Bondi, más inquietante y sangrienta que nunca.

La homofobia generalizada y respaldada por los agentes de la ley y las instituciones. Las complicidades culpables de un microcosmos heteronormativo a ultranza. Los pasados ominosos y los presentes respetables. La ceguera de quienes se niegan a asumir lo evidente, junto a la determinación, aliada a la culpa, de una hermana que no ceja en su empeño de esclarecer tales delitos por sí misma y por las otras familias.

Deberían verla.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 15. ‘Dra Foster’. Temporada 1: Brillante drama, equidistancia peligrosa…

Esta serie notable, aunque con un trasfondo ideológico algo insidioso del que se hablará luego, es una producción británica de la BBC One, cuya primera temporada, la que nos ocupa, fue estrenada en septiembre de 2015 y la segunda, dos años después, en 2017. Cada una de ellas consta de cinco episodios de una hora aproximada de duración. Fue emitida en la cadena citada, en Antena 3 la primera y ahora las dos están en Netflix.

Creada por Mike Bartlett, quien la escribe y codirige junto a Tom Vaughan y Bruce Goodison, tiene una factura impecable marca de la casa, pero no es académica, ni convencional, ni preciosista al uso. Su excelente fotografía se debe a Jean-Philippe Gossant y su notable partitura a Frans Bak. En su modélico reparto destacamos a su eminente protagonista Suranne Jones (‘Coronation Steet’), muy bien acompañada por Bertie Carvel, Jodie Comer (‘Killing Eve’) y Thusitha Jayasundera, entre otr@s notables secundari@s y no tanto, ya que es una historia muy coral. Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

Una historia muy coral, al tiempo que intimista, que da cuenta del microcosmos profesional y amistoso de una pareja modélica compuesta por una médica de familia y un ejecutivo de una inmobiliaria, que tienen un hijo encantador. Esa vida aparentemente perfecta se desmorona cuando ella, que es morena, descubre un pelo rubio en la bufanda de su marido y las consecuencias serán incontrolables…

No es una serie de médic@s, aunque la doctora es mostrada también en su desempeño profesional. Es un drama, un thriller psicológico, con todas las de la ley en la que las deslealtades, los secretos, las mentiras y las traiciones – no solo las conyugales, aunque sí principalmente, sino las que vienen de otros vínculos aparentemente sólidos y de otros temas tanto o más relevantes – provocan un cataclismo emocional sin precedentes en una personalidad aparentemente fuerte, racional y estable.

Obviamente si la doctora hubiera optado por la solución más obvia, aún desgarradora, de separarse, este relato no existiría. Ni tampoco el retrato en negro de un matrimonio – con un fuerte componente erótico, al que aparentemente la convivencia no ha desgastado – en el que la mujer descubre que ha estado durmiendo con un desconocido durante años. Un retrato lúcido y complejo, inteligente y bien narrado, con un climax que progresivamente va rozando lo inquietante. Un retrato que no cae en la tentación de los lugares comunes a los que la trama hubiera podido llevarle.

Pero sí en los de la presunta equidistancia. Pero sí en igualar a víctima y villano, porque lo es no solo en lo afectivo, ya lo comprobarán. Pero sí en el de la mujer despechada aunque le sobren motivos para serlo y, de hecho, es bastante generosa… Su propio creador, ya citado, tuvo a Medea en mente. Aunque nunca caiga en trazos gruesos – hila muy fino, si bien se exaspera por momentos, porque son ingleses hasta la médula… – siempre sobrevuela la tentación insidiosa y ambivalente de invertir los roles.

La pregunta del millón es cómo hubiera resultado de haber sido creada y filmada por una mujer.

Escrito queda. Pero, por supuesto, que hay que verla.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 14 ‘Nox’: Las catacumbas de París

La ciudad más luminosa tiene un subsuelo muy singular. Sus llamadas catacumbas, que cuentan con tres niveles y una extensión de 300 kms, de las que apenas km y medio están abiertos al público. Datan de la época romana, en las que eran minas de tierra caliza. Están formadas por una red de túneles y cuartos subterráneos, de complicada y cambiante topografía.

