Archivo diario: noviembre 4, 2014

‘Dos días, una noche’: Horas decisivas…

Los hermanos belgas Jean Pierre y Luc Dardenne – cosechas del 51 y del 54, respectivamente – producen, escriben y realizan sus películas con tanta cohesión que se han definido a sí mismos – datos de Wikipedia – como “una persona con cuatro ojos”. Y a fe que el resultado es memorable. Dos Palmas de Oro en su haber, por ‘Rosetta’ (1999) y ‘El niño’ (2005). Mejor Guión, en Cannes, por ‘El silencio de Lorna’ (2008) y, en este mismo Certamen, Gran Premio del Jurado por ‘El niño de la bicicleta’ ( 2011), entre otros numerosos reconocimientos.

Su cine nos habla de l@s desheredad@s de una sociedad salvajemente clasista donde impera la ley del más fuerte y cuya única religión, cuya única moral, es la rentabilidad económica. Por ello, sus personajes son siempre vulnerables y atraviesan situaciones límites, a la merced de proxenetas, instituciones, empresas o patrones sin escrúpulos. Como es el caso de esta cinta que nos ocupa.

‘Dos días, una noche’ remite al tiempo del que dispone la trabajadora de una fábrica, cuyo jefe directo ha planteado a la plantilla una disyuntiva perversa, con la crisis como excusa. Ella únicamente podrá conservar su empleo si el resto renuncia a una paga extra de 1000 euros. Previamente, la protagonista ha estado de baja por depresión y se enfrenta a una situación muy difícil para ella, al tener que pedirles a sus compañer@s, un@ por un@, en tal espacio de tiempo – un fin de semana, pues el lunes siguiente se votará por una u otra opción – que apuesten por su puesto de trabajo. Su marido la apoya y también una amiga y colega.

Los cineastas consiguen el milagro de una notable carga de profundidad con unos presupuestos narrativos aparentemente sencillos. Una mujer – inmensa, extraordinaria Marion Cotillard , que no se caracteriza, sino que se transmuta en el personaje – yendo de casa en casa pidiendo una oportunidad. En ese periplo, se nos muestran las singularidades individuales de sus interlocutores-as, sus hogares, sus proyectos con el dinero de la paga, sus necesidades, sus modos de vida, sus familias. Sus miedos ante el chantaje patronal, sus cobardías, su valor, su generosidad y sus pequeñas miserias.

Esto siempre, excepto en un caso, desde la comprensión absoluta de sus diferentes situaciones. Nadie les juzga, nadie les condena y menos que nadie el personaje central, aunque les ponga en un incómodo brete. Las distintas personalidades también van aflorando, así como las diferentes situaciones, razas, algún ilegal…¡¡¡Tanto contenido y tan bien narrado, en esta sabia, lúcida, crítica y conmovedora propuesta fílmica de los Dardenne!!!. Una propuesta radical en su austeridad, honesta, nada esquemática ni simplista, ni pretenciosa.

Una mirada a la clase obrera belga, que contrapone y, de alguna manera, enfrenta a quienes están, teóricamente, en el mismo barco, pero también a expensas del abuso de poder, obvio o sutil, de quienes les emplean. Una conclusión tan coherente como afirmativa, lejos de tentaciones complacientes. Una obra mayor que bajo ningún concepto deberían perderse.