Archivo mensual: diciembre 2014

De obligado cumplimiento: Enhorabuena y gracias…

.

En estos días, en que los tributos a la mejor gente del cine y de la cultura se concretan, y se concretarán, en nominaciones y premios. En estos días, en que tanta gente cualificada estará sintiendo las mariposas en el estómago, que quien esto suscribe experimentó, hace ya dos años, con unos reconocimientos que la honraron y por las que tiene una deuda permanente con ASECAN y con BLOGOSUR…

… Precisamente en estos días, quien esto suscribe, y aunque por ahora desconozca sus nombres e identidades, quiere felicitar a l@s nominad@s con los Premios del Cine Andaluz. Todo un referente ya de nuestra Comunidad, que se debe a los desvelos y al buen hacer de soci@s y Junta Directiva de la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficas de Andalucía. Mi más calurosa enhorabuena a l@s distinguid@s y organizadoras-es.

Y es precisamente en estos días, cuando quien esto suscribe tiene que expresar su más ferviente gratitud en primer lugar a Vita Lirola, por la creación de este blog, Sevilla Cinéfila, que, sin ella, no hubiera sido posible. Con el viaje a N.Y., que también se lo debo a ella, el mejor regalo que quien esto suscribe ha recibido en su vida. Todo un Premio.

El segundo regalo, y consecuente Premio, quien esto suscribe se lo debe a Manuel de Medio, coordinador de actividades de la librería, a La Casa del Libro de Sevilla, a l@s invitad@s que la honraron con sus presencias y a l@s mejores tertulian@s cinematográficos del mundo mundial, por hacer posible la existencia y la continuidad,  de  ‘La Palabra y la Imagen’, que está ya en su tercera temporada.

Lo escrito. Felices Fiestas a tod@s. Enhorabuena y gracias…

No sólo cine. Homenaje a Marguerite Duras: La soledad era esto…

Buenos ambiente y asistencia esta tarde, en el salón de actos de la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla. Se homenajeaba, conjuntamente por el Centro Andaluz de las Letras y el Instituto Francés de la ciudad, a Marguerite Duras, en el Centenario de su nacimiento. Con las respectivas directoras y director de los tres organismos anfitriones  en la presentación y la ponente y experta en la autora, Nathalie Hadj, como conductora de la efemérides. Y la proyección de dos documentales del cineasta y amigo personal de la escritora, y también realizadora, Benoit Jacquot.

Un tributo a la altura de la protagonista, a una vida y a una obra que, en palabras de quienes la glosaron, ” exprimidas al máximo, del amor y del dolor, de las luces y sombras, como las del cine que tanto amó” según la responsable de la biblioteca. O de “una forma diferente y heterodoxa de entender la literatura y el compromiso político”, según el responsable del Centro Andaluz de las Letras. Pero también de “una conexión con Andalucía en una manera de vivir, comer, amar y entender el arte”, según la responsable del Instituto Francés hispalense.

MARGUERITE DURAS

Nathalie Hadj , magnífica en todas sus intervenciones,  presentó al personaje como un ser complejo como mujer y como artista. Su vida fue su obra, la ha contado en cada libro, comentó. La escritura, en su caso, salvación y modus vivendi, tortura y paliativo.

La primera mitad de esta existencia tan atormentada como plena, la glosó antes de la proyección del primer documental.  Hija de un matemático y de una maestra, que se trasladaron a Saigón como ‘una suerte de aventura colonial’. Huérfana de padre a los siete años, su niñez y la de sus dos hermanos fue un infierno debido al primogénito, Pierre, favorito de la madre, toxicómano, proxeneta, con un vínculo casi incestuoso con la progenitora, que se lo consentía todo en detrimento del resto.

