‘Papicha, sueños de libertad’: La moda contestataria

Tercera entrega de las reseñas de las películas vistas el fin de semana pasado por quien esto firma. Tercera mirada de mujer. En este caso, la del estreno en el largometraje de la guionista, documentalista y cineasta franco-argelina, nacida en Moscú, Monia Meddour, cosecha del 78.

Fechada en 2019, esta coproducción entre Argelia, Francia, Bélgica y Qatar, de 106 minutos de metraje, está escrita por su realizadora y Fadette Drouard. Su notable fotografía la firma Léo Léfevre y su banda sonora, pródiga en estimulantes temas y canciones populares, Rob.

En su reparto, destacar la revelación de su protagonista, premiada y reconocida, la carismática Lyna Khoudri. Entre sus galardones destacan los César a la Mejor Ópera Prima y Actriz Revelación y los de Mejor Nuevo Director y Premio del Público en la Seminci vallisoletana. Fuente: FilmAffinity.

Ambientada en la Argelia de los años 90 e “inspirada libremente en hechos reales”, sigue a una joven universitaria de 18 años, apasionada de la moda, que vende sus creaciones a otras contemporáneas.

Alojada en una residencia para chicas, desafía las normas y disfruta clandestinamente con sus amigas de discotecas, fiestas y romances mientras prepara un desfile. Pero la radicalización de la política de su país, y el fundamentalismo, furiosamente misógino, en auge, les harán pagar a todas un alto precio por permitirse estas “libertades” y la golpearán, especialmente a ella, en lo más íntimo.

Estamos ante una película hermosa, magnética, vibrante y trágica. Estamos ante una película rodada con nervio, con tensión, con emoción, con rabia y con pasión. Estamos ante un relato que utiliza sabiamente la moda, que en otras culturas resulta una servidumbre, como una contestación política, como un acto de libertad feminista, ante el progresivo avance de un oscurantismo religioso que odia a las mujeres y a sus cuerpos, que pretende ocultos y a sus dueñas, enclaustradas.

En ella este avance de las tinieblas religiosas es mostrado tan progresiva como brutalmente. Desde carteles preconizando el hiyab, hasta amenazas y prohibiciones en principio veladas y luego devastadoras en su violencia asesina. Desde chicos en principio con mentes abiertas hasta que revelan el machista agresivo que llevan dentro. Desde unas mujeres integristas amenazando a quienes pretenden vivir y vestir como les plazca. En algunos casos, so pena de ejecuciones sumarísimas. Desde tiendas con telas y abalorios llenos de color hasta la ausencia de adornos y las indumentarias oscuras. Desde…

Si esta firmante tiene que hacerle un reproche, tras destacar todos sus valores, es su apresuramiento. Tan visual y llena de energía, que a veces, especialmente en su tramo final, su guión tiene agujeros y los golpes de efecto priman sobre la coherencia de la historia. Hay cabos sueltos que no deberían estarlo y, al entender de quien esto suscribe, un exceso de primeros planos en bucle que acaban fatigando y dispersando la trama.

Pero desde luego que hay que verla. Háganlo más pronto que tarde.

 

 

 

 

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