No sólo cine. Homenaje a Marguerite Duras: La soledad era esto…

Buenos ambiente y asistencia esta tarde, en el salón de actos de la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla. Se homenajeaba, conjuntamente por el Centro Andaluz de las Letras y el Instituto Francés de la ciudad, a Marguerite Duras, en el Centenario de su nacimiento. Con las respectivas directoras y director de los tres organismos anfitriones  en la presentación y la ponente y experta en la autora, Nathalie Hadj, como conductora de la efemérides. Y la proyección de dos documentales del cineasta y amigo personal de la escritora, y también realizadora, Benoit Jacquot.

Un tributo a la altura de la protagonista, a una vida y a una obra que, en palabras de quienes la glosaron, ” exprimidas al máximo, del amor y del dolor, de las luces y sombras, como las del cine que tanto amó” según la responsable de la biblioteca. O de “una forma diferente y heterodoxa de entender la literatura y el compromiso político”, según el responsable del Centro Andaluz de las Letras. Pero también de “una conexión con Andalucía en una manera de vivir, comer, amar y entender el arte”, según la responsable del Instituto Francés hispalense.

MARGUERITE DURAS

Nathalie Hadj , magnífica en todas sus intervenciones,  presentó al personaje como un ser complejo como mujer y como artista. Su vida fue su obra, la ha contado en cada libro, comentó. La escritura, en su caso, salvación y modus vivendi, tortura y paliativo.

La primera mitad de esta existencia tan atormentada como plena, la glosó antes de la proyección del primer documental.  Hija de un matemático y de una maestra, que se trasladaron a Saigón como ‘una suerte de aventura colonial’. Huérfana de padre a los siete años, su niñez y la de sus dos hermanos fue un infierno debido al primogénito, Pierre, favorito de la madre, toxicómano, proxeneta, con un vínculo casi incestuoso con la progenitora, que se lo consentía todo en detrimento del resto.

La ruina familiar, agravada por una estafa en la cesión de tierras baldías – ‘Diques contra el Pacífico’ – no le impidió a su madre sentir siempre la ‘superioridad blanca’. Niña pobre, colegio de ric@s; luego, desclasamiento. Adolescente pobre, amante rico. Entre la pedofilia y el ser prostituida entre los brazos de un hombre- ‘El amante de la China del Norte’ – doce años mayor al que se despreciaba en su casa, pero resolvía los problemas financieros, pagando todas las cuentas y a los acreedores.

Vuelta a Francia, toma el apellido Duras de una población del país. Brillante en sus estudios, trata a Sartre, De Beauvoir, tiene amantes, y escribe un ensayo polémico por ser involuntariamente racista, ‘El imperio francés’. Se casa, matrimonio abierto. Decide ser escritora. Primera maternidad y su hijo nace muerto. Depresión y se inicia en el alcoholismo. Está en la Resistencia, es amiga – lo será de por vida – de Mitterand. Milita en el Partido Comunista, en la misma célula que Jorge Semprún. Su marido y su cuñada son arrestados y enviados a Dachau. Moviliza sus influencias para liberarlos. Se identifica con las causas judía y argelina. Tras conflictos personales, es expulsada del P.C. F. en 1950.

Insta a Benoit Jacquot a rodar ‘ La muerte del joven aviador inglés’, sobre su experiencia ante la tumba de este soldado, muerto en agosto del 44, con solo 20 años. Reflexiona sobre la muerte, los muertos, su hermano… Los anónimos, las fosas. Esta muerte, las tumbas. La del británico, siempre con flores, mimada por el pueblo. En un bello entorno, lleno de piedras nobles, con vegetación, un árbol majestuoso y muchos gatos. Habla en primera persona, dirige la cámara, a través del director, hacia los lugares de su recuerdo. Es su historia, su regalo a su amigo. Pero se siente traicionada, pese a que es un documento hermoso y personal.

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El cine entra en su vida. Guión de ‘Hiroshima, mon amour’, de Alain Resnais. Bajo su batuta, ‘Nathalie Granger’, con Lucía Bosé y Depardieu. Goncourt para ‘El amante…’. Máximo protagonismo. ‘India Song’, ‘Días enteros en las ramas’… Yann Andreas, como le rebautizó ella, entra en su vida. Tiene 27, ella, 66, y es homosexual, pero siempre estará a su lado como amante, secretario, enfermero… con otra, como todas, relación abierta. Beben ‘como terapia’, que alternan con desintoxicaciones.

En la segunda proyección, ‘Ecrire’, otra notable mirada del realizador a una creadora desgarrada y magnética, nos cuenta su soledad en la escritura. Una soledad inquietante y aterradora.” Toda la casa escribía conmigo… Escribir te hace salvaje, es implacable, roza la locura. No se puede escribir sin fuerzas. No podía hablar con nadie, no consentía ninguna intrusión, me protegía de los demás, especialmente de los conocidos, apenas si reconocía a nadie. Hay que destruir la gramática para hablar de ciertas cosas. Escribir con desesperación para ser después, en el libro, un objeto de consumo, controlado por los editores, las ventas, las tiradas. El escritor, como un policía. La lucha por la vida, la agonía de una mosca, me conmovió tanto que creí perder la razón”.

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Palabras de Marguerite Duras.  Frágil, contradictoria, no siempre sincera, poderosa, pasional, pródiga en claroscuros. Imágenes de Jacquot, que la reflejan, con amor y fidelidad, pero también como un testigo lúcido, entre fundidos en negro y planos de la casa. Su casa, otro mudo testigo de una insondable soledad, pese a su intensa vida social con sus pares. Moviéndose siempre al filo, entre mundos y ambientes diversos. No se sale indemne de una exposición a esa vida y a esa escritura, tan abismales. Ni tampoco a la visión de estos dos documentales que la revelan, incluso pese a sí misma.

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, al Instituto Francés de Sevilla, a Nathalie Hadj y a la Biblioteca Infanta Elena, por tres horas preciosas. Por un Homenaje único e irrepetible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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2 Respuestas a “No sólo cine. Homenaje a Marguerite Duras: La soledad era esto…

  1. María del Carmen González

    Gracias por tu magnífica crónica, Carmen. Que pena no haber podido asistir!!!

  2. Gracias a ti, por tu generosidad. Pero todo el mérito hay que atribuírselo al Centro Andaluz de las Letras, al Instituto Francés de Sevilla, a la Biblioteca y a la experta y ponente, Nathalie Hadj. Un Homenaje extraordinario.

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