La ruina familiar, agravada por una estafa en la cesión de tierras baldías – ‘Diques contra el Pacífico’ – no le impidió a su madre sentir siempre la ‘superioridad blanca’. Niña pobre, colegio de ric@s; luego, desclasamiento. Adolescente pobre, amante rico. Entre la pedofilia y el ser prostituida entre los brazos de un hombre- ‘El amante de la China del Norte’ – doce años mayor al que se despreciaba en su casa, pero resolvía los problemas financieros, pagando todas las cuentas y a los acreedores.

Vuelta a Francia, toma el apellido Duras de una población del país. Brillante en sus estudios, trata a Sartre, De Beauvoir, tiene amantes, y escribe un ensayo polémico por ser involuntariamente racista, ‘El imperio francés’. Se casa, matrimonio abierto. Decide ser escritora. Primera maternidad y su hijo nace muerto. Depresión y se inicia en el alcoholismo. Está en la Resistencia, es amiga – lo será de por vida – de Mitterand. Milita en el Partido Comunista, en la misma célula que Jorge Semprún. Su marido y su cuñada son arrestados y enviados a Dachau. Moviliza sus influencias para liberarlos. Se identifica con las causas judía y argelina. Tras conflictos personales, es expulsada del P.C. F. en 1950.

Insta a Benoit Jacquot a rodar ‘ La muerte del joven aviador inglés’, sobre su experiencia ante la tumba de este soldado, muerto en agosto del 44, con solo 20 años. Reflexiona sobre la muerte, los muertos, su hermano… Los anónimos, las fosas. Esta muerte, las tumbas. La del británico, siempre con flores, mimada por el pueblo. En un bello entorno, lleno de piedras nobles, con vegetación, un árbol majestuoso y muchos gatos. Habla en primera persona, dirige la cámara, a través del director, hacia los lugares de su recuerdo. Es su historia, su regalo a su amigo. Pero se siente traicionada, pese a que es un documento hermoso y personal.

1509241_837525522956591_5514575818606623901_n

El cine entra en su vida. Guión de ‘Hiroshima, mon amour’, de Alain Resnais. Bajo su batuta, ‘Nathalie Granger’, con Lucía Bosé y Depardieu. Goncourt para ‘El amante…’. Máximo protagonismo. ‘India Song’, ‘Días enteros en las ramas’… Yann Andreas, como le rebautizó ella, entra en su vida. Tiene 27, ella, 66, y es homosexual, pero siempre estará a su lado como amante, secretario, enfermero… con otra, como todas, relación abierta. Beben ‘como terapia’, que alternan con desintoxicaciones.

En la segunda proyección, ‘Ecrire’, otra notable mirada del realizador a una creadora desgarrada y magnética, nos cuenta su soledad en la escritura. Una soledad inquietante y aterradora.” Toda la casa escribía conmigo… Escribir te hace salvaje, es implacable, roza la locura. No se puede escribir sin fuerzas. No podía hablar con nadie, no consentía ninguna intrusión, me protegía de los demás, especialmente de los conocidos, apenas si reconocía a nadie. Hay que destruir la gramática para hablar de ciertas cosas. Escribir con desesperación para ser después, en el libro, un objeto de consumo, controlado por los editores, las ventas, las tiradas. El escritor, como un policía. La lucha por la vida, la agonía de una mosca, me conmovió tanto que creí perder la razón”.

10563199_837522939623516_3016410102686191705_n

Palabras de Marguerite Duras.  Frágil, contradictoria, no siempre sincera, poderosa, pasional, pródiga en claroscuros. Imágenes de Jacquot, que la reflejan, con amor y fidelidad, pero también como un testigo lúcido, entre fundidos en negro y planos de la casa. Su casa, otro mudo testigo de una insondable soledad, pese a su intensa vida social con sus pares. Moviéndose siempre al filo, entre mundos y ambientes diversos. No se sale indemne de una exposición a esa vida y a esa escritura, tan abismales. Ni tampoco a la visión de estos dos documentales que la revelan, incluso pese a sí misma.

