Archivo mensual: agosto 2020

‘Tenet’: El tiempo en sus manos

 

El Señor de los planos y de las tomas imposibles por tierra, mar y aire. El Cineasta de diabólico poderío visual. El Ciudadano que buceó en los recovecos de la memoria, revirtiéndola: “Memento” (2000). El hombre de la doble nacionalidad, inglesa y estadounidense. El guionista, productor ejecutivo, camarógrafo, actor, director de fotografía, editor y realizador, cosecha del 70. El director de orquesta, que se rodea de un equipo técnico-artístico de primera clase, con unos presupuestos superiores, para convertir en oro para la crítica y para el público estas sus credenciales fílmicas…

…El ladrón de sueños que dobló a París sobre sí misma: ‘Origen’ (2010). El que imprimió elegancia e intensidad a los superhéroes. El Caballero que retrató a su sosias más oscuro: ‘El caballero oscuro’ (2012). El tipo que buscó un hogar en el cosmos para la humanidad: ‘Interstellar’ (2014). El sujeto que estilizó e imprimió poesía, sin que perdiera ni un ápice de su épica y de su tragedia, al drama bélico de ‘Dunkerque’ (2017). El individuo que nos transportó como nadie a todos esos lugares míticos, fantásticos, encantados, terribles y oníricos responde al nombre de Christopher Nolan.

Y presenta esta su última propuesta que nos ocupa, ‘Tenet’, un thriller de ciencia ficción- tanto como apocalíptico y de catástrofes por descontado que nada al uso – en el que esa palabra, el título de la película y una contraseña en sí misma, pero no la única, será una clave para que el protagonista salve al mundo de su extinción total. Lo hará mediante una peligrosa inmersión en el macrocosmos del espionaje internacional y en pinzas temporales.

O lo que es lo mismo, unos viajes en el tiempo, con su distorsión de las categorías de pasado, presente y futuro que incluso permiten simultanearlas como en un espejo invertido. En un retorno al ayer, para modificar las amenazas del hoy y del mañana, cuya posibilidad tiene en sus manos un villano despreciable mortalmente enfermo. En semejantes circunstancias, el personaje central tendrá aún tiempo para enamorarse, descubrir a sus amigos y enemigos y reiniciarse de nuevo.

Reiniciarse y comprender tanto como l@s espectadores-as. Alguien ha escrito sobre esta película singular que necesita dos visiones: una para sentirla y otra para entenderla. Sabemos que Nolan, este caballero oscuro, no lo pone nada fácil. Quien esto firma, que está aún en la primera fase pues la visionó ayer mismo, se limitó a dejarse llevar – críticamente, eso sí – por las imágenes, por su factura deslumbrante, por los jeroglíficos, algoritmos, recovecos y enigmas de un relato muy sofisticado y elegante – marca de la casa… – pero que le ha resultado tan estimulante como insatisfactorio.

Porque, a su entender, tiene una acción demasiado trepidante-  espectacular y grandiosa, es evidente – que no deja reposar la trama. Que no deja respirar y conocer a los personajes. Que los convierte en meras piezas de un mecanismo superior y críptico.

Porque no permite que las emociones que presuntamente sienten traspasen la pantalla. Porque su fascinación visual, que está ahí – esas gaviotas volando al revés, esas explosiones volatilizándose, esos coches, esos objetos, esas personas a la contra existiendo simultáneamente, ese final abierto… – no es tanta como la que poseen algunas de sus anteriores obras citadas. Porque las mujeres que la habitan – tan importantes siempre en cualquier historia – están una definida por clichés y la otra es una presencia se supone que clave, pero episódica…

Coproducción anglo-estadounidense, fechada este año, de 150 minutos de metraje. Escrita por su realizador. Fotografiada con eminencia por Hoyte van Hoytema. Su excelente banda sonora la firma Ludwig Göransson. Su puesta en escena la han hecho posible también más de un centenar de personas entre efectos especiales y dirección de arte.

