Archivo diario: noviembre 15, 2014

SEFF, XI Edición: Conclusiones

 

Para quien suscribe, esta ha sido una edición del Festival particularmente dura, dolorosa y amarga a nivel personal. Por ello, ha visto menos películas de las que solía y ha ido a menos ruedas de prensa de las acostumbradas. Con la excepción de la Sección Oficial, de la que ha dejado constancia escrita en sus crónicas. A propósito de ésta, sigue pensando que la consideración de Las Nuevas Olas – aunque pueda ser interesante y competitiva – al mismo nivel del Concurso, obliga a programar sesiones para acreditad@s por la tarde y nos perdemos una franja horaria en la que podríamos estar visionando otras alternativas.

Por otra parte cree que la organización ha sido modélica, en todos sus apartados, y que el staff del Certamen ha estado pendiente de las peticiones y sugerencias que se le hacían. Lo mismo cabe decir del departamento de prensa, si bien hay que subsanar el que los encuentros con l@s realizadores-as no estén tan próximos en el tiempo, pues se ‘pisan’ entre sí y no se puede arriesgar perder la siguiente sesión.

En cuanto al Palmarés propiamente dicho, y aunque ‘Turist’ sea una cinta de interés, piensa que el jurado no ha arriesgado gran cosa premiándola y podría haber optado por otras más transgresoras y novedosas. Cierto es que la Sección Oficial, prometedora de entrada, nos ha deparado pocas sorpresas y muchas decepciones. Si han seguido las entradas del blog, ya sabrán que dos de ellas, para quien suscribe, han sido precisamente ‘The kindergarten teacher’ y ‘Le meraviglie’. Nada que objetar a ‘Mr, Turner’, Leigh es un peso pesado…, pero estos premios son un batiburrillo a modo de ‘café para tod@s’, que ha excluido injustamente a ciertos títulos.

Timothy Spall no tiene discusión como Mejor Actor para la abajo firmante, pero el ex aequo de la Mejor Actriz ya es más opinable. Reducen a la mitad el galardón y, aunque ambas funcionen, una – la Arielle Holmes de ‘Heaven knows what’, aún cuando es magnética y carismática, hace de sí misma en un rol con más bien pocos matices y Maria Alexandra Lungu de ‘La meraviglie’ sí es muy convincente, pero no mejor que la maravillosa Giulia Salerno de ‘Misunderstood’. Pues eso…

 

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XVI. ‘Le meraviglie’: Naturalismos…

 

Quien esto firma, preguntó a la realizadora de esta cinta, coproducción entre Italia, Suiza y Alemania  – Gran Premio del Jurado en Cannes y Premio Especial del Jurado en este Festival -, Alice Rohrwacher, si no consideraba maltrato animal – en una película, incluida también en la Sección Europa Junior – el que sirviera, como regalo y diversión para las niñas de la historia, un camello al que, además, mantuvieran atado a  una suerte de rueda giratoria. Sin contar con las abejas, que de ellas hablamos luego. Todo ello, pese al rótulo de que ‘No se ha maltratado a ningún animal durante el rodaje’, al final de los títulos de crédito. Pero el mensaje de la ficción es justo el contrario. Salió por la tangente…

Pero no lo hizo cuando quien esto firma le preguntó por la complaciente mirada con la que finalmente suscribe el comportamiento del padre tiránico de su historia. Un padre patrón tiránico y explotador con sus hijas y especialmente con la mayor, presente en el Certamen, y Mejor Actriz, ex aequo con la Arielle Holmes,  de ‘Heaven knows what’. A eso sí respondió que “le parecía un hombre justo” y “que se identificaba mucho con él”.

La directora posa una mirada nostálgica y algo esquemática, aunque bellamente mostrada, sobre el crepúsculo de una forma de vida rural, representada en esta familia de apicultores con cuatro hijas. Posa una mirada sentimental y tópica sobre un orden de cosas patriarcal y explotador de especies no humanas, comenzando por las propias abejas. Posa una mirada crítica, pero llena de clichés, sobre los mass media que contaminan la elemental inocencia de quienes subsisten, contra viento y marea, en pequeños núcleos no urbanos, de sus propios recursos.

Una verdadera pena, para quien esto firma. Que no para el filme, que ha sido consagrado ya con muy importantes reconocimientos, entre los cuales el de este Festival. Una verdadera pena, porque le falta carga de profundidad y autocrítica y le sobran sentimentalismo y autocomplacencia. Una verdadera pena, porque generaba las máximas expectativas y sabe retratar bien la intimidad del núcleo familiar, incluida la llegada del nuevo miembro. Una verdadera pena porque acierta con el retrato de la mujer y las niñas. Porque el reparto funciona muy bien. Una verdadera pena, porque se estrella con su óptica sobre el equipo televisivo…

Pero juzguen ustedes mism@s cuando se estrene y véanla.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XV. ‘Aimer, boire et chanter’: Adiós, maestro, adiós…

 

Alain Resnais, un clásico indiscutible del cine – y no sólo del francés o de la Nouvelle Vague – con títulos como ‘Hiroshima, mon amour’, ‘On connait la chanson’, ‘El año pasado en Marienbad’ y tantos otros, nos dejó el pasado 1 de marzo, a los 91 años de edad. Su legado fílmico lo constituye esta película que nos ocupa, que obtuvo en el pasado Festival de Berlín los Premios Fipresci y Alfred Bauer.