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, al Instituto Francés de Sevilla, a Nathalie Hadj y a la Biblioteca Infanta Elena, por tres horas preciosas. Por un Homenaje único e irrepetible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

1514963_837520982957045_4000734871171785317_n

‘Diplomacia’: Obediencia debida…

 

Volker Schlöndorf, cosecha del 39, es un guionista, productor, documentalista y realizador alemán, del máximo prestigio. Uno de los cineastas claves del llamado Nuevo Cine de su país. Entre su filmografía, se cuentan títulos como ‘El joven Törless’, ‘El honor perdido de Katharina Blum’ o ‘El tambor de hojalata’. Datos de Wikipedia.

Ahora, años después de su último estreno, nos llega esta coproducción franco-alemana, de 80 minutos de metraje, basada en hechos reales y sobre la obra teatral de Cyril Gely. Datos de FilmAffinity. Ambientada en agosto de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, y con las tropas aliadas a punto de entrar en la capital francesa. En ese contexto, tiene lugar una negociación clave entre el cónsul sueco de la ciudad y el militar alemán al mando de la misma para tratar de evitar que este último, siguiendo las órdenes de Hitler, vuele París.

Para comenzar, y aunque la cinta no reniega de su origen teatral, y la conclusión sea afortunadamente conocida,  ‘Diplomacia’ mantiene la agilidad narrativa y un desasosegante suspense hasta el final. Y ello, pese a transcurrir en su mayor parte en el despacho del general, al que el diplomático accede sin haber sido citado, ni invitado, para mantener el pulso más importante de su vida. Para lograr el éxito de una misión que salvará a millones de personas, a un patrimonio histórico, arquitectónico, y artístico y a una urbe única, de la devastación más absoluta.

El director hace gala, en efecto, de toda su sabiduría fílmica en ese tour de force denso e intimista, en el que retrata las personalidades de ambos interlocutores, mientras la derrota nacional-socialista es un hecho y, precisamente por ello, deben actuar a la desesperada. En el que retrata a un general para quien la obediencia es ley, aunque se revelen luego otras razones. Un nazi que no es esquemático, ni de opereta, sino, pese a sus crímenes, un ser humano complejo. Un militar de alta graduación, encarnado con maestría por un inmenso Niels Arestrup, Mejor Actor en la Seminci vallisoletana.

Pero también a un contendido diplomático jugando todas sus cartas hasta el límite y no dándose nunca por vencido. Tan firme como lo permite su frágil e inestable posición, y tan inteligente y sutil argumentando para desestabilizar a su pétreo e inconmovible adversario. Magnífico André Dussollier. Y el climax que va in crescendo, como si de un thriller se tratase, mientras se alternan las imágenes documentales, con las de las cargas explosivas, a punto de ser detonadas bajo los principales puentes de la ciudad. Mientras hierven, o se bloquean las comunicaciones, y los soldados entran y salen del despacho recibiendo, comunicando y transmitiendo órdenes.

Una puesta en escena concisa, clásica e intensa. Una fotografía al servicio de lo narrado, de Michel Amathieu. Una música que subraya y no se impone, de Jörg Lemberg. Un cineasta alemán de talento, revisando crítica y honestamente el pasado histórico de su país. Mejor Dirección en la Seminci. Tienen sólo dos días, con hoy, para verla en su versión original. Ya están tardando…

 

 

 

‘Magia a la luz de la luna’: Belle Epoque

El cine de Woody Allen parece rejuvenecer – de alguna manera, para bien y para mal – a medida que su autor envejece. Véanse sus últimos títulos, con la excepción de ‘Blue Jasmine’, más densa y amarga, aunque también cínica y corrosiva… Esta es una característica que comparte con colegas de estilos tan dispares entre sí, y al suyo propio,  como, entre otros, el desaparecido Alain Resnais  o el eterno Manoel de Oliveira.

El realizador neoyorquino acaba de cumplir 79 años el pasado día 1 del presente mes y ha filmado, con esta su última propuesta,  una comedia romántica con encanto. Con un encanto, cuya ligereza aparente está teñida de una nostalgia irreprimible por una forma de vida ya periclitada y con una autoironía que se proyecta en el personaje masculino, un adorable Colin Firth, impecable, neurótico y refinado alter ego del director. Porque, a estas alturas cronológicas, Allen ya no aparece, como era de recibo antaño, en sus comedias y no puede interpretarse a sí mismo.