Aunque, ya se ha reiterado, la acción, en el más amplio y complejo sentido del término, le gana la partida a los personajes, destacar la divertida aparición de Michael Caine, todo un guiño, y el desalmado que sí compone Kenneth Branagh, junto a la complicidad del tándem que forman John David Washington y Robert Pattison. Además del carisma, en toda su estatura de 1.90 metros, de Elizabeth Debicki.

Por todos sus valores citados, y con sus defectos y carencias para quien esto firma, una superproducción apabullante, fastuosa, inteligente y disfrutable que nadie debería perderse. Véanla.

 

‘Papicha, sueños de libertad’: La moda contestataria

Tercera entrega de las reseñas de las películas vistas el fin de semana pasado por quien esto firma. Tercera mirada de mujer. En este caso, la del estreno en el largometraje de la guionista, documentalista y cineasta franco-argelina, nacida en Moscú, Monia Meddour, cosecha del 78.

Fechada en 2019, esta coproducción entre Argelia, Francia, Bélgica y Qatar, de 106 minutos de metraje, está escrita por su realizadora y Fadette Drouard. Su notable fotografía la firma Léo Léfevre y su banda sonora, pródiga en estimulantes temas y canciones populares, Rob.

En su reparto, destacar la revelación de su protagonista, premiada y reconocida, la carismática Lyna Khoudri. Entre sus galardones destacan los César a la Mejor Ópera Prima y Actriz Revelación y los de Mejor Nuevo Director y Premio del Público en la Seminci vallisoletana. Fuente: FilmAffinity.

Ambientada en la Argelia de los años 90 e “inspirada libremente en hechos reales”, sigue a una joven universitaria de 18 años, apasionada de la moda, que vende sus creaciones a otras contemporáneas.

Alojada en una residencia para chicas, desafía las normas y disfruta clandestinamente con sus amigas de discotecas, fiestas y romances mientras prepara un desfile. Pero la radicalización de la política de su país, y el fundamentalismo, furiosamente misógino, en auge, les harán pagar a todas un alto precio por permitirse estas “libertades” y la golpearán, especialmente a ella, en lo más íntimo.

Estamos ante una película hermosa, magnética, vibrante y trágica. Estamos ante una película rodada con nervio, con tensión, con emoción, con rabia y con pasión. Estamos ante un relato que utiliza sabiamente la moda, que en otras culturas resulta una servidumbre, como una contestación política, como un acto de libertad feminista, ante el progresivo avance de un oscurantismo religioso que odia a las mujeres y a sus cuerpos, que pretende ocultos y a sus dueñas, enclaustradas.

En ella este avance de las tinieblas religiosas es mostrado tan progresiva como brutalmente. Desde carteles preconizando el hiyab, hasta amenazas y prohibiciones en principio veladas y luego devastadoras en su violencia asesina. Desde chicos en principio con mentes abiertas hasta que revelan el machista agresivo que llevan dentro. Desde unas mujeres integristas amenazando a quienes pretenden vivir y vestir como les plazca. En algunos casos, so pena de ejecuciones sumarísimas. Desde tiendas con telas y abalorios llenos de color hasta la ausencia de adornos y las indumentarias oscuras. Desde…

Si esta firmante tiene que hacerle un reproche, tras destacar todos sus valores, es su apresuramiento. Tan visual y llena de energía, que a veces, especialmente en su tramo final, su guión tiene agujeros y los golpes de efecto priman sobre la coherencia de la historia. Hay cabos sueltos que no deberían estarlo y, al entender de quien esto suscribe, un exceso de primeros planos en bucle que acaban fatigando y dispersando la trama.

Pero desde luego que hay que verla. Háganlo más pronto que tarde.

 

 

 

 

‘Un amigo extraordinario’: En el buen sentido de la palabra, bueno

Por segundo día consecutivo, el viernes fue el primero, acudió ayer esta firmante al local de referencia de la cinefilia sevillana, el Avenida. Por segundo día consecutivo, desafiando sus miedos, neuras e hipocondrias, se enfrentó como espectadora a su segunda mirada de mujer. Tras Iciar Bollaín, Marielle Heller. Dos películas valiosas y más que interesantes, pero radicalmente distintas en temática, factura, estilo, tratamiento y enfoque.

