Archivo mensual: diciembre 2014

El 2014 de Sevilla Cinéfila. Toma I

En esta entrada, van a destacarse algunas de las películas y-o eventos de mayor estímulo e interés para la abajo firmante, en este año que está a punto de terminar. Lógicamente, excluyendo, en razón del espacio, otras y otros no menos interesantes, por lo que quien esto suscribe se disculpa de antemano. Todas fueron convenientemente registradas en este blog.

En enero, seleccionamos la espléndida y amarga, ‘A propósito de Llewyn Davis’, de los hermanos Coen. Por otra parte, nuestra tertulia, ‘La Palabra y la Imagen’, aún en su segunda temporada debatió ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen y ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Kore-eda. Con el muy cualificado crítico y amigo, Miguel Olid Suero

Febrero nos deparó un lobo- ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese – y una Venus -‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski -, más que notables. Ambas comentadas, junto a ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell, en nuestra tertulia con el muy competente joven crítico, Álvaro de Luna, como conductor. Pero también dos cintas tan dispares como excelentes. La América profunda en ‘Nebraska’, de Alexander Payne y la futurista ‘Her’, de Spike Jonze. Los Goya sonrieron a David Trueba y su ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’.

En marzo, tres eventos extracinematográficos  muy interesantes. Dos presentaciones, de sendos libros, y una de una revista. Dos en la Biblioteca Infanta Elena y otra en la librería Relatoras. En el espacio de lectura, las de la revista, ‘Tinta Libre’ y lo último de Vila Matas, ‘Kassel no invita a la lógica’. En el espacio feminista, ‘El amor patriarcal en la copla española’, de Olga Mozo. En cuanto a ‘La Palabra y la Imagen’, se discutieron la ‘Philomena’, de Stephen Frears y ‘Alabama Monroe’, de Feliz van Groeningen. Hizo los honores, Ángel Pérez Guerra, el conocido y prestigioso periodista cultural. Y la noche en blanco más glamourosa del año, la de los Oscar, en directo con Generación Geek en la radio del Sevilla Fútbol Club.

En abril, una incitante mesa redonda sobre novela negra en la biblioteca citada, a cargo de Juana Ramón Biedma y José Diego Pacheco, dos cualificados expertos. Y el Día de la Lectura, la creativa librería La Extra-vagante sacó libros y lectores-as – entre l@s cuales, quien esto suscribe – a la calle. Toda una experiencia. De los estrenos del mes, resaltar las ‘Crónicas diplomáticas’, de Bertrand Tavernier y una de las mejores del año, la deliciosa ‘El Gran Hotel Budapest’, de Wesley Wales Anderson. Seguimos charlando colectivamente sobre cine, en nuestra sede de ‘La Casa del Libro’, acerca de ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic y de ‘Her’, de Spike Jonze. El amigo y crítico de Generation Geek, Carlos Jordán González, fue nuestro invitado.

Dos Maestras del feminismo y una autora y psicoterapeuta muy prestigiosa nos honraron con sus visitas en mayo. Lidia Falcón presentó ‘Los nuevos machismos’ en Relatoras. Y Marcela Lagarde y Marie France Hirigoyen, disertaron en La Casa de la Provincia. En la Feria del Libro tuvo lugar la emotiva presentación de ‘En la silla del criminal’ de la vicepresidenta de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. Y en el Alfonso XIII, un monográfico sobre Alberto Rodríguez. El programa ‘En red’ de Canal Sur, y para su sección ‘Blogueros andaluces’, entrevistó a quien esto firma.

Un documental tierno, demoledor y notable, ‘Antonio Vega. Tu voz entre otras mil’, de Paloma Concejero.  Y en ‘La Palabra y la Imagen’, Mila Fernández Linares hizo los honores a tres cintas muy singulares. Una de las mejores de 2014, la polaca ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski, ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie y ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée.

Continuará…

‘Big eyes’: Derechos de autor(a)

Margaret Keane – Tennessee, cosecha del 27 – es una pintora estadounidense conocida por sus retratos de niñ@s de ojos enormes. Disfrutó de un gran éxito en la década de los 60, llegando a retratar a  personalidades de la época tales como Zsa Gabor, Kim Novak, Natalie Wood, Joan Crawford y un largo etcétera. Pero… por persona interpuesta. En efecto, su marido, Walter,  se apropió de la autoría de sus cuadros, que firmaba con el apellido común. “Margaret vivía encerrada como una prisionera y sus pinturas eran cada vez más tristes, reflejando sus emociones”. Datos de Wikipedia.