La sinopsis ya la conocen, pero no está de más recordarla. Ambientada a finales de los felices 2o del pasado siglo, un famoso mago británico, bajo nombre artístico y caracterización orientales, es requerido, mientras actúa en Berlín, por un colega y amigo, con un asunto urgente. Se trata de desenmascarar a una joven médium norteamericana, deliciosa Emma Stone, que ejerce su peligrosa influencia sobre una adinerada familia en la Costa Azul. Pero, una vez allí, sus rígidos esquemas y principios se verán cuestionados por hechos presuntamente inexplicables…

El resultado es una cinta sutil y burbujeante, pero de ninguna manera frívola. La aparente levedad argumental y el humor inglés, casi wildeano, con el que se narra, se combina aquí con el contraste entre dos formas de sentir y percibir el mundo y la existencia, las de cada uno de los protagonistas. Una científica, cultivada, racional, depresiva, misántropa y descreída, en el producto de una clase superior y una educación exquisita que representa el personaje masculino. Y otra, procedente de una clase desfavorecida, inteligente, sensitiva, apasionada y expresiva, llena de vida y energía y bastante pragmática, que encarna el personaje femenino.

El siempre misógino Allen, aún consignando los roles ad hoc para uno y otra , inevitables en la época que retrata, convierte a su musa femenina en el azote de su pretendido enemigo. Este es contemplado con una ternura ferozmente crítica, luego autocrítica. E irónica, luego autoirónica. En esta guerra de sexos y de clases, la arrolladora personalidad de la joven, aún con sus cartas al descubierto, derrota sin problemas a su atildado y rígido oponente, llevándoselo a su terreno con facilidad, pese a sus reticencias y tiras y afloja.

Este es uno de los mayores atractivos de una cinta, al que se añaden una puesta en escena elegante y llena de sugerencias. Un paisaje que se fusiona con la historia y el reparto, y de una belleza deslumbrante, que la fotografía de Darius Khondji ha captado en todos sus matices. Un reparto, por cierto, en el que tod@s están espléndid@s, pero en el que hay que destacar principalmente a dos damas. Una soberbia Eileen Atkins, como la tía del protagonista, y una entrañable Jacki Weaver, como la supuesta víctima de la estafa. Y a un caballero, Simon McBurney, el amigo y cómplice.

Además de la música, los temas tan bien elegidos, subrayando cada escena. Uno de los puntos fuertes del cineasta. De un cineasta que nos ha regalado en esta ocasión una delicatessen de la Belle Epoque, que quien esto firma les aconseja degustar y disfrutar.

‘Mil noches, una boda’: Tres miradas, un modelo

Si quien esto suscribe no fuera, que lo es, feminista, esta cinta le hubiera parecido válida y notable. Si quien esto suscribe no tuviera, que la tiene, una mirada consecuentemente violeta sobre el hecho cinematográfico, esta cinta le hubiera parecido merecedora de la Cámara de Oro,  a la Mejor Ópera Prima en Cannes y al Mejor Reparto; esto último, indiscutible. Si quien esto suscribe no cuestionara la representación de las mujeres en el cine en su inmensa mayoría como groseramente esquemática, dentro del modelo patriarcal, hubiera estimado más esta historia y su narrativa.