Pongamos esta que nos ocupa en contexto: Como en el caso de su estupendo y anterior título, ‘¿Podrás perdonarme algún día?’ – cuya reseña la tienen en este blog y que debatimos en la añorada tertulia de cine Luis Casal Pereyra – la escritora, guionista, actriz y cineasta estadounidense ya mencionada Marielle Heller, cosecha del 79, parte de hechos y personajes reales. En la primera, del libro autobiográfico de Lee Israel, o Leonora Carol Israel, biógrafa y escritora.

En la segunda, esta que analizamos aquí, se adapta un articulo de uno de los protagonistas, Lloyd Vogel en esta ficción, trasunto del periodista Tom Junod, cosecha del 58, que solía hacer perfiles muy críticos. Con la excepción de este, publicado en el Esquire, fechado en 1998, titulado ‘Puedes llamarle… Héroe?”  donde trazaba una larga semblanza de su crucial encuentro con el otro protagonista, Fred Rogers, que dio lugar a una larga amistad y cambió radicalmente sus esquemas de por vida.

Fred Rogers (1928-2003) músico, guionista, marionetista y presentador fue el artífice de un programa infantil llamado ‘El vecindario de Mr. Rogers’ – de hecho, el título original de este filme en ‘Un día maravilloso en el vecindario’ – en antena desde 1968 hasta 2001. Hombre de sólidas convicciones religiosas, fue nombrado ministro prebisteriano en 1962.

En este espacio intentó siempre promover el desarrollo y bienestar emocional de la infancia, no eludiendo ningún tema por espinoso que pudiera parecer. En un escenario con maquetas entraba en “casa” (el plató), despojándose de su chaqueta y zapatos para vestir una rebeca roja y zapatillas, icónicas señas de identidad. Utilizaba temas musicales y a sus queridas marionetas.

La realizadora ha tenido el talento suficiente, la extremada delicadeza, la sutil inteligencia, el sentido del humor, la combinación de drama y comedia, además de una puesta en escena absolutamente hermosa, elegante y estilizada que mezcla ficción y realidad, plató y escenarios reales, maquetas y paisajes urbanos, para convertir el encuentro de estos dos hombres tan diferentes en un emotivo canto a la bondad en el buen sentido, en el mejor sentido de tal palabra.

Uno, cínico, descreído, padre y marido ausente, con una visión demoledora de la realidad y de la fauna humana de su entorno. Un escéptico y roto a su pesar. Un hombre herido en su infancia por un padre al que lleva muchos años sin ver y cuyo abandono de su familia, con su madre mortalmente enferma, no puede perdonar y que vuelve a su vida…

El otro, tan optimista como su programa, tan lleno de luz y perdón porque es capaz de gestionar sus emociones más oscuras. Transgresor y rompedor de esquemas, nunca paternalista y habitado por la empatía y la compasión -“nunca me comería a nadie que haya tenido madre” le declara a su entrevistador al que convierte en entrevistado. Un hombre que ama a l@s niñ@s por como son y no por como serán, que reclama ponerse en el duro lugar de la infancia. Un progenitor que fue capaz de acercarse a sus hijos, cuando más lejos estaban…

Este encuentro, este relato fílmico, escribíamos, no es moralista, ni blandengue, ni azucarado, ni meloso, ni posee tentaciones de proselitismo religioso o de autoayuda al uso. Es un encuentro de dos personalidades opuestas del que ambos se enriquecen, del que ambos salen mejores. Y hay que hilar muy fino para conseguirlo.

Producción norteamericana, de 108 minutos de metraje, fechada en 2019. Su guión adaptado lo escriben Micah Fitzerman-Blue y Noah Harpster. Su espléndida fotografía la firma Jody Lee Lipes y su excelente banda sonora, con temas y números musicales, Nate Heller. Destacar el extraordinario tándem interpretativo de unos enormes Tom Hanks y Matthew Rhys, a quienes todos los reconocimientos les son debidos. Pero sería injusto no mencionar a Chris Cooper o a Susan Kelechi Watson, entre un reparto admirable.

Abran sus mentes y véanla.

