A modo de recordatorio…

 

Mañana, miércoles, 5 de marzo, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre las películas, ‘Alabama Monroe’, de Félix van Groeningen, ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic y ‘Nebraska’, de Alexander Payne. Nuestro crítico invitado será el periodista, Ángel Pérez Guerra, todo un lujo.

Como siempre, os esperamos. Gracias.

Oscar 2014: Y tu mamá también…

El pequeño estudio, bajo el Estadio sevillista, es el único y cálido punto de luz, frente al frío y a la oscuridad exteriores, que va a albergarnos a cuatro hombres y dos mujeres, junto a Víctor Espinosa en cabina, durante casi siete horas, para dar cuenta de la noche más larga del año cinéfilo. Una noche tan mítica como denostada, pero que es casi inevitable registrar, sea en clave crítica o más ligera y frívola. L@s presentes somos Juan Antonio Pérez López, nuestro conductor, Antonio Sánchez Marrón, Carlos Jordán González, Jesús BenabatVioleta Lockhart y la abajo firmante.

Desde las 23.30 del domingo en que dio comienzo el programa, y hasta las 1 de la madrugada del lunes – con el preludio de la alfombra roja – abordamos un exhaustivo orden de la noche en el que mis muy cualificados y documentados compañeros y compañera habían estado trabajando casi dos semanas antes. Así, puntos como las sensaciones sobre l@s favorit@sl@s olvidad@s, la gala y detalles de producción, semblanza de Ellen DeGeneres, la supuesta veracidad de las cintas basadas en ‘hechos reales’, curiosidades, coste de la ceremonia, la citada alfombra, los mejores momentos de años pasados…

De todos estos apartados se fue dando cuenta en un inmejorable clima de humor, complicidad, buen entendimiento, respeto, contrastes de pareceres y de gustos que enriqueció, si cabe aún más, esta larga velada noctámbula. También hubo recuerdos para quienes ya no están y a fe que estos últimos meses no hemos ganado para disgustos. Unos cuantos nombres como muestra: Harold Ramis, Phillip Seymour Hoffman, Paul Walker, Shirley Temple, Esther Williams, Joan Fontaine, Eleanor Parker, Karen Black, Peter O´Toole… Por mencionar sólo a l@s anglosajones.

Y de entre l@s inexistententes, a ojos académicos, se mencionaron como grandes marginad@s en estas nominaciones a la maravillosa Emma Thompson de ‘Al encuentro de Mr. Banks’ y al propio Tom Hanks en la misma. Al memorable Joaquin Phoenix, de ‘Her’, a todo el equipo, película, director, reparto… de ‘Antes del anochecer’, Linklater, Hawke, Delpy, a Idris Elba y a su Mandela, a los Coen y su ‘A propósito de Llewyn Davis’, incluyendo a su excelente protagonista, Oscar Isaac, a la banda sonora de Hans Zimmer para ’12 años de esclavitud’, al tándem Gandolfini-Dreyfus, de ‘Sobran las palabras’, entre un largo etcétera.

Por supuesto, nuestra quiniela particular. Coincidimos en muchas y no tanto en otras, entre nuestros deseos y las previsiones. Entre tantos análisis, hipótesis, críticas, comentarios e informaciones llegó el momento alfombra roja y el de DeGeneres. Quien esto firma, va a ahorrarles la crónica al uso que ya está más que escrita.

Tan sólo que la gala resultó, momentazos pizza y selfie aparte, tediosa, previsible, sin ritmo, ni glamour, ni apenas gags. La conductora, con las citadas excepciones,  lamentablemente desaprovechada y casi invisible. Ni siquiera interactuaron entre sí quienes entregaban premios, les faltó guión. Para no hablar de la indigesta y disparatada mezcla bajo el epígrafe de ‘Héroes’, así en masculino, que unió a Ben-Hur con La Masa, entre otras demencias, nada menos. Para no hablar de las actuaciones musicales… corramos un tupido velo. Santa Judy Garland, que estás en los cielos, perdona esa versión del ‘Over the rainbow’, si es que puedes.