El “continuará” de una biografía tan dramática como apasionante, pueden encontrarlo en esta película de Tim Burton, cuyo título ‘Big eyes’ ( Ojos grandes), hace alusión una de las señas de identidad ya citadas y más personales de la obra de la artista. Biopic que comienza con la protagonista huyendo con su hija, Jane, de un matrimonio desgraciado, a finales de los 50, rumbo a la dorada California. Hecho más que atípico, dado el estatus tan opresivo de las mujeres en ese duro periodo, cuyo valor es enfatizado con una voz en off. La oiremos más veces a lo largo del metraje – cáustica, matizada e irónica -, muy bien integrada en la narración pero, lamentablemente, doblada.

Allí, en esa tierra prometida, aparte de buscarse la vida como puede, vendiendo sus cuadros en la calle, llama la atención de Walter Keane. Este supuesto colega, era, en realidad, un chapucero agente inmobiliario. Mujeriego y embaucador, supo calibrar inmediatamente la gallina de los huevos de oro que iba a reportarle la obra de una joven veinteañera a la que, literalmente, arrastró a un matrimonio más que precipitado.

Tim Burton ha renunciado aquí, en el mejor sentido del término, a ciertas de sus características autorales para abordar un relato de abuso de poder. Para abordar un relato de maltrato sin paliativos, de explotación y beneficio económico y social de un individuo sin talento, mediante la sustracción de los derechos de autora de su cónyuge.  Inequívocamente posicionado con la víctima, nos retrata a una esposa tan presionada, como sujeta a una profunda alienación y a las continuas trampas de un cínico, para el que el fin de la rentabilidad y el éxito justificaba todos los medios. Un cínico, capaz tanto de engatusarla, llevándola a su terreno,  haciéndola creer que formaban un equipo, como de amenazarla con la hecatombe social,  y físicamente, si revelaba la impostura.

Así, nos muestra el profundo aislamiento de una mujer y el síndrome de anulación que le es provocado. Su producción a destajo de una obra para el reconocimiento del otro. Su confusión. Su miedo. Su sentimiento de inferioridad. Su angustia y su profunda desdicha, encerrada en su estudio, entre materiales tóxicos, con apenas la compañía de su hija. La jaula de oro en la que está atrapada. Y el reflejo de todo ello en unos cuadros cada vez más amargos y dolientes. La oscuridad en pleno éxito, un éxito sustraído de cara a la sociedad y al mundo del arte.

Un éxito y un glamour del que disfruta, por contra, el presunto autor a quien el realizador también sabe captar en todo su encanto maléfico, en toda su seductora perversión de mentiroso patológico, convencido de su talento como vendedor… Pero también seguro de su poder sobre quien le permite disfrutar intensamente de fortuna y posición, de reconocimiento y prestigio.

La inteligencia, la sensibilidad, la sutileza, la intensidad y la crítica feroz a un fraude que perduró más de una década, están muy bien narradas a través de una puesta en escena madura, sólida e intensa. Con un guión muy ajustado de Scott Alexander y Larry Karaszewski, Con una espléndida fotografía de Bruno Delbonnel. Con la partitura de Danny Elfman. Con un reparto irreprochable en el que brillan con luz propia unos eminentes Amy Adams y Christoph Waltz.

Como mujer, como feminista, como espectadora, como amante del cine, les invito a verla y le agradezco a Tim Burton que haya visibilizado esta historia y a esta creadora. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Musarañas’: Interiores

Independientemente de la consideración crítica que le merezca a quien esto suscribe ‘Musarañas’ – que en ello entraremos luego… – no cabe duda de que estamos ante un debut fílmico arriesgado y arrollador. No cabe duda de que estamos ante una cinta valiente y extrema. No cabe duda de que estamos ante un relato potente, enmarcado en una época oscura de un país, aún feroz, y entonces terrible sin paliativos. Tan aterrador como la vida y circunstancias de dos mujeres unidas por turbios lazos de sangre. Tan oscuro y tenebroso como la historia y la Historia de las que se nutre.