‘La boda de Rosa’: Sí (me) quiero

 

Rosa es madre, hija, hermana, abuela, tía, amiga, cuñada, ama de casa y  trabajadora a tiempo completo, entre un largo etcétera. Rosa no vive, ni alienta, más que para satisfacer las necesidades de l@s demás. Quienes la rodean jamás se han planteado otra cosa que contar con ella incondicionalmente.

En su entorno familiar, laboral o amistoso ni siquiera valoran esta su disponibilidad absoluta, esta su generosidad sin límites. Ella nunca  (les) niega nada. Ell@s nunca le preguntan si puede, si quiere o si tiene otros planes. Sencillamente dan por hecho que siempre estará ahí. Hasta que…

…Un día, tras una carrera de fondo – real y metafórica, magnífico arranque – tras el maratón sin freno por y para las demandas ajenas que es su vida, decide pararse; decide marcharse; decide dejarlo todo; decide dejarles “en la estacada”; decide volver la vista hacia sí misma y sus propios deseos enterrados bajo la aplastante cotidianidad de su ser para ell@s.

Y decide que ese nuevo rumbo de su vida, a punto de cumplir los 46, solo puede escenificarse, o celebrarse, con una boda. Una boda singular consigo misma, íntima y personal, pero en la que quiere estar acompañada de sus personas más próximas y queridas, aquellas a quienes siempre ha dedicado su tiempo y sus afanes. Pero..

Iciar Bollaín, actriz, guionista y directora de la cosecha del 67, vuelve aquí aparentemente por sus fueros más intimistas, los de su debut en ‘Hola, ¿estás sola?’ (1995) frente a los que los que le siguieron más comprometidos política y socialmente.

Aunque es solo, se reitera, en apariencia porque esta también es una película política, de afirmación de una mujer – como tantas otras invisibles y serviciales, pilares de l@s suy@s – que decide, por fin, cuidarse, respetarse, quererse, escucharse, liberarse y atenderse a sí misma, por encima de todo lo, y l@s, demás. Una propuesta revolucionaria.

Una propuesta entre el drama y la comedia, tan redonda como compleja. Una propuesta coral habitada por la inteligencia, la frescura, la credibilidad, la emoción y el sentido del humor. Una propuesta mediterránea con el sabor, los colores y el olor de la comunidad valenciana donde se sitúa.

Una propuesta que elude sabiamente el costumbrismo y la sal gorda. Una propuesta estimulante, valiosa y reconfortante. Una propuesta que retrata y mima a sus personajes mirándoles de frente y sin concesiones. Una propuesta nada autocomplaciente, que no elude dificultades, ni aristas críticas, pero que transmite esperanza y amor a la vida.

Escrita por la propia realizadora y Alicia Luna, un excelente tándem, un excelente guión. Muy bien fotografiada, captando la luz única pero también las sombras, por Sergi Gallardo y Beatriz Sastre. Con una estupenda banda sonora, llena de matices, que firma Vanessa Garde. Y con un reparto entregado, lleno de talento, en el que resalta una Candela Peña eminente, en estado de gracia, a quien todos los reconocimientos le son debidos. Pero también Nathalie Poza, su vis cómica es irresistible, Sergi López, Ramón Barea y el descubrimiento de Paula Usero.

Quiéranse y véanla.

En cartelera: Tres miradas de mujer

 

Este viernes, primero de los dos que le quedan a agosto, nos trae el regalo, en su oferta de estrenos, de tres miradas fílmicas de mujer. Son a saber, las comentaremos por este orden: una estadounidense, una australiana y una española. Las tres pueden verse en el local de referencia de la cinefilia sevillana y las dos primeras en sus versiones originales subtituladas.

La primera es ‘Un amigo extraordinario’, de la actriz, escritora, guionista y realizadora Marielle Heller. Que aborda aquí también la historia real de un personaje real como lo hizo en su excelente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, que debatimos el 6 de marzo del año pasado en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra y cuyo enlace a su crítica en el blog es:

https://sevillacinefila.com/2019/03/03/podras-perdonarme-algun-dia-la-falsificacion-creadora/

Y el de la sesión donde la comentamos es:

https://sevillacinefila.com/2019/03/06/tertulia-de-cine-luis-casal-pereyra-en-casa-del-libro-viapol-temporada-7-nadine-marielle-y-montse/

Se da la circunstancia de que ‘Un amigo extraordinario’ fue elegida asimismo para debatir en la tertulia esta pasada primavera pero… su estreno se retrasó y llegó la pandemia arrasando con todo. También con esta nuestra muy añorada actividad.