En cuanto a l@s premiad@s, unanimidad en ‘Gravity’ que mereció sus premios, dirección incluída. Y lamentar que, pese a ser la Mejor Película, ’12 años de esclavitud’ se fuera tan de vacío. La irresistible Cate Blanchett – por cierto, el mejor discurso de la noche, generosa con sus compañeras de nominación, con las mujeres en la industria, con su país, Australia. Tan maravillosa, elegante y ‘comme il faut’ como cabía esperar de ella – estaba más que cantada, como Lupita – la más emotiva. Matthew MacConaughey pergeñó un sermón entre New Age y egocéntrico un tanto bizarro, pero su abrazo a DiCaprio antes de subir al escenario fue de chapeau. Penita de Leo. Y el look de  Jesucristo Superstar de Jared Leto tampoco nos hizo olvidar al extraordinario y terrible patrón esclavista que compone Michael Fassbender.

Y ‘La gran belleza’, cuyo Oscar se aplaudió sin reservas, aunque quien esto firma sí las tiene con la cinta de Sorrentino. Deploramos que Esteban Crespo no pudiera ganar el del documental, pero ser candidato no es ninguna tontería. En fin, tantas sensaciones, tantas percepciones, alguna que otra emoción y la constatación de lo que honran a sus madres las estrellas de Hollywood. Al menos, en esta edición. Otro inesperado homenaje a uno de los hombres de la noche, Alfonso Cuarón, y a una estimable película de sus inicios como cineasta, ‘Y tu mamá también’. Para terminar, dejar constancia de la deuda de gratitud permanente de quien esto firma con el magnífico equipo de Generación Geek.

Oscars 2014: La noche sevillana

El magnífico equipo de Generación Geek  ha honrado a la titular de este blog, por tercer año consecutivo, con la invitación a formar parte de su exhaustivo, excelente y documentado programa sobre los Oscar que dará comienzo esta noche a partir de las 23. 30, en el 91.6 FM de Sevilla.

Desde las entrañas del Estadio del Sevilla Fútbol Club, en su emisora de radio, y con la inmejorable compañía de Juan Antonio Pérez López, Carlos Jordán González, Antonio Sánchez Marrón, Jesús Benabat y Violeta Lockhart, estaremos comentando y debatiendo en directo todas las incidencias de la noche en blanco más estimulante, incluso vista con mirada crítica, de la cinefilia universal. Y mucho, muchísimo más.

No se lo pueden perder. Avisad@s quedan. Feliz y glamouroso insomnio, cinéfil@s amig@s.

‘La gran estafa americana’: Pompas de jabón

Que una nadería como la cinta que nos ocupa – eso sí, cargada de pretenciosidad y pseudotranscendencia en cada plano – esté entre las favoritas para coronarse como la mejor película del año el próximo domingo en los Oscars. Que haya encandilado hasta la exasperación a la crítica de su país. Que la Academia hollywoodense haya obviado en su beneficio a cintas con más riesgo y calidad. Que tenga en su haber, 3 Globos de Oro, 3 Bafta, 4 Critic´s Choice y 10 nominaciones a las estatuillas más codiciadas, habla bien a las claras del stablishment cinematográfico norteamericano.

La dirige David O. Russell – Nueva York, cosecha del 58 – capaz de contrastes en sus relatos fílmicos como los que ejemplifican la estimable, ‘The fighter’  y la resultona, si bien tramposa y deshonesta, ‘El lado bueno de las cosas’. Pero… aunque ‘La gran estafa americana’ bebe de las fuentes de ambas, no alcanza la oscuridad de la primera ni la chispeante vitalidad de la segunda.

La historia se sitúa en los años setenta en la Gran Manzana y remite a un estafador, basado en un personaje real, y a su pareja, que se ven chantajeados y coaccionados para cooperar con peculiar agente del FBI, quien les introduce en la escena política y mafiosa de la época y de ese estado. Rodada con ciertos clichés estéticos y narrativos del cine de la década, pretende ser un combinado de comedia, drama y cine negro pero resulta, por el contrario, una mezcla desafortunada e indigesta de los susodichos géneros.

