Archivo diario: julio 5, 2021

‘La vida de los demás’: Crímenes de Estado

Gregorio Belinchón escribió el pasado 24 de junio en un excelente artículo de El País que: “Desde el 2010 la vida del cineasta iraní Mohammad Rasoulof (Shiraz, 48 años) depende de las notificaciones que le llegan al móvil: en algún momento la justicia persa hará efectivo su ingreso en prisión… Recoge las declaraciones al respecto del protagonista: “Espero la resolución de dos sentencias pendientes, una de 2010 y otra de 2017, ambas suponen mi entrada en la cárcel”

También se documenta en dicho escrito que la referente al primer año citado fue por rodar sin permiso y la del segundo por firmar una declaración, con otros 17 colegas, sobre las relaciónes internacionales de su país. Pese a sus premios tan prestigiosos – sobre los que se volverá después -, y pese a haber estado en prisión, volvió a Irán donde le fue retirado el pasaporte y tiene prohibido rodar.

Así que esta película prohibida es la más díficil de las que ha filmado hasta la fecha. Sigue registrando el texto citado: “Dividió la historia en cuatro capítulos, de 33 a 43 minutos de duración, y los presentó a la censura como si fueran cortometrajes sin relación entre sí y firmados por hombres de paja. Así lo comenta el realizador de nuevo: “Dirigí el rodaje de forma clandestina y para que no me reconocieran llevé un sombrero, gafas de sol y me dejé barba”

En este contexto represivo, fascista y oscurantista, con un “nuevo” gobierno que ha escorado si cabe aún más a la derecha, en el que much@s de sus colegas cineastas están siendo igualmente represaliad@s, encarcelad@s o arrestad@s en sus domicilios, vetad@s para ejercer su profesión y con la prohibición expresa de salir del país… ni siquiera para recoger importantes galardones internacionales. Incluso pese a las protestas y firmas de gentes de la industria y de organizaciones como Amnistía Internacional…

… En este contexto tan intolerable y tan forzosamente heroico se filmó la película que nos ocupa. Producción iraní de 150 minutos de metraje, fechada en 2020. Su guión se debe también a su propio director – con ocho títulos en su haber que se han hecho, especialmente ‘Un hombre íntegro’ (2017) acreedores de importantes premios como Mejor Película en Cannes. Su excelente fotografía la firma Ashkan Ashkani y su no menos ajustada banda sonora, Amir Molookpour.

En las cuatro historias de que consta, a modo de capítulos con nombres tales como ‘El mal no existe’ , ‘Ella dijo: puedes hacerlo’ o ‘Cumpleaños’, esta firmante lamenta no recordar el nombre del cuarto, gravita el tema de la pena de muerte. Es el hilo conductor, junto a una fuerte crítica a un Regimen totalitario y feroz que practica el crimen de Estado por las razones más nimias. Pero también a los de lesa humanidad, a los atentados contra los derechos humanos que suponen silenciar, coartar, señalar, impedir, obligar, reprimir las opiniones y los principios diferentes a los rígida y tiránicamente establecido. En muchos sentidos, es autobiográfica, o al menos refleja su angustiosa situación personal.

El primero es absolutamente magnífico y demoledor, tanto, tanto, tanto que perjudica, quizás injustamente o puede que no…, a los demás. Sigue a un hombre sencillo y amable: buen vecino, padre y esposo atento, cumplidor con sus obligaciones al que se nos es dado ver, junto a su familia a lo largo de un día normal, hasta que vuelve al trabajo de madrugada y acciona una palanca. Brutal sin paliativos la imagen con la que se cierra. No se desvelará, hay que verla.

El segundo, aún inferior, es también potente. Se centra en el terror de un joven que hace el servicio militar ante la atroz tesitura de tener que ser el ejecutor de un reo, muy a su pesar. Nos muestra con mucha fuerza e intensidad su indecible angustia pues es él o el prisionero. Ambos lo son. Pero no está todo perdido cuando, a instancias de su pareja, decide llevar a cabo un peligroso y osado plan. Funciona como un thriller y tiene un final vibrante y reivindicativo.

El tercero y el cuarto inciden igualmente en la objeción de conciencia o en la sumisión a las injustas órdenes establecidas. O en lo que es lo mismo, en el despotismo de reservar a los soldados, sí o sí, las obligaciones más oscuras y mortales. En el tercero, se lleva a cabo y el descubrimiento de que la víctima es un hombre sabio, solidario y querido en la comunidad resulta terrible para el protagonista y sus planes con la chica de la que está enamorado, aunque tal casualidad resulte algo forzada. En el cuarto, la rebeldía pertenece al pasado y se descubre a posteriori durante la visita, incitada por el progenitor, de una chica urbana y moderna a casa de su tío paterno y tía política a cuenta de un secreto que la hace inquietante, aunque también algo impostada.

Por cierto, la protagonista de este último relato es Baran Rasoulof, hija del director, que recogió en su nombre el Oso de Oro como Mejor Película con el que la distinguieron en Berlín. También obtuvo la Mención Especial del Jurado en la Seminci vallisoletana. Premios y reconocimientos que le son debidos.

Por sus muchos valores citados y pese a algunas de sus carencias señaladas, una película pertinente e imprescindible que nadie debería perderse.