La historia sigue a un grupo de amig@s, tres parejas entre ell@s, se enteran que un personaje importante en sus vidas padece una enfermedad terminal, que prefiere mantener oculta. Así que deciden invitarle a unirse a ell@s, integrándole en una representación teatral que se proponen llevar a cabo en la campiña de Yorkshire, donde se alojan, y que está en fase de ensayos. A partir de ahí, determinadas revelaciones y secretos saldrán a la luz.

Es estimulante comprobar como un cineasta tan denso e intenso como Resnais fue evolucionando hacia una ligereza, nada forzada ni simplista, sino muy cuidada y compleja, con el paso del tiempo. En los últimos años experimentó con el musical. Y también con la comedia aportando a su puesta en escena técnicas de diseño gráfico o del cómic, como si de un joven veinteañero se tratase.

‘Aimer, boire et chanter’ participa de todo ello sin menoscabo de sus señas de identidad propias. A modo de opereta o de vodevil tan teatral como estilizado, tan sutil como pícaro, tan irónico como caústico explora las relaciones humanas, con el final como telón de fondo. No es lo mejor de su filmografía, pero sí un divertimento inteligente y frívolo que le honra como despedida. Con estupend@s actores y actrices en el reparto, comenzando por su pareja Sabine Azéma, tales como André Dussollier, Sandrine Kiberlain o Hippolyte Girardot. La elegancia y el humor de una obra póstuma. Hónrele viéndola. Adiós, maestro, adiós.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial.Toma XIV. ‘La sapienza’: Alta cultura…

 

Esta crónica va dedicada a los críticos y amigos Enrique Colmena y José Luis Jurado, periodista bien conocido, quienes, en un día particularmente difícil para mí, supieron compensar mi bloqueo con sus aportaciones ilustradas y cinéfilas sobre esta cinta. Agradecerles también su empatía y solidaridad. Así como a l@s demás acreditad@s y profesionales como Mila Fernández Linares, Borja de Diego, Juan Antonio Hidalgo, Juan Antonio Pérez López, Paco Casado, Alejandro Reche o Antonio Sánchez Marrón, entre otr@s, por su apoyo en momentos tan duros. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

De Eugéne Green, cosecha del 47, firmante de esta película francesa, nos cuenta Wikipedia que es estadounidense nacionalizado francés. Añade que, además de cineasta, es autor dramático y profesor de interpretación y declamación para jóvenes intérpretes en las técnicas del teatro barroco. Es un hombre muy ilustrado, cuya vasta cultura impregna toda su obra.

Como es el caso de ‘La sapienza’, – pocos títulos tan adecuados… – que concursó en Locarno, y que es una cinta, por sus características, reservada para determinados circuitos y para Festivales. En ella se nos cuenta la historia de un matrimonio maduro. Él, arquitecto de renombre, y ella, socióloga y psicóloga especializada en ambiente y personas marginales o excluidas. Ambos franceses, con su pareja en crisis.

Así que el marido decide viajar a Italia, decidido a escribir sobre Borromini. Ella le acompaña y en Stresa, junto al Lago Mayor, conocen a dos hermanos adolescentes que les harán separar sus caminos. La mujer permanecerá junto a la chica, aquejada de un mal nervioso, y el marido mantendrá sus planes acompañado del chico, que estudia también arquitectura. Los cuatro se enriquecerán y evolucionarán, a nivel personal, y en sus relaciones respectivas, tras esta experiencia.

La puesta en escena de este relato – al que se ha comparado nada menos que con el equivalente japonés de Ozu – es básicamente teatral o teatralizada con diálogos recitados y distantes cara a la cámara – a la manera de Oliveira, salvando las distancias, según la aguda observación de Enrique Colmena – combinados con otros más dinámicos y vibrantes sobre las bellezas, que cortan el aliento, de un paisaje y unas obras de arte únicas. Como las debidas especialmente al mencionado Borromini y a Bernini documentadas e ilustradas por comentarios expertos, cultivados y eruditos, que se agradecen enormemente.

Pero también la hermosura de un paisaje como el de Stresa, en el Lago Mayor italiano, junto a los Alpes. Todo ello servido por la excepcional fotografía de Raphael O´Byrne. O que se hable indistintamente francés, italiano e inglés. Y el mimo por unos personajes únicos y singulares, estimulantes y atípicos. Sobre todo el precioso de la mujer, inteligente, empática, cálida, solidaria encarnado maravillosamente por Christelle Prot Landman. Sin desmerecer en absoluto a Fabrizio Rongione, Ludovico Succio y Adriana Nastro.

Todo ello no significa que su visión sea fácil, nada de eso. Ni que no pueda resultar lenta, o aburrida, o desconcertante, o incluso chocante, pero merece la pena verse por sus muchas cualidades y por su riesgo. Y por su apuesta decidida por los valores de la inteligencia, la comunicación y la cultura.