A partir de finales del siglo XVIII fueron utilizadas como un osario, con interminables galerías forradas de huesos. Abarcan varios distritos urbanos y puede accederse a ellas por alcantarillas y estaciones de metro. Han sido glosadas literaria y cinematográficamente. Fuente: Wikipedia.

Ellas son las grandes protagonistas de esta miniserie francesa, en clave de thriller dramático, que puede verse en la plataforma HBO y que se ha rodado en sus localizaciones reales. Una producción audiovisual fechada en 2018, compuesta por seis episodios de 52 minutos de metraje cada uno, creada y escrita por Fred Cavayé, Quoc Dan Trang y Jérome Fansten, a partir de una idea original del citado Fred Cavayé. Su matizada fotografía se debe a Pierre-Yves Bastard y Pascal Robaud y su adecuada banda sonora a Cyrille Aufort.

La historia sigue a una joven policía quien, con su compañero, se interna en el subsuelo citado persiguiendo a unos ladrones que parecen haber escapado por ahí. Pero mientras su colega, más ortodoxo y fiel a las órdenes, no se mueve, ella se adentra y desaparece por las galerías. Paralelamente su madre, otra inspectora heterodoxa y prematuramente jubilada, inicia con el joven su búsqueda internándose para ello en caminos dudosamente legales, en los que los fines justifican los medios y que les llevarán a descubrimientos muy perturbadores.

A través del relato vamos asistiendo al difícil entendimiento entre una mujer fuerte y decidida a todo para encontrar a su hija y un profesional más bien apocado – con problemas conyugales y algo más… – muy apegado a las ordenanzas, pero que se revela igualmente determinado a resolver el enigma de la desaparición de su amiga. Sobre todo, cuando sus superiores no parecen muy diligentes con tal objetivo y Asuntos Internos les acecha sin que sean conscientes de sus motivaciones.

Mientras, ahí abajo, en lo más profundo, a tres metros bajo tierra, existe un microcosmos inquietante. Un territorio a merced de redes oscuras, delitos de corrupción y de sangre, crímenes alevosos, amargo y precario hogar de gente marginada a la que el sistema expulsa de su seno. Un territorio en el que cualquier insidia e infamia son posibles y están conectadas con los centros de poder. Otro París subterráneo, su doble urbano perverso y tenebroso, donde resulta muy fácil perderse y perder.

Vamos a decirlo claramente. Esta serie debería haber sido apasionante y no lo es. Tiene un arranque más que prometedor, que se ve frustrado por giros inverosímiles, y excesos, de guión y por pérdidas de ritmo y de interés. Por la desaparición de algún personaje importante y la no resolución de algunas subtramas. Y porque el reparto, salvo en el caso de la siempre excelente Nathalie Baye – gran protagonista la suya- resulta insatisfactorio, salvo en cuanto a las apariciones episódicas de Sergi López, y no le da la réplica adecuada. Aunque al final, en ese final, sí consigue de nuevo alzar el vuelo.

Pese a todo ello y por sus valores, merece la pena darle una oportunidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

10 años de Sevilla Cinéfila: Una deuda de gratitud impagable

Tal día como hoy, hace 10 años, la hija de esta firmante, Vita Lirola, le hacía uno de los mejores regalos de su vida. Uno de los mejores, de entre los mejores regalos de su vida, que le ha hecho a lo largo del tiempo. Le creó y diseñó un blog a su medida, llamándole Sevilla Cinéfila, para que esta firmante pudiese expresar sus impresiones críticas sobre lo visto en la pantalla grande sin limitación de espacio o presiones de tiempo o de terceras personas.

Un regalo por el que tiene con ella, y por tantas otras cosas…, una deuda de gratitud impagable. Porque Sevilla Cinéfila es mucho más que un blog para su titular. Es amigo, diario, compañero, confidente y un espacio donde escribir sobre cine y no solo cine. Un espacio donde registrar lo visto, lo experimentado y lo leído. Un espacio donde dar cuenta también de sus vivencias más intensamente personales, como las entradas que les dedicó a la pérdida de sus compañer@s de vida felin@s.