En ella, un periodista recibe el encargo de afrontar la figura y personalidad de un carismático guionista, productor y presentador de un programa de televisión infantil. Aunque su acercamiento a él es muy crítico, por las fuertes convicciones religiosas del personaje, se ve cautivado por sus carisma y bondad.

Precedida de numerosos reconocimientos y candidaturas a los premios más importantes, sus referencias son excelentes y ponen especialmente el acento en la inteligencia de la directora al eludir la apología del protagonista y el sentimentalismo blando al que podía abocar la historia. Además de su sólido guión y un duelo interpretativo de primer orden entre Tom Hanks y Matthew Rhys. De visión obligada.

La segunda es ‘El glorioso caos de la vida’, ópera prima de la directora de cortos, series de televisión y cineasta Shannon Murphy. En ella se nos describe el imposible romance entre una adolescente enferma terminal y un joven maleante, para desesperación de la familia de ella que, pese a todo, acaba por considerar esta relación como una fuente de estímulo y de vida.

Entre el drama y el indie, ha interesado bastante en general, por eludir los aspectos más lacrimógenos de la historia con algunas reservas que le achacan cierta factura y tratamiento telefílmico. Pero desde luego que hay que verla.

Y la tercera es ‘La boda de Rosa’, de Iciar Bollaín. La historia sigue a una mujer de 45 años que ha pasado su vida entera al servicio de l@s demás y sin saber decir que no a cualquier demanda tanto familiar como laboral. Hasta que un día, harta de todo, decide vivir de acuerdo consigo misma y con sus propios deseos e intereses tomando una insólita decisión…

Sus referencias críticas son muy buenas y han hecho constar también la sorpresa por el giro más intimista aquí de Bollaín, frente al compromiso social de la mayor parte de su filmografía. Aunque tampoco esté ausente en esta comedia que, tras algún titubeo inicial de acuerdo con lo leído por esta firmante, alza el vuelo. Con aplausos unánimes para su protagonista Candela Peña junto a Nathalie Poza y Sergi López. Está clarísimo que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. Vayan al cine.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 19. ‘Beforeigners’ (Los visitantes): Líneas temporales

 

Hagan un ejercicio de imaginación y sitúense al borde del océano Artico, en la parte que baña a Oslo, donde un@s jóvenes del presente siglo beben y se divierten hasta que, para su consternación, la oscura noche – al pie de la misma orilla donde se encuentran – se ilumina con potentes fogonazos y seres extraños de otro tiempo comienzan a surgir de las aguas. Mientras, un policía, ajeno a tal acontecimiento, parte para su trabajo dejando en casa a sus mujer e hija.

Años más tarde, la capital noruega ha acogido a tales visitantes que proceden de tres épocas bien diferentes: la Edad de Piedra, la vikinga y el final del XIX. El país escandinavo les acepta y asume tantos los ghettos, dentro de las normas de convivencia, como a quienes desean integrarse en una sociedad contemporánea y avanzada aún sin perder sus raíces y señas de identidad. Pero también a aquell@s que sienten que han nacido en el siglo equivocado, llamad@s transtemporales, y se unen a grupos de su elección.

El agente, al que aludíamos anteriormente, está solo y separado, pues su mujer se ha unido a un caballero decimonónico algo impertinente, y él cultiva una peligrosa adicción a ciertas gotas oculares que le vende un joven camello prehistórico. Tiene como compañera a la primera guerrera del siglo XI graduada en su Escuela.

Una joven mujer fuerte, singular y solidaria – que se maneja bien con la modernidad pero no renuncia a lealtades, festejos, diversiones y amistades inquebrantables de su tiempo – con la que intenta resolver un caso de asesinato de una visitante. Al que luego, aparentemente conectado con este, se une otro de un rico y poderoso inmigrante.