Juanfer Andrés y Esteban Roel nos dan cuenta en esta película, con guión del primero y de Sofía Cuenca, de la miserable existencia – por llamarla de alguna manera – de dos hermanas, en el Madrid de los años 50. La mayor se ha sacrificado por la menor, al ser huérfanas de madre y con un padre ausente, hasta un límite que le ha costado su propia salud mental. Obsesiva y agorafóbica, de religiosidad fanática y atormentada por oscuros secretos del pasado, sus únicos vínculos con la realidad son la costura y su hermana. Pero la intrusión de un vecino, con mucho que ocultar, en su casa, trastocará todos sus esquemas.

Con los únicos escenarios de el tétrico piso donde viven las protagonistas, su escalera y un mínimo atisbo, contemplado a través de los visillos, del fragmento de calle que da al portal, los realizadores hablan de nuestro pasado en clave de un drama que luego se distorsiona, en un gore esperpéntico. La impronta de Álex de la Iglesia, que la produce, está indiscutiblemente ahí. pero hay muchas diferencias de fondo y de forma también. Andrés y Roel priman el intimismo y el microcosmos asfixiante y claustrofóbico frente a los no menos inquietantes macrocosmos exteriores y corales del director vasco.

Otro dato es el protagonismo de las dos mujeres, víctimas entre las víctimas de una siniestra postguerra, en plena dictadura franquista, y encerradas en un bucle sin salida. De ahí que la agorafobia tenga también una lectura política y sexista, derivada de la violencia específica sufrida por la protagonista, en función de su sexo y de la que – y gracias a ella – ha logrado escapar la hermana. Aunque, de hecho, y no es excluyente, la someta a una sobreprotección tiránica y castradora.

Lástima que todas estas sugerencias de la historia – de una historia negra, cruel y desasosegante – se dispersen, como el guión, en una orgía gore y efectista que no permite desarrollar las citadas y muy interesantes líneas argumentales. No solo en lo que concierne al relato, a su lógica interna, sino también a los personajes. Aunque no se pierdan del todo, sí se desaprovecha este material tan inflamable, crítico y estimulante.

Pero sus logros, su arrojo, su interés están ahí y hay que apreciarlos y tenerlos en cuenta. Como el buen hacer de su reparto aunque haya caracteres tan desdibujados como el del propio Hugo Silva, quien, paradójicamente, desencadena el cataclismo sangriento.  Muy bien, Nadia de Santiago y un inquietante Luis Tosar. Y, sobre tod@s ell@s, una arrebatadora Macarena Gómez, siempre al filo del exceso y el retorcimiento, pero sabiendo controlarlos.. Transmitiendo la ternura,  la ferocidad y el humor salvaje de una criatura castigada, tan difícil de componer.  Atormentada, conmovedora y brutal se apodera de la función y debería estar entre l@s candidat@s a los próximos Goya, si hay justicia.

Así que ya saben, con todos sus defectos, hay que verla.

‘La señorita Julia’: Clase y género

Sin pretensiones de exhaustividad, ni de documentar a un autor y a una obra que han tenido, tienen y tendrán a tant@s expert@s que les escriban, apuntar tan sólo que el sueco August Strindberg era dueño de, además de un gran talento, de un trastorno esquizo-paranoide. Defensor de las mujeres en su juventud, luego se sintió perseguido por el movimiento feminista y se transformó en un recalcitrante misógino.

‘La señorita Julia’ puede leerse en este sentido, aunque es bastante más compleja que todo eso. Se trata de un clásico universal, incontablemente representado en el teatro. Pero no sólo. Ha conocido dos versiones televisivas, una operística y esta es la tercera de sus adaptaciones al cine. Las anteriores fueron en 1951, a cargo de Alf Sjöberg, en 1999. a cargo de Mike Figgis y esta que nos ocupa, a cargo de Liv Ullmann – cosecha del 38 – actriz, guionista y realizadora noruega, bien conocida y estimada, que, con ella, hace el número cinco de sus trabajos tras la cámara.

La historia, como saben, sigue a la hija de un conde y rico terrateniente que, en la noche de San Juan de 1874, decide – en ausencia de su padre – transgredir las normas y seducir a su criado, un lacayo, en la cocina de su mansión, y con la única presencia de la cocinera y presunta novia del sirviente . Pero este hecho le traerá fatídicas consecuencias. La directora ha trasladado la acción de Suecia a Irlanda y ha seguido fielmente el texto, de cuya escritura también es responsable.

