‘El estudiante’: Elecciones

En este reducto de cine alternativo, aunque de amplia minoría, que responde al nombre de Sevilla Cinéfila, se sigue dejando constancia del paso, y de la ausencia…, por nuestras carteleras de estos títulos, a despecho del tórrido verano. A despecho de este temible estío poblado de monstruos, hecatombes  variadas, zombies, apocalipsis, conflictos intergalácticos o batallas de cualquier tipo.

Nada que ver con la cinta que nos ocupa…’El estudiante’ es un filme argentino, fechado en 2011, de 113 minutos de metraje, que se ha hecho esperar en su estreno sevillano. Viene precedido de los Premios a la Mejor Película en los Festivales de Gijón y Cartagena y de los Especiales del Jurado de Bafici y de Locarno, de los Premios Sur a las Mejor Opera Prima, Actriz Revelación, Actor Revelación y Guión Original,  entre otros reconocimientos como los de Mejor Película de la Crítica de su país. Su responsable, firmante y coproductor es el bonaerense Santiago Mitre, cosecha del 80.

La historia sigue a Roque Espinosa – excelente Esteban Lamothe -, un joven procedente del interior, que llega a la capital para estudiar. Aunque, en realidad, no tiene claro la carrera o las materias a seguir y parece más interesado en la vida social y en los placeres más hedonistas. Sin embargo, el encuentro con una joven profesora muy comprometida – estupenda Romina Paula – encaminará sus pasos hacia la política.

Realizada impecablemente, con un más que exiguo presupuesto, sin el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Con una puesta en escena, en la que nada es gratuito. Con una puesta en escena precisa, concisa, vibrante e intensa, en la que cada plano describe y narra lo visible y lo invisible. Lo obvio y lo secreto. Con una voz en off que resulta un contrapunto magnífico, y que se permite interrumpir el relato, en tres ocasiones, para enriquecerlo aún más y permitirnos una cierta distancia.

Un relato y un retrato de la efervescencia universitaria, en vísperas de unas elecciones académicas cruciales, en tanto que microcosmos de una macropolítica que teje sus hilos para no quedar al margen de cualquier centro de poder. Implacablemente crítica. Construye un caleidoscopio ideológico, generacional, de apasionados contrastes de pareceres, de vehementes tomas de postura teóricas y prácticas. Pero también sociales, interpersonales, sexuales…

Se sumerge, y nos sumerge, en las entrañas de la institución docente por excelencia. Un lugar nada solemne, pero lleno de vitalidad, debates, ruido, energía, mítines, clases contestadas y contestatarias, pactos, acuerdos, traiciones. Un mundo, reflejo de una sociedad y de un país, con sus luces y sus sombras. Un universo donde la educación política, ideológica, sentimental y afectivo-erótica del protagonista nos es revelada sin concesiones y lúcidamente. Así como la de su entorno. No da tregua. No siempre resulta cómoda. Caústica, irónica, cínica y brillante. Tan bien filmada, escrita y contada, como interpretada en su conjunto. De visión imprescindible.

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