Quizás también una mezcla desafortunada e indigesta de ciertas señas de identidad de su realizador. Tales como su querencia por personajes desaforados, excéntricos, al límite, disfuncionales en los que, en el peor de los casos – como en el que nos ocupa – pesan más las caracterizaciones que su evolución. Los efectismos que los matices. Y paradójicamente, son tan esquemáticos como complicados, tan básicos como ininteligibles… Como la propia trama, que acusa desajustes de ritmo importantes en su desarrollo, enmarañándolo innecesariamente. De hecho, no pocas cintas estadounidenses, de similares características, son mucho más brillantes y entretenidas. Y también, más inteligentes.

En cuanto al lujoso reparto, tod@s nominad@s a los Premios Mayores que se entregan mañana, lo dicho en el párrafo anterior. Están sobreactuad@s. Así, Bradley Cooper. Desde luego, Jennifer Lawrence. Para no hablar de un Robert de Niro, espectro de sí mismo. Algo más matizado, Christian Bale y la mejor es Amy Adams. Pero en fin, la pelota está en su tejado y parece que se impone comprobar si coinciden o discrepan con lo expresado en estas líneas.

‘Her’: Al otro lado…

Del estadounidense Spike Jonze, cosecha del 69, cabe esperar cualquier cosa, excepto un relato fílmico trillado. Ya lo demostró con creces en ‘El ladrón de orquídeas’ y en ‘Cómo ser John Malkovich’. Y lo ratifica en esta su última propuesta cinematográfica – cuyo guión también firma, y que vemos lamentablemente doblada, con lo que la intervención de Scarlett Johansson se nos escatima – que viene precedida de, entre otros avales, 5 nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película y guión. La historia, futurista, sigue a un escritor de cartas por encargo, solitario y aún no repuesto de su fracaso conyugal, que accede a un sistema operativo, con una sugerentes voz e inteligencia artificial femenina con la que establecerá un vínculo inesperado.

La mirada de Jonze a un porvenir tan reconocible en nuestro presente – si exceptuamos los más sofisticados juguetes tecnológicos – es una mirada crítica, sí, pero también irónica, tierna, divertida, compasiva y conmovedora, con un estado de cosas en las que la virtualidad es más importante que la llamada realidad, o el cara a cara, en las relaciones interpersonales. Porque sean quienes sean, gentes o entidades, l@s que estén al otro lado parecen ser más importantes y nuestras interacciones con ell@s más placenteras y estimulantes que las otras.

Así es el caso de nuestro protagonista – un inmenso, lleno de matices, adorable Joaquin Phoenix, presente en casi cada plano del filme – cuya ausencia en la candidatura al Mejor Actor en los Oscar se le antoja, a quien esto firma, tanto una injusticia flagrante como un olvido imperdonable. Chapeau asimismo para Rooney Mara y para una maravillosa Amy Adams – y su enamoramiento de una partner, de una voz, de unas peculiaridades, las ‘de ella’, tan irresistibles como adecuadas a sus necesidades, tan gratificantes como convenientes. Pero…

El realizador filma con pasión, humor, lucidez y sutileza este romance desigual, pero al que transmite toda la verosimilitud. Indaga en la dificultad de las relaciones interpersonales. En la irónica soledad de un mundo tan conectado. En la tecnología como paradójica muralla frente al tú a tú, frente a la intimidad. En las criaturas humanas, tan vulnerables y a la defensiva, insertas en una gran urbe, con los omnipresentes rascacielos y con fascinantes avances a su servicio, pero que no saben qué hacer con sus vidas, ni con sus deseos, ni con sus afectos.

Unas criaturas imperfectas y conmovedoras tan cercanas a nosotr@s, inmers@s en redes, intimando con desconocid@s a quienes no hemos visto, ni puede que veamos nunca, pero a quienes nos sentimos más afines y cercan@s que a muchas de las personas de nuestro entorno. Jonze nos pone frente a un espejo. Contémplense, contémplenlo. Véanla.