En sus 129 minutos de metraje, se confrontan un hombre y una mujer. Unidos por el deseo mutuo, separados por todo lo demás. Teóricamente, la mujer es superior al hombre, en términos de clase. Pero es inferior en términos de sexo. Y el primer aserto tampoco es tan obvio, puesto que ella no posee nada por sí misma. Su fortuna, su posición, sus privilegios y su estatus se los debe a su padre.

Liv Ullmann sabe mostrar muy bien, con sensibilidad y lucidez, estas complejidades argumentales. Desvela que, tras las odiosas  arrogancia y prepotencia iniciales, el personaje femenino se muestra como una figura trágica desprovista de identidad, e inmersa en sus contradicciones. Y el masculino, por contra, tan sumiso e impotente, tan desvalido como inútilmente rebelde. Conmovedor en principio, culto y esclavo de su condición servil, pero que se revuelve  con sadismo contra una señora, a la que sabe vulnerable. Entre ambos, otra mujer, doliente y sensata, consciente de su clase, respetuosa de las normas y desgarrada por la herida sentimental.  Pero el verdadero amo es esa presencia invisible, el conde, el patrón.

Se le ha reprochado su estatismo, su excesiva fidelidad al texto, hasta el dramático final. Su carencia de intensidad y pasión. Quien esto suscribe discrepa. Cree, al contrario, que se trata de una mirada intensa, profunda y valiente, en clave de clase y género, a una obra demoledora, de la que revela tanto el eros como el pathos. Apoyada en un reparto y en un equipo técnico-artístico que rozan la excelencia. Como las de Samantha Morton y, sobre todo, las de ese tándem incandescente. Como las de ese tour de forcé interpretativo entre una soberbia Jessica Chastain y un inmenso, contra todo pronóstico, Colin Farrell.  Aún pueden verla, si bien doblada. No dejen de hacerlo.

‘En cartelera’: Héroes y víctimas…

En este mismo día de Navidad, y tal como quien esto suscribe les anunció en la anterior entrada de esta sección, los estrenos más sugerentes, a priori, son dos títulos norteamericanos, sobre dramas de muy distinto signo que afectaron a dos personajes reales. Un hombre y una mujer. Un atleta, un guerrero, un superviviente, que murió hace pocos meses y una artista, una pintora, que aún vive. Glosados, respectivamente, por una mujer y un hombre. Dos biopics, una de las cuales ya fue citada.

El primero es ‘Invencible‘, segunda experiencia tras la cámara de la actriz Angelina Jolie. que continúa en escenarios de conflicto bélico. Su protagonista es Louis Zamperini, atleta olímpico en el 1936 y combatiente en la Segunda Guerra Mundial, donde sobrevivió al estrellarse el bombardero que pilotaba, nadando a la deriva y, una vez hecho prisionero, a las atroces torturas de, especialmente, un sádico oficial japonés. En su guión han intervenido los Coen, está en la mayoría de las quinielas de los Oscar y la preceden reseñas muy, muy contrastadas. Se proyecta también en versión original y es evidente que habrá que verla.

El segundo lo firma Tim Burton y ya lo citamos en el post anterior. Se trata de ‘Big eyes’ y, lamentablemente, en Sevilla solo se proyecta doblada. Basada en la historia de la artista Margaret Keane, cuyos cuadros representando a niñ@s solitari@s y con grandes ojos – de ahí, el título – se hicieron muy populares en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo. Sólo que la autoría se la atribuyó su marido Walter… Precedida de nominaciones e igualmente en la carrera de los Oscar, ha generado una apasionada división de opiniones, pero se impone su visión. Es, además, una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, que tendrá lugar el miércoles, 14 de enero.

Seguimos con otras dos españolas, para completar la oferta de este día tan señalado. Un drama de terror y una comedia. La primera es ‘Musarañas’, de Juanfer Andrés y Esteban Roel y producida por Álex de la Iglesia. Ambientada en la siniestra España de los 50, se centra en una mujer que ha dedicado su vida, que transcurre entre las sórdidas paredes de su casa, al cuidado de su hermana menor. Hasta que un día. la aparición de un desconocido lo cambia todo… Fuerte división de opiniones críticas, pero no hay que obviarla.