De tan fascinantes premisas parte esta serie, la primera de su país que puede, y debe, verse en HBO. Fechada en 2019, su primera temporada, esta que nos ocupa, consta de seis capítulos de 45 minutos de duración. Creada, escrita y realizada por Anne Bjornstad y Eilif Skovdin, junto a Jens Lien. Entre su estupendo y sólido reparto, destacamos a sus excelentes protagonistas Nicolai Cleve Broch y Krista Kosonen. Pero también a Augusta Eva Erlendsdottir o Stig Henrik Hoff, entre un largo etcétera. Fuente: FilmAffinity.

Sugerente y estimulante mezcla de ciencia ficción, thriller, drama y viajes en el tiempo, es también una mirada sensible, irónica, crítica, dramática y divertida a una inmigración singular. A una sociedad cuya apertura y amplitud de miras no excluye la cronofobia, como alguien la ha calificado brillantemente. A unas gentes que fueron, y que siguen siendo, partes de dos mundos tan radicalmente distintos.

A filiaciones y orígenes que se descubren que no son lo que parecen. A corrupciones institucionales. A falsos culpables y falsos inocentes. Al esfuerzo de comprensión y comunicación en una multiculturalidad, o la convivencia entre unas líneas temporales tan potencialmente explosivas. A gente antisistema y antitecnologías. A…

Con personajes complejos y brillantes que nunca son de una sola pieza. A la animalista que esto firma, sin embargo,  le sobran las especies no humanas que aparecen para crear ambiente, aunque no hayan sido maltratadas.

Pero, desde luego, que hay que verla a la espera de su segunda temporada. HÁGANLO.

The way back: Aflicción

Un hombre, una ex figura de baloncesto, con trofeos en su haber, malvive con un trabajo que no le interesa y bebe como si no hubiera un mañana. Entregado al alcohol, en su nevera apenas si caben más que botellas cuyo contenido, disimulado a modo de termo, lleva consigo a todas partes. Sus noches no tienen más destino que un bar cutre after hours en el que un amigo de su padre le acompaña a casa, ambos perjudicados y sin apenas tenerse en pie.

Esta historia comienza un Día de Acción de Gracias y nuestro protagonista – un enorme Ben Affleck, que debería ser candidato a todos los premios – se ve obligado a rendir la inevitable visita familiar, a instancias de su hermana que ahora vive con su madre e hijos, a la que él suele tratar con aspereza. Como a su ex, ambas mujeres sensibles e íntegras, que se interesan por su estado, salud y bienestar.

Así que este ciudadano, la causa de cuya profunda aflicción y deterioro vital conoceremos luego, es sorprendido con la propuesta de entrenar a un equipo de alumnos de su disciplina deportiva del instituto católico que fue testigo de su gloria. Un equipo perdedor, desastroso y con componentes bajitos, por si todo ello no fuera poco. Tras dudarlo mucho, acepta y…

Bien. Pues aunque lo parezca, esta no es, aún siéndolo también, una historia de redención al uso. Aunque lo parezca, esta no es, aún siéndolo también, una historia de jugadores motivados por un técnico muy particular. Aunque lo parezca esta no es, aún siéndolo también, la crónica de algunas inesperadas gestas triunfales. Aunque lo parezca este no es, aún siéndolo también, el drama de un hombre roto que finalmente consigue recomponerse.

Porque no hace concesiones autocomplacientes y elude cualquier cliché. Porque filma con intensidad y brío, con una puesta en escena tan vibrante como desesperada, el juego de la cancha y el de la existencia. Porque está habitada por personajes reales, atormentados y complejos. Porque se beneficia de unas factura y guión impecables. Porque aunque su protagonismo sea masculino plural, hay dos mujeres claves – a las que ya se ha aludido anteriormente – en la trama.