Un espacio donde rendir un tributo a sus clubs de lectura, a presentaciones de libros, a las sesiones de la tertulia cinematográfica, que coordinó durante ocho temporadas, y a encuentros culturales relevantes y valiosos. Un espacio de afirmación de sus compromisos y causas como las rojas, blanquiverdes, tricolores, violetas y antiespecistas, desde las crónicas de manifestaciones republicanas, feministas y antitaurinas.

Un espacio también a la contra en el que se expresa lo no visto a causa de intolerables contenidos de maltratos, torturas o asesinatos de diversas especies no humanas. Un espacio donde registrar las mejores novedades de la cartelera y sus impresiones más íntimas sobre la vuelta a las salas en la espantosamente llamada “nueva normalidad”. Un espacio para sumergirse en las ofertas del Festival de Cine Europeo, con Hojas de Ruta previas de recomendaciones. Un espacio donde registrar esas otras queridas producciones audiovisuales, las series, que acompañaron tanto el confinamiento estricto y solitario de quien esto firma y siguen haciéndolo.

Un espacio que le ha deparado la inmensa satisfacción, el enorme honor de dos Premios, ambos en 2013, a la Mejor Labor Informativa y Mejor Blog de Cultura. Gracias a la generosidad de Asecan y Blogosur respectivamente. Un espacio que le ha permitido tener estupend@s lectores-as, que la enriquecen y estimulan. Un espacio con unas señas de identidad que intentan conciliar un cierto rigor en sus contenidos y una mirada libre y poco convencional.

Un espacio… Un regalo, un enorme e impagable regalo. Gracias Vita Lirola por ello. Gracias a sus seguidores-as, que tanto le aportan. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 12+1.’Deadwind’. Temporadas 1 y 2: La ciudad oculta

20 episodios de aproximadamente 45 minutos cada uno componen las dos temporadas -12 la primera y 8 la segunda – de este negro nórdico finlandés, tan similar y al tiempo tan diferente a otros que hemos visto. Estrenadas en Netflix en agosto de 2018 y en este mes de julio, respectivamente.

Dos temporadas de una coproducción audiovisual entre Finlandia y Alemania,  creada, escrita – junto a  Jari Rantala y Kirsi Porkka – y realizada por Rike Jokela. Con una hermosa, matizada, turbia y luminosa fotografía, que contribuye poderosamente a crear su atmósfera, firmada por Anssi Leino y con una banda sonora sutil y magnética, que crea el mismo efecto, de Juri Seppä. En el reparto, muy sólido, destacamos a sus protagonistas Pihla Viitala y Lauri Tilkanen.

En la primera, la detective Sofia Karppi y su nuevo compañero Sakari Nurmi investigan el asesinato de una mujer asociada a una constructora. En la segunda, varios homicidios que implican tanto a estonios como a fineses con el denominador común del narcotráfico, a muy pequeña escala, en un entorno portuario y en el de un túnel en construcción.

Hasta ahí puede leerse, para no hacer spoiler, y porque ambos casos son muy complejos y tienen enormes ramificaciones políticas, económicas y policiales, e inesperados responsables. Especialmente en lo que se refiere a la segunda, más sólida, redonda y superior a la primera. Fuentes: FilmAffinity, Wikipedia, Sensacine, JDD SERIES y deguate.com.

Dos temporadas entre el negro, el thriller, el thriller político, el drama y las tramas personales de sus personajes centrales que, aunque no tengan tanta prioridad como en otros productos del género sí van evolucionando y añadiendo datos que nos hacen comprenderles más y mejor.

Dos temporadas en las que se nos revela a una mujer de 30 años, devastada por el accidente estúpido que segó la vida de su marido. con un hijo de él, un pequeño tan tierno como duro, que preferiría haberla perdido a ella antes que a su padre. Y a la hija de este, una adolescente más que a la deriva, que siempre la está juzgando. Dos temporadas con una profesional brillante, arriesgada y heterodoxa, que sabe ver más allá de lo evidente e investigar en consecuencia, pese a todo lo que soporta a nivel personal, familiar y doméstico.