Polanski versus von Trier: Perversiones…

Coinciden en nuestras carteleras dos películas de muy distinto signo, pero relacionadas ambas con las llamadas perversiones del erotismo. La psiquiatría clásica, la pionera en la sexología,  acuñó este término para «designar un comportamiento o un conjunto de prácticas que no se ajustaban a lo socialmente establecido como sexualidad normal en la época». Este término fue redefinido por Freud, pero despojándolo de sus connotaciones peyorativas. Son fuentes de la imprescindible página de consulta, Wikipedia.

Así que los dos realizadores europeos se ocupan de este presuntamente escabroso tema, bajo ópticas, puestas en escena, historias y enfoques muy contrapuestos. Las películas que las ejemplifican son, obviamente, ‘La Venus de las pieles’ y ‘Nymphomaniac. Volumen 2’, porque del primero – aunque es una única cinta – ya dejamos constancia crítica en estas páginas. Polanski adapta la obra teatral basada en la novela de Sacher Masoch del mismo título y von Trier es el autor del guión.

En ambas, un hombre y una mujer se enfrentan y se confrontan. En ambas, el hombre es el teórico, el intelectual, y la mujer, en principio, el sujeto de las experiencias. En ambas, los roles de género están claros aunque se cuestionen mucho más en una que en la otra. En ambas, la mujer tiene un erotismo desinhibido y transgresor. En ambas, hay un juego de seducción entre los protagonistas. En ambas, el varón es el presunto perdedor. En ambas, la fantasía juega un papel primordial. En ambas, la sexualidad – perversa o no – está en función de los cánones masculinos, definida por ellos.

Pero Polanski sorprende con una obra aparentemente ligera, aunque densa y compleja en lecturas y significados. Con una puesta en escena austera y clásica, lo que en otras manos se hubiera convertido en teatro filmado, se muestra como un fascinante juego de seducción, entre el sueño y la realidad, entre la realidad y el deseo, en el que nada, ni nadie es lo que parece. Y que confiere voz propia y crítica con los esquemas de su partner, a la protagonista, una fascinante y espléndida Emmanuelle Seigner a la que le da la perfecta réplica un Mathieu Amalric, alter ego físico del realizador, y un actor excelente siempre.

En cambio, la cinta de von Trier, en esta su continuación o volumen 2, sigue confiriendo pretensiones de universalidad a unas reflexiones y prácticas que no dejan de estar en el peor imaginario colectivo machista y sexista, pero haciéndolas pasar, más que insidiosamente, como deseos femeninos. Es decir, deseos de humillación, de ser maltratadas física, psicológica y moralmente como último recurso, en el filme, de una sexualidad dormida. No se cuestionan nunca tales presupuestos, como síntomas de dominación, como tampoco en el caso de la pedofilia…, o de un flagrante abuso de poder, sino que, por el contrario, se les da carta de naturaleza transgresora. Gaingsbourg y Skarsgard bordan sus personajes.

‘Nebraska’: El millonario del Medio Oeste

5 nominaciones a los Globos de Oro, 3 a los BAFTA, 6 a los Critics Choice y, entre otras, 6 a los Oscar incluyendo mejor película, actor protagonista, actriz de reparto y director, preceden a la última propuesta del estadounidense Alexander Payne – cosecha del 61 , ‘Entre copas’, ‘Los descendientes’… -, ‘Nebraska’, de 115 minutos de duración, que hubiera merecido verse en versión original.

La historia sigue a un anciano que está convencido de haber ganado un premio millonario y se escapa de casa una y otra vez, determinado a ir a la lejana ciudad de Lincoln a cobrarlo. Ante su obcecación, su hijo menor decide acompañarlo. Esto dará un giro a su casi inexistente relación, así como a todo tipo de peripecias, encuentros y desencuentros.

Mezcla de drama, comedia, road movie y western contemporáneo, esta cinta contiene muchos elementos dispares, e incluso contrapuestos, que sabe manejar y combinar muy bien. Como un escenario y un paisaje tan ásperos como desvencijados y tan despojados de todo encanto o estética, como impactantes en su grandeza natural. Como una fauna humana tan inescrutable y aparentemente inexpresiva como habitada por una incandescencia interior que se revela sobre todo en sus miserias.