‘Mil noches, una boda’  –‘Party girl‘, es su título original – es un drama francés, de 95 minutos de metraje, bajo la batuta conjunta de dos realizadoras – Marie Armachoukeli– Barsacq y Claire Bürger – y un realizador, Samuel Theis. Sobre una idea de este último y guión de los tres. La historia sigue a una cabaretera sexagenaria que, hastiada de su vida, decide ir a buscar a un cliente fijo, al que no ve desde hace dos años, y retomar el contacto con él. Cuando este le propone matrimonio, y se lo comunica a su familia, los acontecimientos se precipitarán no necesariamente en el mejor sentido…

Cámara en mano, los tres directores demuestran tener buenas dotes para el relato y para extraer una aparente verosimilitud de situaciones y personajes, con la complicidad de un reparto en estado de gracia. Saben retratar ambientes populares, sin caer en el costumbrismo al uso o en los excesos, pese a que los entornos se prestaban a ello. Pero… hay varias falacias radicales en esta narración, si se contempla con una mirada feminista.

En principio, no hay prostituídas felices, en amor y compaña, para las que el cabaret es su segundo hogar,  cuando no el primero, como se muestra en este filme. En principio, no las hay que no estén explotadas, ni extorsionadas, ni por chulos, ni por proxenetas, ni por mafias – sino que, muy al contrario, las defiende y cuida el encantador encargado de seguridad – como se muestra en este filme. En principio, una sexagenaria, aficionada al alcohol y ex dama de noche, no elige su pretendida libertad sin pagar un alto precio, como se muestra en este filme. En principio, esta opción no es presuntamente transgresora y autoafirmativa, como se muestra en este filme.

Por el contrario, es tanto o más alienante, tanto o más peligrosa, que la opción conyugal. Porque, al contrario de lo mostrado en este filme, no hay clientes como el protagonista, sino responsables directos de la explotación de estas mujeres que, sin ellos – que se creen con derecho a comprar o alquilar sus cuerpos y sus deseos, que son los suyos, en el ejercicio de un poder absoluto – no sería posible. Porque, y aunque el filme muestre la otra cara masculina, lo presenta, sobre todo, como la víctima incomprendida… Porque las dos opciones, no son ni reales, ni creíbles, ni honestas, sino tramposas y mixtificadoras.

Como tramposa, mixtificadora, engañosa, a la postre tópica, y profundamente sexista, es una cinta que ha sido saludada como el canto a la libertad de una protagonista diferente. Lo que demuestra lo lamentablemente internalizados que están los estereotipos y modelos patriarcales sobre las mujeres. Tanto, tanto, tanto, que ni siquiera se cuestionan, que ni siquiera son advertidos. Menos aún cuando, como en este caso, el producto es vendido con el  envoltorio de una ópera prima resultona, bien contada, mejor interpretada y supuestamente rebelde. ¿Hasta cuando, hasta cuando, hasta cuando?

‘En cartelera’: Bodas, dramas, ausencias y magia…

 

En este primer viernes de diciembre, el estreno más esperado es la última propuesta de Woody Allen, ‘Magia a la luz de la luna’, que puede verse en su versión original en Nervión y Metromar, a las 12 y a las 20 horas respectivamente. No obstante, y para mayor seguridad, consulten la cartelera. Cuenta la historia de un mago británico, Colin Firth, que pretende desenmascarar a una médium, Emma Stone. Ambientada en la Costa Azul francesa de los años 20, ha obtenido división de opiniones pero, naturalmente, no hay que perdérsela.

En vos, asimismo, en el Avenida y a las 16.20, en el Nervión, tenemos el drama francés, ‘Mil noches y una boda’, de Marie Armachoukeli-Barsacq, Claire Bürger y Samuel Theis. Sobre una cabaretera sexagenaria, a la que un cliente le propone matrimonio y las dificultades familiares que este hecho le generará. Cámara de Oro en Cannes a la Mejor Ópera Prima, las referencias son excelentes y hay que verla.

En su lengua original, y en varias sesiones del Nervión, tienen también lo nuevo de Ridley Scott, ”Exodus’: Dioses y Reyes’, en la que se cuenta el enfrentamiento de Moisés con el faraón Ramsés. Ha cosechado división de opiniones, pero suena en las quinielas de los Oscar para las categorías más técnicas y en el reparto figura María Valverde.