Dos temporadas con un hombre que tampoco le va a la zaga, tan hermético y atormentado como sensible, que tiene mucho por descubrir y descubrirnos. Con un investigador valiente y valioso, muy lúcido y perspicaz, justo y consecuente, excelente compañero, siempre al lado, pero también en segundo plano, respetando la jerarquía.

Dos temporadas en otro país, en otra ciudad, tan diferente y tan próxima. Desde los entornos más institucionales y hermosos interiores de diseño, hasta los más hostiles, crudos e inquietantes de túneles, casas abandonadas, fábricas, desguaces y lugares tétricos donde lo inesperado está al acecho. Donde quedan asuntos inconclusos tan relevantes que anuncian una tercera…

 

Deberían verlas.

 

 

 

‘Matthias et Maxime’: Más que amigos…

 

El actor, productor, guionista y cineasta canadiense, cosecha del 89, Xavier Dolan, ha ejercido simultáneamente de niño prodigio, mimado y terrible en un cierto cine francófono de autor, con la etiqueta añadida de independiente. Comenzó su filmografía propiamente dicha, siendo aún adolescente de 19 años, cuando interpretó, produjo, escribió y dirigió ‘Yo maté a mi madre’ (2008), partiendo de un material autobiográfico…, por la que ganó tres premios en Cannes.

Del resto de su obra cabe destacar ‘Lawrence Anyways’ (2912), Mejor Película Canadiense en el Festival de Toronto; ‘Mommy’ (2014) Premio del Jurado en Cannes y ‘Solo en el fin del mundo’ (2016) que repitió ese galardón en el mismo festival y obtuvo los de Mejor Director y Mejor Montaje en los César. También participó ese año en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla. El enlace a su entrada en este blog es:

https://sevillacinefila.com/2016/11/’07/seff-016-toma-7-seccion-oficial-solo-en-el-fin-del-mundo-las-palabras-para-decirlo/

Esta que nos ocupa, una de las ofertas que inauguraron la rentrée postpandemia del Cine Avenida, es una producción canadiense, fechada en 2019, escrita, producida e interpretada por él mismo, junto a un reparto en el que reseñar nombres como su habitual Anne Dorval y Gabriel D’Almeida Freitas, quienes le dan la réplica en el relato. Dotada de una factura impecable, está muy bien fotografiada por André Turpin. Tiene, además, una excelente banda sonora – en la que suenan temas conocidos – que firma Jean-Michel Blais.

La historia sigue a dos amigos de la infancia, en la treintena, de diferentes estatus y extracciones sociales pero muy unidos, – que forman parte, a su vez,  de un grupo aparentemente muy cohesionado de varones – que se ven abocados a besarse en un corto. Esto provocará un cataclismo en sus vidas porque les harán replantearse sus preferencias sexuales y presentes vínculos.

La premisa inicial, y eje conductor del relato, no por conocida es menos atractiva y, de hecho, cuenta con una hermosa escena entre ambos protagonistas en la que el deseo mutuo se funde con la ternura en un momento propicio para la mutua desinhibición. El resto, lamentablemente, es vacío. No le interesa ni el ritmo, ni la lógica de la escritura, ni la coherencia interna, ni la evolución de la historia, ni el retrato de personajes, ni su desarrollo e interacciones mutuas, más que en un sentido tan epidérmico como superficial.

Y sí, en cambio, el impacto visual, el golpe de efecto, la pedantería, la gratuidad y la altisonancia pretenciosas en una puesta en escena tan chillona y excesiva como banal. Misógina hasta la naúsea, otra marca de la casa, su visión de los personajes, mínimos, femeninos es bastante lamentable y su odio a la figura materna – representada tan esquemática como tendenciosamente – sigue siendo proverbial. Nada tiene razón de ser más que la exhibición de unas señas de identidad fílmicas tan narcisistas como deficientes.

Una verdadera pena porque contaba con un material narrativo lleno de sugerencias si el tratamiento hubiese sido complejo y riguroso en los aspectos privados, sociales y generacionales.

La pelota, en sus tejados.