Archivo diario: noviembre 11, 2014

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Tomas VI y VII: Lentitud y frenesí

La jornada de la Sección Oficial de ayer estuvo marcada por las características opuestas de dos películas radicalmente distintas. La lentitud de una, frente al frenesí de la otra. La crónica de unas gentes explotadas y miserables, frente a la de una familia de estatus privilegiado. Un fresco social, frente a una historia intimista. Personajes de edad avanzada frente a niñ@s y adult@s jóvenes. Política frente a intimidad. Macro y microcosmos.

Hablamos, respectivamente, de la portuguesa, ‘Cavalo Dinheiro’, de Pedro Costa y de la italiana, ‘Misunderstood’, de Asia Argento. La primera, cuyo título alude al nombre del caballo del protagonista, y consiguió el Premio al Mejor Director en Locarno, recupera a un personaje de otra cinta del realizador. En ella, a modo de docudrama testimonial, diálogos, monólogos y escenas que muestran sombríos pasadizos y una suerte de hospital, se da la voz a un hombre y una mujer principalmente, de Cabo Verde. Rememoran las condiciones de vida tan paupérrimas que han tenido en un país entre la dictadura de Spínola y la Revolución de los Claveles.

El filme muestra bien a las claras con unos lenguajes y narrativas deliberadamente no realistas y transgresores, la explotación colonialista y de clase que sufren estas gentes de color, víctimas de entre las víctimas. Pero cuando la morosidad se convierte en estilo per sé, sin añadir nada al mensaje, éste se diluye. Es lo que aquí ocurre. La carga crítica se ve fagocitada por una puesta en escena pretenciosa, lenta y aburrida. Lástima.

Paradójicamente, en la italiana ocurre justo al contrario. Es su frenesí lo que compromete su credibilidad y la misma carga crítica – aunque por motivos muy opuestos – a la que antes hacíamos alusión. La dirige Asia Argento y es una suerte de ajuste de cuentas, en clave de ficción, con su infancia. Hija del productor, guionista y realizador, Darío Argento y de la actriz y guionista Daría Nicololdi. Y Aria es el nombre con el que la inscribieron en el registro civil. Tal y como se llama su protagonista, la prodigiosa Giulia Salerno, desde ya una seria candidata al Premio a la Mejor Actriz de este Certamen.

La mirada de la directora transmite el desamor de una niña de 11 años postergada y rechazada por unos progenitores muy desequilibrados, que la desdeñan en beneficio de sus hermanas. Un padre egocéntrico, narcisista – director de cine famoso, por más señas…- y terriblemente supersticioso. La madre frívola, egoísta y distante. Ambos con un (mal) carácter de mil demonios. Esto lo cuenta, Argento, no quien esto suscribe. La niña se ve obligada continuamente a emigrar de una casa – ¡¡¡ y qué casas, que decoración y colores, que envidiaría el Almodóvar de la primera época!!! – a otra, o a quedarse en la calle, porque ninguno la quiere. Sus únicos amigos son una compañera de colegio y un gato negro al que adoptó.

Si esta historia se hubiera narrado con cierta mesura, habría resultado demoledora. Pero la realizadora – quizás por un mecanismo de defensa, el mismo que le hace decir a su alter ego infantil, mirando a cámara, que no es una víctima- lo convierte en grandguiñolesco y lo despoja, con sus excesos, de gran parte de su potencial crítico, irónico y emotivo. Una pena. La función la salvan Salerno y el resto de niñ@s. Tan crueles, con pocas excepciones, como l@s adult@s, pero mucho mejor retratad@s.

SEFF, XI Edición. Selección EFA.’El capital humano’: Valor y precio

Esta cinta italiana, ‘El capital humano’, de Paolo Virzi, está preseleccionada a los Premios de la Academia del Cine Europeo. Además, ganó 7 David de Donatello y puede representar a Italia en los Oscar. Quien esto firma, la ha visto esta misma tarde con la sala llena – pese a ser lunes – y quiere romper, comentándola, con su inveterada costumbre de registrar prioritariamente las de la Sección Oficial.

Un accidente en la víspera de Navidad. Un ciclista es arrollado por un turismo que se da a la fuga. En este drama resultan implicadas dos familias. La de un millonario especulador y la de un modesto agente inmobiliario, cuyos hijos mantienen una relación sentimental. Al tiempo, tres estudiantes están a punto de saber quien gana un importante galardón, uno de ellos el chico de oro citado. En una noche clave, nos serán mostrados los movimientos de tres de las personas implicadas y también la identidad del- la responsable del atropello y las conclusiones finales.

La historia, algo toscamente resumida en los términos antes citados, está basada en la novela homónima del norteamericano Stephen Amidon, ambientada en Connecticut. Su título alude ” al valor, en términos de indemnización, de un fallecido” (sinopsis de la página correspondiente del SEFF). Sobre el financiero ha declarado el realizador que “es un digno representante de esa criminalidad que, como ocurrió en la crisis de 2008, puede llegar a destruir la economía de naciones enteras o, por lo menos, a despojar a los ingenuos de sus bienes”

Esta frase revela claves de un relato fílmico  que es, al tiempo, un thriller y una demoledora crítica social. Los privilegios de una clase, y de sus mimados y caprichosos descendientes. Los advenedizos que sueñan en ser como ellos, arriesgando todo su capital por sentirse iguales a quienes les desprecian tanto como les utilizan.

Una esposa insatisfecha, pero ignorante de los manejos del marido, que se lanza a un mecenazgo cultural. Una joven responsable y un chico que no está a la altura. Otro joven maldito y marcado, cuyo talento corre pareja con su fragilidad. Un romance inesperado y una concatenación de acontecimientos que desembocará en tragedia. Una pirueta del destino que hará que el dinero cambie de manos. Unas gentes que nunca pierden… El mismo día, de la noche de autos, desde tres vivencias diferentes.

Tres personajes y un accidente sin huella. Algo conocido, se dirán. No tal como lo ensambla, cohesiona, revela y desvela, Paolo Virzi en un magnífico guión que ha coescrito con Francesco Bruni y Francesco Piccolo. No tal como lo fotografían Jerome Almeras y Simon Beaufils. No tal como lo muestra en una puesta en escena tan elegante, densa e intensa como inapelable. No tal como lo interpretan un magnífico plantel de actores y actrices. Ellas, especialmente, notables personajes de mujeres. Así, con la gran Valeria Bruni Tedeschi – justamente premiada en Tribeca -, su tocaya, la Golino, Fabrizio Bentivoglio y el  maravilloso descubrimiento de Matilde Gioli, también galardonada en su país.

No tal como una disección de una sociedad en crisis y profundamente corrompida… De ninguna manera pueden perdérsela.