La segunda es ‘El club de los incomprendidos’, de Carlos Sedes, sobre un grupo de jóvenes compañer@s de instituto y su relación con el orientador del centro. Sus reseñas han sido, en general, negativas.

FELICES FIESTAS.

Post data de urgencia. Al pasar por Nervión, imposible conectar con ellos por tfno y no aparecía en la cartelera de su propia página web, he visto, in situ, que hay dos sesiones de ‘Big eyes’, de Tim Burton, en versión original. Son sólo el sábado y el domingo, a las 16,20 y a las 18.20 horas. Ya lo saben, difúndanlo.

Nueva postdata. He estado en el Nervión esta tarde, a primera hora, y he comprobado que no hay ningún pase en versión original de ‘Big eyes’. Ninguno, pese a estar anunciado a las horas citadas en el panel. Me ha comentado el gerente, con todas sus disculpas, que todo ha sido error de un empleado. Lamentable no poder verla más que doblada, muy lamentable.

‘Rastros de sándalo’: Los pasos perdidos

Dos o tres cosas que sabemos de María Ripoll, realizadora de esta película. Catalana, de la cosecha del 64, tiene títulos en su filmografia como Tortilla soup o Lluvia en los zapatos. Esta que nos ocupa es su última propuesta fílmica.

La historia sigue a dos hermanas, que viven en unas condiciones miserables en la India. La mayor evita, incluso, que la menor sea sacrificada al morir su madre en el parto y la cuida, hasta que es raptada por unos proxenetas, de los que consigue escapar. Pero no puede impedir que la pequeña sea llevada a un convento y se pierda su pista. Así y todo, nunca dejará de buscarla. Su reencuentro, siendo ambas ya adultas, no resultará nada fácil.

Este relato, basado en un hecho real, posee un comienzo poderoso y vibrante, en el que se visibiliza la terrible opresión de las mujeres en ese país, carentes de los mínimos derechos. Sobre todo si, como en este caso, pertenecen a la casta más desfavorecida. Explotadas, traficadas, vendidas al mejor postor y esclavizadas, sus vidas no valen nada y no son dueñas de sus destinos.

Todo ello pues, está muy bien reflejado en la cinta. Una cinta que, de haber seguido este tratamiento, hubiera logrado ser un documento potente y emotivo. Lástima que su desarrollo posterior se edulcore, banalice y resuelva los conflictos de identidad, origen, raíces y pertenencia de la manera más tópica posible. Por la vía pseudo romántica, para mayor e improbable inri…

Lo escrito, una pena.

‘En cartelera’: Biopics al poder…

En la propuesta de la cartelera que se renovó ayer,  este blog destaca los tres títulos  que se proyectan en versión original. Son, a saber, la primera y más interesante, la británica, ‘Mr. Turner’, de Mike Leigh, cuya crítica pueden leer en Sevilla Cinéfila. Concursó en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, donde obtuvo los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Actor para el portentoso Timothy Spall.

Se trata de un retrato nada convencional del genial pintor. Está en todas las quinielas de los Oscar y es una de las seleccionadas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, del 14 de enero. De visión obligada.

La segunda viene precedida por el éxito de taquilla en su país de origen, Francia. Hablamos de ‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’, de Philippe de Chauveron. Es una comedia sobre un matrimonio ultracatólico y muy conservador, cuyas hijas van casándose con hombres de otras razas y confesiones religiosas. En fin… Críticas dispares.

La tercera es el cierre de la trilogía de Peter Jackson sobre Tolkien, la estadounidense, ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’. Ha gustado, en general, a la prensa especializada.

Volviendo a las biopics – o películas basadas en biografías de personajes reales – y a los Oscar, tenemos otras dos pendientes de estreno en estas fiestas, que suenan mucho para ser nominadas a las estatuillas. Son una norteamericana y otra inglesa. La primera, ‘Big eyes’, de Tim Burton, sobre una pintora cuyo marido le robó la autoría de sus cuadros. Se estrena el mismo día de Navidad, es otra de las elegidas para debatir en nuestra tertulia de cine y hay que verla.

La segunda es la inglesa, ‘The imitation game’, de Morten Tyldum, sobre el matemático Alan Turing, que descifró códigos secretos nazis, contribuyendo a la victoria aliada, pero que fue discriminado por su homosexualidad. Entra el 1 de enero, sus referencias son espléndidas y no hay que perdérsela.