Por último, constatar tres ausencias, dos de ellas con muy buenas referencias y la tercera con división de opiniones. Hablamos, por este orden, del drama canadiense, ‘Mommy’, de Xavier Dolan, sobre una viuda que debe hacerse cargo de su hijo adolescente e hiperactivo. De la independiente norteamericana, que se estrena con dos años de retraso, ‘Electrick childrens’, de Rebecca Thomas. Cuenta la historia de una chica mormona a la que el rock le cambia la vida. Y del biopic dramático, también estadounidense, ‘La última aventura de Robin Hood’, de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, acerca del romance real y prohibido de Errol Flynn con una menor.

En fin,  disfruten las ‘visibles’, mientras sigue aumentando la triste lista negra del cine que Sevilla no verá. Clamamos en el desierto…

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Lo social y lo personal

Otro llenazo en la edición de hoy, correspondiente a diciembre, de La Palabra y la Imagen. Las películas, complejas y sugerentes, tanto como contrapuestas, lo merecían. El invitado de honor, no menos. Paco Bellido – que tiene un impresionante currículum cinematográfico, entre otras cosas como monitor en los Talleres de Cine del Distrito Casco Antiguo, desde 2003 hasta la actualidad, y como miembro fundador y de la Junta Directiva de Linterna Mágica – hizo gala de su generosidad al ser el conductor de hoy, siendo su onomástica.

Y a fe que nos regaló, no solo su sabiduría cinéfila, sino, como buen pedagogo, su capacidad de transmitir la cultura que atesora. Eso pese a que se reclama como ‘entusiasmador’ y no como crítico… Comenzó primero situando muy bien ‘Dos días, una noche’, de los Dardenne, así como a sus autores. Recordó sus premios, su trayectoria y filmografía, destacó la extraordinaria composición de Marion Cotillard y el flechazo inmediato que sintieron por ella, al elegirla como protagonista. Y lanzó la cuestión de si era lícito que su personaje demandara a sus compañer@s de trabajo la renuncia a su paga extra, para conservar su empleo.

Esta pregunta originó un vivísimo y más que interesante debate. Sí, no, sí, pero… Solidaridad, de acuerdo, pero con razones. Así se habló de las características de la empresa. Del dinero que debían percibir. Del salario mínimo en Bélgica. De que no estaban sindicad@s, por tener una plantilla pequeña. De que cada un@ era un mundo. Del chantaje patronal. De la depresión y el desequilibrio emocional de la mujer. Del apoyo del marido. Del retrato de la clase obrera belga, extrapolable a la de todo el mundo. De la dignidad. De la justicia. Del final, tan consecuente.

Pero también, nos ilustró Paco, que fue rodada en orden cronológico. De su guión, tan elaborado. De su ausencia de música ambiental. De su posible candidatura al Oscar. De las distintas respuestas ante cada visita. De que no se juzga a nadie. De que podía también considerarse, se dijo, una road movie. De…

Y le llegó el turno a ‘Magical girl’. Concha de Oro y Concha de Plata a la Mejor Dirección en San Sebastián. Sobre ella se destacaron su excelente guión y su capacidad perturbadora. Su estructura de puzzle, con los tres personajes separados, pero luego encajan. Lennie, Bermejo y Sacristán, los tres espléndidos. De la mixtura del manga japonés en esa niña mágica, o muñeca, del título y la copla en la niña de fuego.

Se resaltaron también sus elipsis.  Su complejidad. Su puesta en escena. Sus distancia con ‘Eyes wide shut’ y su cierta conexión con ‘Rompiendo las olas’. Su misoginia. La servidumbre de la mujer. La ausencia de su voz y de su punto de vista. Una clave descubierta por un avispado cinéfilo. Se incidió en  la terrible habitación del lagarto. En la pedofilia más o menos sugerida, pero expresada por el hombre como ‘víctima’ de un hechizo. En tantas y tan enriquecedoras visiones, miradas y sugerencias.