Porque es sobria, potente, no juega con la tragedia y por ello resulta más intensamente emotiva. Porque describe muy bien el duelo y la autodestrucción. Porque sabe que ese camino de vuelta, al que alude el título, no es una línea recta. Porque siendo tan oscura guarda un resquicio para la esperanza…

Producción estadounidense de 108 minutos de metraje, fechada en este mismo año. Dirigida y escrita, junto a Brad Ingelsby, por el productor, guionista, actor, dramaturgo y realizador Gavin O’Connor, cosecha del 63. Su excelente fotografía la firma nuestro compatriota Eduard Grau y su modélica y sutil banda sonora, Rob Simonsen. Su reparto es espléndido, hasta en l@s más secundari@s, pues los caracteres están muy cuidados.

Que no se les escape. Es un consejo.

 

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 18. ‘Wanted’. Temporada 1: Lola y Chelsea

La una, Lola, es una proletaria en la cincuentena, soltera con un hijo ausente a punto de embarcarse a un país lejano. Trabaja como cajera de un supermercado, siendo indómita y nada proclive a servilismos con la clientela más desconsiderada. Incluso teniendo a un jefecillo con ínfulas, que decide darle “vacaciones”.

La otra, Chelsea, es contable de una gran empresa que la investiga como sospechosa de un desfalco. Con un padre rico, de cuyo dinero no se sustenta, y un novio friki más interesado en el universo del comíc que en ella. Refinada, impecable e insegura, aunque curiosa y comunicativa, su estilo es el de una pija más bien clásica y cumplirá 29 años en el transcurso de la acción.

Estas dos mujeres, sin aparentemente nada en común: ni en la extracción social, ni en la educación, ni en sus raíces familiares, ni en su pasado, ni en su presente… aún no saben que tienen un largo futuro juntas. Coinciden ambas en la parada de un autobús en horario nocturno, aunque no han entablado ninguna conversación y el Día D un destino caprichoso quiere que sean testigos de un asesinato…

…Que sean secuestradas e  introducidas en un maletero; que, tras unas arriesgadas casualidades y rápidos reflejos, se encuentren con un coche a su disposición que, para su sorpresa, contiene un botín, en metálico y especies, que codician narcotraficantes y policías corruptos juntos y por separado. Que resulten sospechosas, que estén en los medios y que sean perseguidas por unos y otros, incluyendo a decentes servidores de la ley.

Que se vean obligadas a huir de tales peligrosos enemigos, incluyendo a un matón a sueldo, y a compartir un tiempo y un espacio en los que chocar, descubrirse, conocerse, comunicarse, comprenderse, salvarse la vida mutuamente y crear sólidos lazos de amistad y afecto mientras la normalidad que conocían se desmorona a su paso.

Esta producción australiana, cuya fecha de inicio es 2016, puede, y debe, verse en Netflix. Tiene, hasta el momento, tres temporadas compuestas de seis episodios cada una, de aproximadamente una hora de metraje. Creada y escrita – junto a Richard Bell, John Ridley, Timothy Hobart, Kirsty Fisher, Paddy Macrae y Sarah Smith – por la actriz que da vida a Lola, Rebecca Gibney. Su excelente fotografía la firman John Stokes y Simon Raby y su estupenda banda sonora, con temas musicales countries incluidos, Michael Yezerski. Fuente: FilmAffinity.

Entre el thriller, el drama, la acción, el policíaco y la road movie, con algún toque de western contemporáneo, en imponentes paisajes, de una hermosura que quita el aliento junto a otros desolados, se articula una serie que, teniendo unos referentes tan conocidos y arquetípicos, jamás cae en el cliché, ni en los lugares comunes. Porque está habitada por la sorpresa, el ritmo apabullante, la vitalidad, la crudeza, el ingenio y el humor.

Porque la protagonizan dos mujeres a parte entera, con sus personalidades tan diferentes y complejas, con sus propios recursos, dueñas del relato y de sus destinos aunque sea a la contra en una sociedad cuyas reglas les son hostiles. Dos mujeres leales a sí mismas y solidarias. Encarnadas por dos actrices en estado de gracia, la citada Rebecca Gibney y la arrolladora Geraldine Hakewill. Porque la ficción, estas ficciones, ganan cuando ellas están al frente. O lo que es lo mismo, con, y gracias a, ellas son mejores.

Ni se les ocurra perdérsela.