Como una mirada a la vejez, edad que el realizador ha retratado en más de una ocasión, desprovista de mística y de paternalismo. Irónica, pero no ausente de ternura. Esa ancianidad tan peculiar, producto de unos lugares en los que la vida es eso que les ocurre a l@s otr@s. Y, pese a todo, poseedora de fuertes carácter y determinación. Esa mirada caústicamente divertida a la familia, disfuncional y anómica. A la nuclear y al clan de parientes tan corrosivamente dibujad@s. Al paisanaje, en general.

Esa mirada a un anciano terco, insondable, hosco, alcohólico, casi preso en las tinieblas de la demencia, pero ferozmente determinado a lograr su objetivo. Esa mirada al padre ausente y desprestigiado, cuya vida y personalidad se van revelando ante los ojos de un hijo resignado, atónito, molesto y, finalmente, entregado. Esa mirada a una mujer, la madre, aparentemente represora y antipática, pero que luego emerge y muestra lo mejor de sí misma. O al hermano mayor, el triunfador. O a es@s prim@s miserables y vomitivos. O a la encantadora y lúcida dama, el primer amor del protagonista. O a una forma de vida que se reitera a sí misma, sin futuro, ni proyectos, ni motivaciones.

Filmada en blanco y negro, con una hermosa fotografía de Phedon Papamichael. Con un ritmo que parece derivar del devenir vital y anímico de los personajes.Con una puesta en escena en la que nada es estridente ni necesita de subrayados. Con un reparto maravilloso encabezado por el inmenso Bruce Dern, pero en el que también Will Forte, Stacey Keach o June Squibb nos dan lo mejor de lo mejor. Visto lo visto, quien esto firma piensa que será improbable que visite el Medio Oeste, pero les recomienda encarecidamente que no se lo pierdan en esta película.

Goya 2014: Vivir es díficil con los ojos abiertos…

Un ministro, sin Cultura, ni Educación, que le hizo el feo, degradándose aún más si cabe, a toda una profesión faltando a su Gala anual. Un colectivo que respondió en consecuencia a este desaire, con matices que fueron desde la ironía hasta la causticidad, desde la elegancia hasta la firmeza, desde la sutileza hasta la contundencia. Un número musical de vergüenza ajena, otros más inspirados. Unos gags irregulares, algunos eficaces. Una conversación telefónica a cuatro voces, de ex conductores-as de la ceremonia, francamente divertida. Un presentador que tuvo destellos, pero al que el evento le venía muy grande.

Goya-Pilar-Perez2

Unas hechiceras que arrasaron en los premios técnicos. Un cazador nocturno, Javier Pereira en ‘Stockholm’, que se reveló y también acertó en su discurso. Una joven andaluza, también revelada, que se reafirma en sus orígenes, y que no va a permitir que otr@s decidan por ella, Natalia de Molina. Un actor protagonista, – a la sexta, Javier Cámara, a la sexta fue la vencida – emocionado y pletórico, consciente de que eran su noche y su momento. Así,  ‘Vivir (sí) es fácil…’ Otra debutante en el trofeo, pese a sus mil batallas vitales e interpretativas, en la categoría de reparto, Terele Pávez, la bruja de Zugarramurdi. Uno de los momentos más emotivos de la noche.

Un actor de reparto, Roberto Álamo, que deparó una intervención tan crítica como incisiva. Una Marian Álvarez, cuya ‘herida’ nos ha conmovido,  que también reivindicó el ‘nosotras decidimos’, junto a la dedicatoria ‘a todas las mujeres que pelean por nuestros derechos’. Amén. Y hablando de ellas, un documental de la Memoria Histórica Violeta, felizmente premiado, ‘Las maestras de la República’, de Pilar Pérez Solano. Ellas, junto a su entrañable colega octogenario,  Juan Carrión, presente en la sala, quien no ha dejado de ejercer y cuya peripecia con el mismísimo Lennon inspiró la cinta protagonista, dieron una lección de dignidad y de la mejor cultura al impresentable titular del ramo.