En enero, aún sin confirmar el día, más. Y con tres películas a debatir. ‘Magia a la luz de la luna’, de Woody Allen, que se estrena pasado mañana. ‘Mr. Turner’, de Mike Leigh, que lo hará el día 19 y ‘Big eyes’, de Tim Burton, que llegará a nuestras pantallas el mismo día de Navidad. Estas dos últimas están en todas las quinielas de los Oscar. Otra sesión que promete… y mucho.

Gracias a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a Paco Bellido por otra lección magistral de cine, a Concha Jiménez Lirola, siempre fiel a esta cita, por sus estupendas fotos,  y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial, que se superan cada mes,  poniendo el listón muy alto. Otra tarde-noche memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

No solo cine: Memoria en violeta

Para M. D. J. D-B, por estar ahí…

Pilar Aguilar Carrasco  – jiennense, de Siles, licenciada en Filología Moderna por la Universidad de Sevilla, en Ciencias de la Educación por la Universidad René Descartes y en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Denis Diderot – es una muy cualificada experta, pedagoga e investigadora en el análisis fílmico feminista. Entre sus publicaciones al respecto están, ‘Manual del espectador inteligente’, ‘Mujer, amor y sexo en el cine español de los 90’ o ‘El cine, una mirada cómplice en la violencia contra las mujeres’.

Quien esto firma, a requerimiento de la librería sevillana Relatoras, ha tenido el grandísimo honor de presentar el libro autobiográfico de dicha autora, ‘No quise bailar lo que tocaban’. Un libro apasionante e imprescindible que debería, como alguien comentó, ser de lectura obligada en los colegios.

Un libro intensamente personal – “porque lo personal es lo político” – y del acervo colectivo de una generación nacida entre los años 40 y 50 del pasado siglo. Un libro de empoderamiento feminista, pero que también contribuye a recuperar la memoria histórica de varias generaciones. Un libro descarnadamente sincero, divertido, crudo, lúcido y paradójicamente esperanzado y optimista que ella ha querido que sea “el pabilo de su vela, para alumbrar siquiera un poco”.

Sobre este libro, y todas sus temáticas tan sugerentes, se ha debatido apasionada y lúcidamente esta noche en la citada librería. Con el denominador común del respeto, la complicidad,  la empatía y la pluralidad, ya fueran testimonios en primera persona o relacionados con el ámbito profesional. Testimonios que quien esto firma va a intentar resumir y recoger en esta entrada, en la medida de lo posible, con todas las limitaciones de espacio.

Temas como la posible continuidad de unas memorias que terminan en la treintena y que depende de como funcione este, “porque se escribe para que te lean y en él está lo que tenía mayor urgencia por contar”. Un deber que la gente joven conozca el pasado, que no lo es tan lejano y que sepa que de aquellos barros vienen estos lodos… Y que sepan que se puede vencer, que se pueden cambiar las cosas. Que el franquismo – nada inocente, ni ridículo, sino mortal y destructivo –  parecía que no iba a terminarse nunca y, sin embargo, así fue. Transmitir que las mujeres siempre hemos estado ahí, al pie de todas las luchas, y siempre con la revolución propia pendiente.

Hablando de pendientes, hay asuntos como su toma de conciencia feminista, que se sugieren pero no se explicitan en el libro. Aunque ella percibió la desigualdad desde su infancia y siempre aceptó muy mal el molde cuadriculado de su época, su compromiso claro fue ya en democracia, a partir de las Jornadas de Barcelona. Se habla que el feminismo marca toda la vida, que no hay vuelta atrás, aunque el proceso se puede dilatar en el tiempo. Y lo cambia todo. La mirada, la autoestima, la sexualidad, el deseo, la relación con el propio cuerpo y su aceptación, pues las mujeres estamos en lucha continua con él.

Se habla del machismo de los compañeros de partido, de los camaradas. De que fue llamada a capítulo por soliviantar a las mujeres de estos. Tal cual… De que se propuso ser muy sincera, sin hacer daño, pero veraz respecto a lo sentido. Como en su afirmación tan impactante de que a su madre no le gustaba, que no la quería – aunque su padre, sí – pero ella la cuidaba y él no.  Y de la suerte que tuvo pues, de lo contrario, no se hubiera opuesto tan frontalmente a ella, ganando su autonomía.

