Cine en plataformas. Toma 3. Filmin, ‘The Asisttant’: Anunciando el Me Too…

La oscura madrugada se cierne sobre la ciudad invernal cuando una joven muy abrigada sale de una casa en una calle vacía, presumiblemente la suya, que no volverá a ser mostrada. La recoge un chófer, ella porta unas pesadas carpetas que deja en el asiento trasero a su lado, y se internan por el lado más brillante de la Nueva York insomne, con el Chrysler al fondo, que tampoco volverá a ser mostrado. No hablan durante el trayecto, ella aún parece somnolienta.

La deja en un edificio de oficinas en el que, de momento, es la única habitante. Al llegar a su piso, grande, espacioso, luminoso, lleno de cubículos que esperan a sus dueñ@s, va encendiendo luces y preparándolo todo. Hace café, limpia los platos y vasos, se prepara uno en el office, revisa documentos, pone en marcha las máquinas, ordenadores, fotocopiadoras… deja una bandeja en el despacho del jefe, organiza su agenda y vuelve a su sitio mientras el espacio va siendo ocupado por la plantilla.

A su lado se sientan dos varones – compañeros por llamarles de alguna manera – que, teniendo el mismo puesto que ella, – asistentes en una productora audiovisual de la industria del entretenimiento, algo que se deduce aunque no se comente directamente – no se ven obligados a cumplimentar las tareas domésticas antes citadas.

Ni tampoco a hablar con la mujer del jefe, cuando le pide explicaciones que su marido no le da. Ni a distraer o coger en brazos a l@s niñ@s de alguna visita. Ni a encargar la comida, ni a repartirla a todo el mundo, igualmente con las bebidas y a recoger los restos después, aunque sí protesten porque no era el sandwich que querían. Ni a ser la primera en llegar y la última en irse. Ni a carecer de vida privada. Ellos sí parecen relajados y se permiten bromear e incluso a curiosear por detrás los correos que la chica escribe. Además uno de ellos cuando quiere decirle algo, le tira un papel a la cabeza…

Sabremos muy sutilmente, así como de paso, que se llama Jane. Sabremos muy sutilmente, así como de paso, que es una brillante y prometedora graduada universitaria, que había creído estar en el mejor lugar para cumplir su sueño de ser productora de cine. Se nos muestra, también muy sutilmente, su progresivo disgusto, su progresivo desaliento y su progresivo hartazgo respecto a la humillante posición que ocupa. Algo que trata de ocultarles a sus madre y padre, sus únicos vínculos, cuando les llama y les permite engañarse con el hecho de la suerte que tiene por semejante empleo.

Se nos muestra, todo y siempre muy sutilmente, su intensa preocupación por una chica muy joven – nueva conquista de su superior, un indeseable depredador, apenas entrevisto – a la que acompaña a un hotel de lujo y que, sin formación, ni experiencia, va a trabajar allí. Se nos muestra, en una escena de un brutal cinismo, cuando lo comunica a Recursos Humanos y tiene que soportar la vomitiva reacción de su responsable que supuestamente está ahí para ayudar a l@s trabajadores-as. Y las consecuencias que le generará en el trabajo lo que tendria que haber sido una conversación privada.

La directora, guionista, editora y documentalista australiana Kitty Green, cosecha del 84, escribe, produce y filma, debutando en la ficción, esta producción estadounidense, fechada en 2019, de 81 minutos de metraje, que puede, y debe, verse, como reza el epígrafe de esta entrada, en Filmin. Muy bien fotografiada por Michel Latham y con una música que apenas si se hace notar firmada por Tamar-Kali Brown. E interpretada por una eminente, prodigiosa y excelsa Julia Garner (Ozark, Maniac…). Obtuvo numerosos reconocimientos y nominaciones, cosechando además las mejores críticas.

Una mirada de mujer la suya que describe, en una puesta en escena minimalista y por momentos claustrofóbica, el sexismo flagrante con el que son tratadas las trabajadoras de esta industria en el ejercicio de sus funciones. Desde los insoportables micromachismos cotidianos, algunos de los cuales se han descrito, hasta los acosos y vejaciones de toda clase que deben sufrir. Todo ello implícito pero intensamente sentido y transmitido. Aunque la protagonista no es víctima directa – “No eres su tipo” – sí lo es, y lo sufre, indirectamente. Pero debe, para sobrevivir, conservar el empleo…

Benditas quienes, cuando las circunstancias lo hicieron posible, denunciaron estos abusos, acosos y violaciones que continúan estando el propio Weinstein en prisión. Bendito Me Too. Gracias a la realizadora por documentar el estado de cosas, tolerado y asumido como aberrante normalidad, que precedieron a este movimiento. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

No se la pierdan bajo ningún concepto.

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