Post scriptum justo y necesario, a propósito de esta última cinta, ‘The imitation game’. Como esta sección es necesariamente sintética, quien esto suscribe no busca las reseñas críticas en profundidad, sino en algunas páginas de su confianza como FilmAffinity, por ejemplo, o similares, que dan breves pinceladas en un sentido u otro y, con ello, se traza una idea de la película en cuestión. No es lo mismo que una crítica monográfica. Y aún así, tampoco las pretensiones de este blog son mayormente exhaustivas siempre y ello es imputable a la autora de estas líneas…

La cuestión es un querido y muy ilustrado periodista y crítico, aunque él – muy modestamente – no se tome como tal, le ha hecho llegar a quien esto suscribe unas precisiones sobre esta cinta que considero fundamentales y de las que no hacían alusión las referencias consultadas. Se trata de que Turing, el protagonista y genio, padre de la moderna informática, fue procesado por homosexualidad, ‘no solo discriminado’. Mucho peor aún, condenado y castrado químicamente. La historia oficial – algunas páginas consultadas por quien esto suscribe, también – elude tal terrible dato y quien esto firma lo dio por correcto.

Escrito queda y quien esto firma pide disculpas porque, en aras de la síntesis y de la ligereza que presiden esta sección, suavizó notablemente la terrible tragedia de este personaje real, de esta mente maravillosa única, que se ‘suicidó’ dos años después, y que, según datos de Wikipedia, no fue exonerado por Su Graciosa Majestad británica hasta 2013. Perdón real, no indulto.

Datos en los que la abajo firmante hubiera probablemente incidido al escribir sobre este título al que aludimos, ‘The imitation game’ , que también los suaviza y maquilla, según el periodista que me lo ha hecho llegar, y que es una de las principales críticas que se le hacen al filme según sus fuentes y, sobre todo, por su cultura y conocimiento de tan extraordinario científico y matemático.

Gracias a él, disculpas a ustedes. Rectificado queda, porque es de justicia. Quien esto firma sigue pensando, ahora más aún, que hay que verla. Y no sólo… porque la hemos incluido en el debate de nuestra próxima sesión de La Palabra y la Imagen, nuestra tertulia de cine, junto a las ya citadas ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, ya en cartelera,  y ‘Big eyes’ de Tim Burton que, repetimos, llegará a nuestras pantallas la semana que viene, el día de Navidad. Será el miércoles, 14 de enero, a las 19.30, en la sala de actividades, planta cuarta, de La Casa del Libro de Sevilla, en la calle Velázquez. Por supuesto, con la entrada más que libre…

Y el crítico invitado va a ser, precisamente, el periodista que ha dado lugar – con sus muy documentadas puntualizaciones – a este post scriptum. Nada menos, todo un lujo y un honor, que José Luis Jurado. Gracias, de nuevo.

 

 

‘Hombres, mujeres y niños’: Las redes sociales

Jason Reitman, cosecha del 77, canadiense afincado en Estados Unidos, es actor, guionista y director al menos de dos cintas interesantes, como la algo sobrevalorada indie, ‘Juno'(2007) y la notable ‘Up in the air'(2009). Esta que nos ocupa es la sexta de su filmografía y la ha coescrito junto a Erin Cressida Wilson, sobre la novela de Chad Cultgen.

Con 116 minutos de metraje, ‘Hombres, mujeres y niños’ cuenta varias historias cruzadas de padres, madres e hij@s adolescentes, en su relación con internet y con las redes sociales, y los conflictos que provocan en sus relaciones mutuas y en sus vidas. Desde la anorexia, hasta juegos de rol. Desde páginas pornográficas, hasta un book más que insinuante. Desde la infidelidad a dos, primero clandestina y luego reconocida. Desde una actitud rígidamente controladora, hasta otra laxamente permisiva e, incluso, propiciatoria.

Todos estos casos son recogidos con una óptica aparentemente crítica, pero que, a la postre, resulta conservadora y moralista por el climax tremendista de ciertas resoluciones. Para no hablar de los roles asignados a ambos sexos. El sexismo planea por todo el relato y los personajes más negativos están reservados a las mujeres. Y-o los más tópicos, esquemáticos y de una sola pieza. Algo tan lamentablemente usual que, quien esto firma lo reitera las veces que corresponda, no es ni siquiera percibido, ni cuestionado.