Las madres de una generación de mujeres, tan reprimidas, tan mutiladas en su sexualidad, tan amputadas en sus deseos. Lo amargadas que vivían con todas las restricciones que les eran impuestas, especialmente en los pueblos o en el medio rural. Aún ahora, no hay sensualidad, todo gira en torno a la genitalidad masculina, los testimonios de las chicas jóvenes son preocupantes al respecto y la regresión es un hecho. Siguen más que vigentes eslóganes de los 60 y 70 como ‘Sexualidad no es sensualidad’ o ‘La anatomía del hombre no es el destino sexual de la mujer’.

Inevitablemente, se trata sobre el cine y los modelos que vehicula en las relaciones heterosexuales, tan sexistas y patriarcales, y su repercusión tan enorme. Sobre el contraste de la represión política en el pueblo y en la ciudad. “Pueblo pequeño, infierno grande”, recuerda alguien. Sobre el sadismo en la educación, en ciertos maestros de entonces, fachas que se ensañaban con el alumnado indefenso. Se comenta la diferencia de tono entre la primera y la segunda parte. Una más divertida y la otra, más grave y oscura.

Que no quiso ser pesada o caer en la prolijidad, que le irrita como lectora y espectadora. Que no se considera novelista al uso, pero sí ensayista. Sobre Francia, su tierra de acogida, su país del alma y sobre lo que le gustaría reencontrarse con antigu@s camaradas, con compañeras del colegio o con aquellas con las que compartió prisión.

Miradas, voces, opiniones, contrastes de pareceres… Tan personales como políticas. Tan apasionadas como lúcidas. Tan contundentes como matizadas. Tan intensas como divertidas. Gracias a la librería Relatoras por esta velada extraordinaria. A Pilar Aguilar Carrasco, por escribir esta obra, de lectura obligada, por ser y por estar. A todas las mujeres y al hombre presentes. A todas las estimulantes y enriquecedoras aportaciones que fueron hechas, de las que esta entrada es solo un pálido reflejo.  GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

 

 

Nuevo recordatorio de urgencia: Dos eventos y dos miradas de cine

Quien esto firma tiene dos eventos, del máximo interés, que recordarles. Una presentación y una tertulia.

La primera tendrá lugar mañana, martes, 2 de diciembre, a las 20 horas, en la sevillana Librería Relatoras, calle Amargura, 8. Quien esto firma, se siente muy honrada al presentar allí el libro autobiográfico de la crítica e investigadora feminista de cine, Pilar Aguilar Carrasco, ‘No quise bailar lo que tocaban’. Un testimonio excepcional de una mujer que nos ha enseñado a tener una mirada violeta ante el hecho cinematográfico y que aquí da cuenta de su vida en un tiempo y un país más que oscuros.

La segunda será la nueva sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’ que tendrá lugar pasado mañana, miércoles, 3 de diciembre, a las 19.30 horas, en nuestra sede sevillana de La Casa del Libro, en la calle Velázquez. Debatiremos sobre, fundamentalmente, ‘Dos días, una noche’, de Jean-Pierre y Luc Dardenne y ‘Magical girl’, de Carlos Vermut, Concha de Oro y Mejor Dirección en San Sebastián. Nuestro invitado, un lujo y un honor, será Paco Bellido, fundador y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Cinematográfica, Linterna Mágica, a la que quien esto suscribe se honra en pertenecer. También es el hombre que, a través de los Talleres del Distrito Casco Antiguo, desde 2003 hasta el presente, ha formado la mirada de cine de varias generaciones.

Dos eventos imprescindibles. Dos miradas de cine y una de ellas, autobiográfica. Una presentación y una tertulia que bajo ningún concepto pueden perderse. Les esperamos. Gracias.