Un director novel que podía haber sido mejor director a secas, Fernando Franco. Una película, ‘La herida’, transgresora, potente y radical, que hubiera merecido mejor suerte. Un casi pleno para David Trueba, 6 de 7. Otro ignorado en los Goya, triunfador de la noche. Película, Director, Guión Original, Actor Protagonista, Actriz Revelación y Música Original. Una sobria, sensible, inteligente y generosa intervención la suya, exenta de cualquier tentación autoral o narcisista. Eso le honra.

Y también que haya mantenido un equilibrio en esta cinta pequeña pero compleja, suave pero reflectora de las durezas de un tiempo y de un país. Una crónica presuntamente amable de un peculiar itinerario iniciático tras el icono musical al que se pretende interpelar de igual a igual y del que se consigue el objetivo pedagógico solicitado, pero que ha sabido eludir la autocomplacencia en aras de la honestidad. Porque David Trueba, suya fue la Fiesta, sabe, y lo filma, que vivir es difícil con los ojos abiertos.

‘El lobo de Wall Street’: El dinero nunca muere…

«El dinero tiene, entre otras infinitas virtudes, una calidad detergente. Y múltiples cualidades nutricias. Te alegra los ojillos, te hincha los mofletes, te otorga esa manera de sentarte en la butaca con las piernas extendidas y el periódico entre las manos. Te concede esas manos impolutas que emergen de los blancos puños almidonados de la camisa» Esta frase tan incontestablemente lúcida pueden encontrarla en una novela imprescindible, ‘En la orilla’, cuyo autor es Rafael Chirbes.

Esta frase ilustra muy bien, además, la manera en la que Scorsese aborda  la historia real, basada en su libro homónimo , de Jordan Belfort – El  Bronx, Nueva York, cosecha del 62 – quien se hizo multimillonario en los años ochenta, estando en la veintena, como broker  y como fundador de su propia empresa, Stratton Oakmont, por medio de la que estafó preferentemente a grandes fortunas, blanqueó dinero, manipuló el mercado de valores, entre otros delitos, por los que fue procesado y condenado sólo a 22 meses de prisión. Son datos de esa página fundamental que es Wikipedia.

El guión es de Terence Winter, la excelente fotografía, de Rodrigo Prieto, la extraordinaria banda sonora de Howard Shore y su metraje, de 180 minutos. Su equipo técnico-artístico es impecable. Viene precedida de un Globo de Oro, 4 nominaciones a los BAFTA y 5 a los Oscar, entre otros muchos reconocimientos más. No es la obra magna del realizador italoamericano, pero es una cinta más que notable, en la que ahora vamos a detenernos como se merece.

Tan arrollador visual y narrativamente como suele serlo, con esa utilización tan sabia de la voz en off – como se debe hacer, como un elemento dramático más – Scorsese exhibe todo su poderío fílmico en una historia nada fácil de contar y mucho menos de hacerlo bien. Una historia que, en otras manos, se hubiera escorado en sus vertientes más moralista y maniquea. Una historia que, en las suyas, resulta tan chispeante como compleja, tan sutil como dotada de una intensa carga de profundidad, tan divertida como impía, tan irreverente como caústica.

Se la ha descrito como una obra de juventud en la filmografía de un cineasta septuagenario. Otro mérito más. Pero aunque su factura sea engañosamente ligera contiene, en un registro de comedia feroz, excéntrica y, sí, juvenil, una lectura crítica del capitalismo más salvaje, una visión tan nihilista de esos ‘lobos’ sin conciencia y sobrados de codicia, unos gags irrepetibles sobre las percepciones distorsionadas que provocan ciertas sustancias ilegales, una implacable crónica de la cosificación de las mujeres, sólo contempladas como objetos sexuales. Un retrato generacional de ciertos delincuentes financieros tan agudo como demoledor.