Pero es que, además, Reitman muestra aquí la peor versión de sí mismo. En primer lugar, con una voz en off omnipresente y molesta que no añade nada, sino que le resta a la historia y a la plana puesta en escena con la que es contada. En segundo lugar, porque desaprovecha las líneas del relato donde podría haber hecho gala de la ironía, el cinismo y la dureza, marcas de la casa. En tercer lugar, porque hace ostentación de los clichés más previsibles. En cuarto, por su carencia de ritmo. En quinto, por su guión… Y así podíamos seguir.

Lástima porque desaprovecha temas muy contemporáneos y candentes, a los que podía haber aportado una mirada propia, no contaminada por los tópicos y por esa forzada resolución positiva. Lástima porque, a veces, revela una amargura y una sensibilidad auténticas, pero las disuelve con un trazo dramático grueso. Lástima porque ha contado con un reparto atractivo, al que desaprovecha penosamente. Lástima porque esas redes sociales que nos envuelven a tod@s con sus insidias y seducciones, evadiéndonos de la vida y de las relaciones llamadas reales,  hubieran merecido un tratamiento más lúcido e inteligente.

No solo cine. Día de la Lectura en Andalucía : Prosa y lírica en violeta

El 16 de diciembre se celebra el Día de la Lectura en nuestra comunidad autónoma. Esta fecha fue instituida por la Junta de Andalucía para conmemorar el nacimiento de Alberti y el homenaje a Góngora, que se celebró en el Ateneo de Sevilla, tal día como hoy en 1927, en la que participaron el propio Alberti, Lorca, Bergamín, Cernuda, Gerardo Diego o Dámaso Alonso. Fecundo encuentro que daría lugar a la Generación del 27. Son datos del Centro Andaluz de las Letras.

Dicho organismo ha conmemorado esta tarde-noche, en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla, tal efemérides homenajeando a una escritora y mujer singular, en el bicentenario de su nacimiento, Gertrudis Gómez de Avellaneda. Glosada – en una mesa redonda bajo el epígrafe: ‘Imitando una oda de Safo: Poesía y correspondencia de Gertrudis Gómez de Avellaneda’ – por Mercedes Arriaga, José Manuel Camacho y Milena Rodríguez,  docentes e investigadores de la máxima cualificación, cuyo conocimiento, del personaje y su obra, demostraron sobradamente.

Un más que merecido tributo a una autora con tantos vínculos con Andalucía. Especialmente con nuestra ciudad, en la que vivió entre 1837 y 1841, publicando sus poemas en diarios granadinos y gaditanos.

De ella se resaltaron su “voz y vida fundamentales, su carácter de pionera audaz, su denuncia de injusticias aún vigentes, su relación con la capital hispalense y su provincia,- su familia paterna era oriunda de Constantina -, su literatura romántica” Y se apostó por su relectura, “para alejar la sombra del olvido, ese olvido que, cuando sopla, mata”, en palabras de la directora de la biblioteca, citando a Cernuda. E, inevitable y dolorosamente, recordando al trágicamente desaparecido Rafael de Cózar.

A quien también honró José Manuel Camacho, destacando su eficiencia, pasión por su trabajo, generosidad y el hecho de que su dramática muerte se produjera al intentar salvar su biblioteca. De la protagonista de este Día, hizo una semblanza biográfica. Pionera antiesclavista y feminista convencida. Poeta, novelista y dramaturga, con una escritura desnuda y sincera. Glosó sus relaciones, entre ellas, la mantenida con el andaluz Ignacio de Cepeda, sobre el que se habló, y debatió, mucho. El hecho de que estrenara siete obras dramáticas y que la Real Academia de la Lengua le rechazara su candidatura por ser mujer.

Milena Rodríguez incidió en que la poesía sí le estaba permitida a su sexo, pero no tanto sus otras facetas creadoras. Polémica y siempre transgresora, incluso revisó sus poemarios, lo que le generó fuertes críticas. Algunas de sus temáticas se consideraron ‘masculinas’, como las odas a Napoleón, al exilio, a Washington… Inclasificable, ni del Viejo, ni del Nuevo Mundo. Romántica y neoclásica al tiempo. Se anticipó a Bécquer, a Rubén Darío y al Modernismo. Defensora explícita de los derechos de las mujeres. Sujeto activo en las relaciones amorosas. Expresa en su obra su deseo por el hombre, algo nada común y muy raro en una autora de su tiempo. También la añoranza de su patria -“construye Cuba desde la lejanía” – y su mirada descreída sobre América Latina.

Mercedes Arriaga enfatizó su carácter de adelantada a su tiempo en su obra y en su vida, como madre soltera y con amantes. Y con una autobiografía muy peculiar, en forma epistolar,  no desde el yo como se escribe la mayoría, sino desde el tú. Ese tú que no es otro que su objeto amoroso, el ya citado Ignacio de Cepeda, al que pretende persuadir, seducir y enamorar usando los mecanismos y artificios literarios a su alcance.

Texto delicioso para leer, según esta ponente, tan apologético como humilde, para que su amado la conozca ‘mejor que a sí mismo’. Un destinatario desigual y algo abrumado por la superioridad social e intelectual de ella. Avellaneda, enamorada del amor, se rinde a un hombre ideal y lo proyecta sobre Cepeda a quien le pide que destruya esta correspondencia. Deseo que traicionó él, afortunadamente, y que la generosidad de su viuda permitió que viera la luz.

A este respecto, y por parte de uno de los asistentes, se desveló la primicia del descubrimiento de unas cartas de Cepeda a la autora y por parte de otro el carácter ‘inestable’ de la homenajeada, poniendo en valor a su objeto amoroso por contraste. A lo que contestó muy bien Arriaga que esto no sucede cuando el autor es un hombre, que nunca se resalta a sus amantes femeninas, ni se incide en su faceta más privada, ni – aunque muchos lo eran y lo son – se les tacha de inestables en negativo, sino todo lo contrario. Contundente y magnífica respuesta, a un triste y lamentable botón de muestra del sexismo, tan vigente en este y en todos los terrenos…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a José Manuel Camacho, a Milena Rodríguez y a Mercedes Arriaga, por otra velada más que enriquecedora. Por un Homenaje a la altura de una mujer extraordinaria.

‘En cartelera’: Lo sagrado, la familia y lo profano…

 

Dentro de la oferta de estrenos de esta semana, contamos con cinco películas en versión original. A saber, tres dramas, una biopic y una comedia. Dos europeas, una canadiense y dos norteamericanas. Por ese orden, comenzamos con la británica, ‘La señorita Julia’, otra adaptación del clásico de Strindberg, bajo la batuta de la actriz Liv Ullmann y con Jessica Chastain y Colin Farrell, como protagonistas. Sus referencias son irregulares, pero se impone verla.

La segunda es la alemana, ‘Camino de la cruz’, de Dietrich Brüggemann. Los conflictos de una adolescente con su familia ultracatólica. Mejor Guión en Berlín y Espiga de Plata y Premio Fipresci, en Valladolid. No hay que perdérsela.

Como tampoco hay que perderse a la tercera, que nos llega con una semana de retraso y las mejores críticas. Se trata de la canadiense, ‘Mommy’, de Xavier Dolan. Sobre una madre que debe ocuparse de un hijo hiperactivo, ayudada por una misteriosa vecina. Premio del Jurado en Cannes.

La cuarta, la biografía, es la del cantante James Brown, ‘I feel good’, del norteamericano Tate Taylor. División de opiniones, aunque se destaca el trabajo de su protagonista, Chadwick Boseman.

La quinta, también norteamericana, es la comedia ‘St Vincent’, de Theodore Melfi. Un vecino nada recomendable en torno a una madre, su joven hijo y una stripper. Ha gustado y especialmente su protagonista, Bill Murray.

Otra cinta controvertida pero, sobre el papel, de interés, es la estadounidense, ‘Hombres, mujeres y niños’, de Jason Reitman, que se proyecta doblada. Con un amplio y atractivo reparto, cuenta unas historias cruzadas sobre madres y padres con sus hij@s, y sus relaciones con internet y las nuevas tecnologías.

Concluimos con las inevitables ausencias. Dos españolas y una norteamericana. ‘Los fenómenos’, de Alfonso Zarauza, sobre la crisis del ladrillo encarnada en una mujer; ‘Nacido en Gaza’, de Hernán Zin, el día a día de diez niños palestinos bajo los bombardeos israelíes y el thriller, ‘Frío en julio’, de Jim Mickle, de asesinatos y venganzas.