Y… ¡¡¡qué decir del reparto!!! Di Caprio está sublime, y mira que era fácil sobreactuar. Así como un superlativo Jonah Hill, que no le va a la zaga. Ambos justamente nominados al Oscar en sus respectivas categorías de Actor Protagonista y de Reparto. Pero también Matthew McConaughey, Rob Reiner, Jean Dujardin, Kyle Chandler o Margot Robbie. Imperdonable perderse la mirada insuperable de un maestro sobre estos adictos al dinero, caiga quien caiga. Están avisad@s.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Diosas y antihéroes

Pese a fallar el estreno de las películas inicialmente previstas, nuestra tertulia obtuvo otro pleno de asistencia y de calidad. Con decir que dos críticos, que ya nos hicieran los honores, Jaime Fuertes y Miguel Olid, nos honraron con su presencia y que también estuvo nuestro próximo anfitrión, quien no se considera crítico, sino cinéfilo, que no es poco… Pero es mucho más. Un periodista de raza y un referente imprescindible de la información cultural, Ángel Pérez Guerra. Otro lujo.

Comenzamos con un recuerdo a Philip Seymour Hoffman, cuya trágica y repentina muerte ha vestido de luto a la cinefilia universal. Con él se ha ido un actor de talento, con todo un futuro y una carrera por delante. Siempre le añoraremos, siempre.

En esta ocasión, nos hizo las presentaciones un hombre tan joven como cualificado, Álvaro de Luna, nada que ver con el homónimo actor…, colaborador de la insoslayable página de consulta Filmaffinity y titular de mundocrítica.com, que ya están tardando en visitar. Con un criterio tan fino y sagaz, como amplio de miras, nos situó las dos cintas a comentar y las filmografías de sus realizadores, analizándolas comparativamente y en su contexto. Así pues, el debate estaba servido.

Ni a él, ni a quien esto firma, nos gustó la cinta que ha arrasado en todos los premios previos a los Oscar y que es una de las favoritas para alzarse con las codiciadas estatuillas. Hablamos de ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell. En general, se le reprochó su banalidad, la exagerada composición de sus personajes, sus fallos de guión y ritmo y su autocomplacencia en relación a la demoledora, ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen. Pero también se apreciaron su dinamismo, su reparto, las interpretaciones del cuarteto protagonista e incluso el ser un divertimento.

Scorsese, en general, ha convencido. Con algunos reparos. Su última propuesta, ‘El lobo de Wall Street’ suscitó los comentarios más incisivos y divertidos. Fueron destacados el tratamiento de la historia, su crítica al capitalismo más salvaje,  la cosificación de las mujeres en manos de los protagonistas masculinos, los gags de los efectos de las drogas, su negrura bajo una apariencia chispeante, la magistral interpretación de Di Caprio, sus diversas y complejas lecturas. Pero hubo quienes la acusaron de reiterativa, previsible, misógina y de ser una obra menor en la filmografía del clásico cineasta italo-americano.

El lobo aulló, pues, y se hizo un sitio. Y frente a tales antihéroes de uno y otro signo, una diosa se abrió paso. ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski. Gustaron y mucho su complejidad, su frontera entre la fantasía y la realidad, la dialéctica de los personajes – excelentes Emmanuelle Seigner y ese alter ego del realizador, físicamente hablando, Mathieu Amalric – , sus vueltas de tuerca, los cambios de registro de sus personajes, especialmente del femenino, y su puesta en cuestión de los roles sexuales, su lectura de género…

Para la próxima, el miércoles, 5 de marzo, a las 19.30, tendremos el menú previsto inicialmente para esta. Es decir, ‘Alabama Monroe’, de Félix Van Groeningen y ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’, titulada en castellano como ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic. Con los complementos de ‘Nebraska’, de Alexander Payne, que se estrena pasado mañana y de ‘Philomena’, de Stephen Frears. Ya es sabido que en ‘La Palabra y la Imagen’ podemos con todo. Y con Ángel Pérez Guerra, de maestro de ceremonias.

Gracias miles a La Casa del Libro, a Manuel de Medio, a Álvaro de Luna y, como nunca me cansaré de repetir, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por otra estimulante, enriquecedora, contrastada y divertida sesión. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.